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View Full Version : Masa


Alerta roja
08-15-2003, 06:03 PM
MASA-PERU es una secta de personas de extracción religiosa diferente que se unen en una campaña contra personas honorables. Tienen un mundo de dinero y están ligados a las organizaciones neonazis. Su promotor es un nazi alemán que se disfraza con piel de oveja y tiene ferreo control sobre sus miembros que controlan los colegios alemanas o de descendientes de alemanes. Masa-Perú ataca al Arzobispo de Lima y lo acusa de sectario porque es del Opus Dei. Se olvida que San José María está en los altares. Mientras que él y los "skin heads" (cavezas rapadas a lo Mussolini) que lo acompañan se reunen para tomar cerveza bávara, fumar puros y cantar canciones de la era nazi. Sus páginas eran cargas en un servidor nazi argentino. La verdad saldrá a la luz de estos tíos que nada bueno se traen. ¡Una secta anti sectaria? Nadie lo cree. Fachada para abrir camino a su IV Reich, eso es más factible. MASA - PERU debe ser desenmascarada y seguir de donde sacan tanto dinero.

Por más que procuren enlodadar al Cardenal desde su amargura porque enseña sana doctrina, los de MASA no harán sino ayudar a que los católicos nos demos cuenta y junto con los judios, protestantes, musulmanes evitemos que los nuevos nazis logren sus planes. Masa Perú es igual a nuevos nazis.

Anonymous
08-15-2003, 06:13 PM
Para mejor información leer esto...


Organizaciones de nazis surgen en el Perú

Al holocausto que provocó de Sendero Luminoso en el Perú, se añade una inesperada preocupación por otro magnicidio. Agrupados en diversas facciones nacionalistas, algunas explícitas, otros escudados en filosofías de vanguardia, los nazis vienen haciendo su aparición en el desolado escenario nacional.

La página CIUDAD LIBERTAD DE OPINIÓN (http://www.libreopinion.com), en la que la cruz svástica saluda al visitante junto al mensaje “bienvenidos a la ciudad del nacionalismo en Internet”, viene siendo un medio de difusión de la ideología que horrorizó al mundo y provocó el genocidio más conocido de la historia. Entre estos se encuentran numerosos grupos de peruanos que subterráneamente vienen socavando las mentes de los peruanos, como lo hiciera Sendero Luminoso, y van preparando su futura guerra popular.
Así junto a grupos como Armada SS de Zaragoza, Fuerza Aria, Era Hitleriana, Klan88 Skinheads, se están preparando las páginas del Frente Nacionalsocialista Peruano (FNSP), del Movimiento Acción Nacionalista Peruano (MANPE), además de otras que hoy se muestran muy activas. Una de ellas es la página El Valle de la Nada (http://libreopinion.com/members/valle/princi.htm) cuyo director es el peruano Miguel Guerra León, miembro muy activo del portal nazi.
Los miembros de este portal se comprometen a “servir al fortalecimiento internacional de la Causa Nacionalista”. Y Guerra ha sido muy bien acogido entre sus nuevos integrantes, como se puede ver en la página de inicio. Conocido por su persistente anarquismo Guerra propone un pensamiento destructivo promoviendo la consecución del poder para sí: “no le doy mi confianza a nadie porque todos buscan mas poder… ellos financian muchas investigaciones que serán utilizadas como armas de guerra, tienen atados a muchos países que no tienen mas opción que darle la mano, pero lo peor de todo es que tienen a un loco no declarado en el poder”. En su demencial propaganda se propone como líder dispuesto a todo, incluso capaz de la destrucción del mundo: ”pero han dado el poder a hombres que están dispuestos a mandarlos a morir por una conveniencia que solo beneficia a los de arriba. Solo les deseo suerte, por mi no hay problema si el planeta se destruye.”
Nada extraordinario encontraríamos si se tratase de un loco más, pero lo preocupante es que Guerra tiene seguidores con base en el Perú. Entre ellos se encuentran el Dr. Héctor Guillén Tamayo, oculista radicado en la revoltosa Arequipa, que es conocido por sus filiaciones con instituciones alemanas y austriacas, y por su amistad con el ciudadano alemán Fernando Gerdt. Pero no se trata de un caso aislado en la sección de invitados. También un ex periodista conocido que se hace llamar JEES, cuya apariencia es lo más próximo a un skinhead, conserva una prédica anarquista. Además se puede encontrar numerosos comentarios de MASA PERÚ, organización de fachada de un grupo anárquico que está buscando incautos adeptos a través de José Maurtúa, Juan Donayre, Herbert Mujica, Carmen Zavala, Pedro Flecha, Manuel Paz y Miño, y el alemán Franz Wieser, coincidentemente proveniente de la Alemania de post-guerra, entre muchos otros intrigadores. Estos activos promotores de causas anarquistas también usan como fachada a la Asociación Cultural y Educativa Buho Rojo, cuyo dominio en Internet está promovido por alemanes (http://www.buhorojo.de), al Movimiento Peruano Humanista Arreligioso (MPHA), Pro Libertad de Conciencia (PROLIBCO), o incluso la Asociación de Ex Sacerdotes Casados.

El nacionalismo nazi provocó una infausta guerra de millones de víctimas, y tuvo también como blanco a inocentes judíos, cristianos y otras minorías. Mucho sufrimiento han causado los anarquistas que llegaron al poder. Aún estamos a tiempo las autoridades peruanas para investigar a estos personajes y sus escritos a fin de evitar una nueva lucha genocida que se enrumba por un sendero equivocado.

Anonymous
08-15-2003, 06:16 PM
Días después apareció esto....

Racionalismo: el nuevo rostro del nacionalismo

22/07/2003 Hace pocos días una denuncia alertaba sobre el surgimiento de organizaciones nazis en el Perú. El avance de estas hordas de nacionalistas era abiertamente propagandeado por la página CIUDAD LIBERTAD DE OPINIÓN (http://www.libreopinion.com), en la que sus miembros se comprometen a difundir el nacionalismo sin fronteras. Al lado de la cruz svástica y el águila negra se observaba su saludo de bienvenida a una página muy activa en la red: El Valle de la Nada (http://libreopinion.com/members/valle/princi.htm). Junto a grupos como Armada SS de Zaragoza, Fuerza Aria, Era Hitleriana, Klan88 Skinheads, preocupaba como se vienen preparando las páginas del Frente Nacionalsocialista Peruano (FNSP), del Movimiento Acción Nacionalista Peruano (MANPE), además de otras muy activas.
En su página (también posteada en http://www.elvalle.tk) el peruano Miguel Guerra León, miembro muy activo del portal nazi, colocaba en la sección de invitados a los peruanos Héctor Guillén Tamayo, oculista de profesión y autonombrado especialista en sectas, conocido por sus vínculos con instituciones alemanas y austriacas, y por sus negocios con el ciudadano alemán Fernando Gerdt. Junto a este se encontraban numerosos escritos de MASA PERÚ (ver aún http://libreopinion.com/members/valle/masa_peru.htm) organización de fachada de un grupo anárquico que está buscando incautos adeptos a través de José Maurtúa, Juan Donayre, Herbert Mujica, Carmen Zavala, Pedro Flecha, Manuel Paz y Miño, y el alemán Franz Wieser, coincidentemente proveniente de la Alemania de post-guerra, entre muchos otros explotadores de la conciencia nacional.
La noticia también alertaba sobre las instituciones de fachada que este activo grupo suele usar. Entre ellos se encontraban la Asociación Cultural y Educativa Buho Rojo, cuyo dominio en Internet está promovido por alemanes (http://www.buhorojo.de), al Movimiento Peruano Humanista Arreligioso (http://www.geocities.com/mphaperu), Pro Libertad de Conciencia (PROLIBCO), e incluso la Asociación de Sacerdotes Casados.
Días después el Valle de la Nada quedó desolado y donde antaño estuvieron los invitados es hoy un desierto de opinión. Entre los sobrevivientes en la misma sección aún hoy se puede observar sus vínculos con Ciudad Libertad de Opinión, la red más completa en español del nacionalismo en Internet. El oculista Héctor Guillén Tamayo pasó a la clandestinidad y Masa Perú ha migrado a la Red Racionalista Peruana (http://www.red-racionalista-peruana.tk) coincidentemente aparecida en los últimos días y, promocionada y dirigida por el mismo Miguel Guerra León. Allí se puede encontrar a las mismas organizaciones denunciadas pero esta vez con el rostro del racionalismo. El Valle de la Nada, el Buho Rojo, el Movimiento Antisectario Perú (MASA PERÚ), el Movimiento Peruano Humanista Irreligioso (MPHA), estrenan así un nuevo portal.
Las autoridades deberían tomar medidas sobre estas maniobras evasivas que delatan el pensamiento destructivo de un grupo de peruanos que buscan reeditar la insania sufrida por muchos inocentes y que hoy hacen su aparición en el territorio peruano ofreciendo un nuevo sendero. Dios nos libre.

Miguel Guerra leon
09-08-2003, 12:46 AM
Antes que nada agradezco los comentarios de todos (compartan o no mis opiniones). Bueno en verdad nuca fui el unico que pidio una excomunion y ahora mucho menos gracias a la particion de medios de difusion (la republica, cesar hildebrabdt y medios del exterior). Pero creo que una excomunion es un tema polemico pero hay tantos temas por tocar. Aveces se habla (como yo tambien y dicho)de que perdemos energia en muchas cosas, pero se han puestoa pensar ¿porque no proponer algo en lo cual no perder esas energias? ¿En olvidarse de ideologias para no terminar en ataques?, casi siempre defendemos nuestro frente como si, fuera la verdad absoluta y queriendo mancillar a los demas. Como sostengo individualmente hacemos poco y colectivamente creamos agrupacines que nunca se ponen de acuerdo y crean brechas en la humanidad. Ya es hora que esto pare si de verdad quieren encontrar ese mundo mejor, sino la utopia en palabras efimeras continuarar hasta que la tierra y nuestros dias acaben.

PD. Seria preferible y mas correcto dejar una forma con sus nombres y mails para contestar en casos merecidos o para pasarles la voz cuando la web este actualizada. Gracias por todo.

Miguel Guerra Leon
escritor / libre Pensador

http://www.elvalle.tk
http://www.excomunion.tk
http://www3.larepublica.com.pe/2003/JULIO/pdf27/
http://argentina.indymedia.org/news/2003/07/122288.php

Gonzalo Peña
09-11-2003, 08:39 PM
Humala, Mujica y los buhos en la MASA


“El llamado movimiento etnocacerista de los Humala debe ser investigado y sancionado por su discurso subversivo, violentista y golpista”. Así comenzaba su editorial el Comercio el día 10 de setiembre, donde denunciaba la apología del terrorismo de Antauro Humala quien “sostiene pública y reiteradamente que su organización es subversiva. Y, asimismo, según consta en sus publicaciones y en discursos igualmente públicos, afirma que trataría de dar un golpe de Estado, que tomaría el poder con las armas y que mataría a muchísimas personas que no piensan como él”.

Inspirado según él por Gonzáles Prada, el movimiento Humala es el “reflejo fascistoide de un conjunto de descarriados que pretenden en el Perú del siglo XXI resucitar los métodos del nazismo. Eso cualquier psiquiatra podría explicarlo refleja una mentalidad psicópata y criminal”.

El decano de la prensa denunciaba como impunemente “se aprovechan de los incautos vendiendo sus panfletos y recaudando fondos sin control alguno; osan emplear los uniformes de los reservistas del ejército con total impunidad; y agitan al pueblo con prédicas sediciosas”

Como lo veníamos denunciando hace algunas semanas, se manifiesta hoy la preocupación por la seguridad nacional. El Comercio señala: “Así comenzó Sendero Luminoso a fines de los años 70. Las autoridades pensaron entonces que se trataba de simplones: ya conocemos las consecuencias. Los Humala subversivos no deben tener cabida en el sistema democrático y hoy es mejor prevenir.”

Humala es también promotor de las causas que apoyaron a la subversión senderista en la selva peruana: la coca, como fue denunciado por la revista Caretas en su edición del 4 de setiembre. A pesar de que el Perú consume legalmente solo el 10% de su producción cocalera, el movimiento etnocacerista promueve a la vista de las autoridades la siembra de la coca, camuflando su discurso en posiciones nacionalistas. ¿Se esconde detrás un nuevo sendero?

Mujica etnocacerista

El controvertido periodista Herbert Mujica, apoya abiertamente la causa etnocacerista y sus enfebrecidas iniciativas nacionalistas. Alimentado de la misma ideología de Gonzáles Prada que anima a estos nuevos subversivos, Mujica no duda en aliarse con Humala para defender a Corpac, mientras esta le pagaba un jugoso sueldo, y despotricar con las más absurdas acusaciones a quienes reclamaban justicia por parte del Estado. Conocida es la acusación contra Mujica por extorsión a CORPAC que hace algún tiempo hiciera el programa periodístico Cuarto Poder.

Pero más a gusto se siente Mujica participando como panelista en las Conferencias Etnocaceristas que se llevaron a cabo el 20 y 26 de febrero denominadas: ¿Reforma o revolución?, donde comentaba junto a Antauro Humala, Raúl Wiener, Máximo Grillo y Alaín Elías Caso. ¿De que revolución se trata? Aún no sabemos, pero como señala El Comercio “Sería simplemente una tontera si se convirtiera en un club de dementes. Pero los Humala que debieron ser sancionados hace años, y no premiados por este régimen con una agregaduría militar en Francia deben ser investigados y sancionados cuanto antes”.

Sus artículos también aparecen en la fogata digital, página con el lema “Encendiendo entre todos el fuego de la lucha revolucionaria”, o en la Resistencia, retrógada sociedad que pretende hacer suyo el “Ama sua, ama qella, ama llulla” del Incario.

La cueva de los buhos

Ya lo denunciaba también semanas atrás. El Buho Rojo puede estar convirtiéndose en la guarida ideológica de estos peligrosos nacionalistas nativos. Por sus encuentros han pasado varios de los expositores etnocaceristas. Temas como los fundamentos de la rebelión etnocacerista de octubre del 2000, expuesto por el mismísimo Humala o las disertaciones sobre la posibilidad de plantear un movimiento étnico en el Perú en el siglo XXI, o el derecho a la insurrección han sido parte de la agenda del Buho Rojo.

Máximo Grillo, frecuente exponente del refugio ideológico, además de ser comentarista en las Conferencias Etnocaceristas, ofreció allí una exposición sobre esta neo doctrina y sobre la Guerra Imperialista. Llama la atención también la postura planteada también en su conferencia “¿Tenemos derecho moral a prohibir la Eutanasia y la Eugenesia?”, que al mejor estilo nazi promueve eliminar a las personas consideradas inútiles en la sociedad.

MASA y el Movimiento Peruano Humanista Arreligioso

Los mentados expositores de las Conferencias Etnocaceristas son entusiastas integrantes del Movimiento Peruano Humanista Arreligioso, que dedica un panteón al divino Gonzalez Prada y promueve la no existencia de Dios a diestra y siniestra. Entre los exponentes que han sido invitados por el MPHA se encuentran nuevamente un Humala, el indefinido Herbert Mujica, Máximo Grillo, el marxista Luis Del Castillo, el agnóstico Gustavo Flores y el nazi Aurelio Mini, Ernesto Guevara (alias el Che), Antonio Donayre (presidente de Prolibco), Pedro Flecha, José Maúrtua y Carmen Zavala (fundadores del Buho Rojo), y Manuel Paz y Miño. Para rematar se encuentra también el anticlerical oculista Héctor Guillén quien parece llevar el sello familiar de los revoltosos arequipeños. Guillén fundó con Franz Wieser, un ex sacerdote alemán, el movimiento MASA PERÚ, aparato de propaganda de quienes comulgan con la vertiente marxista de la teología de la liberación y de las más controvertidas doctrinas reñidas con el Vaticano. No en vano muchos ligados a estas doctrinas terminaron en las filas del senderismo como fue el caso de la ex monja Nelly Evans, de triste recordación.

¿Meras coincidencias? Simplemente nos hacemos eco de la prensa local al reiterar nuestra petición de investigar a estos revoltosos. Aún estamos a tiempo para conservar la democracia en el Perú y evitar que se empuje a los peruanos por estos senderos de perdición.

Gonzalo Peña
11/09/2003

Anonymous
09-12-2003, 08:40 PM
Peligrosos vínculos de MASA según denuncia la revista CARETAS del 11/09/2003

¡Aguanta Ollanta!

La sede central del movimiento de los Humala en Arequipa es también el domicilio de un senderista arrestado en 1999.
"Nuestro planteamiento es hereje", reconoció Antauro Humala el pasado 7 de setiembre, "e incluso es subversivo, porque en un país colonial como el nuestro todo movimiento nacionalista debe tender a la subversión".
Sus palabras pueden ser consideradas como una provocación destinada únicamente a producir titulares en los periódicos. Sin embargo, las entrelíneas podrían develar señales más preocupantes.
El movimiento etnocacerista liderado por Antauro e inspirado en su hermano, el teniente coronel EP Ollanta Humala, cuenta con representaciones de reservistas en todo el país. Lima y Arequipa son, de lejos, las ciudades en las que se concentran más y en ambas hay una cantidad similar, cercana a las 700 personas.
En Arequipa, el movimiento tiene su sede principal en la calle Cruz Verde número 224-234. En esa casa residió José Félix Arce Apaza quien fue capturado por la policía, acusado de pertenecer a Sendero Luminoso.
Su hermana, Ursula Salomé Arce Apaza, continúa residiendo en ese domicilio, que hoy sirve como centro de reunión a los humalistas. La señora Apaza es secretaria de la Asociación de Familiares y Amigos de los Prisioneros Políticos y Desaparecidos del Sur del Perú (AFAPRIPD-Sur). Dicha asociación es presidida por Lourdes Lazo Lezama, pareja sentimental de José Félix Arce Apaza. La información consta en la partida registral 11000540 de la Oficina Registral Regional de la Región Arequipa.
José Arce tiene un largo currículo como senderista. Cayó por primera vez con dinamita y propaganda subversiva en setiembre de 1981 y ocho meses más tarde salió en libertad. En junio de 1983 volvió a ser capturado y se le encontró responsabilidad en varios atentados con explosivos. Luego de varias temporadas en prisión, fue arrestado por última vez el 19 de enero de 1999, cuando su domicilio fue allanado y se encontró una buena cantidad de propaganda terrorista, munición en cantidad y uniformes camuflados. Arce esta hoy recluido en el penal de Socabaya.
Lazo Lezama se encontraba con él pero obtuvo su libertad el 2 de junio del 2002 gracias a un habeas corpus interpuesto contra el presidente regional del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), Wilder Aranzamendi. Tan sólo un mes y medio después, el 16 de julio, constituyó legalmente AFAPRIPD-Sur, junto a Pedro Jara Aguirre (vicepresidente) y la mencionada Ursula Arce Apaza. La residencia que los etnocaceristas comparten con ella sirve de alojamiento para los integrantes del movimiento que no tienen residencia fija en la ciudad. En horario de oficina atienden a quienes solicitan información sobre el movimiento o desean comprar "Ollanta", el panfleto quincenal publicado por la organización.
RELACIONES PELIGROSAS
Es conocida la ambiguedad que los líderes etnocaceristas demuestran hacia Sendero Luminoso. Además de las declaraciones de Antauro Humala, el periódico "Ollanta" suele incluir textos que despiertan sospechas. En su número anterior, sobre una foto que pertenece a CARETAS y en la que no se incluye crédito, se lee: "Entre compatriotas que se enfrentaron como combatientes y no como sicarios ni terroristas si puede haber verdad y reconciliación".
Analistas como el antropólogo Eduardo Toche ya advirtieron sobre las peligrosas coincidencias entre los postulados de los Humala y el pensamiento Gonzalo. Entre los puntos de encuentro está la defensa y estímulo del cultivo de la hoja de coca, el rechazo radical a los intereses norteamericanos, la incitación a la piratería en todas sus expresiones y la tendencia a la subversión que tanto reivindica Antauro. Llama la atención además el culto a la personalidad que parece forjarse en torno a él y su hermano, destacado a la embajada peruana en Francia. Un mesianismo naciente que podría tomar formas similares a las que tanto castigaron al Perú. (Enrique Chávez)

Anonymous
09-13-2003, 02:11 PM
Steven Hassan

COMBATIENDO EL CONTROL MENTAL

Las técnicas de control mental de las sectas y cómo combatirlas

Dedico este libro a las personas de todo el mundo que alguna vez se han visto privadas de su libertad, con la esperanza de poder aliviar sus sufrimientos.

Índice
Prólogo: de Margaret T. Singer
Capítulo 1: Asesoramiento en abandonos: los antecedentes
Capítulo 2: Mi vida en la Iglesia de la Unificación.
Capítulo 3: La amenaza: las sectas de control mental en la actualidad
Capítulo 4: Comprender el control mental
Capítulo 5: Psicología de la secta
Capítulo 6: Evaluación de las sectas: cómo protegerse a uno mismo
Capítulo 7: Asesoramiento en abandonos: libertad sin coacción
Capítulo 8: Cómo prestar ayuda
Capítulo 9: Cómo vencer el control mental de una secta
Capítulo 10: Estrategias para la recuperación
Capítulo 11: El siguiente paso
Apéndice: Los ocho criterios de Lifton sobre el control mental


AGRADECIMIENTOS
Con mi más sincero reconocimiento doy las gracias a mis padres, Milton y Estelle Hassan, por todo su amor y su apoyo. Cada vez que los he necesitado, allí estaban a mi disposición. Lo arriesgaron todo para rescatarme de los «Moonies»* y les estaré agradecido eternamente por lo que hicieron.
Quiero dar las gracias a mis hermanas, Thea y Stephanie, lo mismo que a mis cuñados, Doug y Ken, por todo lo que hicieron en el transcurso de los años. A mis tíos, Phyllis y Mort Slotnick, que siempre me han dado un apoyo muy fuerte.
Además quiero agradecer a Gary Rosenberg, Michael Strom, Néstor García y Gladys Rodríguez por su fuerza de voluntad puesta de manifiesto en cinco días muy difíciles de 1976, en los que me ayudaron a volver a la realidad. Sin su ayuda, podría haber pasado muchos años más con los Moonies.
Un reconocimiento muy especial para Aureet Bar-Yam, quien durante más de siete años ha soportado las formidables exigencias que ha requerido mi trabajo. Sus padres, los doctores Zvi y Miriam Bar-Yam, han sido una fuente de amor, inspiración y ayuda en innumerables ocasiones.
También me gustaría dar las gracias a unos cuantos amigos muy especiales: Gary Birns, Mar y Elyse Hirschorn, Monica Weiss, Lenny Harris, el doctor Karen Magarian, Joan Lebach, Michael Lisman, Russell Backer y Susan Mayer, Michael Stone, Chris y Lee Benton, Steve y Nelí Morse, y a muchos más, demasiado numerosos para ser citados aquí. Ellos saben quiénes son.
Algunas personas han sido mis maestros y, en ocasiones, mi inspiración. Me gustaría dar las gracias a Robert Jay Lifton, doctor en Medicina; Milton H. Erickson, doctor en Medicina; Margaret Singer, doctora en Filosofía; Fío Conway y jim Siegelman: John Grinder, doctor en Filosofía, y a Richard Bandíer, Buí y Lorna Goldberg, David Gordon y Stephen Lankton.
* Moonies es el apodo inglés que se aplica a los seguidores de la secta Moon. (N. del T.)
Mi caluroso agradecimiento a todos aquellos que contribuyeron de forma importante a la elaboración de este libró. Mi mejor amigo, Chris Kilham, me ayudó a buscar mi editor, Ehud Sperling, quien tuvo el valor, la visión y la integridad para publicar esta obra. También quiero dar las gracias a Leslie Colket, gerente editorial, que creyó en este libro, realizó innumerables aportaciones y supervisó su desarrollo desde la primera página hasta el final.
También quiero expresar mi reconocimiento a Ed Conroy por su contribución al revisar y corregir el manuscrito. Se sumó al proyecto con entusiasmo, y con sus conocimientos consiguió que esta obra tuviese más alcance y efectividad.
Mi agradecimiento también a Susan Davidson y Anna Congdon por su valiosa asistencia para darle a este libro su forma final.
A lo largo del camino muchas otras personas me han ayudado sustancialmente con sus informaciones, evaluaciones y comentarios literarios. Doy también las gracias a Alan MacRobert, Herb Rosedale, Betty y Kate Kilham, Fred Clarkson, James y Marcia Rudin, Priscilla Coates, David Rich, Caro Tumbulí, Carol y Noel Giambalvo, Chip Berlet y Ford Greene.
Algunas de las personas mencionadas aquí -amigos colegas, antiguos clientes- estuvieron dispuestas a compartir las historias acerca de su participación en las sectas, y con ello enriquecieron este trabajo. Les estoy muy agradecido por su ayuda y su estímulo. A lo largo de los muchos años que llevo vinculado al campo de las sectas, he encontrado algunas de las personas de mayor talento, interés y bondad del mundo.
PRÓLOGO
El teléfono sonaba con insistencia. El reloj marcaba las 4.30 de la mañana. Resultaba muy difícil comprender lo que el reportero de The Berkeley Gazette me decía por el auricular: "Margaret, odio tener que molestarte tan temprano, pero acabamos de enterarnos de que Jim Jones ha decidido apretar el gatillo allá en Guyana. Me he pasado toda la noche en una casa de Berkeley hablando con ex miembros del Templo de, la Gente y con parientes de las personas que están en Jonestown. Aquí hay una madre cuyo marido y su hijo de doce años están allí, y se encuentra desesperada.
No sabemos si están todos muertos o si hay supervivientes. Ya sé que te dije que no atendieras a ex miembros del Templo de la Gente por el peligro de las amenazas que los llamados de Jones profieren contra los antiguos miembros, pero estas personas necesitan hablar contigo y recibir ayuda por lo que ha sucedido".
Ya amanecía cuando subí los peldaños vigilados por sombríos policías de Berkeley, puestos en estado de alerta ante el temor de que Jones hubiera dado «órdenes» a los miembros de la zona para acabar con los desertores cuando decidiera el final de la «noche blanca», nombre que había dado al momento, tantas veces ensayado, en que dispondría que todos sus seguidores se envenenaran.
El reportero, mi hijo (que también es periodista) y unos cuantos oficiales de policía me habían advertido que no ofreciera mis habituales servicios gratuitos de consulta a los ex miembros del Templo de la Gente, a pesar de que desde hacía mucho tiempo yo ofrecía estos servicios a antiguos miembros de sectas. Al parecer, Jones utilizaba a sus «ángeles» para vengarse de sus seguidores que le hablan abandonado y de quienes les habían ayudado.
La mujer cuyo marido e hijo fueron identificados entre los muertos de Jonestown era sólo una entre muchos. Pasé horas y días en reuniones y charlas con diversos supervivientes que regresaban desde Guyana al área de Bay e intentaban rehacer sus vidas después del holocausto guyanés. Estaban el abogado Tim Stoen y su esposa Grace, cuyo joven hijo había sido mantenido cautivo por Jones y asesinado en Jonestown. Estaban los miembros del equipo de baloncesto que habían escapado de los suicidios y asesinatos en masa. Estaba la niña de nueve años que había sobrevivido a pesar de que una mujer le cortó la garganta antes de suicidarse en Georgetown, Guyana, siguiendo las órdenes de muerte masiva impartidas por Jones. Estaba Larry Layton, reclamado por los tribunales de dos países bajo la acusación de matar al representante Leo J. Ryan y a otras personas en el aeropuerto de Guyana en cumplimiento de las órdenes de Jones.
Empecé a trabajar con ex miembros de sectas unos seis años antes de los sucesos de Jonestown, y continúo haciéndolo en la actualidad. He prestado atención psicológica a más de 3.000 personas que estuvieron en sectas. He escrito sobre este trabajo y he hablado con grupos de legos y profesionales de muchos países acerca de los programas de modificación de pensamiento, programas de adoctrinamiento intensivo, sectas y temas afines.
Mi interés por los efectos de los programas de modificación de pensamiento comenzó cuando trabajé en el Instituto de Investigación del Hospital Militar Walter Reed después de la guerra de Corea. En aquel entonces conocí y colaboré con Edgar H. Schein, doctor en Filosofía, Robert J. Lifton, doctor en Medicina, y Louis J. West, doctor en Medicina, pioneros en el estudio de los efectos de los programas de adoctrinamiento intensivo. Yo me dedicaba a los estudios de seguimiento de los ex prisioneros de guerra. Entrevisté a soldados que durante mucho tiempo fueron prisioneros de los chinos, y participé durante varios años en gran parte de los programas de modificación del pensamiento conceptual. Al igual que Steve Hassan en este libro, he descrito en reiteradas ocasiones las necesidades específicas de las personas que han sido sometidas a dichos programas y he insistido en la falta de conocimientos de la mayor parte de los ciudadanos y profesionales de la salud mental sobre los procesos, efectos y consecuencias de estar sometido a programas de modificación de pensamiento.
Steve Hassan ha descrito clara y convincentemente cómo se induce el control mental. Ha incluido sus experiencias personales en una secta y los conocimientos prácticos que ha adquirido a lo largo de doce años de asesoramiento a personas que se hablan encontrado en situaciones de control mental, junto con las teorías y conceptos de la literatura científica. El libro está vivo gracias a los ejemplos tomados de la vida real.
Por primera vez, un experto en ayuda para abandonar las sectas describe paso a paso los métodos actuales, las secuencias y las directrices de su trabajo y de cómo actúa con las familias y las personas sometidas a control mental. Se basa en diversos trabajos académicos en los campos de modificación de pensamiento, persuasión, psicología social e hipnosis para ofrecernos el marco teórico de cómo se consigue el control mental.
La asesoría para abandonar las sectas es una profesión nueva, y Steve Hassan explica la clase de consejos éticos y educativos que él y otros como él han desarrollado. Ha empleado mucho tiempo y toda su capacidad literaria y sus conocimientos para conseguir que este libro fuera una contribución muy importante al tema, El lector es llevado desde los primeros contactos telefónicos de Steve con familias desesperadas hasta el resultado final de sus intervenciones. Estas técnicas y tácticas de asesoramiento están social y psicológicamente bien desarrolladas. Son éticas y contribuyen a la consecución de la madurez. Pese a ser cada vez más necesarios son muy pocos los consejeros que están de verdad bien preparados y cuentan con la experiencia adecuada. No ofrecen lo que psicólogos y psiquiatras garantizan, ni tampoco pueden reemplazar a estos o a otros profesionales de la salud mental. El asesoramiento en abandono de sectas es un campo especial que requiere conocimientos, técnicas y métodos específicos, así como un alto grado de habilidad.
Este libro tendrá una gran resonancia. Cualquiera que tenga un familiar o un amigo que se haya comprometido con un grupo que emplea procedimientos de control mental lo encontrará útil. También será de provecho para cualquier individuo, pues muestra lo vulnerables que somos todos a las influencias y advierte que el control mental no es un mito sino que existe en realidad.
Debemos prestar atención al potencial destructivo y al terrible impacto que la utilización del control mental por parte de grupos con motivaciones egoístas pueden tener en muchos sectores de la sociedad. Este libro satisface una necesidad y es merecedor de una amplia audiencia.
MARGARET T. SINGER, Ph. D.
Profesora Adjunta, Departamento de Psicología
Universidad de California, Berkeley, California
Galardonada con el Leo J. Ryan Memorial Award



CAPÍTULO 1
Asesoramiento en abandono:
los antecedentes
Por fin: una oportunidad para relajarme, olvidar el trabajo y disfrutar de una reunión social con los amigos. Tal vez conozca a unas cuantas personas nuevas en esta fiesta.
-Hola. Me llamo Steve Hassan. Encantado de conocerle. (Espero que a nadie se le ocurra preguntarme cuál es mi trabajo.)
La pregunta: -Y usted, ¿a qué se dedica? (¡Oh, no, otra vez no!)
La excusa: -Trabajo por mi cuenta.
-¿Haciendo qué? (No hay escapatoria.)
-Soy asesor en abandono de sectas. (Aquí vienen las cincuenta preguntas.)
-¿De verdad? Es muy interesante. ¿Cómo es que se metió en eso? ¿Me podría decir por qué...?

Desde febrero de 1974, he estado involucrado con los problemas causados por los cultos destructivos. Fue cuando me reclutaron en la «Cruzada por un mundo»,1 un grupo pantalla de la Iglesia de la Unificación, también conocidos como los Moonies. Después de dos años y medio como miembro de la secta, fui desprogramado tras sufrir graves lesiones en un accidente automovilístico.
Desde entonces he estado comprometido activamente en la lucha contra las sectas destructivas. Me he convertido en un terapeuta experimentado profesionalmente y viajo a cualquier parte donde mi ayuda sea de verdad necesaria. Mi teléfono suena a todas las horas del día. Mis clientes son personas que por una razón u otra han sufrido daños emocionales, sociales y, algunas veces incluso físicos por sus relaciones con sectas destructivas. Ayudo a esas personas a recuperarse y a iniciar una nueva vida. Mi forma de abordar el asesoramiento les permite realizar la transición de una manera que evita la mayor parte de los traumas que presentan con las técnicas más rigurosas conocidas con el nombre de «desprogramación».
Yo prefiero llamar a mi trabajo «asesoramiento en abandono» para distinguirlo de la «desprogramación» y de otras formas de asesoramiento que se practican en la actualidad. El trabajo es intensivo y me compromete por entero con la persona y con su familia, algunas veces durante días enteros. Denomino a estos periodos intensivos «intervenciones». Por lo general, soy capaz de ayudar a una persona a conseguir una impresionante recuperación de su identidad original. Dado que sólo un puñado de personas en todo el mundo realizan un trabajo similar con miembros de sectas destructivas, este libro revela, por primera vez, la mayoría de los aspectos significativos de esta profesión única.
Tras haber visto que las sectas destructivas socavan de forma deliberada la forma democrática de vida, también soy un activista en la protección de los derechos de las personas. Estoy especialmente interesado en el derecho de todo el mundo a conocer cómo las sectas destructivas utilizan técnicas extraordinariamente complejas para reclutar, retener y explotar a las personas productivas y de gran talento. Durante los últimos doce años, mi activismo y mi trabajo como terapeuta se han centrado en estos problemas.
Mi vida como asesor en abandono de sectas a menudo me hace sentir como si estuviera en medio de un campo de batalla. En los siete años que llevamos juntos, Aureet ha tenido que soportar en nuestro hogar las situaciones más increíbles que se puedan imaginar. A pesar de que intento ajustar el número de casos atender sólo a una cantidad razonable de clientes por semana, planificar únicamente una o dos intervenciones al mes, mis planes tan bien estructurados siempre se ven alterados por algún acontecimiento inesperado.
Un viernes por la noche, Aureet y yo regresamos tarde a casa después de haber estado con unos amigos. Escuché las llamada. registradas en el contestador automático. Había cuatro. Cuando volví a escucharlas, resultaron ser todas de una familia de Minnesota. «Por favor, llámenos a la hora que sea», decía en la grabación una voz de mujer. «Nuestro hijo se ha afiliado a los Moonies. El próximo lunes se marchará con ellos a Pennsylvania, a un taller de trabajo de tres semanas de duración. Está haciendo el doctorado en Física en el MIT. Por favor, conteste nuestra llamada.»
Les llamé de inmediato, y estuve hablando con los padres durante casi una hora. Se habían enterado de que su hijo se había integrado en una organización llamada C. A. R. P. (Collegiate Association for the Research of Principles).* Efectuaron unas cuantas averiguaciones y descubrieron que C. A. R. P. era el brazo internacional de la Iglesia de la Unificación para reclutar estudiantes.2 Estuvimos todos de acuerdo en que no había tiempo que perder.
* Asociación Colegial para la Investigación de Principios. (N. del T.)
Discutí la situación con los padres. Trazamos un plan de acción. Al día siguiente, cogerían el vuelo de las 6.45 de la mañana a Boston. Irían al apartamento de su hijo, le llevarían a un restaurante y evaluarían su situación. El éxito o el fracaso dependían de lo unido que estuviera Bruce con sus padres y de lo lejos que hubieran ido los Moonies en su adoctrinamiento. ¿Habrían llegado al punto en que podían hacerle rechazar a su familia por «satánica»? Tanto la madre como el padre me aseguraron que conseguirían hablar con él. Yo no estaba tan seguro, pero convine en que valía la pena intentarlo. Por mi experiencia con los Moonies, presentía que si Bruce iba a esas tres semanas de adoctrinamiento, quedaría, a partir de ese momento, enganchado a la mentalidad del grupo.
El siguiente paso sería que los padres convencieran a Bruce para que hablara conmigo. Yo dudaba de que pudieran conseguirlo. Los Moonies son muy eficaces a la hora de convencer a la gente de que los antiguos miembros de la secta son satánicos y que incluso el simple hecho de estar en su presencia puede resultar peligroso.3 Por el momento, todo lo que yo podía hacer era esperar.
A la mañana siguiente grabé un programa sobre sectas para la televisión, algo que hago con frecuencia en diversos lugares del país. Después de la grabación, cancelé todos mis compromisos para el resto del día. Los padres de Bruce me llamaron desde aeropuerto de Boston. Habían llegado bien y se disponían a ir apartamento de su hijo. Repasamos nuestra estrategia una vez más. Crucé los dedos.
Dos horas después sonó el teléfono. Se las habían arreglado para llevarlo a un restaurante chino que no estaba lejos de su casa. Bruce aceptaba reunirse conmigo. Cogí todo lo que se me ocurrió que podía enseñarle -expedientes, fotocopias de artículos, libros-, lo arrojé al interior del coche y conduje hasta el restaurante.
Cuando llegué y me reuní con la familia, las caras de los padres reflejaban preocupación y desconsuelo. Bruce ensayó una tímida sonrisa y estrechó mi mano. Pero para mí estaba muy claro que en esos momentos pensaba: «¿Puedo confiar en este tipo ¿Quién es?»
Me senté con ellos en el reservado y empecé a preguntar Bruce acerca de su propia persona y de si tenía alguna idea de motivo que habla impulsado a sus padres a viajar desde Minneapolis. Al cabo de una hora, después de plantear suficientes cuestiones como para formarme una opinión bastante acertada de su estado mental, decidí arriesgarme y formular la gran pregunta.
-¿Te han hablado ya del juramento de servicio? -quise saber.
Él negó con un movimiento de cabeza y pareció sorprendido
-¿Qué es eso?
-Oh, se trata de una ceremonia muy importante que los miembros practican cada primer domingo de mes y en los cuatro días sagrados que tiene el grupo -respondí-. Los miembros hacen tres reverencias hasta tocar con la cara el suelo, frente a un altar con un retrato de Sun Myung Moon, y recitan un juramento de seis puntos por el que se comprometen a ser fieles a Dios, a Moon y a la madre patria... Corea.
-Está de broma.
En ese momento supe que Bruce saldría adelante. Pude comprobar que todavía no se hallaba sometido por completo al control mental del grupo, supe que respondería positivamente al resto de información que pensaba proporcionarle acerca del líder del grupo, el multimillonario industrial coreano Sun Myung Moon. En primer lugar le hablé de hechos relacionados con los Moonies sin mencionar para nada el control mental: la condena de Moon por fraude fiscal, el informe del Congreso sobre las conexiones de los Moonies con la CIA coreana, sus presuntas actividades ilegales..
-Sabe, he estado buscando a alguien como usted desde hace varios meses -dijo Bruce después de escucharme-. Fui a hablar con el capellán del MIT para pedirle información, pero no sabía nada sobre el tema.
Bruce todavía era capaz de pensar por sí mismo, pero, en mi opinión, había estado a punto de ser reclutado. Su participación en los talleres de trabajo de tres y siete días le habían preparado para el programa de veintiún días. Cuando yo era un adepto, la práctica común después de este último programa era pedirle a los reclutados que donaran el dinero de sus cuentas bancarias, que se mudaran a la casa de los Moonies y que se convirtieran en miembros plenos.
Bruce y yo pasamos los dos días siguientes analizando otras informaciones, mirando vídeos y hablando del control mental y las sectas destructivas. Para gran alivio de sus padres, al fin anunció que no iría al taller de trabajo. Empleó muchas horas en fotocopiar pilas de documentos, y deseaba hablar con otros estudiantes reclutados en el MIT. Hizo una nueva visita al capellán y le narró la experiencia. Una semana más tarde, el capellán me llamaba para saber si yo podía mantener una breve charla informativa con los directivos del colegio.
Este caso fue fácil y tuvo un final feliz. La familia detectó a tiempo el cambio de personalidad de su hijo; descubrieron que el C.A.R.P. era una fachada de los Moonies y encontraron a otras personas que les pusieron en contacto conmigo. Su rápida actuación les permitió ayudar a su hijo con eficacia y prontitud.
Las llamadas telefónicas que recibo son por lo general variaciones de la misma solicitud de ayuda. Un hijo o una hija, hermana o hermano, marido o mujer, madre o padre, novia o novio, tiene problemas. Algunas veces, él o ella acaban de ser reclutados; en otras ocasiones, la llamada se refiere a alguien que ha estado en una secta durante muchos años.
Es relativamente fácil tratar con alguien que aún no está totalmente adoctrinado, como en el caso de Bruce. Sin embargo, la mayoría de las personas que me llaman se enfrentan al problema desde hace tiempo. Algunos casos son auténticas urgencias; otros, en cambio, requieren una aproximación más lenta y metódica. Urgencias como las de Bruce son un tanto arriesgadas porque no se dispone de tiempo para ir preparado. No obstante, he aprendido que a menudo es necesario actuar con rapidez. Si alguien se ve involucrado en una situación de control mental, en ocasiones la diferencia de unas pocas horas puede resultar crucial.
Por alguna razón que desconozco, las peticiones de ayuda parecen llegar en oleadas; sólo unas cuantas al día durante un tiempo, y luego, de repente, diez o quince llamadas diarias. A pesar de que he viajado al extranjero para ayudar a personas afiliadas a sectas, paso gran parte de mi tiempo en viajes por Estados Unidos y Canadá. Más de una vez me he encontrado en un tren o en un avión sentado junto a un miembro descontento de alguna secta destructiva. Durante el encuentro, he descubierto que la persona quería disponer de mayor información sobre cómo cambiar su vida. Siempre les ofrezco gratuitamente esta información. Estos encuentros son «mini-intervenciones». Empleo en ellos las mismas técnicas de escuchar y aconsejar que en las intervenciones más importantes, sólo que les dedico menos tiempo.
Mi trabajo tiene dos partes: asesorar individualmente y alertar al público en general sobre el fenómeno de las sectas. Creo que sensibilizar a la opinión pública acerca del problema que representa el control mentales el único camino para moderar el crecimiento de estos grupos. Resulta relativamente fácil prevenir a la gente sobre las cosas de las que deben tener cuidado, aun si sólo escuchan a medias la radio mientras están lavando los platos. Es mucho más difícil y complicado sacar a alguien de una secta cuando ya está metido en ella. A veces tengo la impresión de que por cada persona que consigo alejar de una secta, ellos reclutan a un millar de nuevos adeptos.
Creó que la única solución al daño que se inflige a la gente en las sectas destructivas es «inmunizar» a la población en general contra los grupos de control mental. El medio más efectivo para conseguirlo es brindarle al público la información sobre la forma de actuar de tales grupos. La resistencia individual aumenta si la persona sabe con qué debe tener cuidado cuando se halla frente a un reclutador. Con este propósito doy conferencias y seminarios, y aparezco en programas de televisión y de radio en todas las ocasiones posibles. Esta es también la razón por la que escribo el presente libro.

Sectas: una pesadilla real
Si alguien me hubiera dicho cuando estaba en la escuela que los 34 años sería un experto en sectas, hubiera considerado que se trataba de una idea ridícula. Yo quería ser poeta y escritor, pensaba que algún día llegaría a ser profesor de inglés. Si esa persona me hubiera asegurado que mis clientes serían personas a quienes se les había mentido sistemáticamente, abusado físicamente, estimulado a romper sus vínculos con familiares y amigos, e inducido a trabajar en empleos que les ofrecían pocas o nulas posibilidades importantes para su desarrollo personal o profesional, me hubiera reído en su cara e incluso hubiera pensado que estaba conjurando una imagen del totalitarismo tomada del 1984 de George Orwell.
El mundo en general no se ha convertido en la pesadilla que Orwell describía: un lugar donde la «policía mental» mantenía un estado de control absoluto sobre la vida emocional y mental de los ciudadanos, y donde era un crimen actuar y pensar de forma independiente, e incluso enamorarse. Sin embargo, en un número siempre creciente de organizaciones de todo el mundo, 1984 se ha hecho realidad: el respeto básico por el individuo ha dejado de existir sin más, y se induce gradualmente a las personas a pensar y a comportarse de un modo similar a través de un proceso de control mental. Como resultado, se convierten en seres dependientes por completo del grupo; pierden su capacidad para actuar según su propia voluntad, y a menudo son explotados en beneficio de los fines políticos o económicos del grupo. Cualquier grupo que utilice el engaño para la consecución de sus fines -ya sean éstos, en su orientación aparente, religiosos o seculares-, es para mi una secta destructiva.
El mundo de 1984 era un eco lejano de mi infancia en el mundo americano de la clase media. Crecí en el seno de una familia judía conservadora en Flushing, Queens, Nueva York. Era el menor de tres hijos y el único varón. Recuerdo con claridad cómo ayudaba a mi padre en la tienda que tenía en Ozone Park. Mi madre, maestra de arte en un instituto, me crió en un ambiente cálido y cariñoso, y siempre me brindó su apoyo incondicional. Recuerdo los tiempos de la niñez y me veo a mí mismo más como un solitario que como un ser participativo. Si bien siempre he tenido varios amigos íntimos, jamás me he sentido cómodo con los grupos estudiantiles. El único grupo al que en realidad pertenecía era el equipo de baloncesto de la sinagoga. Después del bachillerato, decidí seguir una carrera en artes liberales en el Queens College, lugar donde me encontré por primera vez con los reclutadores de los Moonies. Antes de que supiera lo que estaba sucediendo, mi mundo sufrió un cambio dramático.

¿Quiénes son los Moonies?
La Iglesia de la Unificación (cuyo nombre completo es la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación de la Cristiandad Mundial) es una de las más grandes y, desde luego, la más visiblemente destructiva secta en Estados Unidos. La organización está bajo el dominio total de su líder absoluto, Sun Myung Moon,5 un hombre de negocios nacido en Corea que en 1982 cumplió una condena de trece meses de cárcel en la prisión federal de Danbury, Connecticut,6 por fraude fiscal.
Durante la década de los setenta, los miembros de este grupo tenían una presencia habitual en la mayor parte de las ciudades norteamericanas, Se apostaban en las esquinas y vendían flores, golosinas, muñecos y diversos objetos, mientras se dedicaban activamente a reclutar jóvenes en los colegios y universidades. Bien arreglados, corteses y perseverantes, los Moonies proliferaron durante años al tiempo que eran objeto de fuertes criticas en la prensa de casi todas partes. En lo que a los medios periodísticos se refiere, la Iglesia de la Unificación y sus seguidores se esfumaron en los ochenta. La verdad es, sin embargo, que la organización Moon se hizo aún más compleja y aumentó el número de grupos religiosos, políticos, culturales y económicos que le sirven de pantalla. Debido a que la Iglesia de Unificación mantiene las cifras de sus miembros en el más riguroso secreto, resulta imposible determinar un número fiable que represente la cifra de adeptos. Si bien los líderes de la Iglesia declaran que los miembros' en Estados Unidos suman treinta mil (y alrededor de tres millones en todo el mundo), yo calculo que las cifras son mucho más bajas. Probablemente, hay unos 4.000 norteamericanos y otros 4.000 extranjeros (muchos casados con miembros norteamericanos) que trabajan actualmente en Estados Unidos.7

Otro aspecto todavía poco conocido de la Iglesia de la Unificación, es que sus miembros justifican el uso de la superchería para reclutar a los nuevos adeptos. Cuando yo era reclutador de los Moonies, también utilizábamos la presión psicológica para convencer a los miembros de que entregaran a la Iglesia todas sus pertenencias materiales y su fortuna.9 A los miembros se les integra en talleres de trabajo donde son adoctrinados concienzuda mente en las creencias de la Iglesia,10 y pasan por la típica experiencia de conversión en la cual se someten al grupo. Como resultado, se convierten en seres con una dependencia total de grupo para el soporte económico y emocional, y pierden su capacidad para actuar con independencia del, mismo. Subordinados ¿estas condiciones, se exige a los miembros que trabajen durante muchas horas, que duerman muy poco, que se alimenten con una comida de ínfima calidad y rutinaria, a veces durante semanas, y que soporten innumerables sufrimientos en aras de su «crecimiento espiritual». Se les impide que establezcan relaciones estables con miembros del sexo opuesto,11 y sólo se pueden casar de acuerdo con las disposiciones establecidas por el mismo Moon o sus acólitos.12 Algunas veces se les ordena que participen en manifestaciones políticas y otras actividades en pro de causas, candidatos y funcionarios públicos que cuentan con el apoyo de Moon y su organización.13 Si no pueden soportar la presión, comienzan a cuestionar la autoridad de sus líderes o se apartan del grupo, se les acusa de estar bajo la influencia de Satanás y son sometidos a presiones aún mayores en problemas de readoctrinamiento. Yo sé que todo esto es cierto. Yo fui un líder en la secta Moon.

¿Qué es el control mental?
Hay muchas formas diferentes de control mental, y la mayoría de la gente piensa en el lavado de cerebro en cuanto escucha el término. Mas para el propósito que persigue este libro -ayudarle a usted a reconocerlo y a protegerse a sí mismo y a otras personas de los grupos que lo emplean- el «control mental» puede ser entendido como un sistema de influencias que desbarata la identidad del individuo (creencias, comportamiento, forma de pensar y emociones) y la reemplaza por una nueva, En la mayoría de los casos, esta nueva identidad es de tal naturaleza que la identidad original la rechazaría con todas sus fuerzas si pudiera saber de antemano lo que le espera en el futuro.
En este libro me referiré a los usos negativos del control mental. No todas las técnicas de control mental son intrínsecamente malas o antiéticas; en algunas, la manera en que son empleadas es lo realmente importante. El dominio del control siempre debe pertenecer al individuo. Está muy bien, por ejemplo, utilizar la hipnosis para conseguir que una persona deje de fumar, siempre y cuando el hipnotizador permita que el deseo y el control para dejar de fumar estén en manos del cliente y no intente desplazarlos hacia sí mismo.
En la actualidad, existen numerosas técnicas de control mental que son muchísimo más complejas que las técnicas de lavado de cerebro utilizadas en la segunda guerra mundial y en la guerra de Corea. Algunas incluyen formas encubiertas de hipnosis, mientras que otras se instrumentan a través del entorno social; muy rígido y controlado, de las sectas destructivas. Sobre todo, hay que tener presente que el control mental es un proceso muy sutil. He incluido una información más amplia sobre el control mental en el capitulo 4, y también algunas guías básicas para reconocer los signos del control mental cuando se practica en un grupo. Todos los grupos mencionados en este libro como sectas destructivas que utilizan técnicas de control mental han merecido tal calificativo después de una minuciosa investigación. Sería injusto acusar a un grupo de practicar un control mental antiético sin una base sólida para hacerlo. No tengo ningún remordimiento al referirme a la Iglesia de la Unificación como una secta destructiva.14 Los antecedentes del grupo hablan por sí mismos, ya que se trata de un grupo político muy controvertido que ya ha sido objeto de una profunda investigación por parte del Congreso.15

Las numerosas caras de la Iglesia de la Unificación
¿Cómo se inició este grupo? Uno de los mejores resúmenes de la historia de los primeros años de la Iglesia de la Unificación se encuentra en el Informe Fraser, publicado el 31 de octubre de 1978, por el Subcomité de Organizaciones Internacionales del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Bajo la presidencia de Donald Fraser, representante demócrata por Minnesota, el comité llevó a cabo la investigación que sacó a la luz muchos hechos, desconocidos hasta entonces, sobre la organización Moon, entre los que figuraban la vinculaciones de la Iglesia de la Unificación con la Agencia Central de Inteligencia Coreana (CCIA). La investigación expuso ante la opinión pública el hecho de que la Iglesia de la Unificación no sólo es un grupo de creyentes sino también una organización política con un programa político muy activo. El Informe Fraser narra la historia de los comienzos de la organización Moon:
A finales de los años cincuenta, el mensaje de Moon fue recibido favorablemente por cuatro jóvenes oficiales del ejército coreano que hablaban inglés, lo que tiempo después facilitó importantes contactos con el gobierno coreano surgido después de 1961. Uno era Bo Hi Pak, que se había incorporado al ejército de la República de Corea en 1950. Han Sang Keuk [...] se convirtió en asistente personal de Kim Jong Pil, artífice del golpe de Estado de 1961 y fundador d la CCIA. Kim Sang In abandonó el ejército en mayo de 1961, se unió a la CCIA y se convirtió en intérprete de Kim Jong Pil hasta 1966. En aquel año Kim Sang In volvió a su puesto de oficial de la CCIA, más tarde llegó a ser el jefe de la delegación de la CCIA en la Ciudad de México. Era amigo íntimo de Bo Hi Pak y partidario de la Iglesia de la Unificación. El cuarto, Han Sang Kil, era agregado militar En la embajada de Corea en Washington a finales de los sesenta. Informes gubernamentales lo vinculan con la CCIA. Al abandonar el sevicio en el gobierno coreano, Han se convirtió en secretario personal de Moon y tutor de sus hijos.
Inmediatamente después del golpe, Kim Jong Pil fundó la CCI y supervisó la creación de una base política para el nuevo régimen Un informe no evaluado de la CIA, fechado en febrero de 1963, señalaba que Kim jong Pil había «organizado» la Iglesia de la Unificación cuando era director de la CCIA y que había utilizado a la Iglesia de la Unificación como un «instrumento político».16
Fred Clarkson, que cita este informe en el número de la primavera de 1987 de CovertAction Information Bulletin (Boletín Informativo de Actividades Encubiertas), una revista que publica política de las organizaciones de inteligencia y grupos políticos extremistas, va más allá y dice:
A pesar de que el Informe Fraser hace notar que «organizar» no debe confundirse con ,«fundar», dado que la Iglesia de la Unificación «fundada» en 1954, el Informe Fraser señala que «... una gran cantidad de datos, independientes unos de otros, y tanto en este como en otros informes, indican que Kim Jong Pil y la organización Moon tenían una relación de apoyo mutuo» así como que Kim utilizaba la Iglesia de la Unificación con fines políticos».17
Es digno de mención el hecho de que tanta gente se viera involucrada con la Iglesia sin saber absolutamente nada acerca de los antecedentes de la misma o los de Moon. Desde luego, si yo hubiera sabido que estaba vinculada con la CCIA o que en 1967 Moon había establecido relaciones con Yoshi Kodama, uno de los jefes de la Yakuza, la red japonesa del crimen organizado,18 jamás me hubiera unido a ellos. Pese a que la historia de la teología de la Iglesia de la Unificación es demasiada complicada para detallaría aquí, cabe destacar como punto principal de la misma que Sun Myung Moon es el nuevo Mesías y que su misión es establecer un nuevo «reino» en la Tierra. Sin embargo, muchos ex creyentes, como yo mismo, han observado que la visión que tiene Moon de ese reino es de un marcado acento coreano. Durante los dos años y medio de mi período en la Iglesia, me di cuenta de que los puestos más altos en la jerarquía (los más cercanos a Moon) eran accesibles sólo para los coreanos, con los japoneses en segundo lugar. Los miembros norteamericanos como yo estábamos en el tercer escalón. Los adeptos creen, como creía yo, que la donación de su tiempo su dinero y su esfuerzo está contribuyendo a la salvación del mundo. Lo que no perciben es que son víctimas del control mental.19
Sin embargo, es imposible tener un cuadro completo de Moon y su influencia si sólo se mira a la Iglesia de la Unificación, a pesar de lo mucho que allí hay para ver. De hecho, Moon ha desarrollado un complejo entramado que abarca empresas comerciales y organizaciones no lucrativas en su Corea natal, en Estados Unidos, y en muchos otros países, con un interés especial en América Latina. Moon ha emprendido negocios que van desde la exportación de ginseng a la fabricación de fusiles M-16,20 y en Estados Unidos ha puesto en marcha varios «grupos de estrategas» y diversas organizaciones para promover una variedad de conferencias y programas de intercambio cultural (tanto científicos, académicos y religiosos como legales). Tal vez la empresa que está más visiblemente conectada a Moon en Estados Unidos es el The Washington Times, un periódico con una respetable tirada que ronda los 100.000 ejemplares y que tiene una considerable influencia en Washington.21 Ronald Reagan, cuando era presidente, declaró muchas veces que era su periódico predilecto y que lo leía a diario.22 Han Sang Keuk y Bo Hi Pak son dos altos ejecutivos del Times.
El hilo conductor que enlaza todas las actividades de la organización Moon, tanto dentro como fuera de la Iglesia de la Unificación, es la decidida postura anticomunista de Moon. Para explicarlo de una manera sencilla, los Moonies creen que los cristianos y los ciudadanos del mundo no comunista están enzarzados en una lucha a muerte con las fuerzas satánicas del comunismo materialista. Si Estados Unidos y los otros países no luchan contra el comunismo, se volverán débiles y sucumbirán. La única salvación para el mundo reside en Moon y en el establecimiento de una forma teocrática de gobierno que reemplace a las democracias seculares.
De no haber sido por la investigación del subcomité del Congreso y el trabajo del representante Donald Fraser, es muy posible que Moon hubiera reclutado a muchos norteamericanos más, con lo que habría aumentado su poder aún más deprisa. Yo estoy satisfecho de haber entregado a los miembros del subcomité Fraser una copia de El Maestro habla, una serie de discursos privados de Moon reservada a los líderes y miembros de la Iglesia de la Unificación, que fue presentada como evidencia en la investigación. Uno de los discursos que se incluyó en el informe corresponde a 1973 y en él Moon dice: «Cuando llegue nuestro tiempo, deberemos contar con una teocracia automática que gobierne al mundo. Así que no podemos separar el campo político del religioso. [...] La separación entre la religión y la política es lo que Satán más desea»23
La creencia declarada de Moon en la necesaria fusión de religión y política subraya los compromisos de su organización, a lo largo de los años, con una extensa variedad de grupos de extrema derecha. En la actualidad, su principal brazo político es una organización conocida con las siglas CAUSA,24 que fue fundada en 1980 después de una gira por América Latina del hombre que es la mano derecha de Moon, Bo Hi Pak. En 1983 se constituyó una rama norteamericana, y desde entonces CAUSA se ha extendido a todos los continentes del planeta, ofreciendo seminarios para personas que ocupan puestos dirigentes. De acuerdo con Fred Clarkson: «El principal objetivo de CAUSA es ofrecer un educación anticomunista desde una perspectiva histórica. El antídoto de CAUSA contra el comunismo es "diosismo", que no es más que la filosofía de la Iglesia de la Unificación sin la mitología moonista».25
A finales de la década actual, los Moonies continúan con la expansión de sus esferas de influencia y poder. Al parecer, Moon está tratando de comprar su camino hacia la legitimidad mediante el préstamo o la donación de millones de dólares a las causa conservadoras.26 Su estrategia de «servir y ayudar a las personas hasta hacerlas dependientes y entonces controlarlas» parece que todavía le resulta fructífera.
Sin embargo, no todo es de color de rosa para el grupo. Según el informe Knight-Ridder de Frank Greve,27 «los vendedores a domicilio de los Moonies [en Japón], mediante la utilización de tácticas de venta ilegales, estafaron a los compradores de sus baratijas religiosas, amuletos y talismanes, más de 165 millones de dólares en el período comprendido entre 1980 y 1987. Se supone que esta cifra se corresponde con el monto total del dinero que tuvieron que pagar por las 14.579 demandas presentadas por los centros de defensa del consumidor gubernamentales y por abogados particulares. El informe [facilitado por el Colegio de abogados japonés] estima que sólo el uno porciento de las víctimas de fraude al consumidor presentan una demanda, y concluye que los 165 millones son únicamente "la punta del iceberg".
De acuerdo con Greve, la mayor parte de las víctimas son «mujeres que han tenido en la familia un caso de muerte por accidente o de enfermedad incurable, que se han quedado viudas o se han divorciado, o que han sufrido un aborto». Al parecer, hay quien ha pagado más de 100.000 dólares por urnas, pagodas u otros amuletos, persuadido por los vendedores Moonies de que «los librarían de los espíritus malignos que les atacaban».
Es muy probable que al menos una parte de estas ganancias ilegales haya sido enviada a Estados Unidos para financiar el The Washington Times, que está dirigido a los políticos conservadores. Alrededor de 200 millones de dólares ya han sido invertidos en este periódico,28 pero hasta el momento el negocio no ha producido beneficios. Sin embargo, el diario sirve a su auténtico propósito: permitir a Moon el acceso a los círculos de poder de la política norteamericana.
La Iglesia de la Unificación es la secta destructiva por antonomasia. No obstante, hay otros muchos grupos que sostienen extrañas doctrinas teológicas y cuyos miembros se entregan a prácticas que, para mucha gente, resultan totalmente ridículas. ¿Son todos estos grupos «sectas destructivas»?
De ninguna manera. Los Estados Unidos de América siempre han sido una tierra donde la libertad de pensamiento y la tolerancia de los diferentes credos han florecido bajo la protección de la Primera Enmienda de la Constitución. La vida política y religiosa norteamericana es tan diversa como en cualquier otro país del mundo. Las bases para esta diversidad se, encuentran en el principio de respeto a los derechos del individuo que están escritos en la Constitución. Aunque cueste de creer, en los últimos veinticinco años han surgido en la sociedad estadounidense organizaciones que violan sistemáticamente los derechos de sus miembros, les someten a múltiples formas de abuso y les hacen menos capaces de actuar y de pensar como adultos responsables. Para la personas que se adhieren a dichas organizaciones, el resultado es el daño no sólo en su autoestima sino también, a menudo, en su sentido de identidad. Sus vínculos con las demás personas se ver asimismo afectados, y en algunos casos pierden por completo el contacto con sus familiares y amigos durante largos períodos de tiempo.
El daño que resulta de vivir en una secta puede no ser evidente de inmediato para familiares o amigos, e incluso en las etapas iniciales- para alguien que conozca a dicha persona por primera vez. Pero las más variadas formas de violencia, desde la más primarias a las más sutiles, son el resultado inevitable. Algunos miembros de las sectas destructivas sufren abusos físicos en el período de adhesión, en forma de palizas o violaciones, mientras que otros simplemente padecen el engaño de largas horas de trabajos pesados y monótonos -de quince a dieciocho horas diarias, año tras año-. En esencia, se convierten en esclavos con pocos o ningún recurso, personal o económico, para abandonar grupo, y éste hace todo lo posible para retenerlos mientras resulten productivos. En el momento en que caen enfermos o dejan de producir, a menudo se les expulsa del grupo.
Por lo general, los grupos que realizan estas prácticas son, en apariencia, asociaciones respetables. Las sectas que utilizan control mental apelan a muchos y diferentes impulsos humanos.
Las sectas religiosas, que son las más conocidas, se centran en los dogmas religiosos. Las sectas políticas, que aparecen con frecuencia en las noticias, se estructuran alrededor de una teoría política muy pobre. Las sectas psicoterapéuticas/educacionales, que ha gozado de gran popularidad, proclaman que aportan a sus miembros «conocimiento interior» y «cultura». Las sectas comerciales juegan con los deseos de las personas de obtener carreras prestigiosas y lucrativas. Ninguna de estas sectas destructivas puede cumplir lo que promete; a la larga todas enganchan a sus miembros y destruyen su autoestima.
Las sectas destructivas ocasionan los más variados daños a sus adeptos, y, lo demostraré con varios casos reales incluyendo el mío propio. No es fácil recuperarse del daño sufrido como miembro de una secta destructiva, pero es posible. Mi experiencia demuestra que se pueden dar algunos pasos definitivos para aprender a ayudar, a un amigo o a sí mismo, para volver a una vida productiva normal. El control mental de las sectas no tiene por qué ser permanente.


CAPITULO 2

Mi vida en la Iglesia
de la Unificación

Desde que era un niño, siempre he sido muy independiente Quería ser escritor y poeta, pero durante mis años de colegio luchaba por dar con una carrera que me permitiera ganar el suficiente dinero para realizar mis sueños. Mi enfrentamiento con la vida se agudizó por la depresión en que caí tras la ruptura de mi noviazgo en enero de 1974. Me preguntaba a mí mismo si alguna vez llegaría a encontrar mi verdadero amor. Siempre he sido un ávido lector, y por aquel entonces comencé a leer muchos libros de psicología y filosofía. A través de los escritos de G. 1. Gurdjieff y P. D. Ouspensky, me interesé en lo que era presentado como un conocimiento antiguo y esotérico. Mucho de lo que leí describía la condición natural del hombre como «dormida» ante la verdad, y necesitada de alguien espiritualmente más avanzado que le guiara hacía niveles más altos de concienciación. La sugerencia de que era imprescindible unirse a una escuela espiritual estaba implícita en aquellos libros.
A los 19 años, presentía que jamás sería feliz como hombre de negocios, dedicado toda mi vida a ganar dinero. Deseaba conocer las respuestas a preguntas más profundas. ¿Existe Dios? Y si existe, ¿por qué permite tantos sufrimientos? ¿Qué papel debía desempeñar yo en el mundo? ¿Podía hacer algo que significara una diferencia? En aquel entonces, sentía una enorme presión por hacer algo que fuera una gran contribución a la humanidad. Durante toda mi vida me habían repetido lo inteligente que era y lo mucho que conseguiría cuando fuera adulto. Al año siguiente obtendría mi título, y no me quedaba mucho tiempo por delante.
Ya me había convertido en «padre adoptivo» de una pequeña niña en Chile a la que enviaba dinero cada mes. Decidí que ser escritor era el mejor caminó para mí, así que me dediqué a escribir. Sin embargo, pensaba que no era suficiente. Miraba el mundo y veía tanta injusticia social, corrupción política y problemas ecológicos que me parecía que yo tenía muy poco que ofrecer. Era consciente de mi deseo de que las cosas cambiaran, pero no sabía qué camino debía seguir para conseguirlo.
Un día, mientras leía un libro en la cafetería de la unión estudiantil, se acercaron a mi mesa tres atractivas mujeres de origen japonés y un hombre italoamericano. Iban vestidos como estudiantes y llevaban libros. Me preguntaron si podían compartir mi mesa. Asentí, y pocos minutos después estábamos conversando amigablemente. Dado que yo disponía de un descanso de tres horas entre clases, me quedé con ellos y proseguimos la charla Me comentaron que ellos también eran estudiantes y que pertenecían a una pequeña comunidad de «jóvenes de todas partes del mundo». Me invitaron a que fuera a visitarles.
El semestre acababa de empezar y yo quería hacer nuevos amigos, así que, aquella misma noche, después de clase, fui hasta su casa. Al llegar, me encontré con un animado grupo de unas treinta personas procedentes de media docena de países. Les pregunté si formaban un grupo religioso. «Oh, no, en absoluto», me contestaron, riéndose. Me dijeron que formaban parte de algo llamado la Cruzada por Un Mundo, dedicada a superar las barreras culturales entre los pueblos y a combatir los importantes problemas sociales que tanto me preocupaban.
«Un mundo donde las personas se traten los unos a los otros con amor y respeto», pensé para mis adentros: «¡Qué idealistas son estas personas!».
Disfruté con las estimulantes conversaciones y la atmósfera de entusiasmo de la reunión. Estas personas se relacionaban entre sí como si fueran hermanos, y resultaba evidente que se consideraban parte de una familia global. Parecían muy felices con sus vidas. Tras mi depresión del mes anterior, me sentía vigorizado con toda aquella energía positiva. Regresé a mi casa creyéndome afortunado por haber conocido a gente tan encantadora.
Al día siguiente me crucé con Tony, el hombre que me había abordado en la cafetería. «¿Disfrutaste de la velada?», me preguntó. Le contesté afirmativamente. «Oye», continuó Tony, «esta tarde Adri, que es de Holanda, dará una breve conferencia sobre algunos interesantes principios de la vida, ¿por qué no te dejas cae por allí?»
Al cabo de unas horas, escuchaba la conferencia de Adri. Era un tanto vaga y simplista, pero agradable, y yo estaba de acuerdo con casi todo lo que dijo. Sin embargo, el contenido de su discurso no explicaba por qué todos los integrantes del grupo parecía siempre tan felices. Sentía que o bien había algo que no andaba bien en mí, o que ellos tenían algo excepcional. Me picaba la curiosidad.
Acabé por regresar al día siguiente, y en esta ocasión otra persona dio una charla sobre el origen de todos los problemas que tenía planteados la humanidad. La conferencia era de un tono claramente religioso; trataba de Adán y Eva y de cómo fueron corrompidos por una interpretación errónea del amor en el Jardín del Edén. En aquel momento no me di cuenta de que mis preguntas jamás eran contestadas, y no sospeché que me estaban manipulando deliberadamente. Sin embargo, me sentía un tanto confuso y manifesté la intención dé no volver a las reuniones.
En cuanto pronuncié estas palabras, pareció que sonara una alarma entre todos los presentes. Cuando salí de la casa y subí a coche, una docena de personas aparecieron a la carrera, en el aire helado de febrero, con los pies descalzos (era una costumbre quitarse los zapatos en el interior de la casa) y rodearon mi automóvil. Dijeron que no permitirían que me marchara hasta que no les prometiera que volvería a la noche siguiente. «Esta gente debe de estar loca», pensé, «quedándose aquí fuera descalzos con e frío que hace, sin chaquetas, reteniéndome sólo porque les caigo bien». Después de unos minutos, accedí más que nada porque no quería sentirme culpable de que alguno de ellos pillara un resfriado, Una vez que les di mi palabra ya no podía echarme atrás, a pesar de que no me apetecía volver.
Cuando me presenté el jueves por la noche, me vi halagado por todos durante toda la velada. Esta práctica, como aprendí luego, se llama «bombardeo amoroso». Una y otra vez me repetían que era una magnífica persona, lo bueno, lo listo, lo dinámico que era, y así sin parar. No menos de treinta veces me invitaron a que les acompañara a «un fin de semana fuera de la ciudad para un retiro en una hermosa zona al norte del estado».
Una y otra vez les respondí que los fines de semana trabajaba de camarero y que no podía ir. Antes de marcharse me presionaron tanto que les prometí que si se presentaba la ocasión de un fin de semana libre, les acompañaría Como no disfrutaba de un sábado ni un domingo libre desde hacía más de un año y medio, estaba convencido de que no tendría que cumplir mi promesa.
Al día siguiente, telefoneé a mi jefe en la oficina de banquetes de Holiday lnn para que me informara de mis compromisos para el fin de semana. Él me dijo: «Steve, no te lo vas a creer, pero la boda ha sido suspendida esta misma tarde. ¡Tómate el fin de semana libre!» Yo me quedé boquiabierto. ¿Era una señal de que debía acompañarles en la salida del fin de semana? Me pregunté qué hubieran hecho Gurdjieff o Ouspensky en mi situación. Habían dedicado años a la búsqueda de un conocimiento superior. Llamé a las personas de la casa y me fui con ellos el viernes por la noche.

Mi adoctrinamiento: cómo me convertí en Moonie
Cuando atravesábamos las altas y negras verjas de hierro forjado de la finca multimillonaria en Tarrytown, Nueva York, alguien se arrimó a mi hombro y me dijo: «Este fin de semana tendremos un taller de trabajo conjunto con la Iglesia de la Unificación». Mi reacción inmediata fue plantearme una serie de preguntas que en ese momento no expresé en voz alta. ¿Taller de trabajo? ¿Iglesia? ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué nadie me habló antes de esto? ¿Cómo puedo regresar a Queens?
Nos llevaron en manada desde la furgoneta hasta una pequeña estructura de madera resguardada entre grandes árboles. Experimentaba una sensación de temor. «Oye, de verdad que me gustaría volver a Queens», le dije a uno de los miembros, un joven de cabellos rubios con la sonrisa enganchada a la cara.
«¡Oh, venga, te lo pasarás muy bien!», me respondió, palmeándome la espalda. «De todas manera, no hay nadie que vuelva a la ciudad esta noche». Decidí sacar el mejor partido posible de la situación y no montar una escena. Subimos las escaleras y entramos en una habitación que, según supe después, había sido el estudio de un artista. Una gran pizarra colgaba de la pared del fondo. En un rincón había varios montones muy bien ordenados de sillas de metal plegables.
Transcurridos unos minutos, ya nos habían dividido en varios grupos pequeños. Los líderes nos entregaron unas hojas de papel y lápices, y pidieron que dibujáramos un cuadro con una casa, un árbol, una montaña, un río, el sol y una víbora. Nadie preguntó el porqué; simplemente obedecimos todos. (Mucho tiempo después aprendí que este ejercicio es una forma de test de proyección de personalidad utilizado para sondear los pensamientos íntimos del individuo.)
Nos fuimos presentando por turnos mientras estábamos sentados con las piernas cruzadas en el suelo del hermoso recinto que forma parte de una extensa finca con una enorme mansión que había sido comprada, según me enteré más adelante, a la familia Seagram. Nos hicieron cantar canciones folklóricas mientras permanecíamos sentados en el suelo. Yo me sentía avergonzado por lo infantil que resultaba todo, pero a nadie más parecía importarle. La atmósfera del momento, con todos aquellos jóvenes entusiastas que cantaban, me trajo cálidos recuerdos de los campamentos de verano. Aquella noche fuimos conducidos hasta las literas instaladas en la planta alta de un garaje reformado, y los hombres y las mujeres ocuparon habitaciones separadas. Conciliar el sueño resultaba casi imposible No sólo estábamos apretujados, sino que para colmo había dos que roncaban profundamente. Demasiados para pensar que estaba en un campamento de verano. Los otros recién llegados y yo pasamos la noche en blanco.
Por la mañana, vino uno de los animosos jóvenes del grupo de la casa de Queens y conversó conmigo. Me dijo que él también se había sorprendido un poco ante las cosas extrañas que habla visto y oído en su primer taller de trabajo. Me rogó que no adoptara una actitud cerrada y que les diera a «ellos» la oportunidad de exponerme lo que él llamó el Principio Divino. «Por favor, no los juzgues hasta tener la oportunidad de escuchar todo el asunto», me suplicó Me dijo también que si me marchaba ahora lo lamentaría durante el resto de mi vida.
Su voz estaba imbuida de tanto misterio e intriga que disipó mis sospechas al tiempo que despertaba mi curiosidad. «Ahora», me dije, «tendré por fin las respuestas a todas mis preguntas.» Esto al menos era lo que yo creía.
Poco después, nos hicieron practicar unos minutos de calistenia antes de tomar el desayuno. Luego, cantamos más canciones.
Cuando nos sentamos en el suelo, un hombre carismático de frío ojos azules y voz penetrante se presentó y enunció las reglas seguir durante el fin de semana. Era el director del taller de trabajo. Se nos dijo que debíamos permanecer siempre en los pequeños grupos que nos habían asignado. No se podía pasear a solas por la finca. Las preguntas se formularían tan sólo después de que hubiera terminado la conferencia y cuando estuviéramos de nuevo con nuestro grupo. A continuación, presentó al conferenciante, Wayne Miller.
El señor Miller, un norteamericano a punto de cumplir los 30 vestido con traje azul, camisa blanca y corbata roja, irradiaba el encanto y la confianza de un médico de familia. A medida que su conferencia se prolongaba durante horas, comencé a sentirme muy incómodo. El taller de trabajo me resultaba demasiado extraño. Me caían bien la mayor parte de los presentes como individuos: eran alegres y bien intencionados estudiantes, como yo mismo. Pero me desagradaba el ambiente tan rígidamente estructurado, la atmósfera religiosa un tanto infantil y el haber sido engañado con respecto a la naturaleza del lugar. Cada vez que intentaba formular una objeción, me pedían que guardara mis preguntas para después de la conferencia. En el grupo pequeño la respuesta era invariable: «Es una buena pregunta. No la olvide porque será contestada en la próxima conferencia». Una y otra vez me decían que no debía juzgar lo que escuchaba hasta no haberlo oído todo. Mientras tanto, tenía que soportar una enorme cantidad de información sobre la especie humana, la historia, e. propósito de la creación, el mundo espiritual versus el mundo físico y muchas cosas más, la mayoría de las cuales se basaba en la aceptación de lo que se había dicho antes.
Todo el fin de semana estaba programado de la mañana a la noche. No había tiempo libre. No había ninguna posibilidad de estar a solas, Los miembros superaban a los recién llegados en una proporción de tres a uno, y nos mantenían sitiados, No se nos permitía hablar entre nosotros sin la presencia de uno de ellos. El primer día pasó, dejando mi sentido de la realidad más o menos intacto. Antes de que nos fuéramos a la cama, nos pidieron que contestáramos a unas hojas de «reflexión» concebidas para revelar todo lo que pensábamos y sentíamos. Inocentemente, las contesté. Pasé otra noche inquieta, pero estaba tan exhausto emocional y físicamente que conseguí dormir unas cuantas horas.
El segundo domingo, comenzó exactamente igual que el anterior. Pero ahora todos habíamos soportado 36 horas en aquel entorno tan febril y enloquecido, y parecía que hubiera transcurrido una semana. Empecé a interrogarme a mí mismo: «¿Hay algo que está mal en mi? ¿Por qué, al parecer, soy la única persona que cuestiona todas estas cosas? ¿Es algo tan profundo que está más allá de mi alcance? ¿No estoy preparado espiritualmente para comprender lo que me están enseñando?» Me propuse escuchar al señor Miller con mayor atención, y comencé a tomar notas.
Al atardecer del domingo, yo estaba más que dispuesto para iniciar el viaje de regreso a casa, pero transcurrían las horas y nadie hacía el menor gesto de marcharse. Por fin, pedí la palabra y dije que tenía que irme. «Oh, por favor, no te marches!», me rogaron varias personas. «¡Mañana es el día más importante!»
«¿Mañana? ¡Los lunes tengo que ir a clase!» Les expliqué que me resultaba imposible quedarme un día más.
El director del taller de trabajo me llevó aparte y me informó que todos los demás habían decidido quedarse el tercer día. «¿Nadie le dijo que se trataba de un taller de trabajo de tres días?», me preguntó.
«No», le respondí. «No hubiera venido de ninguna de las maneras si hubiera sabido que tenía que perderme un día de clases.»
«Bueno, dado que ya ha participado en las dos terceras partes, ¿no le interesa saber cuál es la conclusión final?», me preguntó, con tono de intriga. Mañana, me prometió, todo quedaría aclarado.
Una parte de mí sentía verdadera curiosidad por saber cómo acababa aquello. Además, dependía de estas personas para que me llevaran. No quería preocupar a la familia o a mis amigos con una llamada de urgencia para que vinieran a recogerme o, peor todavía, salir a la carretera para hacer autostop en una parte desconocida del estado, en mitad de la noche y en pleno invierno.
El lunes nos estimularon hasta un nivel emocional sin precedentes. El plato fuerte de las conferencias del día del señor Miller se titulaba: «La Historia de la Restauración». Pretendía ser un preciso y ajustado guión de los métodos de Dios para conducir a la humanidad al camino de Su intención original. «Es un hecho científicamente demostrado que existe una pauta que marca los ciclos recurrentes en la historia», declaró el señor Miller. A lo largo de horas y horas de conferencia, quedaba claro que todos estos ciclos apuntaban a una conclusión increíble: Dios había enviado a Su segundo Mesías a la Tierra entre los años 1917 y 1930.
¿Quién era este nuevo Mesías? Nadie de entre los presentes en el taller de trabajo podía decirlo.
Cuando llegó el momento en que estábamos listos para regresar a la ciudad, no sólo me sentía agotado sino también muy confuso. Me entusiasmaba la escasísima posibilidad de que Dios hubiera estado dirigiendo toda mi vida con el único fin de prepararme para este momento histórico. Otras veces, pensaba que todo el asunto era un engaño, una broma pesada. Sin embargo, nadie se reía. Una atmósfera de profunda seriedad reinaba en el estudio atestado. Recuerdo el parlamento final de la conferencia del señor Miller.
«¿Y qué si...? ¿Y qué si...? ¿Y que si... es verdad? ¿Podríais vosotros traicionar al Hijo de Dios?» El señor Miller lo preguntaba con voz apasionada, elevando su mirada con parsimonia mientras daba por concluida su conferencia. Por último, el director del taller se puso en pie y comenzó a rezar una plegaria muy emocionada acerca de que todos éramos los hijos perdidos de Dios y que necesitábamos mantener nuestras vidas. No dejaba de rezar, pidiendo que toda la humanidad dejara de vivir hundida en el egoísmo materialista y que volviera a Él. Pidió perdón reiteradamente por todas las veces a lo largo de la historia en que Dios había pedido a los hombres que cumplieran Su voluntad y había sido engañado. Por su parte, se comprometió a poner todo su empeño y dedicación. Su sinceridad era sobrecogedora. Uno no podía menos que sentirse conmovido.
Cuando la furgoneta llegó por fin, a altas horas de la noche, a la casa de la Cruzada por Un Mundo, yo estaba completamente agotado y sólo deseaba irme a mi casa y dormir. Pero aún no se me permitió marcharme. Jaap van Rossum, director de la casa, insistió en que me quedara y conversara con él durante un rato. Yo no veía la hora de marcharme, pero él se mostró inflexible. Se sentó a mi lado frente al fuego que ardía en el hogar y me leyó la biografía de un humilde hombre coreano del cual jamás había oído hablar antes: Sun Myung Moon. La historia contaba que Moon había tenido que sufrir tremendas penurias y tribulaciones para proclamar la verdad de Dios y luchar contra Satán y el comunismo. Cuando acabó con su lectura, Jaap me rogó que rezara por todo lo que acababa de oír. Me dijo que ahora yo era résponsable de la gran verdad que me habían enseñado. Si le volvía la espalda, jamás me lo perdonaría a mí mismo. Después, intentó persuadirme para que pasara la noche en la casa.
En mi interior gritaba: «¡Lárgate! ¡Lárgate! ¡Apártate de esta gente! ¡Necesitas tiempo para pensar!». Para poder escapar, grité:
«No! ¡Suelte mi maleta!», y salí a toda prisa de la casa. Sin embargo, me sentía culpable por haber sido grosero con unas personas tan sinceras y maravillosas. Volví a mi casa casi llorando.
Cuando llegué, mis padres (me lo dijeron tiempo después) pensaron que estaba drogado. Dijeron que presentaba un aspecto terrible: tenía los ojos vidriosos y, evidentemente, sufría una gran confusión mental. Intenté explicarles lo que acababa de suceder. Yo estaba agotado y hablaba de manera incoherente. Cuando les conté que el taller de trabajo estaba vinculado con la Iglesia de la Unificación, mis padres se trastornaron y creyeron que me disponía a convertirme al cristianismo. Su respuesta inmediata fue:
«Mañana mismo iremos a hablar con el rabino».
Por desgracia, mi rabino no había oído hablar jamás de la Iglesia de la Unificación ni tampoco' había tenido tratos con nadie que estuviera relacionado con una secta.. Pensó que yo estaba interesado en hacerme cristiano. No sabia qué hacer ni qué decir. Salí de allí diciéndome a mí mismo,: «La única forma que tengo de poner en claro todo este asunto es investigarlo por mi cuenta». No obstante, estaba asustado. Deseaba poder hablar con alguien que tuviera información del grupo pero que no fuera un adepto. En febrero de 1974, nadie que yo conociera había oído hablar de los Moonies.
Innumerables preguntas asaltaban mi mente. ¿Había estado Dios preparándome a lo largo de mi vida para la misión de ayudar a levantar el Reino del Cielo en la Tierra? ¿Era Sun Myung Moon el Mesías? Recé con fervor para que Dios me enviara una señal. ¿Era el Principio Divino la nueva verdad? ¿Qué debía hacer?
No se me ocurrió pensar, en mi estado de confusión, que me habían sometido a control mental,1 que tan sólo una semana antes no creía en la existencia de Satanás y que ahora tenía miedo de que estuviera influyendo en mis pensamientos.
Mis padres me aconsejaron que me mantuviera apartado del grupo. No querían que abandonara el judaísmo. Yo tampoco deseaba abandonarlo; yo quería hacer lo que fuera correcto. Pensé que si Moon era el Mesías, entonces estaría cumpliendo con mi herencia judía al seguirlo. A pesar de que mis padres se opusieran al grupo, yo creía que como persona independiente de diecinueve años de edad estaba capacitado para tomar mis propias decisiones en la materia. Deseaba hacer lo correcto. Los miembros del grupo me habían dicho que si lo hacía, podría interceder luego por mis padres y salvarles espiritualmente.
Después de varios días de oración, recibí lo que yo supuse que era una «señal». Incapaz de concentrarme en mis tareas estudiantiles, estaba sentado en el borde de mi cama. Me incliné para recoger uno de mis libros de filosofía y, al abrirlo al azar, leí un párrafo que decía que la historia pasa por determinados ciclos que ayudan a los seres humanos en su evolución hacia un plano superior. En aquel momento, creí que había tenido una experiencia espiritual. ¿Cómo era posible que hubiese abierto el libro precisamente donde estaba ese párrafo? Pensé que Dios me indicaba que prestara atención a las conferencias del señor Miller. Sentía que debía volver y aprender más acerca de este movimiento.

Se estrecha el lazo: me convierto en un «adepto»
Tan pronto como llamé al centro, me llevaron de inmediato a otro taller de trabajo de tres días. Cuando le pregunté a un miembro por qué no me habían dicho la verdad acerca del carácter religioso del movimiento, me respondió con otra pregunta: «¿De haberlo sabido antes, hubieras venido?». Tuve que admitir que no lo hubiera hecho. Me explicó que el mundo estaba controlado por Satanás desde el momento en que había engañado a Adán y Eva para que desobedecieran a Dios. Ahora, los hijos de Dios tenían que engañar a los hijos de Satanás para que siguieran la voluntad de Dios. Añadió: «Deja de pensar desde el punto de vista del hombre caído. Piensa en el punto de vista de Dios. Él desea ver su creación devuelta a Su idea original, el Jardín del Edén. ¡Esto es lo único que importa!» Más adelante, se hizo evidente que el «engaño celestial» era utilizado en todos los aspectos de la organización: reclutamiento, recolección de fondos, relaciones públicas. Dado que los miembros están tan imbuidos en cumplir con las metas asignadas, no hay lugar para la «vieja moralidad». El grupo utiliza la Biblia para «demostrar» que Dios perdona el engaño en diversas ocasiones a lo largo de la historia a fin de conseguir que Sus planes triunfen.2 Al aceptar el engaño que había sufrido yo mismo, estaba dispuesto a comenzar a engañar a otros.
A pesar de que el taller de trabajo era casi idéntico en contenido al de la semana anterior, sentía que en esta ocasión tenía que escuchar con la mente abierta y tomar apuntes. «La semana pasada me comporté como un cínico», pensé.
Esta vez, Miller pronunció una conferencia sobre el comunismo. Explicó que el comunismo era la versión satánica del plan ideal de Dios, aunque negaba la existencia de Dios. Era, por lo tanto, la religión de Satanás en la tierra y había que oponerse a ella con toda vehemencia. Afirmó que la última guerra mundial enfrentaría al comunismo con la democracia, y que ocurriría dentro de los próximos tres años (en aquel momento, hacia 1977), y que si los miembros del movimiento no trabajaban con el suficiente ahínco, se desencadenarían terribles sufrimientos.
Al final de aquellos tres días, el Steve Hassan que había entrado en el taller de trabajo había desaparecido, reemplazado por el nuevo «Steve Hassan». Me entusiasmaba pensar que yo era uno de los «elegidos» de Dios y que el camino de mi vida estaba ahora en la «auténtica senda». También experimentaba una amplia variedad de sentimientos; estaba sorprendido y también orgulloso de haber sido escogido para el liderazgo, asustado por la inmensa responsabilidad que caía sobre mis hombros, y exaltado emocionalmente al pensar que Dios estaba trabajando activamente para traer el jardín del Edén. No habría más guerras, ni más pobreza ni más destrucción ecológica. Sólo amor, verdad, belleza y bondad. Sin embargo, en lo más profundo de mi ser, una voz me decía que estuviera alerta, que siguiera cuestionándolo todo.
Después de aquel taller de trabajo, volví a Queens. Decidí mudarme a la casa local de los Moonies durante unos cuantos meses para acostumbrarme a su estilo de vida y estudiar el Principio Divino hasta llegar a comprometerme para el resto de mi vida. A las pocas semanas de vivir allí, conocí a un poderoso líder, Takeru Kamiyama,3 un japonés encargado de la Iglesia de la Unificación en la ciudad de Nueva York. De inmediato me sentí atraído hacia él. Me impresionó por su carácter tan espiritual y humilde. Deseaba aprender todo lo que pudiera de él.
En retrospectiva, me doy cuenta de que el señor Kamiyama me atrajo porque poseía unas cualidades muy diferentes a las que yo conocía desde niño. Era un visionario. Tenía mucho poder y posición. Mi padre, un sencillo empresario, me había repetido en incontables ocasiones que no existía la persona que pudiera cambiar el mundo. Kamiyama creía con todas sus fuerzas que una persona podía establecer una gran diferencia. Era muy religioso y emocionalmente expresivo. Mi padre, pese a ser un hombre sincero a su manera, en realidad no lo era. Al mirar atrás y analizar la relación, veo que le permití a Kamiyama ocupar el lugar de mi padre. El tipo de aprobación verbal y el afecto físico que buscaba en mi padre me lo dio este hombre, que supo utilizar esta ventaja emocional para motivarme y controlarme.
Se dio el caso de que yo fui el primer nuevo recluta del centro de Queens. Tan sólo un mes antes, el gran centro de Manhattan había sido dividido en ocho centros satélites dispersos por los diferentes distritos. Dado que yo era el primero, el señor Kamíyama aseguró que era una señal de que yo estaba destinado a ser un gran líder. Me convirtió en uno de sus doce discípulos norteamericanos, y supervisaba todo lo que yo hacía.
A pesar de que nunca me había gustado pertenecer a grupos, mi situación de privilegio en este grupo me hacía sentir especial. Gracias a mi relación con Kamiyama, tenía acceso al mismísimo Mesías -Sun Myung Moon-, que era la máxima figura paterna.

La vida con el «Padre»: me acerco a Moon
Sun Myung Moon es un hombre de baja estatura, complexión robusta y poseedor de un enorme carisma. Nació en 1920 en lo que en la actualidad es Corea del Norte. Se mueve con el porte de un pequeño luchador de sumo, y viste trajes de 1.000 dólares. Es un manipulador astuto y un gran comunicador, sobre todo con aquellos que han sido adoctrinados en la creencia de que él es el hombre más importante que existe sobre la superficie terrestre. Por lo general, Moon habla en coreano o japonés y utiliza los servicios de un intérprete. Me dijeron que lo hacía por razones «espirituales». Durante mi permanencia en la secta, asistí a más de cien de sus conferencias y participé en unas veinticinco reuniones de líderes presididas por él.
Los señores Moon y Kamiyama sabían cómo cultivar a sus discípulos para que fueran leales y bien disciplinados. Los miembros más altos de la jerarquía estaban entrenados para cumplir sus órdenes sin preguntas ni vacilaciones. Cuando estuve completamente adoctrinado, todo lo que yo deseaba hacer era cumplir con las instrucciones que me daban. Estaba tan comprometido que suprimí mi auténtico yo por la nueva identidad. Cada vez que lo recuerdo, me sorprendo de la manipulación de que fui objeto y de cómo yo manipulé a otras personas «en el nombre de Dios». También puedo ver con toda claridad que cuanto más alto subía en la jerarquía, más me corrompía; Moon nos estaba moldeando a su semejanza. De hecho, una vez explicó a los líderes que si permanecíamos fieles y realizábamos nuestras misiones correctamente, podríamos llegar a ser presidentes de nuestros respectivos países. Todos tendríamos automóviles Mercedes Benz, secretarios personales y guardaespaldas.
Aprendí a presentar las conferencias introductorias del Principio Divino a los tres meses de mi ingreso. Para ese entonces, ya había reclutado a dos personas que se convirtieron en mis «hijos espirituales», y se me ordenó que abandonara los estudios y el trabajo y que me fuera a vivir al centro. Me corté el pelo muy corto y comencé a vestirme con traje y corbata. A petición de un miembro más antiguo, realicé una «condición» de cuarenta días, un ejercicio de autopenitencia: abandoné a mis amigos y familiares durante cuarenta días, sin verlos ni comunicarme con ellos de ninguna manera.
Doné el dinero de mi cuenta bancaria al centro, y les habría dado mi coche si no hubiera estado a nombre de mis padres. Hube de abandonar a mi «hija adoptiva» chilena porque no tenía forma alguna de ganar el dinero que debía enviarle. Se me pidió que sacrificara mi «Isaac», un término utilizado por los Moonies para referirse a aquello que más estiman sus miembros. En mi caso era mi poesía. Tiré todo lo que había escrito (alrededor de 400 poemas).
Después de abandonar oficialmente los estudios, me enviaron al campus para reclutar a nuevos miembros. Los líderes me aseguraron que podía volver a la universidad al año siguiente para obtener mi licenciatura. Cuando les manifesté mi deseo de ser profesor, me informaron que la «familia», que es como llaman los miembros al movimiento, pensaba abrir su propia universidad dentro de unos años y que yo podría dar mis clases allí.
Se me ordenó que montara un club estudiantil oficial en el Queens College aunque yo ya no era estudiante. El club llevaría el nombre de Asociación Colegial para la Investigación de los Principios, o C.A.R.P. (Collegiate Association for the Research of PrincipIes). Al cabo de un par de semanas había cumplido mitarea y fui nombrado director del C.A.R.P. Pese a mis afirmaciones a los estudiantes de que el C.A.R.P. no tenía conexiones con otros grupos, yo recibía las instrucciones y los fondos del director de la Iglesia de la Unificación en Queens. Ofrecíamos conferencias gratuitas, lecturas poéticas, mítines políticos contra el comunismo y funciones cinematográficas gratis, mientras buscábamos miembros potenciales. Éramos la rama del C.A.R.P. con mayor éxito en el país.
Vivía envuelto en una especie de nube, exhausto, lleno de celo y sobrecargado emocionalmente. Sólo dormía entre tres y cuatro horas cada noche. Casi todo mi tiempo, durante aquel primer año, estuvo dedicado a reclutar nuevos miembros y a dar conferencias. De vez en cuando, salía con otros «recolectores de fondos» vendíamos flores y otros objetos en las calles- para mantener la casa y las actividades de la Iglesia de Nueva York. Aprendí cómo ayunar durante tres días bebiendo sólo agua. Más tarde, tendría que hacer tres tandas de ayuno de una semana cada una a base de agua, como parte de un proceso de purificación.
Durante mi pertenencia al grupo, estuve involucrado directamente en numerosas manifestaciones políticas, a pesar de que, por lo general, estaban organizadas por grupos pantalla. (La organización Moon ha utilizado, a lo largo de los años, cientos de estos grupos.4) Por ejemplo, en julio de 1974 fui enviado a una manifestación frente al Capitolio, con cientos de Moonies bajo la pancarta de «Oración y Ayuno Nacional por la Crisis del Watergate» para dar apoyo a Richard Nixon.
Antes de unirme a los Moonies, había mantenido largas discusiones con mi padre, en el comedor de casa, respecto a Nixon. Mi padre, un hombre de negocios, era por aquel entonces un firme partidario de Nixon. Yo, en cambio, siempre había sido de la opinión de que no se podía confiar en Nixon y de hecho, en más de una ocasión, durante la comida le había calificado de tramposo. Ahora, al calor de las oraciones inspiradas por Moon en pro de Nixon, llamé a mis padres desde Washington para hablarles del ayuno. Como mi padre siempre había apoyado a Nixon, pensé que estaría satisfecho.
Cuando le puse al corriente, mi padre dijo:
-Steve, tenias razón, ¡Nixon es un tramposo!
-Pero papá, es que no lo entiendes. ¡Dios quiere que Nixon sea presidente! -exclamé.
-Ahora sé que te han lavado el cerebro -replicó, irritado, mi padre-. El tipo es un tramposo.
Sólo después de abandonar el grupo pude reírme de la ironía de aquel súbito cambio de roles.
A fines de 1974, tomé parte en el ayuno de siete días ante la sede de las Naciones Unidas,5 en la semana en que la Asamblea General votaba si retiraba sus tropas de Corea del Sur por la violación de los derechos humanos. Sun Myung Moon se encargó personalmente de impartir las órdenes pertinentes. Nos dijo que no debíamos contarle a nadie que éramos miembros de la Iglesia de la Unificación y negar que tuviéramos motivación política alguna. A tal fin, creamos un grupo pantalla llamado Comité Americano para los Derechos Humanos de las Esposas japonesas de los Repatriados Norcoreanos, y conseguimos cierto éxito al desviar la atención de los delegados de las violaciones de los derechos humanos en Corea del Sur a los abusos perpetrados por Corea del Norte. Los delegados votaron en contra. Los Moonies se adjudicaron el triunfo y fuimos informados de que el gobierno surcoreano estaba satisfecho.
Estar tan cerca del «Mesías» resultaba muy estimulante. Me sentía tremendamente afortunado de formar parte de' este movimiento y me tomaba a mí mismo muy en serio por las repercusiones espirituales de todo lo que yo hacia. Pensaba que cada acción que realizaba tenía una gran repercusión histórica. Me esforzaba por convertirme en el «hijo» perfecto de los «Padres Verdaderos»,7 leal y obediente (estas dos virtudes eran valoradas por encima de todas las demás). Siempre hacía lo que me mandaban. Quería dar pruebas de mi lealtad, y fui sometido a prueba en muchas ocasiones por Kamiyama y otros líderes.
Como líder, pude ver y oír cosas de las que los miembros rasos no sabrían nada jamás. En una ocasión, a finales de 1974, Moon se llevó a varios de nosotros a inspeccionar unas fincas que había comprado en Tarrytown. Como siempre, nos dio una de sus habituales charlas. Sin embargo, ésta se me quedó grabada en la mente. «Cuando ostentemos el poder en este país», dijo, «reformaremos la Constitución y se castigará con la pena capital mantener relaciones sexuales con cualquier otra persona que no sea la asignada». Agregó que el sexo que no estaba centrado en Dios era el pecado más grande que se podía cometer; en consecuencia, si una persona era incapaz de sobreponerse a la tentación, lo mejor que se podía hacer por ella era despojaría de su cuerpo físico. De esta manera le haríamos un favor y sería mucho más fácil conducirle a la senda correcta dentro del mundo espiritual. Pensé en todas las personas casadas ajenas al movimiento que estaban destrozando sus cuerpos espirituales cada vez que mantenían relaciones sexuales, jamás dejé de pensar en el genocidio que podía desencadenarse si nos hacíamos con el poder en Estados Unidos.
Ser líder reportaba también otros beneficios. En una ocasión, Moon me regaló una estatuilla de cristal italiano hecha a mano y 300 dólares en efectivo. A menudo me permitía jugar al béisbol con su hijo y su aparente heredero, Hyo un Moon (en la actualidad director del C.A.R.P.) En dos ocasiones comí con Moon en su espléndida mesa. Llegué a desear el sentimiento de estar frente a cientos de personas y oficiar el servicio dominical o pronunciar una conferencia sobre el Principio Divino, de ver cómo los miembros me miraban como a una persona espiritual y maravillosa.
Incluso habla «milagros» en mi vida. Cierta vez, me enteré de que Moon había ordenado que todos los miembros norteamericanos participaran en un curso de entrenamiento en liderazgo que debía durar 120 días. Para mi gran sorpresa, Kamiyama intercedió ante Moon para que no me enviaran al curso. Fui conducido a la presencia de Moon -designado como «Padre» por los miembros- y antes de saber lo que estaba pasando, él puso su mano sobre mi cabeza y anunció que yo acababa de graduarme en el curso de 120 días. Cuando le pregunté a Kamiyama por qué había pedido mi exclusión del programa, respondió que el trabajo que yo realizaba en Nueva York era demasiado importante y que no deseaba perderme. Sentí que había logrado la aprobación del hombre a quien consideraba como el representante de Dios en la tierra.
Moon empleaba un estilo nuevo para motivar a los líderes, Al principio se mostraba amable con nosotros, comprándonos regalos o llevándonos a cenar o al cine. Luego, nos invitaba a su mansión y nos chillaba y reñia por lo mal que estábamos haciendo nuestro trabajo.
A Moon también le agradaba estimular al máximo el grado de competitividad entre los líderes para conseguir el mayor rendimiento. Escogía a alguien que tuviera mucho éxito en reclutar nuevos miembros o recolectar fondos (esto lo hizo conmigo) y lo presentaba como un modelo de perfección, avergonzando a los demás para que así rindieran más. Resultaba irónico comprobar que mientras la meta proclamada por Moon es la unificación del mundo, la mayoría de sus estrategias estimulaban el rencor y los celos entre los líderes, asegurando virtualmente la falta de unidad.
Cuando yo le conocí, Moon era un adicto al cine. Una de sus películas favoritas era Rocky, que según sus palabras había visto varias veces. En una ocasión memorable, nos dijo que todos nosotros debíamos tener la misma determinación que Rocky Balboa para derrotar a nuestro enemigo. Más adelante invertiría 48 millones de dólares en producir su propia película, Inchon, que trata del desembarco del general Douglas MacArthur en Corea para frenar la invasión comunista. A pesar de que Moon buscó actores como Laurence Olivier y Jacqueline Bisset, Inchon fue un fracaso. Era la película más cara de su época, y todas las críticas fueron desfavorables.8
Al recordar todos estos episodios, creo que uno de los principales problemas de Moon como líder era su cortedad de miras. Siempre parecía estar más preocupado por los resultados inmediatos que por el futuro. Por ejemplo, su despreocupación por los aspectos legales y contables le llevaron a la cárcel.9 Las añagazas que utilizaba para comprar terrenos y empresas le granjeó enconadas enemistades en muchas poblaciones. Sus enredos políticos, como el apoyo de Nixon, le llevaron a ser conocido en todo el país, pero también alertaron a la sociedad sobre sus antecedentes y sus prácticas antiéticas. Esta falta de visión le ha causado enormes problemas a su organización a lo largo de los años.
En una nueva etapa, me convertí en el conferenciante principal de Manhattan y sufrí un extraño cambio en mi relación con otro norteamericano del grupo. Me designaron director asistente de la Iglesia de la Unificación en la sede nacional y se me ordenó trabajar con Neil Salonen, a la sazón presidente de la Iglesia de la Unificación de América. El señor Kamiyama me explicó que Salonen tenía que aprender a someterse al liderazgo coreano y japonés de la Iglesia, y que mí trabajo en el cuartel general consistiría en enseñarle' las «normas japonesas». Aquel mes, el cuartel general había sido trasladado de Washington D.C. a Nueva York para colocar al personal americano bajo un estricto control oriental.
En esta nueva posición, mi tarea consistía en reclutar nuevos miembros para los talleres de trabajo. Habían salido a la luz muchas de las actividades del grupo, y nos enfrentábamos a una especie de «persecución» pública sin cuartel. Nos identificábamos sinceramente con los primeros cristianos; cuanto más se oponía la gente a nosotros, más fortalecidos nos sentíamos. ,Por aquel entonces, los periódicos publicaron artículos sensacionalistas y la televisión emitió varios programas sobre los Moonies, lo que reforzó nuestras sospechas de que los comunistas estaban haciéndose con el control de Estados Unidos. Motivados aún más por este creciente miedo, continuamos con nuestras actividades de reclutamiento a un ritmo febril. Nos presionaban para que cada miembro reclutara por lo menos a una nueva persona al mes, y todos los miembros informaban cada noche a su jefe central de las actividades del día. Era como si fuésemos el ejército de Dios en medio de una batalla espiritual; los únicos que podíamos marchar al frente y luchar a diario contra Satanás.
Cuando Moon decidió, en 1976, pronunciar una conferencia en el Yankee Stadium, tuvimos que recaudar varios millones de dólares para la campaña de publicidad. Me enviaron con otros líderes norteamericanos a Manhattan y formamos un equipo modelo para conseguir fondos. Trabajábamos las veinticuatro horas del día. Estábamos constantemente en la calle, en los peores sitios que uno pueda imaginar. En una ocasión estuve a punto de ser asaltado en Harlem por un hombre armado con un garrote que me vio cuando vendía velas por la noche. Otro día, un hombre intentó robarme el dinero a punta de navaja. Dado que yo era un Moonie leal y disciplinado, no podía permitir que nadie se quedara con el dinero de Dios y me negué a entregarlo. Por suerte, conseguí escapar en ambas ocasiones.

Dormido al volante
Una de las ironías de mi experiencia con los Moonies consistía en que cuanto más alto ascendía en la organización,. más cerca estaba del agotamiento total, que al final sería la causa de mi abandono del grupo. Dado que tenía tanto éxito en la recaudación de fondos, me exigía a mi mismo hasta el límite una y otra vez. En aquellos días me preocupaba muy poco por mi persona. Lo único importante era trabajar tanto como pudiese para el «Padre». Por suerte, mi familia no me había olvidado y estaban muy preocupados por mi bienestar.
Cuando hube finalizado mi trabajo con el equipo recolector de fondos en Manhattan, me dijeron que mi familia intentaba secuestrarme y desprogramarme. Me enviaron en secreto a Pennsylvania y me dieron órdenes de no informar a mis familiares sobre mi paradero; la correspondencia debía recibirla en una dirección de otra ciudad. Años más tarde, después de haber abandonado el grupo, llegué a la conclusión de que me habían sacado de la ciudad con un engaño. Lo que los Moonies deseaban era que dejara de plantear una serie de objeciones bastante molestas acerca de la validez de los «paralelos en el tiempo» utilizados en la conferencia titulada «Historia de la Restauración». Yo había descubierto varias incongruencias que clamaban al cielo. Era peligroso que alguien con mi posición dentro de la organización formulara preguntas que no podían ser contestadas. Los otros líderes de grupo me infundieron tanto miedo a los desprogramadores que me olvidé de mis preguntas. Creía que mi supervivencia espiritual estaba amenazada.
Me hablan contado terribles historias sobre la desprogramación. Llegué a creer que los miembros del grupo eran secuestrados, golpeados y torturados por los desprogramadores: los soldados de elite de Satanás dedicados a destrozar físicamente a las personas para que perdieran su fe en Dios.10 Un par de miembros fueron enviados de gira por los diferentes centros para que narraran las experiencias que habían sufrido en manos de los desprogramadores a nuestros padres. A pesar de que en aquel entonces yo no me daba cuenta, cada nueva historia sobre la desprogramación era más exagerada que la anterior.
Tras un par de meses de recolectar fondos con un equipo de Pennsylvania, me encargaron de la recaudación en Baltimore. Mi comandante regional me ordenó que cada miembro recolectara un mínimo de 100 dólares diarios aunque para ello tuviese que estar en pie toda la noche. Yo contaba con un equipo «joven» formado por ocho personas inexpertas. Como un buen líder, yo tenía que dar ejemplo y acompañarlos a todas horas.
Exigía a mi equipo al máximo, y recaudaban más de 1.000 dólares diarios, en efectivo y libres de impuestos. Formaba parte de mis responsabilidades alimentar, vestir y alojar al equipo, a como encargar, pagar y recoger los artículos que entregábamos a la gente a cambio de sus donativos, y también recaudar el dinero cada noche y enviarlo a Nueva York dos veces por semana. Vendíamos chocolatinas, caramelos, rosas, claveles y velas. Los precios eran carísimos. Una caja de caramelos que no costaba más de treinta centavos, se vendía a dos dólares. Una flor de diez centavos la vendíamos a un dólar como mínimo, cuando no dos dólares.
La gente compraba estos artículos porque creían que estaba haciendo una donación a una causa benéfica. Nuestras conciencias habían sido reprogramadas según la escala de valores de Moon. Decíamos a la gente que patrocinábamos programas para la juventud cristiana: una mentira. Decíamos que dirigíamos centros para la rehabilitación de drogadictos: otra mentira. Declamo, que ayudábamos a los niños huérfanos: más mentiras. Según la inspiración del momento, inventábamos la mentira que más nos convenía para conseguir nuestros propósitos.11 Como pensábamos que salvar al mundo de manos de Satanás y establecer el reino de Dios en la Tierra era la tarea más importante, no considerábamos que en realidad estuviéramos mintiendo. Después de todo, excepto nosotros, todas las demás personas estaban controladas por Satanás, y correspondía a las «criaturas de Dios» quitarle el dinero a Satanás para entregarlo al Mesías de Dios, Sun Myung Moon. Creíamos a pies juntillas que con la venta de aquellos artículos estábamos salvando al mundo de Satanás y del comunismo, y que le estábamos dando a la gente la oportunidad de ayudar al Mesías en la creación del Jardín del Edén en la Tierra.
Alrededor de las 5.30 de la mañana del 23 de abril de 1976, conducía una furgoneta con la que iba a recoger al último miembro de mi equipo que habla pasado la noche recolectando fondos frente a una tienda que permanecía abierta noche y día. No había dormido en las últimas 48 horas, y viajaba solo. Por lo general, lo hacía acompañado para estar protegido contra el ataque de las fuerzas del mal, los «espíritus del sueño». Por ridículo que parezca ahora, yo creía que seres espirituales estaban a mi alrededor, esperando el momento para invadir mi cuerpo y poseerme. Todo esto formaba parte del adoctrinamiento del control mental.
Mantener la atención concentrada en los Verdaderos Padres era el único medio para alejar a los espíritus malignos. Si mi atención flaqueaba, podía ser dominado. Fobias como éstas servían para mantener la dependencia y disciplina de todos los miembros.
En esta ocasión iba demasiado confiado. Me quedé dormido y me desperté bruscamente. Todo lo que podía ver era la parte posterior de un enorme camión rolo al cual me aproximaba a gran velocidad. Pisé el freno, pero era demasiado tarde. El impacto fue terrible. La furgoneta quedó aplastada, y yo atrapado entre sus restos. El dolor resultaba insoportable, pero me era imposible hacer algo: no podía salir. Tuvieron que cortar la puerta. El equipo de emergencia empleó más de media hora en montar una polea que pudiese tirar de la barra de dirección y apartarla para disponer de espacio para sacarme de allí.
Todo lo que se me ocurría pensar en aquellos momentos era «Padre, perdóname» y «Aplastemos a Satanás». Una y otra vez repetía estas palabras para intentar centrar mi mente en Dios y suplicarle Su perdón. Pensaba que lo ocurrido era «espiritual», que me había enfrentado a Satanás en el mundo espiritual y que había sido derrotado, y que ésta era la causa del accidente y no el hecho de que no hubiera dormido en los dos últimos días. Como cualquier otro buen miembro de la secta me culpaba a mí mismo por no haber sido lo bastante «puro». Ni se me ocurrió pensar que tendría que haber dormido al menos mis habituales tres o cuatro horas por noche. Sentía que había sido escogido por Dios para esta misión santa y que había fallado.

La desprogramación: cómo volví a encontrarme a mí mismo
Después de dos semanas en el hospital y una intervención quirúrgica en mi pierna rota, recibí permiso de mis superiores Moonies para visitar a mi hermana Thea. Lo pude hacer por dos motivos:
Thea jamás se había opuesto abiertamente a mi vinculación con los Moonies, y yo era un líder de confianza, alguien cuya fe en Dios y en el grupo se creía absoluta.
El accidente, sin embargo, provocó que de forma sutil comenzaran a cortarse los lazos que me unían a los Moonies. En primer lugar, podía dormir, comer y descansar. En segundo lugar, al fin podía ver a mi familia. Mis padres y mi otra hermana, Stephani eran seres «satánicos» según los Moonies, pero yo todavía los amaba y deseaba convertirles. En tercer lugar, podía tomarme las cosas con más calma y pensar, pues estaba alejado del constante adoctrinamiento del grupo. En cuarto lugar, mis padres había decidido que me desprogramaran. En quinto, llevaba un yeso en la pierna desde la punta de los dedos hasta la pelvis, así que no podía moverme sin muletas. No podía oponer resistencia física ni tampoco huir.
Yo estaba sentado en el sofá del salón comedor de la casa de mi hermana cuando mi padre se presentó de improviso. Se sentó a mi lado y me preguntó cómo estaba. Cuando le respondí que me encontraba bien, se puso en pie. Cogió mis muletas y las llevó al otro extremo del salón mientras exclamaba: «¡Magnífico!» En ese instante aparecieron otras siete personas y anunciaron que habían venido para «hablarme de mi afiliación a la Iglesia de la Unificación». Me quedé asombrado, y luego comprendí que me habían atrapado.
Yo estaba muy bien adoctrinado, y de inmediato «supe» que el equipo de desprogramadores había sido enviado por el mismísimo Satanás. Por consiguiente, quedé muy sorprendido cuando demostraron ser personas amables y amistosas. Estuvieron varias horas hablándome de lo que ellos sabían que estaba mal en los Moonies. Como miembro juramentado, me resistía a escuchar sus palabras. Después de todo, los líderes de grupo me habían aleccionado sobre la desprogramación. No permitiría que Satanás me hiciera perder mi fe en Dios.
A la mañana siguiente, mi padre me dijo que iríamos a visitar a mi madre. Según pude saber tiempo después, lo que sucedía en realidad era que los Moonies habían llamado para averiguar por qué no me había presentado y estaban en camino para rescatarme. Como creía que mi madre se pondría de mi parte y acabaría con la desprogramación, me apresuré a coger mis muletas y me instalé en el asiento trasero del coche, con la pierna estirada. Mi padre conducía, y dos desprogramadores iban a su lado. Me enfurecí, sin embargo, cuando mi padre no tomó la salida de la autopista de Long Island que conducía a su casa. Aunque resulte difícil de creer, mi primer impulso fue intentar escapar partiéndole el cuello a mi padre. Pensé que era mejor matarlo que traicionar al Mesías. Como miembro, me habían dicho en repetidas ocasiones que era mejor morir o matar que abandonar la Iglesia.12
No obstante, en aquel momento tenía plena confianza en que no podrían vencerme. Sabía que se me presentarían nuevas oportunidades de escapar, así que decidí no matar a mi padre. Cuando llegamos al apartamento donde debían continuar las sesiones de desprogramación, intenté resistirme por la fuerza a salir del coche. Amenacé a mi padre con mucha violencia, y le dije que me abriría las heridas y las dejaría sangrar hasta morir.
Mi padre se giró en su asiento y comenzó a llorar. Sólo había visto llorar antes a mi padre en una ocasión: cuando yo tenía quince años y murió mi abuela. Entonces, como ahora, sentí un nudo en la garganta y un gran peso en el corazón.
-Esto es una locura --dijo mi padre-. Dime, ¿qué harías tú si tu hijo, tu único hijo, se fuera a un taller de trabajo para pasar un fin de semana y de pronto desapareciera, abandonara la escuela, renunciara al trabajo, y se uniera a una organización un tanto dudosa?
Ésta fue la primera ocasión desde que me había unido a la secta que, por un momento, me permití pensar desde su punto de vista. Comprendía su dolor y su ira, y también su amor paterno; pero seguía creyendo que los comunistas le había hecho un lavado de cerebro.
-Supongo que haría lo mismo que estás haciendo tú -respondí, y lo decía de corazón-. ¿Qué quieres que haga? -le pregunté.
-Sólo que hables con estas personas -dijo--. Escucha lo que tienen que decir. Como padre, no puedo dormir por las noches sabiendo que no has escuchado a las dos partes.
-¿Durante cuánto tiempo? -quise saber.
-Cinco días -respondió.
-¿Y entonces qué? ¿Puedo volver a irme si lo deseo?
-Sí, y si quieres salir del movimiento, será tuya la elección.
Reflexioné sobre la propuesta. Yo sabía que lo que estaba haciendo era correcto. Sabía que Dios deseaba que permaneciera en el grupo. Conocía personalmente al Mesías, en carne y hueso. Me sabia el Principio Divino de memoria. ¿De qué podía tener miedo? Además, creía que así les demostraría a mis padres, de una vez por todas, que no me habían lavado el cerebro. Por otra parte, sabía que si permanecía con mis padres contra mi voluntad y luego escapaba, podrían obligarme a presentar una denuncia en su contra, y yo no quería hacer semejante cosa.
Acepté el acuerdo. Yo no intentaría escapar. Hablaría con ex miembros en el apartamento y escucharía lo que tuvieran que decir, tomándome todos los descansos que quisiera.
Los antiguos miembros no eran en absoluto como yo esperaba. Había supuesto, debido a mi entrenamiento, que serían fríos y calculadores, poco espirituales, amantes del dinero y agresivos. En cambio, eran cariñosos, comprensivos, idealistas, espiritual y me trataron con respeto. Como ex miembros, deberían haber mostrado infelices y atormentados por la culpa. No era así. Por el contrario, parecían muy felices y satisfechos de no estar en grupo y de ser libres para vivir su vida como quisieran. Todo eso resultaba muy contradictorio.
Yo fui una persona muy difícil de desprogramar. Me resistí, proceso mediante rezos y cánticos, y les respondía levantando barreras con negativas, racionalizaciones, justificaciones e ilusiones. Los ex miembros me enseñaron el libro de Robert Jay Lifton Thought Reform and the Psychology of Totalism [La reforma del pensamiento y la psicología del totalismo] y discutieron las técnicas y procedimientos utilizados por los comunistas chinos (¡el enemigo!) para lavarles el cerebro a sus prisioneros durante los años cincuenta. Me resultaba obvio que los procedimientos que usábamos en los Moonies era casi idénticos. La gran pregunta que me formulaba era: «¿Empleaba Dios las mismas tácticas que Satanás para conseguir un mundo ideal?». Pensar y razonar me resultaba tan difícil en aquellos momentos como caminar con el barro hasta la cintura.
Al cuarto día, hablaron de Hitler y el movimiento nazi. Compararon a Moon y su filosofía de la teocracia mundial con las metas globales de Hitler para el nacional-socialismo alemán. Recuerdo que en un determinado momento exclamé: «¡No me importa si Moon es igual que Hitler! ¡He escogido seguirle y le seguiré hasta el final!» Cuando me oí a mí mismo pronunciar estas palabras, un escalofrío me recorrió la columna vertebral. Me contuve a toda prisa.
Por la mañana del último día de desprogramación, tuve la indescriptible experiencia de sentir cómo se abría mi mente, como si de pronto hubieran encendido una luz. Los antiguos miembros me leían uno de los discursos de Moon a los representantes del Congreso. Pensé: «Vaya víbora», cuando me leyeron las hipócritas palabras de Moon. Hablaba de que los norteamericanos eran demasiado listos para dejarse lavar el cerebro por un coreano, y de lo mucho que él respetaba a los norteamericanos. Yo le había oído decir, al menos una docena de veces, lo estúpidos, haraganes y corruptos que eran los estadounidenses, especialmente los políticos. Los tres americanos ex miembros, que estaban sentados frente a mi, me contaron uno tras otro cómo Moon les había lavado el cerebro. Les pedí a todos que salieran de la habitación. En comparación, el dolor del accidente no era ni la mitad del que sentía en ese momento. Lloré durante mucho rato. Alguien entró y me puso una compresa fría en la frente. La cabeza me latía con fuerza, y sentía corno si tuviera una gran herida abierta. Fue la noche más terrible de mi vida.

La recuperación: la vuelta a una vida normal
Tras reencontrarme conmigo mismo, un millón de preguntas danzaban en mi cabeza. ¿Cómo había podido llegar a creer que el Mesías era un industrial coreano multimillonario? ¿Cómo había podido renunciar a casi todos los principios éticos y morales? ¿Cómo había podido cometer tantísimas crueldades contra tanta gente? La fantasía en la que me había apoyado para inspirarme día tras día y mes tras mes se había evaporado. Lo que quedaba era una persona asustada y confusa, pero todavía orgullosa. Era como si me hubiera despertado de un sueño y no estuviese seguro de haber vuelto a la realidad, o como si hubiera caído de un rascacielos pero sin llegar a estrellarme contra el suelo.
Me embargaban muy diversas emociones. Estaba triste y echaba de menos a mis amigos del grupo, especialmente a mis «hijos espirituales», las personas que yo había reclutado. Me faltaba la excitación de sentir que lo que estaba haciendo era de una importancia cósmica. Echaba de menos la sensación de poder que confiere la sencillez mental. En aquel momento lo único que sabia era que tenía la pierna rota. Sentía una vergüenza tremenda por haberme dejado enredar por una secta. Mis padres ya me habían advertido que era una secta. ¿Por qué no les había hecho caso? ¿Por qué no había confiado en ellos? Pasaron semanas antes de que pudiera dar las gracias a mis padres. Y tuvieron que transcurrir meses antes de que pudiera referirme a los Moon como una secta.
Leí durante meses. Para mí, la cuestión más preocupante saber cómo se las habían arreglado los Moonies para convertir y adoctrinarme hasta tal punto que ya no podía pensar por mismo. Leía todo lo que caía en mis manos. Al principio, el a mismo de leer era tremendamente dificultoso. Durante años sólo había leído literatura Moonie. Me resultaba difícil concentrar y había momentos en que me quedaba con la mente en blanco sin comprender lo que leía.
Vivir en casa tambi&eacute;n presentaba sus dificultades. Estaba rr deprimido. Al tener la pierna enyesada, necesitaba ayuda par< de un lugar a otro, para comer e incluso para ir al ba&ntilde;&oacute;. No estaba acostumbrado a ser tan dependiente. Hab&iacute;a sido el responsable de una casa y dirigido las vidas de ocho personas. Ahora un capit&aacute;n sin soldados. Me sent&iacute;a muy mal por la experiencia que le hab&iacute;a hecho vivir a m&iacute; familia. Se comportaban maravillosamente bien conmigo, pero yo no pod&iacute;a evitar un tremendo sentimiento de culpa.
Me sent&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s culpable por mi actitud como Moonie. Hab&iacute;a mentido a muchas personas, las hab&iacute;a manipulado, enga&ntilde;ado e inducido a que abandonaran a sus familias, sus estudios y a sus amigos para que siguieran a un dictador en potencia.14 La culpa se convirti&oacute; en rabia conforme aumentaba mis conocimientos sobre el control mental.
Consegu&iacute; dar con el paradero de Robert Jay Lifton y conseguimos una cita en su apartamento de Manhattan. &Eacute;l sent&iacute;a curiosidad por saber por qu&eacute; alguien pod&iacute;a tener tanto inter&eacute;s en un libro acerca de las t&eacute;cnicas chinas de lavado de cerebro que hab&iacute;a escrito quince a&ntilde;os antes, en 1961. Se sorprendi&oacute; much&iacute;simo cuando le describ&iacute;, con todo lujo de detalles, lo que hac&iacute;an los Moonies para reclutar nuevos adeptos y el funcionamiento de los talleres de trabajo de 3, 7, 21, 40 y 120 d&iacute;as, Exclam&oacute;: &laquo;Por lo que me cuenta, es mucho m&aacute;s complejo que las t&eacute;cnicas chinas los cincuenta. Es como una mutaci&oacute;n h&iacute;brida de un virus maligno!&raquo;.
Lifton cambi&oacute; todas las perspectivas sobre m&iacute; mismo cuando me dijo: &laquo;Steve, t&uacute; sabes mucho m&aacute;s que yo sobre todo esto por que lo has vivido. Lo conoces en la pr&aacute;ctica. Yo s&oacute;lo lo s&eacute; en teor&iacute;a y de segunda mano. Deber&iacute;as estudiar psicolog&iacute;a y aplicar lo que has aprendido en tus experiencias para poder explic&aacute;rselo a otras personas&raquo;. Tambi&eacute;n me pregunt&oacute; si quer&iacute;a compartir con &eacute;l la autor&iacute;a de un libro sobre control mental, un proyecto que no se pudo concretar. Me sent&iacute; halagado por el ofrecimiento y pens&eacute; que lo podr&iacute;&aacute; hacer, pero todav&iacute;a no era el momento apropiado para m&iacute;.

Salgo a la luz p&uacute;blica
Conocer a Lifton cambi&oacute; mi vida. En lugar de examinarme a m&iacute; mismo y verme como un estudiante fracasado, un poeta sin poemas (lamentaba profundamente haber tirado aquellos cuatrocientos poemas cuando me lo pidieron) y un ex miembro de una secta, comprend&iacute; que tal vez hab&iacute;a un destino m&aacute;s importante para m&iacute;. Por aquel entonces, a pesar de que ya no era un Moonie, de alguna manera a&uacute;n pensaba en t&eacute;rminos de blanco o negro: el bien contra el mal, nosotros contra ellos. El experto en lavados de cerebro m&aacute;s conocido del mundo pensaba que yo pod&iacute;a aportar una contribuci&oacute;n muy importante, que mis experiencias pod&iacute;an servir .para ayudar a otras personas. En aquella &eacute;poca, comenc&eacute; a asistir a reuniones donde se trataba de los problemas que acarreaban las sectas, y me abordaron numerosos padres que ten&iacute;an hijos con los Moonies. Me preguntaban si pod&iacute;a hablar con sus hijos. Yo acept&eacute;.
Fue entonces, en 1976, cuando comenc&eacute; en serio a dar los primeros pasos para convertirme en consejero profesional. En primer lugar, deb&iacute;a establecer el marco de mi trabajo; no hab&iacute;a entonces alternativa alguna a la desprogramaci&oacute;n a fondo. Hab&iacute;a asistido a un breve cursillo como consejero estudiantil en la universidad antes de unirme a los Moonies. Yo mismo hab&iacute;a sido desprogramado. El punto m&aacute;s importante a la hora de hablar con los miembros era que yo hab&iacute;a sido un Moonie de alto rango, y sabia qu&eacute; era lo que provocaba una respuesta en su interior. Estuve trabajando en desprogramaci&oacute;n alrededor de un a&ntilde;o. En un par de casos se podr&iacute;a haber hablado de secuestro por parte de los padres o de personas contratadas; la mayor&iacute;a eran casos en que los miembros hab&iacute;an ido a su casa de visita y no les hab&iacute;an permitido marcharse. Algunos eran casos legales de ejercicio de la patria potestad, donde la familia recibe la custodia legal de su hijo adulto. Estas leyes ya no son aplicables. En mi opini&oacute;n, conseguir que fueran abolidas es otra victoria de los abogados de las sectas.
Por fortuna, nunca me demandaron. Tuve &eacute;xito en la mayor&iacute;a de los casos. Sin embargo, no disfrutaba con la tensi&oacute;n de una desprogramaci&oacute;n a la fuerza, y deseaba buscar otros medios para ayudar a los miembros de sectas destructivas.
Despu&eacute;s de un a&ntilde;o de actuaci&oacute;n p&uacute;blica, en el que di conferencias y particip&eacute; en entrevistas en la radio y la televisi&oacute;n, decid&iacute; que, una vez m&aacute;s, necesitaba descubrir qui&eacute;n era. Abandon&eacute; mi vida de cazador de sectas y volv&iacute; a la universidad. Escrib&iacute;a poes&iacute;as, jugaba al baloncesto, sal&iacute;a con chicas, hac&iacute;a de asesor en un par de agencias estudiantiles de la Universidad de Boston, y retomaba el contacto conmigo mismo.
Durante aquel tiempo, sin embargo, Moon estaba en la cresta de la popularidad. En el Congreso, el subcomit&eacute; de Relaciones Internacionales estaba realizando una profunda investigaci&oacute;n sobre las actividades de la CIA coreana en Estados Unidos y los esfuerzos de otros agentes coreanos para influir en las decisiones del gobierno de Estados Unidos. Acept&eacute; colaborar en las investigaciones del comit&eacute;, siempre y cuando no me pidieran testimoniar p&uacute;blicamente. En realidad, no prest&eacute; mucha atenci&oacute;n al desarrollo de la investigaci&oacute;n del &laquo;Coreagate&raquo;, aparte de leer alg&uacute;n que otro art&iacute;culo. Ten&iacute;a la m&aacute;s absoluta confianza en que el gobierno revelar&iacute;a a la opini&oacute;n p&uacute;blica los entresijos del grupo Moon y que acabar&iacute;a con &eacute;l.
El informe final de la investigaci&oacute;n15 inclu&iacute;a una secci&oacute;n de ochenta p&aacute;ginas dedicadas a los Moonies. El informe se&ntilde;alaba que la organizaci&oacute;n Moon &laquo;hab&iacute;a violado sistem&aacute;ticamente las leyes estadounidenses de impuestos, de inmigraci&oacute;n, bancarias, monetarias y el Acta de Registro de Agentes Extranjeros, adem&aacute;s de las leyes estatales y locales referentes al fraude en la beneficencia&raquo;. Se ped&iacute;a la formaci&oacute;n de un grupo integrado por personal de las distintas agencias gubernamentales para seguir el proceso de recopilaci&oacute;n de pruebas y procesar a Moon y a otros l&iacute;deres de la Iglesia de la Unificaci&oacute;n por sus actos delictivos. La minor&iacute;a republicana del subcomit&eacute; incluy&oacute; su propia declaraci&oacute;n, que en uno de los apartados dec&iacute;a: &laquo;Resulta dif&iacute;cil de comprender por qu&eacute; las agencias que dependen del Ejecutivo no tomaron las oportunas acciones pertinentes contra aquellas actividades de la organizaci&oacute;n Moon que son ilegales&raquo;. Poco pod&iacute;a saber yo sobre los hechos que se producir&iacute;an en el futuro pr&oacute;ximo y que me llevar&iacute;an a adoptar una posici&oacute;n mucho m&aacute;s p&uacute;blica.
El informe vio la luz el 31 de octubre de 1978. Tres semanas m&aacute;s tarde, el congresista por California Leo j. Ryan, miembro de la investigaci&oacute;n del Coreagate, fue muerto a balazos en un aeropuerto cercano a Jonestown, Guyana, cuando intentaba ayudar a los miembros de otra secta, el Templo de la Gente, a escapar de los horrores del campo de Jim Jones. Vi las telenoticias sobre las novecientas personas que hab&iacute;an muerto porque el l&iacute;der de la secta hab&iacute;a enloquecido. Un sudor fr&iacute;o me corr&iacute;a por la espalda. Jam&aacute;s hab&iacute;a o&iacute;do mencionar antes el Templo de la Gente, pero conoc&iacute;a a la perfecci&oacute;n los mecanismos mentales de sus miembros.
Record&eacute; las arengas que nos dirig&iacute;a Moon, en las que nos preguntaba si est&aacute;bamos dispuestos a seguirle hasta la muerte. Rcord&eacute; haber escuchado a Moon declarando que si Corea del Norte invad&iacute;a a Corea del Sur, enviar&iacute;a a los miembros de la Iglesia de la Unificaci&oacute;n a combatir en primera l&iacute;nea para que Estados Unidos siguiera el ejemplo y entrara en una nueva guerra terrestre en Asia.
Pas&eacute; muchos d&iacute;as reflexionando sobre el problema de las sectas. M&aacute;s que ninguna otra cosa, la masacre de Jonestown me indujo a convertirme de nuevo en un activista p&uacute;blico. Acept&eacute; varias invitaciones para aparecer en televisi&oacute;n. Me ofrecieron la posibilidad de hablar en la audiencia p&uacute;blica del senador Robert Dole en el Capitolio, en 1979. Pero, en el &uacute;ltimo momento, todos los ex miembros de sectas que hab&iacute;an sido invitados a participar fueron retirados del programa. La audiencia fue un desastre.
Despu&eacute;s de eso, la influencia pol&iacute;tica de Moon fue en aumento. Cuando Ronald Reagan lleg&oacute; a la presidencia, los grupos controlados por Moon comenzaron a financiar el movimiento pol&iacute;tico de la Nueva Derecha en Washington. Al comprender que el gobierno federal no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de actuar contra los Moonies, decid&iacute; organizarme. Fund&eacute; un grupo llamado Ex Miembros Contra Moon, que se llam&oacute; m&aacute;s tarde Ex Moon, Inc. Convoqu&eacute; conferencias de prensa, publiqu&eacute; una revista mensual y conced&iacute; numerosas entrevistas. Hab&iacute;a considerado la posibilidad de formar un grupo con antiguos miembros de diferentes sectas, pero decid&iacute; que tras la publicaci&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n del Congreso, ser&iacute;a mucho m&aacute;s efectivo centrarme en los Moonies. Envi&eacute; un Acta de Libertad de Informaci&oacute;n, dirigido al Departamento de Defensa, en la que preguntaba por qu&eacute; a una compa&ntilde;&iacute;a propiedad de Moon, Tong II Industries, se le permit&iacute;a fabricar fusiles M-16 en Corea cuando s&oacute;lo el gobierno de Corea del Sur ten&iacute;a permiso legal para hacerlo. &iquest;Formaba parte del gobierno coreano la organizaci&oacute;n Moon? &iquest;Estaba el Departamento de Defensa otorg&aacute;ndole un trato de favor? La solicitud fue rechazada bas&aacute;ndose en que revelar tal informaci&oacute;n compromet&iacute;a la seguridad de Estados Unidos. Hasta el d&iacute;a de hoy, no he conseguido averiguar la verdad.
Ten&iacute;a claro que no deseaba realizar ninguna desprogramaci&oacute;n m&aacute;s. Deb&iacute;a encontrar una manera de ayudar a las personas a que abandonaran las sectas que fuera menos traum&aacute;tica1 m&aacute;s barata y que no fuera ilegal. Hab&iacute;a le&iacute;do docenas de libros y miles de p&aacute;ginas -todo lo que pod&iacute;a encontrar-- acerca de la modificaci&oacute;n del pensamiento, lavados de cerebro, cambios de actitud y persuasi&oacute;n, as&iacute; como sobre el reclutamiento de la CIA y sus t&eacute;cnicas de adoctrinamiento. El siguiente y prometedor campo a explorar era la hipnosis.
En 1980, asist&iacute; a un seminario de Richard Band lor sobre la hipnosis que estaba basado en un modelo llamado Programaci&oacute;n Neuro-Ling&uacute;istica (PNL) que hab&iacute;an desarrollado &eacute;l y John Grinder. Qued&eacute; impresionado por lo que aprend&iacute;, pues me proporcionaba una llave para acceder a las t&eacute;cnicas mentales y para poder combatirlas. Emple&eacute; casi dos a&ntilde;os en estudiar la PNL con todas las personas que trabajaban en su formulaci&oacute;n y presentaci&oacute;n. En cierto momento, me traslad&eacute; a Santa Cruz, California, para realizar un per&iacute;odo de aprendizaje con John Grinder. Para aquel entonces, me hab&iacute;a enamorado y contra&iacute;do matrimonio. Regres&eacute; a Massachusetts cuando a mi esposa, Aureet, le concedieron una beca para ir a Harvard a trabajar en su tesis.
Sin embargo, comenc&eacute; a preocuparme de lo &eacute;tico que pod&iacute;a ser realizar una amplia campa&ntilde;a de mercado para promover el PNL como una herramienta para aumentar el poder. Por &uacute;ltimo, abandon&eacute; mi asociaci&oacute;n con Grinder y empec&eacute; a estudiar los trabajos de Milt&oacute;n Erikson, Virginia Satir y Gregory Bateson, en los que se basaba el PNL. Aprend&iacute; much&iacute;simo sobre el funcionamiento de la mente y la manera de comunicarme m&aacute;s efectivamente con una persona. Estos estudios me brindaron la posibilidad de aplicar lo que sab&iacute;a para ayudar a las personas atrapadas en las sectas. Descubr&iacute; que era posible analizar y crear un modelo para los procesos de cambio que se desarrollan cuando una persona ingresa en una secta y luego consigue abandonarla.
&iquest;Qu&eacute; factores individuales hacen que una persona sea capaz de alejarse de la psique sometida a control mental? &iquest;Por qu&eacute; algunas intervenciones tienen &eacute;xito y otras no? &iquest;Qu&eacute; ocurre en los procesos mentales de las personas que, sin m&aacute;s, abandonan las sectas? Comenzaron a aparecer unos patrones. Descubr&iacute; que quienes se marchaban sin m&aacute;s eran personas que hab&iacute;an conseguido mantener el contacto con individuos ajenos a la secta destructiva. Quedaba claro, pues, que si esas personas pod&iacute;an man-tener contacto con el exterior, pod&iacute;an comunicar una valiosa informaci&oacute;n susceptible de cambiar la vida de una persona traspasando las barreras mentales de la secta.
Era consciente de lo importante que hab&iacute;an sido para m&iacute; las l&aacute;grimas de mi padre. Y m&aacute;s importante a&uacute;n, me daba cuenta de que &eacute;l hab&iacute;a sido capaz de invitarme a que me mirara a m&iacute; mismo desde su perspectiva y a reordenar mi informaci&oacute;n desde su punto de vista. Al analizar mi propia experiencia, reconoc&iacute; que lo que m&aacute;s me hab&iacute;a ayudado era mi propia voz interior y mis experiencias pr&aacute;cticas vividas en carne propia, sepultadas bajo todos aquellos rituales supresores del pensamiento como los c&aacute;nticos y las oraciones y toda la represi&oacute;n emocional. En el fondo, mi verdadero yo no estaba muerto. Tal vez estaba atado y amordazado, pero estaba bien vivo. El accidente y la desprogramaci&oacute;n me hab&iacute;an ayudado a moverme f&iacute;sica y psicol&oacute;gicamente a un lugar donde pod&iacute;a estar en contacto conmigo mismo. No hab&iacute;a duda de que mis propios ideales y fantas&iacute;as sobre un mundo ideal me hab&iacute;an llevado a los Moonies, pero tambi&eacute;n de que estos mismos ideales me hab&iacute;an permitido, en &uacute;ltima instancia, abandonar y condenar p&uacute;blicamente el control mental de las sectas.
Desde que obtuve la licenciatura de psic&oacute;logo consultor en 1985 en el Cambridge Col&iacute;ege, he comenzado una nueva fase de mi vida. Adem&aacute;s de la pr&aacute;ctica psicoterap&eacute;utica y de mis actividades de educaci&oacute;n p&uacute;bIica~ he trabajado tambi&eacute;n como coordinador nacional de FOCUS, un grupo de apoyo para ex miembros de sectas que desean ayudarse mutuamente. Sobre todo, he trabajado para alertar al p&uacute;blico sobre el hecho de que el probJema de las sectas destructivas no ha desaparecido en la medida que los j&oacute;venes idealistas de los setenta se han ido convirtiendo en los nuevos profesionales de los ochenta. Las sectas destructivas van a la caza y captura de muchos tipos diferentes de personas y contin&uacute;an captando nuevos adeptos, como demostrar&eacute; a continuaci&oacute;n.
Sin embargo, al tiempo que las sectas destructivas prosiguen su crecimiento, tambi&eacute;n crecen nuestros conocimientos sobre los procesos del control mental anti&eacute;tico. El campo del asesoramiento en abandonos se ampl&iacute;a conforme. un n&uacute;mero creciente de profesionales de la salud mental, trabajadores sociales, doctores, abogados y personas de todas las extracciones, entre las que hay muchas que han perdido a alg&uacute;n miembro de la familia a manos de las sectas destructivas, adquieren conocimiento de la din&aacute;mica del control mental. Hay algunas pautas b&aacute;sicas para identificar a las sectas destructivas, protegerse a s&iacute; mismo del control mental y ayudar a otros a desembarazarse del yugo de su influencia. Este libro pretende proporcionarle a usted las llaves de este conocimiento.
CAPITULO 3
La amenaza: las sectas de control mental en la actualidad
Imagine, si lo desea, las siguientes escenas.
Hombres vestidos con t&uacute;nicas de color azafr&aacute;n que bailan y cantan en las esquinas acompa&ntilde;ados de c&iacute;mbalos y tambores. Adolescentes desastrados que se afanan de coche en coche vendiendo flores bajo una lluvia torrencial. Hombres muy tensos, vestidos con traje y corbata, que piden dinero a la gente en las salas de espera de los aeropuertos para poner en cuarentena a los enfermos de SIDA y construir armas lanzadoras de rayos. M&aacute;s de novecientas personas -hombres, mujeres y ni&ntilde;os; blancos y negros- que yacen boca abajo en el fango de Jonestown, Guyana.
Mencione la palabra &laquo;sectas&raquo; y &eacute;stas ser&aacute;n las im&aacute;genes que evocar&aacute; en muchas personas. Muchos de nosotros hemos visto tales im&aacute;genes con nuestros propios ojos, ya sea por experiencia personal o a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n de masas.
Sin embargo, estas im&aacute;genes no representan por completo el alcance que tiene en la actualidad el fen&oacute;meno de las sectas destructivas. No son sino su aspecto m&aacute;s visible.
Imagine, entonces, otra serie de im&aacute;genes.
Ejecutivos de negocios vestidos con trajes de tres piezas sentados en salones de hotel para participar en cursillos de concienciaci&oacute;n organizados por sus compa&ntilde;&iacute;as, que no pueden ni levantarse para ir al lavabo. Amas de casa que asisten a &laquo;sesiones de est&iacute;mulo moral&raquo; para que puedan reclutar a amigos y vecinos y hacerles entrar en una estructura de ventas piramidal. Cientos de estudiantes reunidos en una universidad de renombre a quienes se les dice que pueden levitar y &laquo;volar&raquo; por los aires con s&oacute;lo un esfuerzo de meditaci&oacute;n. Alumnos de instituto que practican rituales sat&aacute;nicos con la utilizaci&oacute;n de sangre y orina, dirigidos por un anciano l&iacute;der que proclama que &eacute;l les har&aacute; desarrollar su poder personal. Cientos de personas de la m&aacute;s variada procedencia que pagan sumas enormes para aprender las verdades c&oacute;smicas que son &laquo;canalizadas&raquo; a trav&eacute;s de un esp&iacute;ritu.
Estas son algunas de las formas que adopta en la actualidad el fen&oacute;meno de las sectas destructivas
&iquest;Conoce usted a alguien que haya sufrido un radical cambio de personalidad debido a su pertenencia a un grupo de esta clase? Las posibilidades indican que alguien que usted conoce -alguien de su familia, uno de sus amigos, de sus compa&ntilde;eros de trabajo o de la escuela- ha sido afectado por sus relaciones con una secta destructiva. Si no es as&iacute;, es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de tiempo el que esto ocurra.
En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, el fen&oacute;meno de las sectas destructivas se ha convertido en un problema de tremenda importancia social y pol&iacute;tica. Se estima que en la actualidad existen en Estados Unidos alrededor de tres mil sectas destructivas que tienen casi tres millones de adeptos.1 Las hay de todas clases y tama&ntilde;os. Algunas sectas cuentan con cientos de millones de d&oacute;lares, mientras que otras son muy pobres. Algunas, sin embargo, son sin duda mucho m&aacute;s peligrosas que otras. No contentas con ejercer su poder sobre la vida de sus miembros, tienen un plan para hacerse con el poder pol&iacute;tico y reformar la sociedad, y, en algunos casos, incluso el mundo.
Si tenemos en cuenta lo h&aacute;biles que han sido las sectas destructivas para ocultarse del escrutinio p&uacute;blico durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, puede parecer un tanto alarmista considerarlas como una amenaza para la libertad individual y la sociedad general. Sin embargo, est&aacute;n influyendo en el panorama pol&iacute;tico mediante la creaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n y el apoyo a determinadas campa&ntilde;as de algunos candidatos. Algunas sectas intentan influir en la pol&iacute;tica exterior de su pa&iacute;s y trabajan de forma encubierta para potencias extranjeras.3 Se ha descubierto que los Moonies han entregado grandes sumas de dinero y armas a las fuerzas de la "contra" en Nicaragua.4 Tambi&eacute;n han invertido entre 70 y 100 millones de d&oacute;lares en Uruguay,5 tal vez en un intento de convertir aquel pa&iacute;s en el primer Estado teocr&aacute;tico de la secta, una plataforma de lanzamiento para conseguir su meta de &laquo;conquistar y sojuzgar al mundo&raquo;.6
En Estados Unidos, las sectas ejercen un tremendo poder econ&oacute;mico gracias a la compra de bloques enteros de viviendas y la adquisici&oacute;n de la propiedad de centenares de negocios. Algunas se infiltran en las empresas con la excusa de ofrecer entrenamiento para l&iacute;deres ejecutivos, y mientras tanto realizan su labor secreta para apoderarse de la compa&ntilde;&iacute;a. Otras buscan tener influencia en el sistema judicial mediante el pago de millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o a abogados famosos en un intento de quebrantar la ley a su antojo.
Dado que todas las sectas destructivas creen que el fin justifica los medios, se consideran por encima de la ley. Mientras que crean que lo que hacen est&aacute; &laquo;bien&raquo; y es &laquo;justo&raquo;, a muchas no les importa mentir, robar, estafar o utilizar el control mental anti&eacute;tico para conseguir sus prop&oacute;sitos. Violan, de la forma m&aacute;s b&aacute;sica y fundamental, las libertades civiles de los individuos que reclutan. Convierten a personas de buena fe en esclavos.
De todas maneras, &iquest;qu&eacute; derecho tengo yo a llamar secta destructiva a un grupo? Mi derecho a expresar libremente mi opini&oacute;n sin llegar a la calumnia est&aacute;, desde luego, garantizado en la Constituci&oacute;n de mi pa&iacute;s. Sin embargo, cuando a una secta la llamo &laquo;destructiva&raquo;, lo hago porque se ajusta a los criterios descritos con m&aacute;s detalle en el cap&iacute;tulo 6. En resumen, me refiero a un grupo que viola los derechos de sus miembros y que les perjudica por medio del empleo de t&eacute;cnicas de control mental anti&eacute;ticas y abusivas. No todos los grupos que pueden ser considerados &laquo;sectas&raquo; porque incorporan creencias y pr&aacute;cticas extra&ntilde;as son necesariamente destructivos. Una secta destructiva se distingue a s&iacute; misma de cualquier grupo normal, social o religioso, por someter a sus miembros a persuasi&oacute;n u otras influencias perjudiciales para retenerlos en el grupo.
De no haber sufrido personalmente la experiencia de estar sometido a control mental durante dos a&ntilde;os y medio, probablemente ser&iacute;a un convencido defensor de los derechos de tales grupos para practicar libremente a salvo de la curiosidad p&uacute;blica. Soy un firme defensor de las libertades civiles, preocupado por la defensa de la libertad personal y de la libertad religiosa garantizadas por la Constituci&oacute;n. Doy mi m&aacute;s completo apoyo al derecho de las personas a creer en lo que quieran, sin importarme lo rid&iacute;culo o poco ortodoxo de sus creencias. Si la gente quiere creer que Moon es el Mes&iacute;as, est&aacute;n en su derecho, Sin embargo, y &eacute;ste es el punto crucial, la gente debe estar protegida de los procedimientos que le hacen creer que el se&ntilde;or Moon es el Mes&iacute;as.
El prop&oacute;sito de este cap&iacute;tulo es demostrar el predominio del control mental correctivo y anti&eacute;tico mediante la descripci&oacute;n de los diferentes sectores de la sociedad en los que surgen !as sectas y las t&eacute;cnicas utilizadas para el reclutamiento. Son sus formas de actuar las que convierten a una secta en destructiva. La manera en que un grupo recluta y lo que les ocurre a los miembros durante su pertenencia es lo que determina si se respetan o no los derechos de la persona a elegir por s&iacute; misma lo que quiere creer. Si se utiliza el enga&ntilde;o, la hipnosis o cualquier otra t&eacute;cnica de control mental para reclutar y controlar a los adeptos, se est&aacute;n violando los derechos de la persona.
Las &laquo;sectas&raquo; no son algo nuevo. A lo largo de la historia, grupos de entusiastas se han agrupado alrededor de l&iacute;deres carism&aacute;ticos de todo tipo. Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha venido a a&ntilde;adirse algo m&aacute;s: el uso sistem&aacute;tico de las t&eacute;cnicas de la psicolog&iacute;a moderna para dominar la voluntad de un individuo y obtener el control sobre sus pensamientos, sentimientos y conducta.
Si bien por lo general pensamos que las &laquo;sectas&raquo; son grupos religiosos (la primera definici&oacute;n de &laquo;secta&raquo; en el Webster's, Third New International Dictionary es &laquo;pr&aacute;ctica religiosa, culto&raquo;), en la actualidad muchas son completamente seculares. El Webster's tambi&eacute;n define &laquo;secta&raquo; como &laquo;un peque&ntilde;o o reducido c&iacute;rculo de personas unidas por la devoci&oacute;n o aceptaci&oacute;n de un programa art&iacute;stico o intelectual, tendencia, o figura (de no mucha popularidad)&raquo;. La segunda acepci&oacute;n se acerca un poco m&aacute;s al significado de una secta moderna, pero todav&iacute;a se queda corta Las sectas actuales poseen un atractivo popular virtualmente ilimitado. Para ser breve, de ahora en adelante me referir&eacute; a muchos grupos simplemente como &laquo;sectas&raquo;. No obstante, debe usted entender que utilizo el t&eacute;rmino &uacute;nicamente para aquellos grupos que son destructivos.
En &eacute;pocas pasadas, los l&iacute;deres de las sectas pod&iacute;an ser muy dominantes, a menudo incluso demasiado. Las acusaciones contra ellos por control mental tienen una larga historia, Pero los L&iacute;deres consegu&iacute;an el dominio sobre sus seguidores un poco al azar, aprendiendo sobre la marcha. El liderazgo de sectas era un arte que alcanzaban muy pocas personas. En algunos casos, grupos que eran considerados como sectas en sus primeros tiempos evolucionaron luego hasta convertirse en religiones respetadas, como por ejemplo Christian Science, que comenz&oacute; a destacar a principios de siglo. Sin embargo, incluso las principales organizaciones religiosas pueden tener aspectos destructivos y elementos que comparten con las nuevas sectas destructivas.
En estos tiempos, el control mental es algo m&aacute;s que una ciencia. A partir de la segunda guerra mundial, las agencias y secciones de Inteligencia de todo el mundo se dedicaban activamente a la investigaci&oacute;n y desarrollo del control mental. La CIA admite que a principios de los a&ntilde;os cincuenta realiz&oacute; experimentos con drogas, electroshocks e hipnosis bajo el nombre en clave MK-ULTRA.7 Desde entonces, la investigaci&oacute;n se ha extendido a otros campos.
Desde hace una generaci&oacute;n, el movimiento psicol&oacute;gico de potencial humano comenz&oacute; a experimentar con procedimientos orientados a dirigir la din&aacute;mica individual y de grupos. Estas t&eacute;cnicas se desarrollaron con los mejores prop&oacute;sitos: hacer que las personas superaran sus trabas mentales y desarrollaran su aut&eacute;ntica personalidad. A finales de los a&ntilde;os sesenta se hizo muy popular una forma de terapia de grupo conocida como sesiones &laquo;sensitivas&raquo;. En estas sesiones, se estimulaba a los presentes a que discutieran entre s&iacute; sus asuntos m&aacute;s &iacute;ntimos dentro del marco del grupo. Una t&eacute;cnica muy conocida en aquel tiempo era la &laquo;silla caliente&raquo;, y consist&iacute;a en que un miembro del grupo se sentaba en el centro de un circulo rodeado por los miembros que le manifestaban aquello que, a su juicio, eran sus defectos o problemas. Esta claro que, sin la supervisi&oacute;n de un terapeuta experimentado, se pod&iacute;a llegar a aut&eacute;nticos abusos.
Otro desarrollo que comenz&oacute; a afectar a much&iacute;sima gente fue la popularidad de la hipnosis, en particular a trav&eacute;s del sistema conocido como Programaci&oacute;n Neuro-Linguistica (PNL) (mencionado en el cap&iacute;tulo 2). Un n&uacute;mero cada' vez mayor de personas aprendieron unas t&eacute;cnicas determinadas para inducir el trance hipn&oacute;tico, pero a menudo sin ser advertidas de los aspectos &eacute;ticos del trabajo con el subconsciente.
Al principio, estos m&eacute;todos se aplicaban tan s&oacute;lo a los participantes de los grupos que se ofrec&iacute;an voluntariamente, y hubo muchas experiencias positivas. Sin embargo, muy pronto algunas de estas t&eacute;cnicas se filtraron en la cultura general de la psicolog&iacute;a pop, donde era f&aacute;cil que cualquiera abusara de ellas. Gente sin escr&uacute;pulos comenz&oacute; a utilizarlas para conseguir dinero y poder, manipulando a sus seguidores. La &laquo;silla caliente&raquo;, en particular, se utiliza todav&iacute;a en muchas sectas destructivas, seg&uacute;n declaraciones de antiguos miembros.
Muchos de los integrantes de los grupos de psicolog&iacute;a pop iban de una organizaci&oacute;n a otra, llevando con ellos las t&eacute;cnicas de la din&aacute;mica de grupo. Los l&iacute;deres de cualquier clase de secta comenzaron a darse cuenta de los beneficios que les pod&iacute;an aportar los nuevos m&eacute;todos de control. El fen&oacute;meno de las sectas modernas se hab&iacute;a puesto en marcha.
Debido a la creciente informaci&oacute;n que ofrec&iacute;an los medios de comunicaci&oacute;n, los ciudadanos de Estados Unidos tuvieron conocimiento de las nuevas sectas en la segunda mitad de la d&eacute;cada de los setenta. &iquest;Qui&eacute;n puede olvidar el espect&aacute;culo de Patty Hearst,8 la hija de uno de los m&aacute;s poderosos editores de prensa, William Randolph Hearst III, transformada en &laquo;Tania&raquo;, miembro del Ej&eacute;rcito Simbi&oacute;tico de Liberaci&oacute;n, una secta terrorista de extrema izquierda?
A medida de que el p&uacute;blico adquir&iacute;a conciencia, del potencial destructivo de las sectas, asistimos al nacimiento de la desprogramaci&oacute;n. Aparecieron desprogramadores profesionales como Ted Patrick, los cuales, contratados por la familia de un miembro de una secta, no vacilaban en reducir por la fuerza, si era necesario, al individuo y, a menudo encerrados en la habitaci&oacute;n de alg&uacute;n motel, intentaban anular el &laquo;lavado de cerebro&raquo;.9 Miles de miembros de sectas, como yo mismo, fuimos &laquo;deslavados&raquo; de forma permanente, y hemos dado testimonio p&uacute;blico de c&oacute;mo funciona el control mental de las sectas. Pero en otros muchos casos la desprogramaci&oacute;n ha fracasado, y los adeptos y las sectas han presentado demandas judiciales contra las familias y los desprogramadores.
Muchas familias que tienen a uno de los suyos en sectas destructivas consideran repugnante el secuestro, intolerable la carga econ&oacute;mica, e intimidatoria la amenaza de demandas. Si no deseaban intentar una desprogramaci&oacute;n forzada, no ten&iacute;an m&aacute;s remedio que ser pacientes y esperar a que, en alg&uacute;n momento, se produjera un cambio. A mediados de los a&ntilde;os setenta, familiares y amigos de much&iacute;sima gente permanec&iacute;an en las sectas. Entonces ocurri&oacute; algo que hizo cambiar la opini&oacute;n general sobre las sectas destructivas: la masacre de Jonestown.
Sobre el trono de Jones hab&iacute;a un cartel que rezaba: &laquo;Aquellos que no recuerdan su pasado est&aacute;n condenados a repetirlo&raquo;. Si bien nadie puede explicar por qu&eacute; Jones escogi&oacute; como lema esta frase de George Santayana, la verdad del mensaje, aunque sea una iron&iacute;a, es muy importante para todos los que hoy en d&iacute;a estudiamos la historia reciente de las sectas y analizamos las implicaciones.

Los cuatro tipos principales de sectas
Al tiempo que las noticias de la masacre de jonestown conmov&iacute;an durante unos d&iacute;as al mundo, a finales de los setenta hab&iacute;a una incomprensi&oacute;n generalizada acerca del papel del control mental anti&eacute;tico o el alto nivel que hab&iacute;a alcanzado su uso en la sociedad. En la d&eacute;cada siguiente a la masacre, las sectas han continuado su crecimiento sin obst&aacute;culos. Aparecen nuevas sectas y las antiguas se vuelven m&aacute;s complejas y menos aparentes. En la actualidad, hay grupos que utilizan t&eacute;cnicas de control mental en varios y diferentes sectores de la sociedad. Estos grupos incluyen las sectas religiosas, las pol&iacute;ticas, las psicoterap&eacute;uticas/educacionales y las comerciales.
Sectas religiosas. Son las m&aacute;s conocidas y las m&aacute;s numerosas. Estos grupos est&aacute;n centrados en los dogmas religiosos. Algunos se basan en la Biblia, otros en religiones orientales, otros en temas esot&eacute;ricos, y los hay que siguen las invenciones de sus l&iacute;deres. A pesar de que los m&aacute;s de ellos proclaman que s&oacute;lo se interesar por el esp&iacute;ritu, lo &uacute;nico que hay que hacer para descubrir sus verdaderos objetivos es observar el &eacute;nfasis que ponen en el mundo &laquo;material&raquo;: el lujoso sistema de vida de sus l&iacute;deres, los millones de d&oacute;lares en propiedades inmobiliarias, las numerosas empresas, etc. Un ejemplo, ya presentado con cierto detalle, es la Iglesia de la Unificaci&oacute;n. Otros son la Iglesia de la Cienciolog&iacute;a,10 la iglesia Universal y Triunfante,11 El Camino Internacional,12 y Rajneesh.13
Sectas pol&iacute;ticas. A menudo aparecen en las noticias, con el a&ntilde;adido de la palabra &laquo;marginal&raquo; o &laquo;extremista&raquo;, pero la mayor parte de la gente no ha o&iacute;do hablar de los enga&ntilde;os para reclutar adeptos o las pr&aacute;cticas de control mental que las distinguen de los fan&aacute;ticos del mont&oacute;n. Uno de estos l&iacute;deres, Lyndon LaRouche, se ha presentado como candidato a la presidencia de Estados Unidos en las tres &uacute;ltimas elecciones, y proclama que es asesor de altos funcionarios del gobierno y de l&iacute;deres empresariales.14 Otro grupo, conocido como &laquo;Move&raquo;, fue desalojado a tiros por la polic&iacute;a en Filadelfia, tras atrincherarse en una casa en la que ten&iacute;an todo un arsenal.1~~ Tambi&eacute;n est&aacute; &laquo;La Naci&oacute;n Aria&raquo;, que dirige campos de &laquo;supervivencia&raquo;, sostiene la doctrina de la supremac&iacute;a de la raza blanca y pretende hacerse con el poder o morir en el intento.'6 Por &uacute;ltimo, se podr&iacute;a citar al ya desaparecido Partido Democr&aacute;tico de los Trabajadores de California como ejemplo de una secta de extrema izquierda.17
Sectas psicoterap&eacute;uticas y educacionales. Organizan talleres de trabajo y seminarios, por lo general en los salones de alg&uacute;n hotel, con unas cuotas de inscripci&oacute;n de cientos de d&oacute;lares, para desarrollar el &laquo;conocimiento interior&raquo; y la &laquo;concienciaci&oacute;n&raquo;. Estas sectas emplean muchas de las t&eacute;cnicas b&aacute;sicas del control mental para que los participantes vivan una experiencia que satisfaga sus expectativas. Esta satisfacci&oacute;n moment&aacute;nea es todo lo que consiguen la mayor parte de los clientes, pero hay otros a quienes se manipula para que se inscriban en cursos m&aacute;s avanzados y m&aacute;s caros. Los graduados de estos cursos superiores pueden acabar enganchados por el grupo. Una vez comprometidos, se les pide que traigan a amigos, parientes y compa&ntilde;eros de trabajo, o bien que los abandonen. No se permite a los reclutadores que expongan el programa con detalle. Muchos de estos grupos han provocado en sus miembros crisis nerviosas, separaciones y fracasos empresariales, e incluso existen pruebas bien documentadas de suicidios y muertes por imprudencia temeraria. En algunos casos, las personas que liderean estos grupos tienen antecedentes m&aacute;s que dudosos y pocas o ninguna referencia fiable.
Sectas comerciales. Creen en el dogma de la codicia. Enga&ntilde;an y manipulan a las personas para que trabajen por muy poco dinero o gratis, con la esperanza de hacerse ricos. Existen much&iacute;simas organizaciones mercantiles estructuradas como pir&aacute;mides, o de m&uacute;ltiples niveles, que prometen enormes ganancias pero exprimen a sus v&iacute;ctimas. Luego aplastan la autoestima de los explotados para que no protesten. El &eacute;xito depende del reclutamiento de nuevas personas, que a su vez reclutan a otras. Otras sectas comerciales son aquellas que convencen a los incautos para que vendan suscripciones de revistas o art&iacute;culos diversos de puerta en puerta. Estas sectas publican anuncios en los peri&oacute;dicos locales en los que prometen viajes emocionantes y carreras lucrativas. Los reclutadores organizan &laquo;entrevistas&raquo; en sus habitaciones de hotel, a la caza de estudiantes de bachillerato y universitarios. Cuando la persona es &laquo;aceptada&raquo;, por lo general tiene que pagar una cantidad para su &laquo;entrenamiento&raquo; y despu&eacute;s la env&iacute;an en furgoneta a lugares lejanos para vender sus mercanc&iacute;as. A estos vendedores se les manipula a trav&eacute;s del miedo y la culpa, y en ocasiones sufren abusos f&iacute;sicos y sexuales. Estas personas se convierten en esclavos de la &laquo;compa&ntilde;&iacute;a&raquo; y tienen que entregar lo que ganan para pagar su &laquo;manutenci&oacute;n y alojamiento&raquo;.

El reclutamiento: c&oacute;mo se hace
Como puede verse, hay muchas formas diferentes para atraer a la gente a un grupo que utiliza el control mental. Dado que los grupos destructivos buscan deliberadamente a personas que son inteligentes, tienen talento y triunfan, los propios miembros resultan muy persuasivos y seductores para los nuevos. El simple n&uacute;mero de miembros comprometidos y sinceros que el reci&eacute;n llegado conoce es probablemente mucho m&aacute;s atrayente para el posible converso que cualquier doctrina o proyecto. Las grandes sectas dan sobrada prueba de que saben entrenar muy bien a sus &laquo;vendedores&raquo;. Adoctrinan a los miembros para que s&oacute;lo muestren los aspectos favorables de la organizaci&oacute;n. Se les ense&ntilde;a a suprimir cualquier sentimiento negativo que tengan sobre el grupo y a que siempre muestren una expresi&oacute;n de felicidad y alegr&iacute;a en su rostro.
De la misma manera, se les ense&ntilde;a a evaluar la personalidad del reci&eacute;n llegado y a c&oacute;mo presentar al grupo para que &eacute;ste se trague el anzuelo. En los Moonies, me ense&ntilde;aron a utilizar un modelo de personalidad dividido en cuatro categor&iacute;as. Las personas estaban catalogadas en pensadores, emotivos, activos o creyentes. Los pensadores eran aquellos que enfocan su vida con la mente, como los intelectuales. Los emotivos se dejan regir por sus emociones. Los activos realizan alguna actividad continuamente y tienen un f&iacute;sico muy desarrollado. Los creyentes tienen inclinaciones espirituales.
Si una persona estaba catalogada como pensadora, utiliz&aacute;bamos un acercamiento intelectual. Le mostr&aacute;bamos fotograf&iacute;as de ganadores del premio Nobel mientras participaban en una de las conferencias cient&iacute;ficas patrocinadas por el grupo, o a fil&oacute;sofos que discut&iacute;an una amplia variedad de temas de inter&eacute;s. Se trataba, deliberadamente, de dar la impresi&oacute;n de que estos gigantes de las comunidades cient&iacute;ficas y acad&eacute;micas apoyaban nuestro movimiento. En realidad, hasta donde yo he podido saber, ni uno solo de ellos ha apoyado nunca la causa Moon. Estaban interesados tan s&oacute;lo en reunirse con sus colegas profesionales y sus amigos. Desde luego que los viajes pagados y los miles de d&oacute;lares que recib&iacute;an en concepto de honorarios representaban un incentivo extra.
Los emotivos siempre respond&iacute;an bien a un acercamiento amable y cari&ntilde;oso por parte de los miembros. Con estas personas mi grupo pon&iacute;a de relieve nuestro bienestar emocional, y hac&iacute;amos hincapi&eacute; en el aspecto de gran familia del grupo. Les habl&aacute;bamos siempre del amor y de que no hab&iacute;a suficiente amor &laquo;real&raquo; en el mundo. Los emotivos deseaban autom&aacute;ticamente ser aceptados por los dem&aacute;s en el grupo, as&iacute; que hac&iacute;amos todos los esfuerzos para transmitirle a la persona una sensaci&oacute;n de cari&ntilde;o y de aceptaci&oacute;n incondicional.
A los activos les agradan los desaf&iacute;os y buscan el triunfo en muchos aspectos de su vida, Son personas orientadas a la acci&oacute;n. Quiz&aacute;s hab&iacute;an visto la miseria y el sufrimiento del mundo y deseaban ponerle fin. Nosotros les cont&aacute;bamos lo mucho que hac&iacute;amos al respecto. Tal vez estaban preocupados por la guerra o el comunismo, y nosotros enfoc&aacute;bamos nuestro discurso de forma que llegaban a creer qu&eacute; &eacute;ramos el &uacute;nico grupo con un plan de acci&oacute;n que funcionaba. (A pesar de que objetivamente no era cierto, nosotros cre&iacute;amos que si lo era.) Les habl&aacute;bamos de los cientos de programas que patrocin&aacute;bamos para reparar y sanar a este mundo &laquo;destrozado&raquo;.
Consider&aacute;bamos a los creyentes como personas que se centraban en la b&uacute;squeda de Dios o de un significado espiritual para sus vidas. Era habitual que nos relataran sus experiencias espirituales: sue&ntilde;os, visiones, revelaciones. En la mayor&iacute;a de los casos, estas personas estaban &laquo;abiertas de par en par&raquo;, y en realidad se reclutaban a s&iacute; mismas. No dejaba de sorprenderme ver la cantidad de gente de esta categor&iacute;a que nos dec&iacute;a que hab&iacute;an estado rogando a Dios para que les mostrara lo que &eacute;l deseaba que hicieran con sus vidas. Muchos cre&iacute;an que hab&iacute;an sido guiados &laquo;espiritualmente&raquo; hasta uno de nuestros miembros. Con estas personas no hab&iacute;a m&aacute;s que compartir nuestros &laquo;testimonios&raquo; para convencerlas de que Dios les hab&iacute;a guiado hasta nosotros.
Al contrario de lo que cree la gente, la mayor parte de las personas que reclut&aacute;bamos no pertenec&iacute;an a la categor&iacute;a de los creyentes, sino que eran emotivos o activos. En cuanto a los clasificados como &laquo;intelectuales&raquo;, los m&aacute;s de ellos se convert&iacute;an en l&iacute;deres de la organizaci&oacute;n.
Con estos modelos de personalidad para guiar a los reclutadores, y cientos de grupos pantalla para ocultar sus operaciones, la organizaci&oacute;n Moon puede lanzar una extensa red de reclutadores capaz de pescar a las personas m&aacute;s diversas.18 Y en realidad los miembros se consideran a s&iacute; mismos como &laquo;pescadores de hombres&raquo;, un t&eacute;rmino sacado de una de las met&aacute;foras de Jes&uacute;s para sus disc&iacute;pulos en el Nuevo Testamento.
El trabajo de los pescadores, sin embargo, se ve considerablemente facilitado por el hecho de que la mayor parte de la gente no tiene idea de los enormes recursos de las principales sectas destructivas. Muchas de &eacute;stas se han hecho ricas gracias a las t&eacute;cnicas y estrategias para recaudar fondos a trav&eacute;s de las aportaciones del p&uacute;blico y de la apropiaci&oacute;n del dinero y propiedades de sus propios adeptos. Reinvierten una gran parte de este capital en reclutar nuevos miembros. Hoy en d&iacute;a, es bastante com&uacute;n que algunas sectas dediquen sumas muy elevadas en contratar empresas de relaciones p&uacute;blicas. Pagan las tarifas m&aacute;s altas a los expertos para que les ayuden a conseguir la &laquo;imagen&raquo; positiva que necesitan para obtener mejores resultados en la consecuci&oacute;n de sus prop&oacute;sitos secretos. Contratan a especialistas en marketing para que dise&ntilde;en sus campa&ntilde;as de reclutamiento. Utilizan cualquier m&eacute;todo que funcione.
Una persona normal no tiene muchas posibilidades de resistencia. No entiende el control mental. No conoce la forma de actuar de las diferentes sectas. No sabe cu&aacute;les son las preguntas que debe formular ni los comportamientos que debe vigilar. La persona normal supone que nunca la podr&aacute;n captar.

&iquest;Por qu&eacute; tienen tanto &eacute;xito?
&iquest;Por qu&eacute; existe una especie de complacencia con respecto a la amenaza de las sectas que practican el control mental? En primer lugar, aceptar que el control mental anti&eacute;tico puede afectar a cualquiera, desaf&iacute;a el antiguo principio filos&oacute;fico (en el cual se basan nuestras actuales leyes) de que el hombre es un ser racional, responsable de, y con el control de, cada una de sus acciones. Este principio no admite ning&uacute;n tipo de control mental. En segundo lugar, todos nosotros creemos en nuestra propia invulnerabilidad. Resulta alarmante pensar que alguien pueda hacerse con el control de nuestra mente. Por &uacute;ltimo, el proceso de influencia comienza en el instante mismo en que nacemos, as&iacute; que es muy sencillo asumir la posici&oacute;n de que todo es control mental. Es muy f&aacute;cil, entonces, decir: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; tenemos que preocuparnos de este asunto?&raquo;.
Comencemos con la idea de que el hombre es un ser racional. Si partimos desde este punto de vista, creeremos sin m&aacute;s que los adeptos han &laquo;elegido&raquo; racionalmente vivir de una forma anormal, Si esta persona es un adulto, contin&uacute;a el razonamiento, entonces &eacute;l o ella tienen derecho a vivir como &eacute;l o ella prefieran. Este argumento ser&iacute;a v&aacute;lido si no se emplearan enga&ntilde;os para influir de forma indebida en la &laquo;elecci&oacute;n&raquo; de dicha persona.
Aunque puede resultar obvio, los seres humanos no somos criaturas totalmente &laquo;racionales&raquo;. La racionalidad completa negar&iacute;a nuestra naturaleza emocional y f&iacute;sica. No podr&iacute;amos funcionar sin nuestras emociones. Todos necesitamos amor, amistad, atenci&oacute;n y aprobaci&oacute;n en nuestra vida. Casi todos nosotros estar&iacute;amos de acuerdo, por ejemplo, en que es maravilloso enamorarse. Tampoco negar&iacute;a nadie que nuestros cuerpos tienen una enorme importancia en la manera en que actuamos. &iquest;Ha estado usted sin dormir o durmiendo muy poco durante varios d&iacute;as? Si ha sido as&iacute;, dudo mucho que sin dormir haya podido actuar racionalmente y con un completo control de todas sus acciones. &iquest;Ha ayunado usted (sin comer) durante d&iacute;as? La mente comienza a sufrir alucinaciones cuando el cuerpo no ha ingerido suficiente comida. En tales circunstancias, nuestra psicolog&iacute;a mina nuestra racionalidad. A continuaci&oacute;n encontramos, desde luego, los problemas derivados de creer en nuestra propia invulnerabilidad. Todos necesitamos sentir que poseemos el control de nuestra propia vida No nos gusta creer que los acontecimientos est&aacute;n fuera de control, as&iacute; que encajamos la realidad en un orden que tenga sentido para nosotros. Cuando nos enteramos de que a alguien le ha sucedido algo malo (tal vez le han golpeado o violado), por lo general tratamos de encontrar una raz&oacute;n que explique por qu&eacute; aquella persona fue la v&iacute;ctima. &iquest;Paseaba &eacute;l o ella en el momento &laquo;inadecuado&raquo; por un barrio &laquo;peligroso&raquo;? La gente intenta buscar una relaci&oacute;n directa de causa-efecto a lo que ha sucedido: si algo malo le ha ocurrido, entonces tiene que haber hecho algo mal. Este tipo de comportamiento se denomina culpar a la v&iacute;ctima.
A pesar de que intentar evaluar la posibilidad de un comportamiento descuidado tiene su valor (es cierto que debemos aprender de las tragedias de la vida), la realidad es que la persona bien podr&iacute;a hallarse en el lugar inadecuado a la hora incorrecta. Culpar a la v&iacute;ctima desempe&ntilde;a un importante papel psicol&oacute;gico al permitir que nos distanciemos de la persona que ha resultado herida. De esta forma, nos decimos a nosotros mismos: &laquo;Tal cosa no me pasar&iacute;a a m&iacute; porque soy diferente. Yo tengo m&aacute;s conocimiento&raquo;. A menudo la gente ve una v&iacute;ctima de las sectas y se equivoca al decir: &laquo;Qu&eacute; persona tan d&eacute;bil; estar&iacute;a buscando un medio para eludir las responsabilidades y que alguien controlara su vida&raquo;. As&iacute; las personas niegan la realidad de que a ellas les podr&iacute;a pasar lo mismo.
La gente cree &laquo;que nunca les pasar&iacute;a a ellos&raquo; porque quieren creer que son m&aacute;s fuertes y mejores que los millones que han sido v&iacute;ctimas del control mental de las sectas. Nuestra necesidad de creer que somos invulnerables es, en realidad, una debilidad de la cual se aprovechan f&aacute;cilmente los reclutadores de sectas. Por ejemplo, un reclutador puede decir: &laquo;Bill, tengo la impresi&oacute;n de que es usted una persona muy inteligente y conoce el mundo Es usted de esa clase de personas que no permiten que nadie les obligue a hacer algo que no quieren. A usted le gusta tomar Sus propias decisiones. Usted no se deja asustar por todas esas tonter&iacute;as de la prensa sobre el control mental. Usted es demasiado listo. &iquest;A qu&eacute; hora quiere que le venga a buscar para ir a la conferencia?&raquo;.
Por &uacute;ltimo, &iquest;qu&eacute; puedo decir sobre el postulado filos&oacute;fico que afirma que &laquo;todo es control mental&raquo;? Bueno, es muy cierto que sufrimos influencias a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, existe un continum de procesos de influencias que comienza en un extremo con las influencias benignas (un amigo que nos recomienda una pel&iacute;cula) y termina en el otro extremo con las influencias destructoras, como adoctrinar a una persona para que se suicide o haga da&ntilde;o a otra (Jonestown). La mayor&iacute;a de las sectas de las que me ocupo se ubican en la parte destructora del continum.
&iquest;Qu&eacute; quiero decir exactamente cuando hablo de control mental? El t&eacute;rmino se refiere a un conjunto de t&eacute;cnicas que influyen en la forma de pensar, sentir y actuar de una persona (v&eacute;ase el cap&iacute;tulo 4). Como la mayor parte de los conocimientos, no es en s&iacute; mismo ni bueno ni malo. Si las t&eacute;cnicas de control mental son utilizadas para que un individuo pueda tener m&aacute;s oportunidades, y la autoridad sobre su vida permanece en sus manos los efectos pueden ser muy beneficiosos; por ejemplo, toda la gente que se ha sometido a la hipnosis para dejar de fumar. Sin embargo, si el control mental es empleado para cambiar el sistema de valores de un individuo sin su consentimiento y le hace dependiente de una figura autoritaria exterior, los efectos pueden ser devastadores.
Algunos grupos destructivos convierten a sus miembros en adictos. Con tantos programas para el tratamiento de alcoh&oacute;licos y drogadictos, es importante que los profesionales de la salud mental presten atenci&oacute;n a los numerosos ex miembros de sectas. Las personas adoctrinadas para realizar horas y horas de meditaci&oacute;n o entonar c&aacute;nticos a diario pueden llegar psicol&oacute;gica y fisiol&oacute;gicamente a convertirse en adictos a las t&eacute;cnicas de control mental. Esto genera en el cerebro fuertes descargas qu&iacute;micas que causan no s&oacute;lo un estado de disociaci&oacute;n mental sino tambi&eacute;n una &laquo;euforia&raquo; similar a la que producen las drogas ilegales. Algunos ex miembros que han utilizado estas t&eacute;cnicas durante varios a&ntilde;os han informado de una extensa variedad de efectos secundarios indeseados, incluyendo fuertes dolores de cabeza, espasmos musculares involuntarios y disminuci&oacute;n de las facultades cognoscitivas como la memoria, la concentraci&oacute;n y la capacidad de tomar decisiones.

Fobias: La fuerza que suprime la libertad de los miembros de las sectas
A pesar de que en el cap&iacute;tulo 4 me ocupar&eacute; con m&aacute;s detalle de los procesos de control mental, hay un tema muy importante que merece una discusi&oacute;n aparte: las fobias.19 &iquest;Conoce usted alguien que haya padecido una fobia? &iquest;Usted mismo, tal vez? Las fobias m&aacute;s comunes son el miedo a volar en aviones, a hablar en p&uacute;blico, a utilizar un ascensor, conducir por t&uacute;neles o puentes, y a ciertos animales como las serpientes, las ara&ntilde;a, e incluso los perros.
B&aacute;sicamente, las fobias son una intensa reacci&oacute;n de miedo a algo o a alguien. La reacci&oacute;n f&oacute;bica puede variar desde una muy suave a una muy intensa. Una reacci&oacute;n f&oacute;bica intensa puede causar reacciones f&iacute;sicas como aceleraci&oacute;n del ritmo card&iacute;aco, sequedad de boca, sudores y tensi&oacute;n muscular. Hay fobias que llegan a inmovilizar a las personas impidi&eacute;ndoles hacer cosas que en realidad desean hacer. Es muy cierto que las fobias pueden anular en el individuo la capacidad de elegir libremente.
Por lo general, las personas desarrollan f&oacute;bias como resultado de una experiencia personal traum&aacute;tica- Por ejemplo, un amigo que muere en un accidente de aviaci&oacute;n; alguien que se queda encerrado durante horas en un ascensor sin luz; un conocido a quien ha mordido una serpiente Aprendemos a asociar sentimientos extremadamente negativos con el objeto. Tras una experiencia semejante, nuestros miedos pueden tomar vida propia y, en cuesti&oacute;n de minutos o despu&eacute;s de algunos a&ntilde;os, convertirse en una fobia.
La estructura de una fobia incluye diversos componentes internos que interact&uacute;an originando un c&iacute;rculo vicioso. Estos componentes incluyen los pensamientos preocupantes, las im&aacute;genes internas negativas y los sentimientos de temor y de estar fuera de control. A veces, el simple hecho de pensar en el objeto puede poner el ciclo en marcha. La persona, por ejemplo, se dice a si misma: &laquo;Espero que el profesor no me haga salir a leer mi informe&raquo;, y &eacute;ste pensamiento es suficiente para provocarle tensi&oacute;n y angustia. Ve (por lo general, de forma inconsciente) una imagen de s&iacute; misma que avanza hasta la pizarra y se queda helada. En esta &laquo;pel&iacute;cula&raquo; tan v&iacute;vida se ve a s&iacute; misma sudando y movi&eacute;ndose inquieta mientras la mente se le queda en blanco. Todo el mundo se r&iacute;e y el profesor comienza a increpar&iacute;a. Este rid&iacute;culo imaginario le aumenta la sensaci&oacute;n de inquietud ante la posibilidad de ser la pr&oacute;xima de la lista, y as&iacute; ya est&aacute; en el buen camino para tener una fobia completamente desarrollada. La gente que sufre abusos sexuales en la infancia a menudo adquiere fobias que le impiden una correcta actividad sexual incluso, en la madurez, a menos que reciban el tratamiento adecuado.
&iquest;Qu&eacute; tienen que ver las fobias con las sectas y el control mental? En algunas sectas, se consigue que los miembros tengan fobia a abandonar el grupo. Las sectas actuales saben c&oacute;mo implantar de forma efectiva en el subconsciente de los adeptos, v&iacute;vidas im&aacute;genes negativas que hacen imposible que el individuo pueda imaginar siquiera la posibilidad de ser feliz y tener &eacute;xito fuera del grupo. Cuando se programa el inconsciente para que acepte las im&aacute;genes negativas, &eacute;ste se comporta como si fueran realidad. Se consigue que el inconsciente almacene una serie de im&aacute;genes que representan todas las cosas malas que le pueden ocurrir al sujeto si, alguna vez, intenta traicionar al grupo. A los miembros se les programa abierta o sutilmente (seg&uacute;n la organizaci&oacute;n) para que crean que si abandonan el grupo sufrir&aacute;n una muerte horrible (atropellados por un coche, en accidente de avi&oacute;n, por una enfermedad espantosa) o provocar&aacute;n la muerte de un ser querido. Algunos grupos programan a sus adeptos para que crean que si se marchan, el resultado ser&aacute; el holocausto nuclear a escala planetaria.
Desde luego, todos estos pensamientos son irracionales y no tienen el menor sentido. Sin embargo, no olvide que la mayor&iacute;a de las fobias son irracionales. La mayor parte de los aviones no se estrellan, los m&aacute;s de los ascensores no se atascan, y la mayor&iacute;a de los perros no est&aacute;n rabiosos. En muchos casos, las fobias inducidas por las sectas est&aacute;n tan bien ideadas e implantadas que la gente ni siquiera sabe que existen. Los miembros est&aacute;n tan condicionados para suprimir su verdadera personalidad que ni tan s&oacute;lo se dan cuenta de su deseo de marcharse. Creen que son tan felices en el grupo que jam&aacute;s querr&aacute;n abandonarlo. Estas personas no pueden generar im&aacute;genes positivas de s&iacute; mismas despu&eacute;s de abandonar el grupo.
Imagine lo que pasar&iacute;a si usted creyera que unas personas misteriosas est&aacute;n resueltas a envenenarlo. Si esta idea estuviera implantada dentro de su inconsciente, &iquest;cree que podr&iacute;a ir a un restaurante a disfrutar de la comida? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo cree que transcurrir&iacute;a antes de comer &uacute;nicamente los alimentos que compre y cocine usted mismo? Si, por casualidad, la persona que ha ido a comer con usted a un restaurante se pone enferma de repente, &iquest;cu&aacute;nto tiempo pasar&iacute;a antes de que dejara de comer del todo?
Esta creencia limitar&iacute;a radicalmente sus elecciones. Claro est&aacute; que usted puede intentar disimularla o incluso racionalizar su comportamiento dici&eacute;ndole a sus amigos que no le agrada comer fuera porque est&aacute; a dieta, o tratar de convencerlos de que los restaurantes son poco limpios y peligrosos. Por lo tanto, su elecci&oacute;n en materia de comida ya no incluye la posibilidad de ir a un restaurante a disfrutar de una buena mesa.
De la misma manera, las fobias implantadas por las sectas despojan a la gente de su posibilidad de elegir. Los adeptos creen a pies juntillas que ser&aacute;n destruidos si abandonan la seguridad del grupo. Piensan que no tienen otro camino para crecer espiritual, intelectual y emocionalmente. Est&aacute;n pr&aacute;cticamente esclavizados por esta t&eacute;cnica de control mental.

El inconsciente: la llave de la creatividad. y la vulnerabilidad
&iquest;Qu&eacute; es lo que nos hace tan vulnerables a estos procesos de influencia? La respuesta est&aacute; en la naturaleza de la mente en s&iacute; misma. La mente ha sido descrita como un biocomputador incre&iacute;blemente complejo, construido para que podamos sobrevivir. Es notable su habilidad para adaptarse en forma creativa y responder tanto a las necesidades de una persona como a su entorno. Nuestra mente filtra cada segundo enormes cantidades de informaci&oacute;n para que podarnos hacer frente a aquello que consideramos importante.
Nuestras mentes son unos inmensos dep&oacute;sitos de informaci&oacute;n, clasificados en im&aacute;genes, sonidos, tactos, sabores y olores. De un modo sistem&aacute;tico, toda esta informaci&oacute;n es traducida a formas significativas. Nuestro sentido del yo se desarrolla a lo largo de a&ntilde;os de vida y experiencias. A medida que crecemos y cambiamos, tambi&eacute;n cambian nuestras creencias sobre nosotros mismos y el mundo. Nuestras creencias son el medio m&aacute;s especializado que tenemos para el proceso de la informaci&oacute;n y para determinar nuestro comportamiento.
Poseemos un cierto grado de control consciente, pero hay much&iacute;simas m&aacute;s cosas que controlamos inconscientemente. La mente consciente tiene un estrecho campo de atenci&oacute;n. El inconsciente hace todo lo dem&aacute;s, incluyendo la regulaci&oacute;n de todas las funciones corporales. Imagine que tuviera que decirle a su coraz&oacute;n que ha de latir 72 veces por minuto. No tendr&iacute;a usted tiempo para nada m&aacute;s. La mente inconsciente es el controlador primario de la informaci&oacute;n.
Nuestro inconsciente creador es el que nos permite formar im&aacute;genes mentales y sentirlas como &laquo;reales&raquo;. Intente hacer el siguiente experimento: durante unos instantes, deje que su mente le transporte a un maravilloso para&iacute;so tropical. Sienta el calor del sol, la brisa fresca y el olor del oc&eacute;ano. Aunque usted no haya estado jam&aacute;s en un sitio as&iacute;, le ser&aacute; posible realizar este experimento. &iquest;Ha ido usted a otro lugar durante estos instantes? Nuestra imaginaci&oacute;n puede ser, canalizada tambi&eacute;n en otras direcciones. Por ejemplo, los jugadores profesionales de baloncesto pueden visualizar c&oacute;mo la pelota sale de sus manos y encestan antes de hacer el tiro. Esta capacidad para la fantas&iacute;a y la visualizaci&oacute;n existe en cada uno de nosotros, y es una parte esencial del ser humano. Todos hemos so&ntilde;ado con los momentos m&aacute;s felices de nuestra vida, como encontrar la pareja &laquo;ideal&raquo;, o que nos toque la loter&iacute;a. Pero la hipnosis tambi&eacute;n puede crear en nuestra mente inconsciente un mundo fant&aacute;stico susceptible de ser utilizado para esclavizarnos.
A medida que pasan los a&ntilde;os, la mente no borra los recuerdos anteriores, sino que sistem&aacute;ticamente forma sobre ellos varias capas con las nuevas experiencias. Es sorprendente la facilidad con que podemos rememorar los acontecimientos del pasado. Por ejemplo, intente recordar c&oacute;mo jugaba de peque&ntilde;o con su juguete preferido, o mientras com&iacute;a su plato predilecto. Nuestros recuerdos de la ni&ntilde;ez forman un gran archivo que puede ser investigado y explotado por las t&eacute;cnicas hipn&oacute;ticas. No es mera casualidad que muchas sectas destructivas pidan a sus miembros que &laquo;se conviertan en ni&ntilde;os peque&ntilde;os&raquo;. Los adultos pueden ser conducidos con facilidad a trav&eacute;s del tiempo hasta el momento en que ten&iacute;an muy poca o ninguna capacidad cr&iacute;tica. Como ni&ntilde;os, dependemos por completo de nuestros padres como figuras de la m&aacute;xima autoridad.
La mente, a pesar de toda su fuerza y capacidad, no est&aacute; exenta de sus debilidades. Depende de un suministro de informaci&oacute;n coherente para tener un funcionamiento apropiado. Encierre a una persona en una c&aacute;mara de aislamiento sensorial y al cabo de pocas horas comenzar&aacute; a padecer alucinaciones y se volver&aacute; muy sugestionable. De la misma manera, coloque usted a alguien en una situaci&oacute;n en la que sus sentidos sean sobrecargados con informaciones incoherentes, y la mente se &laquo;adormecer&aacute;&raquo; como medida de protecci&oacute;n. Se le nublan las ideas y se confunde; las facultades criticas ya no trabajan correctamente. En tal estado de debilidad, las personas son muy vulnerables a las sugestiones de los dem&aacute;s.
La mente necesita marcos de referencia para poder estructurar la realidad. Modifique el marco de referencia y la informaci&oacute;n recibida ser&aacute; interpretada de una manera diferente. Tome, por ejemplo, el rito jud&iacute;o de la circuncisi&oacute;n. Si usted le quita su significado cultural y las ventajas sanitarias, se convierte en un ataque a un ni&ntilde;o indefenso. Nuestro sistema de valores nos permite interpretar la informaci&oacute;n, tomar decisiones y actuar de acuerdo con nuestras creencias. Cuando una persona es sometida a un proceso de control mental, por lo general carece de marcos de referencia para valorar la experiencia y por lo tanto acepta con frecuencia los marcos de referencia que le ofrece el grupo.
Cuando tomamos decisiones, habitualmente nos basamos en la informaci&oacute;n que creemos aut&eacute;ntica. No tenemos tiempo para verificar toda la informaci&oacute;n que recibimos. Cuando vamos de compras, creemos lo que nos dicen sobre que un art&iacute;culo determinado es m&aacute;s barato que en cualquier otra tienda. Despu&eacute;s de todo, &iquest;qu&eacute; motivos tiene el vendedor para mentirle cuando sabe que usted puede volver a reclamar? Si desconfi&aacute;ramos de todo, nos volver&iacute;amos paranoicos. Si, por el contrario, confi&aacute;ramos en todo y en todos, ser&iacute;amos unos ingenuos y se aprovechar&iacute;an de nosotros durante el resto de nuestra vida, En consecuencia, tratamos de vivir nuestra vida en un equilibrio entre el escepticismo y la confianza. Una persona con una mente abierta intenta vivir con un equilibrio saludable.
Los estafadores son mentirosos profesionales. Sus cualidades m&aacute;s estimadas son su buena presencia y su habilidad para actuar.
La mayor parte de las v&iacute;ctimas de los estafadores declaran que confiaron en la persona porque &eacute;l o ella &laquo;no ten&iacute;a aspecto de ser un delincuente&raquo;. Los grandes estafadores jam&aacute;s lo parecen. Dan una impresi&oacute;n de &laquo;confianza&raquo; que les permite franquear las defensas de la gente. Por lo general, son grandes conversadores pero sin llegar a parecer demasiado astutos. La &laquo;astucia&raquo; les denunciar&iacute;a. El delincuente quiere evaluar a su v&iacute;ctima, montar la estafa, coger el dinero y huir.
Los reclutadores de las sectas utilizan muchas de estas mismas habilidades, pero lo que pretenden es que usted se una a ellos., Casi todos han sido v&iacute;ctimas, en el momento dado, del mismo enga&ntilde;o. Creen que lo que hacen es realmente beneficioso para usted. Sin embargo, quieren algo m&aacute;s valioso que su dinero. &iexcl;Quieren su mente! Desde luego, al final tambi&eacute;n se har&aacute;n con su dinero, pero no echar&aacute;n a correr como si fueran delincuentes comunes. Quieren que usted vaya con ellos. Y no satisfechos, pretender&aacute;n que usted vaya y haga lo mismo con otras personas.
Todos, nos guste o no, somos vulnerables al control mental. Todos deseamos ser felices. Todos necesitamos afecto y comprensi&oacute;n. Todos buscamos algo mejor en la vida: m&aacute;s sabidur&iacute;a, m&aacute;s conocimientos, m&aacute;s dinero, mejor posici&oacute;n social, mejores relaciones, m&aacute;s medios o m&aacute;s salud. Son &eacute;stas las cualidades y necesidades humanas sobre las que se ceban los reclutadores de las sectas. Es muy importante tener presente que, en general, la gente no se une a las sectas. Son las sectas las que reclutan a la gente

Las formas b&aacute;sicas de reclutamiento
&iquest;Como podemos aumentar nuestra precauci&oacute;n ante el reclutamiento de las sectas? La mejor manera es ser capaz de reconocer al punto las formas en que las sectas tratan de conseguir nuevos adeptos. Hay tres formas b&aacute;sicas para abordar a una persona: a trav&eacute;s de un amigo o pariente que ya es miembro; a trav&eacute;s de un extra&ntilde;o que traba amistad con el sujeto (por lo general, una persona del sexo opuesto), y, por &uacute;ltimo, a trav&eacute;s de un acto patrocinado por la secta, como puede ser una conferencia, un simposio o la proyecci&oacute;n de una pel&iacute;cula.
Muy a menudo, el individuo no sospecha que est&aacute; siendo reclutado. El amigo o el pariente acaban de tener unas experiencias interiores incre&iacute;bles y desean compartirlas, o bien s&oacute;lo &laquo;quieren conocer su opini&oacute;n&raquo;, simulando que necesitan ayuda cuando en realidad lo que pretenden es enga&ntilde;arle para que asista a una sesi&oacute;n de adoctrinamiento. Si el reclutador es un extra&ntilde;o, las m&aacute;s de las veces el individuo pensar&aacute; que ha hecho un buen amigo.
Las encuestas efectuadas a actuales y a antiguos miembros de sectas revelan que la mayor&iacute;a de las personas reclutadas por las sectas destructivas fueron abordadas en un momento de tensi&oacute;n en que eran vulnerables. La tensi&oacute;n tiene con frecuencia su origen en un cambio importante: el traslado a otra ciudad, el comienzo en un nuevo empleo, el fin de una relaci&oacute;n, los problemas econ&oacute;micos o la p&eacute;rdida de un ser querido. Las personas en tales situaciones tienden a que sus mecanismos de defensa est&eacute;n sobrecargados o debilitados. S&iacute; no saben c&oacute;mo descubrir y evitar a las sectas destructivas, son presa f&aacute;cil.
Es importante tener en cuenta que el reclutamiento no ocurre as&iacute; sin m&aacute;s. Es un proceso impuesto por unas personas a otras. Ejecutivos de empresas que ocupan cargos de mucha responsabilidad, que se ven presionados por la competencia y est&aacute;n obligados a triunfar, son reclutados por colegas que les hablan de los incre&iacute;bles beneficios que pueden conseguir si participan en el &laquo;curso&raquo;. Los estudiantes universitarios presionados por el trabajo acad&eacute;mico y la necesidad de ser aceptados se har&aacute;n amigos de un reclutador de sectas profesional, o asistir&aacute;n a una conferencia del grupo sobre alg&uacute;n tema de actualidad. Un ama de casa empujada por la necesidad de &laquo;hacer algo con su vida&raquo; sigue el ejemplo de una amiga y entra en la pir&aacute;mide de una compa&ntilde;&iacute;a de ventas a domicilio. Un estudiante de bachillerato es alentado por sus compa&ntilde;eros a participar en ritos sat&aacute;nicos.
Otras personas entran en contacto con las sectas a trav&eacute;s de un medio impersonal. Hay gente que empieza por comprar un libro de la secta anunciado en la televisi&oacute;n como un best seller; habr&aacute; otros que reciban por correo una invitaci&oacute;n para asistir a una, en apariencia inocente, reuni&oacute;n de &laquo;estudio sobre la Biblia&raquo;. Otras personas responden a una oferta de trabajo. Algunas son reclutadas cuando entran a trabajar en una empresa propiedad de la secta.
Cualquiera que sea la forma de aproximaci&oacute;n, al fin se consigue el contacto personal. El reclutador comienza entonces a aprender todo lo que puede acerca del recluta en potencia: sus esperanzas, sue&ntilde;os, temores, amistades, trabajo, sus intereses. Cuanta m&aacute;s informaci&oacute;n pueda conseguir el reclutador, mayor ser&aacute; su capacidad para manipular al individuo. El reclutador planifica su estrategia para conducirle paso a paso hasta el grupo. El plan puede incluir continuas loas y alabanzas, presentarle a una persona con intereses y antecedentes similares, mentirle deliberadamente sobre el grupo y responder con evasivas a las preguntas que se le formulen.
Hoy por hoy, cualquier individuo puede ser reclutado por una secta destructiva. En los a&ntilde;os setenta y principios de los ochenta, el miembro t&iacute;pico estaba en la edad universitaria, pero a finales de los ochenta ya es habitual que gente de todas las edades se convierta en v&iacute;ctima. Es muy probable que tambi&eacute;n se reclute a personas de edad avanzada.21 Desde luego, las m&aacute;s de las sectas no utilizan a las personas mayores en las actividades que realizan los j&oacute;venes y personas de mediana edad. A los miembros de edad se les dedica a la b&uacute;squeda de contribuciones financieras importantes o a campa&ntilde;as de relaciones p&uacute;blicas. Muchas personas de mediana edad son reclutadas por su capacidad profesional para organizar o dirigir empresas que pertenecen a las sectas. Los j&oacute;venes, en la mayor&iacute;a de los casos, ser&aacute;n los trabajadores de base. Pueden dormir menos, comer menos y trabajar m&aacute;s.
A pesar de que los hombres blancos de clase media son el objetivo principal del reclutamiento, diversos grupos han empezado a trabajar activamente para reclutar negros, hispanos y asi&aacute;ticos. A medida que captan individuos de estas comunidades, pueden utilizarlos para dise&ntilde;ar programas que atraer&aacute;n a otros. Las grandes sectas, por ejemplo, ya han desarrollado programas de adoctrinamiento en castellano. Otro grupo de poblaci&oacute;n que forma parte de su objetivo es el integrado por los europeos que visitan o trabajan en Estados Unidos. Despu&eacute;s de unos cuantos a&ntilde;os de entrenamiento y adoctrinaci&oacute;n (a menudo con los visados caducados), son enviados de regreso a sus pa&iacute;ses de origen para que recluten nuevos miembros.
Es digno de hacer notar que, por lo general, las sectas evitan reclutar personas que puedan representarles una carga, como son aquellos que padecen graves problemas emocionales o ps&iacute;quicos. Buscan gente que pueda soportar las pesadas exigencias de la vida en la secta. Si por ejemplo reclutan a un drogadicto, le piden que deje las drogas o que se marche. Por lo que s&eacute;, pr&aacute;cticamente no hay disminuidos f&iacute;sicos en las sectas porque cuesta tiempo, dinero y esfuerzos cuidar de ellos.

La vida en la secta: la ilusi&oacute;n y el abuso
La persona que ingresa en una secta destructiva disfruta, durante las primeras semanas o meses, de una especie de luna de miel. Le tratan como si fuera un miembro de la realeza. Le hacen sentir muy importante mientras toma forma su nueva vida en el grupo. El nuevo adepto todav&iacute;a no sabe lo que le aguarda en el futuro.
Aunque la mayor parte de los miembros de las sectas declaran que son &laquo;m&aacute;s felices que nunca en toda su vida&raquo;, la realidad es, por desgracia, muy diferente. La vida en una secta destructiva es, en gran medida, una vida de dolor y sacrificio. Las personas que est&aacute;n plena dedicaci&oacute;n en la secta destructiva conocen lo que es vivir sometidos al totalitarismo, pero no son capaces de ver objetivamente qu&eacute; les est&aacute; sucediendo a ellos. Viven en un mundo de fantas&iacute;a creado por el grupo.
Los miembros de las sectas emplean todo su tiempo en reclutar a m&aacute;s gente, en recolectar fondos o trabajar en proyectos de relaciones p&uacute;blicas. Cuando ya est&aacute;n totalmente enganchados, entregan grandes sumas de dinero y propiedades al grupo, a veces todo lo que tienen. A cambio, les prometen cuidados y cari&ntilde;o durante el resto de sus vidas. Esta transacci&oacute;n deja al sujeto en completa dependencia del grupo: comida, vestidos, alojamiento y atenci&oacute;n m&eacute;dica. En muchos de estos grupos, la manutenci&oacute;n es m&aacute;s que insuficiente, y la negligencia m&eacute;dica, vergonzosa. Se convence a los enfermos de que son sus propias debilidades f&iacute;sicas o espirituales las causantes de sus problemas de salud. Todo lo que deben hacer para que el mal desaparezca es arrepentirse y trabajar m&aacute;s.
Muy pocas sectas cuentan con un seguro m&eacute;dico para sus adeptos, as&iacute; que cuando uno de ellos cae gravemente enfermo, mental o f&iacute;sicamente, a menudo se le env&iacute;a como indigente a un hospital o cl&iacute;nica gratuita. A personas que han trabajado con suma devoci&oacute;n durante a&ntilde;os, que han recolectado cientos de miles de d&oacute;lares para el grupo, se les ha dicho que el grupo no pod&iacute;a pagar las facturas del hospital y que deb&iacute;an abandonar la secta hasta haberse recuperado. A los que han de someterse a tratamientos muy caros se les pide muy a menudo que vuelvan con su familia para que &eacute;sta pague las facturas. Si el sujeto no tiene familiares que le ayuden, se ha dado el caso de que le llevan hasta las puertas de un hospital y lo abandonan all&iacute;. Estos hechos est&aacute;n basados en mi propia experiencia personal y en los informes facilitados por ex miembros.
Algunas sectas practican la curaci&oacute;n por la fe como &uacute;nico tratamiento de los problemas m&eacute;dicos. El resultado es el sufrimiento y, a veces, la muerte. A los enfermos se les dice que sus males tienen una causa &laquo;espiritual&raquo;, y les hacen sentirse culpables por no haberse dedicado enteramente al grupo. Hay sectas que dicen a sus miembros que ir al m&eacute;dico es una prueba de su falta de fe, e incluso los amenazan con expulsarlos si lo hacen.
Junto a la falta de atenci&oacute;n m&eacute;dica est&aacute; el problema del abuso infantil. Muchos ni&ntilde;os han muerto o han quedado marcados para el resto de sus d&iacute;as por la vinculaci&oacute;n de sus padres con una secta destructiva.22 Como p&uacute;blico, hemos olvidado casi por completo que alrededor de 300 ni&ntilde;os fueron asesinados en la masacre de Jonestown, Aquellos ni&ntilde;os no pudieron elegir y tuvieron que beber el refresco que conten&iacute;a el veneno. El p&uacute;blico tampoco sabe que muchos de aquellos ni&ntilde;os estaban bajo la tutela del gobierno de California y que fueron adoptados por miembros del Templo de la Gente para conseguir mayores ingresos y contar con una fuerza de trabajo gratuita.
Algunos grupos abogan por castigar e incluso torturar a los ni&ntilde;os para reforzar la disciplina. En Jonestown, por la noche met&iacute;an a los ni&ntilde;os en pozos sin luz y les dec&iacute;an que estaban llenos de serpientes, mientras los adeptos agitaban cuerdas desde lo alto para asustarles a&uacute;n m&aacute;s. Pese a que Jonestown representa un ejemplo extremo, ciertas sectas utilizan palos y bastones para golpear a los ni&ntilde;os, a veces durante horas y a veces por todo el cuerpo. Otras sectas someten a los ni&ntilde;os a abusos sexuales. Dado que los ni&ntilde;os a menudo no van a la escuela y est&aacute;n apartados de cualquier otro contacto con la sociedad, no se denuncian los abusos.
A menudo, los ni&ntilde;os son criados de forma comunal y s&oacute;lo pueden estar con sus padres en contadas ocasiones. Les ense&ntilde;an a depositar su cari&ntilde;o en el l&iacute;der de la secta o en el grupo, no en sus padres. El tiempo libre para los juegos es limitado o no existe; Los ni&ntilde;os reciben normalmente una educaci&oacute;n deficiente, a veces ni siquiera eso Como a sus padres, se les ense&ntilde;a que el mundo es un lugar hostil y malvado, y se ven forzados a depender de la doctrina de la secta para interpretar la realidad. A pesar de que se les podr&iacute;a considerar como el futuro del grupo, por lo general son vistos como un obst&aacute;culo para las exigencias inmediatas de "trabajo".
Las v&iacute;ctimas del control mental de las sectas incluyen no s&oacute;lo a los millones de adeptos, a sus hijos, a sus amigos y a sus familiares, sino tambi&eacute;n a nuestra sociedad. Se le est&aacute; robando a nuestra sociedad uno de sus mayores recursos: las personas brillantes, idealistas y ambiciosas capaces de realizar una enorme contribuci&oacute;n a la humanidad. Muchos de los ex miembros que conozco se han convertido en m&eacute;dicos, profesores, consejeros, inventores o artistas. &iexcl;Imagine lo que podr&iacute;an conseguir los miembros de las sectas s&iacute; pudieran desarrollar libremente el talento y las habilidades que les ha dado Dios! &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si pudieran canalizar sus energ&iacute;as para resolver problemas en lugar de intentar socavar las libertades individuales y sociales con sus visiones de un totalitarismo retorcido?
Mientras tanto, las sectas destructivas contin&uacute;an haci&eacute;ndose m&aacute;s grandes y poderosas, actuando con total impunidad para esclavizar a la gente. Resulta ir&oacute;nico que en Estados Unidos, un pa&iacute;s que honra la libertad y la independencia, haya m&aacute;s inter&eacute;s en proteger al ciudadano de las presiones de los vendedores de coches usados, que en defenderla de organizaciones cuya intenci&oacute;n es despojar a la persona de su capacidad de actuar por s&iacute; misma. Hasta que la ley no sea capaz de establecer las normas que regulen dichas pr&aacute;cticas por parte de individuos u organizaciones, y reconozca la existencia de t&eacute;cnicas modernas de control mental, a la gente no le queda otra opci&oacute;n que defenderse con sus propios medios.
Quiz&aacute; lo m&aacute;s importante que debemos comprender al enfrentarnos a las sectas destructivas es que todos somos vulnerables. Lo mejor que podemos hacer para protegernos a nosotros mismos es informarnos a conciencia sobre las formas de actuaci&oacute;n de las sectas destructivas, y ser &laquo;consumidores exigentes&raquo; cuando nos interese integrarnos en un grupo. Los amigos o familiares de alguien que est&aacute; buscando entrar en una secta, o que atraviesa una crisis emocional, deben estar alertas a cualquier repentino cambio de personalidad en dicho sujeto. Si usted sospecha que alg&uacute;n conocido suyo ha entrado en la &oacute;rbita de influencia de una organizaci&oacute;n de control mental, act&uacute;e con rapidez y busque la ayuda de alguien capacitado. La mayor&iacute;a de las enfermedades responden mejor al diagn&oacute;stico precoz y al tratamiento inmediato, y este mismo principio es v&aacute;lido tambi&eacute;n para el problema de las sectas destructivas.
CAP&Iacute;TULO 4
Comprender el control mental
Cuando pronuncio una conferencia en alguna universidad o instituto, por lo general desaf&iacute;o a la audiencia con la pregunta:
&laquo;&iquest;C&oacute;mo pueden saber si est&aacute;n sometidos a control mental?&raquo;.
Despu&eacute;s de unos instantes de reflexi&oacute;n, casi todos comprenden que si uno est&aacute; bajo control mental, le ser&iacute;a imposible saberlo sin la ayuda de otras personas. Adem&aacute;s, uno deber&iacute;a comprender muy bien qu&eacute; es el control mental.
En la &eacute;poca en que yo estaba sometido a control mental, en realidad no entend&iacute;a muy bien de qu&eacute; se trataba. Supon&iacute;a que el control mental guardaba alguna relaci&oacute;n con ser torturado en un s&oacute;tano h&uacute;medo con una luz muy fuerte enfocada directamente a mi rostro. Desde luego, jam&aacute;s experiment&eacute; algo semejante mientras estuve con los Moonies. Siempre que alguien me gritaba llam&aacute;ndome &laquo;robot sin cerebro&raquo;, lo consideraba como parte de la persecuci&oacute;n habitual. Me hac&iacute;a sentir a&uacute;n m&aacute;s comprometido con el grupo.
En aquellos a&ntilde;os, no ten&iacute;a un marco de referencia para el fen&oacute;meno del control mental. No fue hasta el momento de desprogramaci&oacute;n que me mostraron exactamente en qu&eacute; consist&iacute;a y c&oacute;mo se aplicaba. Dado que yo era miembro de los Moonies y consider&aacute;bamos al comunismo como nuestro enemigo, estaba muy interesado en las t&eacute;cnicas que los comunistas chinos empleaban para convertir a sus oponentes durante los a&ntilde;os cincuenta. No me resist&iacute;, pues, cuando mis consejeros me pidieron que leyera ciertas partes del libro del doctor Robert Jay Liffon Thought Reform and the Psychology of Totalism (La reforma del pensamiento y la psicolog&iacute;a del totalismo).1 Dado que el libro hab&iacute;a sido publicado en 1961, no pod&iacute;a acusar a Lifton de ser anti-Moon.
Esta obra me fue muy &uacute;til para comprender lo que me hab&iacute;a sucedido en los Moonies. Aprend&iacute; que Lifton hab&iacute;a identificado ocho elementos b&aacute;sicos en el proceso de control mental que utilizaban los comunistas chinos. Mis consejeros hicieron hincapi&eacute; en que al margen de lo maravillosa que pueda ser la causa, o el atractivo de sus miembros, si cualquier grupo empleaba los ocho elementos se&ntilde;alados por Robert Jay Lifton, entonces estaba actuando como un medio de control mental. Por fin, fui capaz de ver que la organizaci&oacute;n Moon utilizaba los ocho elementos: miIieu control o control de la comunicaci&oacute;n dentro de un entorno, manipulaci&oacute;n m&iacute;stica o espont&aacute;neamente planeada, exigencia de pureza, culto a la confesi&oacute;n, sacralizaci&oacute;n de la ciencia, simplificaci&oacute;n del lenguaje, prioridad de la doctrina sobre la persona y abstracci&oacute;n de la existencia. (V&eacute;ase una descripci&oacute;n m&aacute;s detallada en el Ap&eacute;ndice.)
Sin embargo, antes de que pudiera abandonar a los Moonies tuve que enfrentarme a unas cuantas preguntas de tipo moral. &iquest;Tiene el Dios en que yo creo la necesidad de utilizar el enga&ntilde;o y el control mental? &iquest;Es cierto que el fin justifica los medios? Ten&iacute;a que preguntarme a m&iacute; mismo si los medios determinaban el fin. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a el mundo convertirse en un para&iacute;so si hab&iacute;a que subvertir la libre voluntad de los individuos? &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el mundo si Moon asum&iacute;a el poder total? Tras formularme estas preguntas, decid&iacute; que ya no pod&iacute;a participar en una organizaci&oacute;n que utilizaba pr&aacute;cticas de control mental. Abandon&eacute; el mundo de fantas&iacute;a en el que hab&iacute;a vivido durante a&ntilde;os.
Desde que sal&iacute; del grupo, he llegado al convencimiento de que millones de personas han estado sujetas a un r&eacute;gimen de control mental sin que ni siquiera se apercibieran de ello. No pasa una semana sin que tenga que hablar con varias personas' que todav&iacute;a sufren los efectos negativos del control mental. A menudo, les proporciona un gran alivio saber que no est&aacute;n solos y que sus problemas vienen de sus relaciones con el grupo.
Tal vez el principal problema con el que se encuentran quienes han abandonado las sectas destructivas es el desmoronamiento de su propia identidad. Hay una buena raz&oacute;n para que as&iacute; sea: durante a&ntilde;os han vivido con una identidad &laquo;artificial&raquo; que les ha proporcionado la secta. Aunque el control mental de las sectas es algo de lo que se puede hablar y definir de muchas maneras, creo que se comprende mejor como un sistema que desbarata la identidad del individuo. La identidad est&aacute; formada por elementos tales como las creencias, el comportamiento, los procesos de pensamiento y las emociones, que constituyen un patr&oacute;n definitivo. Bajo la influencia del control mental, la identidad original del individuo, formada por la familia, la educaci&oacute;n, las amistades y, lo que es m&aacute;s importante, las cosas elegidas libremente por la persona, es sustituida por otra identidad, por lo general una que el individuo no habr&iacute;a escogido si no hubiera estado sometido a una tremenda presi&oacute;n social.
El control mental practicado por las sectas destructivas es un proceso social, a menudo relacionado con grandes grupos de personas que lo refuerzan. Se consigue al rodear al individuo de un entorno social donde, para poder funcionar, debe despojarse de su vieja identidad y apegarse a la nueva identidad deseada por el grupo. Cualquier realidad que pudiera recordarle su identidad original -cualquier cosa susceptible de confirmar su anterior forma de ser- es apartada y reemplazada por la realidad del grupo. Aun en el caso de que, al principio, el individuo s&oacute;lo simule aceptarla, el acto tarde o temprano llega a ser real. Acepta una ideolog&iacute;a totalista que, al ser interiorizada, sustituye a su anterior sistema de valores. Por lo general, el individuo experimenta un cambio radical de personalidad y una dr&aacute;stica interrupci&oacute;n del curso de su vida. Este proceso puede ser activado en unas pocas horas, pero habitualmente necesita d&iacute;as o semanas para consolidarse.
Desde luego, todos nosotros estamos sujetos a diario a diversas presiones sociales, las m&aacute;s evidentes en nuestro trabajo. La presi&oacute;n para que se acepten ciertas normas de comportamiento existe en casi todas las organizaciones. Estamos sometidos constantemente a muchas formas de influencia, algunas de ellas obvias e inofensivas (por ejemplo, los carteles de &laquo;Por favor, abr&oacute;chense los cinturones&raquo;), y otras m&aacute;s sutiles y destructivas. As&iacute; pues, no puedo aseverar firmemente que cuando utilizo el t&eacute;rmino &laquo;control mental&raquo; haga referencia espec&iacute;fica al extremo destructivo del espectro. En consecuencia, como ya he recalcado antes, el t&eacute;rmino &laquo;control mental&raquo; utilizado en este libro no se aplica a ciertas t&eacute;cnicas (por ejemplo, el biofeedback) que se utilizan para reforzar el control personal y estimular la capacidad de elecci&oacute;n. Se referir&aacute;, en cambio, s&oacute;lo a aquellos sistemas que pretenden socavar la capacidad de/individuo para tomar sus propias decisiones. La esencia del control mental consiste en fomentar la dependencia y el conformismo, y desalentar la autonom&iacute;a y la individualidad.
Aun as&iacute;, es digno de mencionarse que no siempre el prop&oacute;sito del control mental del grupo es malo. Por ejemplo, hay muchos programas de rehabilitaci&oacute;n de drogadictos y delincuentes juveniles que utilizan algunos de estos m&eacute;todos para destruir la antigua personalidad de adicto o criminal. Pero estos programas, por mucho &eacute;xito que tengan, est&aacute;n cargados de peligros. Despu&eacute;s de que se ha conseguido &laquo;quebrar&raquo; a un individuo y se le ha facilitado una nueva identidad, tambi&eacute;n se le debe restaurar su autonom&iacute;a y su individualidad, un proceso que depende por completo del altruismo y comportamiento responsable de los directores del grupo. Un programa de rehabilitaci&oacute;n de drogadictos, Synanon, al parecer ha orientado sus actividades de tal manera que han sido demandados en numerosas ocasiones por atropellar los derechos m&aacute;s elementales de sus miembros.2
Control mental versus lavado de cerebro
Si bien es importante poseer una comprensi&oacute;n general del control mental, no lo es menos conocer aquello que el control mental no es. Por desgracia, cuando la gente com&uacute;n discute sobre el tema, much&iacute;simas veces se utiliza el t&eacute;rmino &laquo;lavado de cerebro&raquo; como sin&oacute;nimo de &laquo;control mental&raquo;. Sin embargo, hoy en d&iacute;a los dos procesos son muy diferentes y no deben ser confundidos. El control mental no es un lavado de cerebro.
El t&eacute;rmino &laquo;lavado de cerebro&raquo; lo acu&ntilde;&oacute; el periodista Edward Hunter en 1951. Lo utiliz&oacute; para describir c&oacute;mo los militares estadounidenses capturados en la guerra de Corea cambiaban s&uacute;bitamente su escala de valores y sus lealtades y cre&iacute;an haber cometido cr&iacute;menes de guerra inexistentes. Hunter tradujo el t&eacute;rmino del chino hsi nao, &laquo;cerebro lavado&raquo;.
El lavado de cerebro es t&iacute;picamente coercitivo. El sujeto sabe desde el primer momento que est&aacute; en manos del enemigo. Se inicia con una clara demarcaci&oacute;n de los respectivos roles -qui&eacute;n es el prisionero y qui&eacute;n el carcelero-, y el prisionero no tiene ninguna alternativa. Los malos tratos, e incluso la tortura, se utilizan normalmente.
Tal vez el caso de lavado de cerebro y control mental m&aacute;s famoso de los &uacute;ltimos tiempos en Estados Unidos sea el de Patricia Hearst, heredera de un imperio period&iacute;stico. Patty fue secuestrada en 1974 por el Ej&eacute;rcito Simbi&oacute;tico de Liberaci&oacute;n (ESL), una peque&ntilde;a secta pol&iacute;tica con m&eacute;todos terroristas. Encerrada durante semanas en una armario a oscuras, fue privada de alimentos y violada. Posteriormente, pareci&oacute; convertirse en miembro activo del grupo. No aprovech&oacute; las oportunidades que tuvo para escapar y particip&oacute; en el robo de un banco, delito por el cual fue condenada y encarcelada.
Por desgracia para ella, Patty Hearst fue v&iacute;ctima de un juez y un jurado ignorantes.
El ESL quiz&aacute; tuvo &eacute;xito en el lavado de cerebro de Patty Hearst, pero, en general, el m&eacute;todo coercitivo no cuenta un porcentaje de &eacute;xitos muy elevado. Tan pronto como el individuo se aleja de sus secuestradores y vuelve al entorno familiar, los efectos tienden a desaparecer. El ESL tuvo &eacute;xito con Patty Hearst porque le dieron una nueva identidad como &laquo;Tania&raquo;. La convencieron de que el FBI ten&iacute;a orden de disparar en cuanto la vieran. Cre&iacute;a que su seguridad estaba en permanecer junto al grupo m&aacute;s que en buscar la liberaci&oacute;n.
El lavado de cerebro resulta eficaz para conseguir que se acepten exigencias tales como la firma de una confesi&oacute;n falsa o denuncias contra el gobierno. Los individuos que son coaccionados se avienen a realizar ciertos actos espec&iacute;ficos para salvaguardar lo que han hecho. Pero estas nuevas creencias no est&aacute;n por lo general bien interiorizadas, y cuando el prisionero escapa del campo de influencia (y miedo) es capaz, casi siempre, de quit&aacute;rselas de encima.
El control mental, casi siempre, llamado &laquo;reforma del pensamiento&raquo;, es m&aacute;s sutil y retorcido. Quienes lo practican son considerados como amigos o compa&ntilde;eros, de forma que el sujeto no est&aacute; tan a la defensiva. Inconscientemente, colabora con sus controladores y les suministra informaci&oacute;n privada sin saber que la utilizar&aacute;n en su contra. El nuevo sistema de valores es interiorizado en la estructura de una nueva identidad.
En el control mental hay muy poco o ning&uacute;n abuso f&iacute;sico. Por contra, los procedimientos hipn&oacute;ticos se combinan con los de din&aacute;mica de grupo para conseguir un fuerte efecto de adoctrinaci&oacute;n. El individuo es enga&ntilde;ado y manipulado -sin amenaza directa alguna- para que acepte las alternativas ordenadas. Las m&aacute;s de las veces, el individuo responde positivamente a lo que le hacen.
No es buena cosa que los medios de comunicaci&oacute;n utilicen la expresi&oacute;n &laquo;lavado de cerebro&raquo; con tanta ligereza. Evoca im&aacute;genes de conversi&oacute;n por la tortura. Quienes est&aacute;n en una secta saben que no han sido torturados, as&iacute; que piensan que aquellos que les critican son unos mentirosos. Cuando yo era miembro de los Moonies, &laquo;sab&iacute;a&raquo; que no me hab&iacute;an lavado el cerebro. Recuerdo, sin embargo, la ocasi&oacute;n en que Moon nos dio una charla en la que dijo que una revista muy popular le acusaba de habernos lavado el cerebro. Sus palabras fueron: &laquo;Las mentes americanas son muy sucias, est&aacute;n llenas de ego&iacute;smo materialista y de drogas, &iexcl;y necesitan un lavado de cerebro celestial!&raquo;3 Todos nos echamos a re&iacute;r.
Una nota sobre el hipnotismo
Si la expresi&oacute;n &laquo;lavado de cerebro&raquo; se confunde a menudo con &laquo;control mental&raquo;, tambi&eacute;n el t&eacute;rmino &laquo;hipnotismo&raquo; es muchas veces mal interpretado. El empleo de la palabra &laquo;hipnotismo&raquo; en varias formas es muy com&uacute;n en nuestras conversaciones habituales (muchas veces decimos cosas como &laquo;ella le hipnotiz&oacute; con su sonrisa&raquo;). En realidad, la mayor parte de las personas no entienden muy bien lo que es la hipnosis. Cuando se menciona el t&eacute;rmino, la primera imagen que acude a la mente es la de un doctor barbudo que balancea de la cadena un viejo reloj de bolsillo ante la cara de una persona a quien se le cierran los p&aacute;rpados. Si bien esta imagen es desde luego un estereotipo, apunta al objetivo central del hipnotismo: el trance. Los individuos que son hipnotizados entran en un estado como trance que es fundamentalmente distinto de la conciencia normal. La diferencia estriba en que en el estado consciente normal, la atenci&oacute;n se dirige hacia afuera a trav&eacute;s de los cinco sentidos, mientras que en el trance la atenci&oacute;n se dirige hacia adentro. Uno escucha, ve y siente internamente. Naturalmente, existen varios grados de trance, que var&iacute;an desde el leve trance normal de so&ntilde;ar despierto hasta los estados profundos en los cuales el individuo pierde casi por completo la conciencia del mundo exterior y es extremadamente susceptible a las sugestiones que se puedan implantar en su mente.
El hipnotismo est&aacute; relacionado de muchas maneras con las pr&aacute;cticas de control mental anti&eacute;tico de las sectas destructivas. En muchas de las sectas que se definen como religiosas, lo que a menudo se denomina &laquo;meditaci&oacute;n&raquo; no es m&aacute;s que un proceso por el cual los miembros de la secta entran en trance, momento en el que pueden recibir sugestiones que les har&aacute;n m&aacute;s receptivos para seguir fielmente la doctrina de la secta. Las sectas no religiosas emplean otras maneras de introducir individual o de grupo. Adem&aacute;s, como estar en trance resulta por lo general una experiencia relajante y placentera, la mayor parte de la gente desea entrar de nuevo en trance tantas veces como sea posible. Es importante resaltar que los investigadores psicol&oacute;gicos han establecido cl&iacute;nicamente que las facultades cr&iacute;ticas de los individuos disminuyen en el estado de trance. Uno est&aacute; menos capacitado para evaluar la informaci&oacute;n recibida en un trance que en un estado normal de conciencia.
La capacidad de la hipnosis para afectar a las personas puede ser considerable. Es posible ponerlas en trance en cuesti&oacute;n de minutos, y realizan entonces proezas notables. Quiz&aacute;s el ejemplo m&aacute;s conocido es aquel en que a un sujeto hipnotizado se le clava una aguja muy larga en el muslo y no siente dolor. A un individuo hipnotizado se le puede hacer bailar como Fred Astaire, tenderse entre dos sillas y adoptar la rigidez de una tabla, comportarse como si tuviera las manos &laquo;pegadas&raquo; a los costados, y cosas por el estilo. Si puede lograrse que realicen semejantes haza&ntilde;as, lograr que los sujetos hipnotizados crean que forman parte de unos &laquo;pocos escogidos&raquo; tambi&eacute;n es f&aacute;cil de conseguir.
Por lo general, las sectas destructivas inducen el trance en sus miembros a trav&eacute;s de largas sesiones de adoctrinamiento. Las repeticiones y el forzar la atenci&oacute;n son buenos medios para la inducci&oacute;n de un trance. Si observamos a un grupo en esa puesta en escena, es f&aacute;cil distinguir cu&aacute;ndo se ha conseguido el trance. Los presentes parpadean y tragan con lentitud, y sus expresiones faciales se relajan y adoptan una actitud vac&iacute;a y neutra. Con los individuos en semejante estado, los l&iacute;deres sin escr&uacute;pulos pueden implantarles creencias irracionales. Yo he visto a personas de una gran fuerza de voluntad que hipnotizados hac&iacute;an cosas que normalmente no habr&iacute;an hecho jam&aacute;s.
Algunos principios b&aacute;sicos de psicolog&iacute;a social y din&aacute;mica de grupo
La experiencia pol&iacute;tica de la segunda guerra mundial, en la que miles de individuos en apariencia normales tomaron parte en proyectos tales como el mantenimiento de l&oacute;s campos de concentraci&oacute;n donde millones de seres humanos fueron asesinados, despert&oacute; un considerable inter&eacute;s entre los psic&oacute;logos.4 &iquest;C&oacute;mo fue posible que gente que llevaba una vida ordinaria antes de que Adolf Hitler se hiciera con el poder de Alemania, participara en un intento deliberado de exterminar a todo un grupo humano? Desde el final de aquel conflicto, se han realizado miles de experimentos de psicolog&iacute;a social que han permitido descubrir las diversas maneras de influir en las personas, ya sea en grupos o individualmente. El resultado neto de estos estudios ha sido la bien comprobada demostraci&oacute;n del enorme poder de las t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n del comportamiento, la conformidad generalizada y la obediencia a la autoridad. Estos tres factores son conocidos en t&eacute;rminos psicol&oacute;gicos como &laquo;procesos de influencia&raquo;. Uno de los descubrimientos m&aacute;s notables de la psicolog&iacute;a social es que en nuestros intentos por encontrar la respuesta m&aacute;s apropiada a la situaci&oacute;n social, a veces respondemos con informaci&oacute;n que recibimos de forma inconsciente.
Por ejemplo, una clase de estudiantes de psicolog&iacute;a &laquo;conspir&oacute;&raquo; para emplear las t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n de comportamiento con su profesor. Mientras &eacute;ste les dictaba la clase, los estudiantes sonre&iacute;an y se mostraban atentos cuando &eacute;l se mov&iacute;a hacia la izquierda de la habitaci&oacute;n. Cuando se mov&iacute;a hacia la derecha, adoptaban un aire de aburrimiento y de falta de atenci&oacute;n. Al cabo de poco, el profesor comenz&oacute; a desplazarse siempre hacia la izquierda, y despu&eacute;s de unas cuantas clases daba sus explicaciones apoyado en la pared izquierda.
Y ahora llegamos al punto clave: cuando los estudiantes hicieron part&iacute;cipe de la broma al profesor, &eacute;ste insisti&oacute; en que nada de esto hab&iacute;a sucedido, que le estaban tomando el pelo. No le parec&iacute;a extra&ntilde;o que se apoyara en la pared, y declar&oacute; enojado que era su estilo personal de dar las clases, algo que hab&iacute;a escogido por su propia voluntad. Era del todo inconsciente de c&oacute;mo hab&iacute;a sido influido.
Desde luego, en circunstancias normales, la gente de nuestro entorno no est&aacute; conspirando en secreto para hacernos algo. Simplemente act&uacute;an m&aacute;s o menos de la forma en que han sido culturalmente condicionados a actuar, lo que a su vez nos condiciona a nosotros. &Eacute;sta es la manera, despu&eacute;s de todo, en que una cultura se perpet&uacute;a a s&iacute; misma. En una secta destructiva, sin embargo, el proceso de modificaci&oacute;n del comportamiento se monta alrededor de los nuevos reclutas, que por supuesto no tienen ni la menor idea de lo que est&aacute; pasando.
Si las t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n del comportamiento son poderosas, tambi&eacute;n lo son las influencias de conformidad y obediencia a la autoridad. Un conocido experimento de conformidad realizado por el doctor Solomon Asch5 demostr&oacute; que los individuos dudan de sus propias percepciones si son colocados en una situaci&oacute;n social donde parece que las personas en las que m&aacute;s conf&iacute;a el grupo dan la respuesta equivocada a una pregunta. Otro psic&oacute;logo, Stanley Milgram, descubri&oacute; en unas pruebas de obediencia a la autoridad que m&aacute;s del 90 % de los sujetos examinados obedec&iacute;an las &oacute;rdenes aunque creyeranque al hacerlo causar&iacute;an as&iacute; sufrimientos f&iacute;sicos a otra persona. Milgram escribi&oacute;: &laquo;La esencia de la obediencia consiste en el hecho de que una persona llega a verse a s&iacute; misma como el instrumento que realiza los deseos de otra persona, y en consecuencia no se considera ya responsable de sus propias acciones&raquo;.6
Los cuatro componentes del control mental
Est&aacute; claro que no se puede comenzar a entender el control mental sin reconocer el poder de las t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n del comportamiento, as&iacute; como de las influencias de la conformidad y la obediencia a la autoridad. Si tomamos estos presupuestos de la psicolog&iacute;a social como punto de partida, nos ser&aacute; posible identificar los componentes b&aacute;sicos del control mental. A mi modo de ver, el control mental puede entenderse en su mayor parte mediante el an&aacute;lisis de los tres componentes descritos por el psic&oacute;logo Leon Festinger, en lo que se conoce como la &laquo;teor&iacute;a de la disonancia cognoscitiva&raquo;.7 Estos componentes son: control del comportamiento, control del pensamiento y control de las emociones.
Cada componente tiene un poderoso efecto sobre los otros dos: si modificamos uno, los otros dos se modificar&aacute;n. Si conseguimos cambiar los tres, desaparecer&aacute; el individuo. Sin embargo, como resultado de mis experiencias en la investigaci&oacute;n de las sectas destructivas, he a&ntilde;adido un cuarto componente que es vital: el control de la informaci&oacute;n. Si alguien controla la informaci&oacute;n que recibe un individuo, restringe su libre capacidad para pensar por s&iacute; mismo. Yo llamo a estos factores los cuatro componentes del control mental. Y sirven como puntos de referencia b&aacute;sicos para comprender c&oacute;mo funciona el control mental.
La teor&iacute;a de la disonancia cognoscitiva no es algo tan intrincado como parece indicar su nombre. En 1950, Festinger resumi&oacute; el principio b&aacute;sico de la siguiente manera: &laquo;Si usted cambia el comportamiento de un individuo, sus pensamientos y sentimientos se modificar&aacute;n para minimizar la disonancia&raquo;.8
&iquest;Qu&eacute; quiere decir Festinger con &laquo;disonancia&raquo;? En palabras sencillas, se refiere al conflicto que se plantea cuando un pensamiento, un sentimiento o un comportamiento es alterado en oposici&oacute;n a los otros dos. Un individuo puede tolerar s&oacute;lo una cierta discrepancia entre sus pensamientos, sentimientos y acciones, que en definitiva son los diferentes componentes de su identidad. La teor&iacute;a de Festinger propone, y numerosas investigaciones han venido a darle la raz&oacute;n, que si uno cualquiera de estos tres componentes se modifica, los dos restantes cambiar&aacute;n para reducir la disonancia.
&iquest;C&oacute;mo se aplica este tipo de &laquo;cambio&raquo; al comportamiento de los individuos que est&aacute;n en una secta? Festinger busc&oacute; un lugar donde contrastar sus ideas en el mundo real. En 1956 escribi&oacute; un libro, When Prophecy Faik [Cuando falla la profec&iacute;a], sobre una secta de Wiscosin que cre&iacute;a en los platillos volantes y cuyo l&iacute;der hab&iacute;a predicho el fin del mundo. El l&iacute;der de la secta afirmaba estar en contacto mental con alien&iacute;genas de otro planeta. Los seguidores vendieron sus casas y repartieron el dinero, y en la fecha se&ntilde;alada esperaron durante toda la noche, en la ladera de una monta&ntilde;a, la llegada de los platillos volantes que deb&iacute;an recogerles antes de que a la ma&ntilde;ana siguiente un diluvio arrasara el mundo.
Cuando lleg&oacute; la ma&ntilde;ana sin que los platillos volantes hubieran hecho acto de presencia, ni tampoco el diluvio (s&oacute;lo un torrente de art&iacute;culos en los peri&oacute;dicos que se burlaban de la secta), se podr&iacute;a suponer que los seguidores estar&iacute;an desilusionados y enojados. Unos pocos reaccionaron as&iacute; (miembros marginales que no llevaban mucho tiempo en la secta), pero la mayor&iacute;a de los adeptos estaban m&aacute;s convencidos que nunca. El l&iacute;der proclam&oacute; que los alien&iacute;genas hab&iacute;an sido testigos de su vigilia y su fe y hab&iacute;an decidido perdonar a la Tierra. Los miembros se sintieron m&aacute;s unidos con su l&iacute;der despu&eacute;s de realizar una dram&aacute;tica demostraci&oacute;n p&uacute;blica, que acab&oacute; en humillaci&oacute;n p&uacute;blica.
La teor&iacute;a de la disonancia cognoscitiva explica por qu&eacute; se produjo esa mayor identificaci&oacute;n. De acuerdo con Festinger, el individuo necesita mantener un orden y un sentido en su vida. Necesita pensar que act&uacute;a de acuerdo con su propia imagen y sus propios valores. Si por cualquier motivo su comportamiento cambia, tambi&eacute;n cambian su propia imagen y sus valores para mantener el equilibrio. Lo importante es saber que las sectas crean deliberadamente las disonancias entre sus adeptos y las utilizan para controlarlos.
Examinemos ahora con un poco m&aacute;s de detalle cada uno de los componentes del control mental.
Control del comportamiento
El control del comportamiento es la regulaci&oacute;n de la realidad f&iacute;sica del individuo. Incluye el control de su entorno -el lugar donde vive, qu&eacute; ropas viste, qu&eacute; come, cu&aacute;ntas horas duerme-as&iacute; como su trabajo, rituales y otras acciones que realiza.
La necesidad de tener el control del comportamiento es la raz&oacute;n por la cual la mayor&iacute;a de las sectas prescriben unos horarios muy r&iacute;gidos a sus miembros. Cada d&iacute;a, una parte importante del tiempo se dedica a los rituales de la secta y a las actividades de adoctrinamiento. Tambi&eacute;n es habitual que a los miembros se les asigne el cumplimiento de unas metas y tareas espec&iacute;ficas, lo que restringe su tiempo libre y su comportamiento. En la secta destructiva siempre hay algo que hacer.
En algunos de los grupos m&aacute;s restrictivos, los miembros tienen que solicitar el permiso de los l&iacute;deres para casi todo. En otros, el individuo es tan econ&oacute;micamente dependiente que sus opciones de comportamiento se reducen de forma autom&aacute;tica. El miembro ha de pedir el dinero para el billete de autob&uacute;s, la ropa o la visita m&eacute;dica, opciones que todos nosotros damos por supuestas. Debe pedir permiso para llamar por tel&eacute;fono a un amigo o pariente que no est&eacute; en el grupo, y se ve obligado a dar cuenta de su actividad a todas horas del d&iacute;a. As&iacute;, el grupo controla las riendas del comportamiento, y en consecuencia las del pensamiento y las emociones.
A menudo, el comportamiento se controla mediante la exigencia de que cada uno act&uacute;e como grupo. En muchas sectas, las personas comen juntas, trabajan juntas, tienen reuniones de grupo y, en ocasiones, duermen juntas en la misma habitaci&oacute;n. Se trata de desalentar el individualismo. A veces se le asigna a la persona un &laquo;compa&ntilde;ero&raquo; que no se aparte de ella, o bien es ubicada en un grupo m&aacute;s reducido de media docena de miembros.
Por lo general, la cadena de mando en las sectas es autoritaria, y fluye desde el l&iacute;der a trav&eacute;s de sus lugartenientes hasta los subl&iacute;deres, y de all&iacute; a los miembros de base. En un entorno tan bien regulado, todos los comportamientos pueden ser premiados a castigados. Esto sirve a la jerarqu&iacute;a para mantener a sus adeptos fuera de equilibrio. Si un individuo se porta bien, recibir&aacute; las alabanzas p&uacute;blicas de sus jefes y tal vez premios o una promoci&oacute;n. Si el individuo no observa un comportamiento correcto, se le acusar&aacute; y criticar&aacute; p&uacute;blicamente y se le obligar&aacute; a realizar tareas dom&eacute;sticas como limpiar los lavabos o lustrar los zapatos de los dem&aacute;s miembros.
Otras formas de castigo pueden incluir el ayuno &laquo;voluntario&raquo;, las duchas con agua helada, permanecer una noche entera de vigilancia, o algunos trabajos de penitencia. Una persona que participe activamente en su propio castigo llegar&aacute; a creer que lo tiene merecido.
Cada grupo en particular tiene su propia serie de comportamientos rituales que fortalecen su cohesi&oacute;n. Estos tanto pueden incluir particularidades en el lenguaje, posturas o expresiones faciales, como tambi&eacute;n las formas m&aacute;s tradicionales de representar las creencias de la secta. En los Moonies, por ejemplo, segu&iacute;amos muchas costumbres orientales como descalzarnos cuando entr&aacute;bamos en un centro Moonie, sentarnos sobre los talones y hacer una reverencia cuando salud&aacute;bamos a los miembros de mayor edad. Practicar estas peque&ntilde;as cosas nos ayudaban a sentirnos especiales.
Si un individuo no se comporta con el suficiente &laquo;entusiasmo&raquo;, puede ser llamado por un l&iacute;der y acusado de conducta ego&iacute;sta o impura, o de no esforzarse lo bastante. Se le exigir&aacute; que emule a un miembro m&aacute;s antiguo del grupo, incluso hasta el extremo de imitar el tono de su voz. La lecci&oacute;n m&aacute;s importante que deben aprender es la obediencia a las &oacute;rdenes del l&iacute;der. Los l&iacute;deres no pueden mandar en los pensamientos &iacute;ntimos de un adepto, pero saben que si gobiernan su comportamiento, el coraz&oacute;n y la mente vendr&aacute;n a continuaci&oacute;n.
Control del pensamiento
El control del pensamiento, el segundo componente de importancia en el control mental, incluye un adoctrinamiento tan profundo de los miembros que &eacute;stos interiorizan la doctrina del grupo, incorporan un nuevo sistema de lenguaje, y utilizan t&eacute;cnicas de interrupci&oacute;n del pensamiento para mantener las mente &laquo;centrada&raquo;. A fin de ser un buen miembro, la persona debe aprender a manipular sus propios procesos de pensamiento.
En las sectas total&iacute;sticas, la ideolog&iacute;a es interiorizada como &laquo;la verdad&raquo;, el &uacute;nico &laquo;mapa&raquo; de la realidad. La doctrina no s&oacute;lo sirve para filtrar la informaci&oacute;n que se recibe sino tambi&eacute;n para regular c&oacute;mo se debe pensar sobre esta informaci&oacute;n. Por lo general, la doctrina, que es absolutista, lo divide todo en &laquo;blanco contra negro&raquo;, &laquo;nosotros contra ellos&raquo;. Todo lo que es bueno est&aacute; representado por el l&iacute;der y el grupo. Todo lo que es malo se halla en el exterior. Una gran parte de los sectas total&iacute;sticas afirman que sus doctrinas est&aacute;n cient&iacute;ficamente probadas. La doctrina se proclama capaz de responder a todas las cuestiones planteadas por cualquier problema o situaci&oacute;n. El adepto no necesita pensar por su cuenta porque la doctrina piensa por &eacute;l.
Es habitual que una secta destructiva cuente con su propio &laquo;lenguaje simplificado&raquo; de palabras y expresiones. Dado que el lenguaje suministra los s&iacute;mbolos que utilizamos para pensar, controlar ciertas palabras ayuda a controlar el pensamiento. Muchos grupos sintetizan situaciones complejas, las etiquetan, y despu&eacute;s las convierten en frases hechas de la secta. Estas etiquetas, que son la expresi&oacute;n verbal del lenguaje simplificado, gobiernan la manera de pensar en cualquier situaci&oacute;n.
En los Moonies, por ejemplo, siempre que uno ten&iacute;a dificultades para relacionarse con alguien que estuviera por encima o por debajo en la jerarqu&iacute;a de la secta, se dec&iacute;a que era un &laquo;problema Cain-Abel&raquo;. No importaba qui&eacute;n estuviera involucrado o de qu&eacute; problema se tratara, era simplemente un &laquo;problema Cain-Abel&raquo;.
El t&eacute;rmino en s&iacute; mismo dictaba c&oacute;mo deb&iacute;a resolverse el problema. Cain ten&iacute;a que obedecer a Abel y seguirle, en vez de asesinarle como estaba escrito en el Antiguo Testamento. Caso cerrado. Pensar de otra manera habr&iacute;a sido obedecer el deseo de Satan&aacute;s de que el malvado Cain prevaleciera sobre el honrado Abel. Un pensamiento critico acerca de un mal paso del l&iacute;der no pod&iacute;a atravesar este bloqueo en la mente de un buen adepto.
Las frases hechas d&eacute; la secta, o lenguaje simplificado, tambi&eacute;n levantan una pared invisible entre los creyentes y los advenedizos. El lenguaje ayuda a que los miembros se sientan especiales y distintos de las personas comunes. Tambi&eacute;n sirve para confundir a los reci&eacute;n llegados, que querr&aacute;n entender de qu&eacute; est&aacute;n hablando los miembros, y a que piensen que s&oacute;lo tienen que esforzarse m&aacute;s en el estudio para poder &laquo;comprender&raquo; la verdad. En realidad, al incorporar el lenguaje simplificado, lo que aprenden es a no pensar. Aprenden que comprender significa creer.
Otro punto clave del control del pensamiento se basa en entrenar a los miembros para que bloqueen cualquier informaci&oacute;n que sea cr&iacute;tica con el grupo. Los mecanismos de defensa t&iacute;picos del individuo son reorientados para que defiendan la nueva identidad que le ha proporcionado la secta contra la antigua identidad original. La primera l&iacute;nea de defensa incluye la negaci&oacute;n (&laquo;Lo que usted dice no ocurre en absoluto&raquo;), la racionalizaci&oacute;n (&laquo;Esto ocurre porque hay una raz&oacute;n muy buena para que as&iacute; sea&raquo;), la justificaci&oacute;n (&laquo;Esto sucede porque ten&iacute;a que ser as&iacute;&raquo;), y el deseo intelectual (&laquo;Me gustar&iacute;a que fuese verdad, as&iacute; que tal vez lo es&raquo;).
Si la informaci&oacute;n transmitida a un miembro de la secta es interpretada como un ataque al l&iacute;der, a la doctrina o al grupo, se levanta un muro de hostilidad. Los miembros est&aacute;n entrenados para no aceptar ninguna cr&iacute;tica. Se le ha explicado con anterioridad que las criticas son &laquo;las mentiras que sobre nosotros pone Satan&aacute;s en la mente de las personas&raquo;, o que son &laquo;las mentiras que la conspiraci&oacute;n mundial imprime en lo peri&oacute;dicos para desacreditamos, porque saben que estamos por encima de ellos&raquo;. Aunque resulte parad&oacute;jico, las cr&iacute;ticas al grupo confirma que el punto de vista de la secta acerca del mundo es correcto. La informaci&oacute;n que reciben no se interpreta correctamente.
Tal vez el m&eacute;todo que m&aacute;s se emplea y que resulta m&aacute;s efectivo para controlar los pensamientos de los miembros, es el de los rituales de interrupci&oacute;n del pensamiento.9 Se ense&ntilde;a a los miembros a que interrumpan el pensamiento por s&iacute; mismos. Les dicen que les ayudar&aacute; a desarrollarse o a ser m&aacute;s eficaces. Cuando el miembro de una secta empieza a tener un &laquo;mal&raquo; pensamiento, utiliza la interrupci&oacute;n del pensamiento para ahogar el &laquo;negativismo&raquo; y centrarse a s&iacute; mismo. As&iacute; aprende a aislarse de cualquier cosa que amenace su realidad.
Los diferentes grupos emplean t&eacute;cnicas distintas para interrumpir el pensamiento: concentrarse en la oraci&oacute;n, entonar c&aacute;nticos en voz alta o mentalmente, meditar, &laquo;hablar en lenguas&raquo;, cantar o tararear. Estas acciones, muchas de ellas habituales por su valor y utilidad, son pervertidas en las sectas destructivas. Se convierten en algo mec&aacute;nico porque el individuo est&aacute; programado para activar&iacute;as al primer s&iacute;ntoma de duda, ansiedad o incertidumbre. En cuesti&oacute;n de semanas, la t&eacute;cnica se vuelve innata, se hace autom&aacute;tica. De hecho, el individuo a veces ni siquiera se da cuenta de que ha tenido un &laquo;mal&raquo; pensamiento. S&oacute;lo advierte que de pronto se ha puesto a cantar o ritualizar. Mediante la utilizaci&oacute;n de la interrupci&oacute;n del pensamiento, los miembros piensan que se est&aacute;n desarrollando cuando en realidad s&oacute;lo se est&aacute;n convirtiendo a s&iacute; mismos en adictos. Despu&eacute;s de abandonar una secta que emplea exhaustivamente las t&eacute;cnicas de interrupci&oacute;n del pensamiento, la persona atraviesa un dif&iacute;cil proceso de readaptaci&oacute;n antes de poder superar el h&aacute;bito.
La interrupci&oacute;n del pensamiento es la forma m&aacute;s directa para c&oacute;rtocircuitar la capacidad de un individuo para aquilatar la realidad. Adem&aacute;s si alguien es capaz de pensar s&oacute;lo cosas positivas sobre su participaci&oacute;n en el grupo, resulta evidente que est&aacute; enganchado. Puesto que la doctrina es perfecta y el l&iacute;der tambi&eacute;n lo es, cualquier problema que surja es asumido como una falta del miembro individual, que aprende a culparse a si mismo y a trabajar con mas ah&iacute;nco.
El control mental puede bloquear efectivamente cualquier sentimiento que no se corresponda con la doctrina del grupo. Tambi&eacute;n sirve para mantener al miembro de la secta trabajando como un esclavo obediente. En todo caso, cuando los pensamientos son controlados, el comportamiento y los sentimientos tambi&eacute;n est&aacute;n controlados.
Control emocional
El tercer elemento del control mental, el control emocional, intenta manipular y reducir el alcance de los sentimientos del individuo. El miedo y la culpa son las herramientas necesarias para mantener a la gente bajo control. La culpa es, con toda probabilidad, el arma emocional m&aacute;s sencilla y eficaz que existe para conseguir la conformidad y la sumisi&oacute;n. La culpa hist&oacute;rica (por ejemplo, el hecho de que Estados Unidos lanzara la bomba at&oacute;mica sobre Hiroshima), la culpa de identidad (por ejemplo, un pensamiento del tipo &laquo;No vivo de acuerdo con mi potencial&raquo;), la culpa por acciones del pasado (por ejemplo, &laquo;Hice trampas en el examen&raquo;) y la culpa social (por ejemplo, &laquo;Hay gente que muere de hambre&raquo;) pueden ser explotadas por los l&iacute;deres de las sectas destructivas. Sin embargo, la mayor parte de los miembros de una secta no pueden ver que utilizan la culpa y el miedo para controlarlos. Est&aacute;n tan condicionados a culparse siempre a si mismos que responden con gratitud cada vez que el l&iacute;der les se&ntilde;ala uno de sus &laquo;defectos&raquo;.
El miedo se utiliza para aprisionar a los miembros del grupo de dos maneras. La primera es la creaci&oacute;n de un enemigo exterior que te persigue: el FBI te meter&aacute; en la c&aacute;rcel o te matar&aacute;, Satan&aacute;s te llevar&aacute; al infierno, los psiquiatras te aplicar&aacute;n electroshocks, miembros armados de las sectas rivales te disparar&aacute;n &oacute; te torturar&aacute;n, y, desde luego, los desprogramadores. La segunda es el terror a ser descubierto y castigado por los l&iacute;deres. El miedo a lo que podr&iacute;a sucederte si no haces bien tu trabajo puede ser muy eficaz. Algunas sectas proclaman que el holocausto nuclear o cualquier otra cat&aacute;strofe ser&iacute;a el resultado de la indisciplina o la negligencia en el compromiso de los miembros.
Para poder controlar a alguien a trav&eacute;s de sus emociones, a menudo hay que redefinir sus sentimientos. La felicidad, por ejemplo, es una sensaci&oacute;n que todo el mundo desea. Sin embargo, si la felicidad se define como estar cerca de Dios, y Dios no es feliz (como aparentemente sucede en muchas sectas religiosas), entonces la &uacute;nica manera de ser feliz es ser desgraciado. En consecuencia, la felicidad consiste en sufrir para poder estar m&aacute;s cerca de Dios. Tal idea aparece tambi&eacute;n en algunas teolog&iacute;as ajenas a las sectas, pero en &eacute;stas es una herramienta para la explotaci&oacute;n y el control.
En algunos grupos, la felicidad estriba en seguir las &oacute;rdenes del l&iacute;der, en reclutar el m&aacute;ximo n&uacute;mero de individuos o en donar una buena cantidad de dinero. La felicidad se define como el sentido de comunidad que brinda la secta a todos aquellos que disfrutan de una buena posici&oacute;n.
La lealtad y la devoci&oacute;n son, entre todas las emociones, las m&aacute;s respetadas. Los miembros no est&aacute;n autorizados a sentir o expresar emociones negativas, excepto hacia los for&aacute;neos. Se les ense&ntilde;a que nunca han de experimentar sentimientos hacia su propia persona o sus propias necesidades, sino que deben pensar siempre en el grupo, sin quejarse jam&aacute;s. No podr&aacute;n nunca criticar al l&iacute;der, pero en cambio deber&aacute;n criticarse a s&iacute; mismos.
Muchas sectas ejercen un control total sobre las relaciones interpersonales. Los l&iacute;deres pueden decir y dicen a los adeptos que deben evitar a ciertos miembros o que deben pasar m&aacute;s tiempo con otros. Algunos llegan incluso a &laquo;recomendar&raquo; a los miembros con qui&eacute;n han de casarse, y controlan toda su relaci&oacute;n, incluyendo su vida sexual. Hay sectas en las que se pide a los seguidores que nieguen o supriman sus sentimientos sexuales, lo cual se convierte en una fuente de frustraci&oacute;n contenida que puede ser canalizada hacia otras salidas, como por ejemplo trabajar con m&aacute;s ah&iacute;nco. Pero otros grupos, en cambio, exigen la sexualidad, y al miembro que se contiene le hacen sentir ego&iacute;sta. De una manera u otra, el grupo ejerce el control emocional.
A menudo, se mantiene a los individuos en constante desequilibrio. En un momento dado se les alaba, y al siguiente son insultados. Este mal uso de las t&eacute;cnicas de modificaci&oacute;n del comportamiento -recompensa y castigo- crea una sensaci&oacute;n de dependencia e indefensi&oacute;n. En algunas sectas, un d&iacute;a puedes estar haciendo relaciones p&uacute;blicas vestido con traje y corbata ante las c&aacute;maras de televisi&oacute;n, y al d&iacute;a siguiente estar en otra provincia relegado a hacer trabajos manuales como castigo por alg&uacute;n pecado imaginario.
La confesi&oacute;n de antiguos pecados o de actitudes equivocadas es tambi&eacute;n un recurso poderoso para lograr el control emocional. Lo cierto es que una vez confesado p&uacute;blicamente, en contadas ocasiones se perdona o se olvida de verdad el antiguo pecado. En el instante en que uno se aparte de la fila, se sacar&aacute; de nuevo a la luz y se utilizar&aacute; para manipular al adepto y conseguir su obediencia. Cualquiera que se encuentre en una sesi&oacute;n confesional de una secta debe recordar esta advertencia: cualquier cosa que diga es susceptible de ser y ser&aacute; utilizada en su contra. Este ardid puede llegar incluso al chantaje si no abandona la secta.
La t&eacute;cnica m&aacute;s efectiva para el control emocional es la implantaci&oacute;n de fobias, ya mencionada en el cap&iacute;tulo 3. Con ella se consigue que los individuos experimenten una reacci&oacute;n de p&aacute;nico al pensar en marcharse: sudores, palpitaciones, intensos deseos de evitar la posibilidad. Les dicen que si se marchan se encontrar&aacute;n perdidos e indefensos en medio de los m&aacute;s terribles horrores; se volver&aacute;n locos, les asesinar&aacute;n, se convertir&aacute;n en drogadictos o se suicidar&aacute;n. Ejemplos de casos semejantes se narran continuamente tanto en las conferencias como a media voz en los corrillos informales. Es casi imposible que un miembro adoctrinado de una secta llegue a sentir que encontrar&aacute; alguna seguridad fuera del grupo.
Cuando los l&iacute;deres de las sectas declaran en p&uacute;blico: &laquo;Los miembros son libres de marcharse cuando les parezca: la puerta est&aacute; abierta&raquo;, dan la impresi&oacute;n de que los miembros son libres de escoger y que sencillamente prefieren quedarse. Sin embargo, los' miembros tal vez no dispongan de la posibilidad real de escoger, porque se les ha adoctrinado para tener fobia al mundo exterior. Las fobias inducidas eliminan la posibilidad psicol&oacute;gica de que un individuo decida abandonar el grupo simplemente porque no es feliz o porque desea hacer otra cosa.
Si las emociones de una persona caen bajo el control de un grupo, acto seguido lo har&aacute;n sus pensamientos y su comportamiento.

Control de la informaci&oacute;n
El control de la informaci&oacute;n es el &uacute;ltimo componente del control mental. La informaci&oacute;n es el combustible que utilizamos para que nuestra mente funcione correctamente. Ni&eacute;guele a un individuo la informaci&oacute;n que necesita para emitir un juicio acertado y ser&aacute; incapaz de hacerlo. La gente permanece atrapada en las sectas destructivas porque no s&oacute;lo se le niega el acceso a una informaci&oacute;n cr&iacute;tica sino que adem&aacute;s ha sido despojada del mecanismo interno necesario para procesar&iacute;a. El control de la informaci&oacute;n tiene un impacto tan dram&aacute;tico como devastador.
En muchas sectas total&iacute;sticas, los adeptos cuentan con un m&iacute;nimo acceso a los peri&oacute;dicos, revistas y programas de radio y televisi&oacute;n ajenos a la secta. Esto se debe en parte a que est&aacute;n tan ocupados que no disponen de tiempo libre. Cuando leen, por lo general se trata de libros o folletos de propaganda editados por la secta, o de material que ha sido censurado para &laquo;ayudar&raquo; a los miembros a que se mantengan centrados.
El control de la informaci&oacute;n tambi&eacute;n se extiende a todas las relaciones. No se permite a los miembros que discutan entre si nada que sea cr&iacute;tico respecto al l&iacute;der, la doctrina o la organizaci&oacute;n. Los adeptos se esp&iacute;an los unos a los otros e informan a los l&iacute;deres de las actividades incorrectas o de los comentarios. A los nuevos conversos no se les permite que mantengan conversaciones entre s&iacute; sin la presencia de un miembro m&aacute;s antiguo que les vigile. Lo m&aacute;s importante es que se les exige que eviten todo contacto con los ex miembros o con quienes se muestran cr&iacute;ticos. Se deben alejar sobre todo de la gente que podr&iacute;a facilitarles la mayor cantidad de informaci&oacute;n. En algunas sectas se llega incluso a leer la correspondencia de los miembros y a escuchar sus conversaciones telef&oacute;nicas.
Por lo general, la informaci&oacute;n es fragmentada para que los miembros no obtengan un panorama global. En las grandes sectas, se informa a los adeptos &uacute;nicamente de aquello que &laquo;necesitan saber&raquo; para realizar sus trabajos. As&iacute;, un miembro de otra ciudad no tiene por qu&eacute; saber necesariamente que en otro lugar se ha tomado una importante decisi&oacute;n legal, que en la prensa han aparecido comentarios cr&iacute;ticos o que una discusi&oacute;n interna est&aacute; creando desavenencias en el grupo. Los miembros creen, por supuesto, que saben mucho m&aacute;s sobre las actividades del grupo que los extra&ntilde;os, pero al asesorar a ex miembros he descubierto que a menudo son ellos los que menos saben.
Las sectas destructivas tambi&eacute;n controlan la informaci&oacute;n mediante la creaci&oacute;n de muchos niveles de &laquo;verdad&raquo;. Las ideolog&iacute;as de las sectas tienen doctrinas &laquo;exteriores&raquo; y doctrinas &laquo;interiores&raquo;. El material exterior es propaganda relativamente suave destinada al p&uacute;blico en general o a los nuevos adeptos. Las doctrinas interiores se van desvelando s&oacute;lo a medida que aumenta el compromiso del individuo con el grupo.
Por ejemplo, los Moonies siempre han declarado en p&uacute;blico que son pro americanos y que est&aacute;n a favor de la democracia y la familia. Los Moonies eran pro americanos porque deseaban lo que cre&iacute;an mejor para Estados Unidos: convertirlo en una teocracia bajo el mando de Moon. Pensaban que la democracia hab&iacute;a sido instituida por Dios para conceder a la Iglesia de la Unificaci&oacute;n un lugar donde organizar una dictadura teocr&aacute;tica. Eran partidarios de la familia porque cre&iacute;an que la &laquo;verdadera&raquo; familia de todos los seres humanos estaba formada por Moon, su esposa y sus hijos espirituales. Sin embargo, la doctrina interior era -y todav&iacute;a es- que Estados Unidos es inferior a Corea y debe por tanto someterse a ella, que la democracia es un sistema disparatado que &laquo;Dios est&aacute; eliminando&raquo;,'0 y que los individuos deben ser aislados de sus familias &laquo;f&iacute;sicas&raquo; (en opci&oacute;n a las &laquo;espirituales&raquo;) si son criticas respecto de las sectas.
Un adepto puede creer sinceramente que las doctrinas exteriores no son mentiras, sino tan s&oacute;lo un nivel diferente de verdad. Al crear un entorno donde la verdad tiene m&uacute;ltiples niveles, los l&iacute;deres de las sectas consiguen que al individuo le resulte imposible efectuar una valoraci&oacute;n final objetiva. Si plantea problemas, le dicen que no es todav&iacute;a lo bastante maduro para conocer la verdad &iacute;ntegra, pero que dentro de poco quedar&aacute; todo muy claro. Si trabaja con entusiasmo, ganar&aacute; el derecho a conocer los niveles m&aacute;s altos de la verdad.
Pero hay muchos &laquo;niveles interiores&raquo;. A menudo, un miembro avanzado que cree que lo sabe todo a&uacute;n se encuentra a varios niveles del centro. A los preguntones que insisten en saberlo todo y adem&aacute;s enseguida, naturalmente, son reorientados hacia una meta externa hasta que se tranquilizan.
Control del comportamiento, control del pensamiento, control emocional y control de la informaci&oacute;n: cada una de estas formas de control tiene un gran poder e influencia sobre la mente humana. juntas, constituyen una red total&iacute;stica que puede manipular incluso a las personas de gran fortaleza mental. De hecho, son precisamente los individuos con mayor capacidad mental quienes m&aacute;s se comprometen y m&aacute;s entusiastas se muestran con las sectas.
No hay ning&uacute;n grupo que haga todo lo que se describe en este cap&iacute;tulo. He procurado citar s&oacute;lo las pr&aacute;cticas m&aacute;s comunes y que m&aacute;s se aplican en cada componente del control mental. Existen otras pr&aacute;cticas que seguramente se aplican en determinadas sectas, pero no las he incluido.
Hay pr&aacute;cticas que encajan en m&aacute;s de una de estas categor&iacute;as. Por ejemplo, ciertos grupos cambian el nombre de sus adeptos para acelerar el proceso de formaci&oacute;n de la nueva &laquo;identidad de secta&raquo;. Esta t&eacute;cnica puede catalogarse en cualquiera de las cuatro categor&iacute;as.
Existen muchas variaciones entre las sectas. Por ejemplo, algunos grupos realizan abiertamente la implantaci&oacute;n de fobias; otros son muy sutiles. Lo m&aacute;s importante es el efecto global en el individuo. &iquest;Tiene o no el control de sus decisiones vitales? La &uacute;nica manera de saberlo es darle la oportunidad de reflexionar, de tener acceso a toda la informaci&oacute;n, de saber que tiene libertad para abandonar el entorno.
Los tres pasos para conseguir el control de la mente
Una cosa es ser capaz de identificar los cuatro componentes del control mental, pero otra muy distinta es saber c&oacute;mo se utilizan en la pr&aacute;ctica para cambiar el comportamiento de las personas confiadas. A primera vista, los tres pasos del proceso para conseguir el control de la mente parecen bastante sencillos. Yo lo denomino descongelaci&oacute;n, cambio y congelaci&oacute;n.
Este modelo de tres pasos fue deducido a finales de los a&ntilde;os cuarenta de un trabajo de Kurt Lewin,11 y fue descrito en el libro de Edgar Schein Coercive Persuasion [Persuasi&oacute;n coercitiva].12 Schein, al igual que Lifton, tambi&eacute;n estudi&oacute; los programas de lavado de cerebro en la China de Mao Tse-Dong a finales de los cincuenta. Su libro, basado en las entrevistas con antiguos prisioneros estadounidenses, es un valioso estudio del proceso. Sus tres etapas conceptuales se aplican igual de bien al control mental no coercitivo como al lavado de cerebro. De acuerdo con su descripci&oacute;n, el descongelamiento consiste en destruir las defensas del individuo, el cambio es el proceso de adoctrinamiento, y la congelaci&oacute;n es el proceso de formaci&oacute;n y reforzamiento de la nueva identidad.
Las sectas destructivas actuales cuentan con la ventaja de treinta a&ntilde;os de investigaciones y t&eacute;cnicas psicol&oacute;gicas desarrolladas desde los tiempos de Mao, con lo cual sus programas de control mental son mucho m&aacute;s efectivos y peligrosos. Los procesos hipn&oacute;ticos, por ejemplo, han adquirido mucha m&aacute;s importancia en el moderno control mental. Adem&aacute;s, las sectas destructivas actuales son m&aacute;s flexibles en sus planteamientos. Est&aacute;n preparadas y son capaces de cambiar su forma de abordar a una persona para adaptarse al perfil psicol&oacute;gico espec&iacute;fico del individuo, mediante la utilizaci&oacute;n del enga&ntilde;o y un lenguaje b&aacute;sico muy elaborado, o el empleo de t&eacute;cnicas como la interrupci&oacute;n del pensamiento y la implantaci&oacute;n de fobias.
Examinemos con m&aacute;s detenimiento este modelo de tres etapas para ver c&oacute;mo el programa va creando paso a paso a un bien disciplinado miembro de una secta destructiva.
La descongelaci&oacute;n
Para predisponer a una persona para un cambio radical, lo primero es perturbar su realidad. Sus adoctrinadores deben desorientarlo. Sus marcos de referencia para comprenderse a s&iacute; mismo y a su entorno deben ser cuestionados y destrozados. Cambiar su visi&oacute;n de la realidad abatir&aacute; sus defensas naturales contra los conceptos que desaf&iacute;an su realidad.
Hay much&iacute;simos m&eacute;todos para conseguir el descongelamiento. Desorientar psicol&oacute;gicamente a una persona puede resultar muy efectivo. Privarle del sue&ntilde;o es una de las t&eacute;cnicas m&aacute;s comunes y m&aacute;s eficaces para quebrar su resistencia. Adem&aacute;s, el cambio de las dietas alimenticias y de los horarios de comida tambi&eacute;n puede producir un efecto de desorientaci&oacute;n. Algunas sectas utilizan dietas bajas en prote&iacute;nas y alto contenido de az&uacute;car, o una alimentaci&oacute;n escasa durante per&iacute;odos prolongados, para minar la estabilidad del individuo. La descongelaci&oacute;n se consigue m&aacute;s f&aacute;cilmente en un entorno controlado por completo como en una casa aislada, pero tambi&eacute;n en lugares mucho m&aacute;s accesibles como el sal&oacute;n de un hotel.
Los procedimientos hipn&oacute;ticos constituyen otra eficaz herramienta para descongelar a un individuo y burlar sus mecanismos de defensa. Una t&eacute;cnica hipn&oacute;tica particularmente efectiva se basa en el uso deliberado de la confusi&oacute;n para inducir el estado de trance. La confusi&oacute;n es el resultado habitual de presentar de forma congruente cualquier informaci&oacute;n contradictoria. Por ejemplo, si el hipnotizador dice con un tono de voz autoritario: &laquo;Cuanto m&aacute;s intente comprender lo que les digo, menos capaces ser&aacute;n de comprenderlo. &iquest;Me comprenden?&raquo;. El resultado es un estado de confusi&oacute;n temporal. Si lo repite una y otra vez puede que al final tenga sentido. Sin embargo, si a un individuo se le mantiene durante el tiempo suficiente en un entorno controlado, y se le hace escuchar un lenguaje que le desorienta y una informaci&oacute;n que le confunde, lo m&aacute;s normal es que acabe por suspender su juicio cr&iacute;tico y se adapte a lo que &eacute;l cree que los dem&aacute;s est&aacute;n haciendo. En un entorno as&iacute;, la tendencia observada en la mayor&iacute;a de la gente es la de dudar de s&iacute; mismos y seguir al grupo.
La sobrecarga sensorial, lo mismo que la privaci&oacute;n de sensaciones, tambi&eacute;n consigue desequilibrar por completo a una persona y hacerla m&aacute;s abierta a la sugesti&oacute;n. Un individuo puede ser bombardeado con datos de una fuerte carga emocional a un ritmo superior al que puede digerir. El resultado es una sensaci&oacute;n de estar desbordado. La mente se pone en punto muerto y deja de evaluar los datos que recibe a raudales. El reci&eacute;n llegado puede pensar que esto es algo que ocurre espont&aacute;neamente en su interior, pero es el grupo quien lo ha estructurado as&iacute; de forma intencionada.
Otras t&eacute;cnicas hipn&oacute;ticas, como el v&iacute;nculo doble,13 pueden tambi&eacute;n utilizarse para ayudar a descongelar el sentido de la realidad de un individuo. El doble v&iacute;nculo fuerza a la persona a realizar lo que desea el controlador manteniendo la ilusi&oacute;n de que puede elegir. Por ejemplo, el l&iacute;der de una secta puede proclamar: &laquo;Todos aquellos que tienen dudas acerca de lo que les digo, deben saber que soy yo quien coloca esas dudas en su mente, para que sepan sin lugar a dudas que soy yo el verdadero maestro&raquo;. El individuo puede creer o no las palabras del l&iacute;der, pero las dos posibilidades est&aacute;n cubiertas.
Veamos otro ejemplo del doble v&iacute;nculo: &laquo;Si usted admite que hay cosas en su vida que no funcionan, entonces, si no participa en el seminario, le est&aacute; dando a esas cosas el poder para que controlen su vida&raquo;. En otras palabras, el mero hecho de estar all&iacute; demuestra que es incapaz de decidir si se queda o se va.
Ejercicios tales como las meditaciones guiadas, las confesiones personales, las sesiones de rezos, los ejercicios gimn&aacute;sticos vigorosos, e incluso el cantar en grupo, tambi&eacute;n facilitan la descongelaci&oacute;n. Es t&iacute;pico que estas actividades comiencen de forma inocente, pero poco a poco se vuelven m&aacute;s intensas e intencionada conforme progresa el taller de trabajo o el seminario. Casi siempre son realizadas en grupos, lo que implica la falta de intimidad y frustra la necesidad del individuo de estas a solas, pensar y reflexionar.
En esta etapa del descongelamiento, a medida que los sujetos se debilitan, la mayor parte de las sectas les bombardean con la idea de que tienen graves defectos: son incompetentes, est&aacute;n enfermos mentalmente o su espiritualidad es nula. Cualquier problema que sea importante para el individuo, como el bajo rendimiento en los estudios o en el trabajo, el exceso de peso o las dificultades en sus relaciones personales, son exagerados hasta el infinito para probar que uno no vale nada. Algunas sectas pueden ser bastante virulentas en sus ataques personales, llegando con frecuencia a la humillaci&oacute;n delante de todo el grupo.
Una vez que la persona se hunde, est&aacute; lista para la segunda fase.
El cambio
El cambio consiste en imponer una nueva identidad personal -una nueva serie de comportamientos, pensamientos y emociones- para llenar el vac&iacute;o dejado por la desaparici&oacute;n de la identidad anterior. El adoctrinamiento de esta nueva personalidad se realiza tanto formal (en seminarios y rituales) como informalmente (en compa&ntilde;&iacute;a de otros miembros, con lecturas y audiciones de grabaciones y v&iacute;deos). Muchas de las t&eacute;cnicas utilizadas en la fase de descongelaci&oacute;n son tambi&eacute;n aplicadas en &eacute;sta.
La repetici&oacute;n, la monoton&iacute;a y el ritmo: he aqu&iacute; las tres adormecedoras cadencias hipn&oacute;ticas a trav&eacute;s de las cuales se realiza normalmente el adoctrinamiento. Los datos se repiten una y otra vez. Si los conferenciantes tienen una preparaci&oacute;n m&aacute;s seria, var&iacute;an en algo sus charlas para mantener la atenci&oacute;n, pero el mensaje es siempre el mismo.
Durante la fase de &laquo;cambio&raquo;, todas estas repeticiones se centran en unos cuantos temas b&aacute;sicos. Se les dice a los novicios lo malo que es el mundo, y que los no iluminados no saben c&oacute;mo arreglarlo. Esto es as&iacute; porque la gente com&uacute;n carece del nuevo &laquo;entendimiento&raquo; que ha tra&iacute;do el l&iacute;der. El l&iacute;der es la &uacute;nica esperanza para conseguir una felicidad duradera. A los reclutas les dicen: &laquo;Tu personalidad es la que te impide experimentar plenamente la nueva verdad&raquo;. Tus "viejos conceptos" son los que te mantienen sujeto. Tu mente "racional" te impide acercarte a este fant&aacute;stico progreso. R&iacute;ndete. D&eacute;jate ir. Ten fe&raquo;.
Los comportamientos se moldean al principio de forma sutil, despu&eacute;s con m&aacute;s determinaci&oacute;n. El material que servir&aacute; para construir la nueva identidad se suministra gradualmente, pieza a pieza, y s&oacute;lo se aumenta el ritmo cuando se considera que el sujeto est&aacute; preparado para asimilarlo. La regla elemental es: &laquo;Dile s&oacute;lo lo que pueda aceptar&raquo;. Cuando yo era conferenciante de los Moonies, a menudo discut&iacute;a las t&aacute;cticas a emplear con los otros conferenciantes. Para racionalizar nuestras manipulaciones utiliz&aacute;bamos la siguiente analog&iacute;a: &laquo;T&uacute; no le dar&iacute;as a un beb&eacute; trozos de filete, &iquest;no es cierto? Tienes que alimentarle con algo que pueda digerir, como las papillas. Bueno, estas personas (los conversos en potencia) son como beb&eacute;s espirituales. No les digas m&aacute;s de lo que puedan asimilar o se morir&aacute;n&raquo;. Si un novicio se enfadaba porque estaba aprendiendo demasiado sobre nosotros, la persona que trabajaba con &eacute;l se hac&iacute;a a un lado y dejaba que otro miembro le diera un poco de papilla.
Las sesiones formales de adoctrinamiento pueden ser muy mon&oacute;tonas y r&iacute;tmicas: una forma de inducir estados hipn&oacute;ticos. Resulta bastante corriente que la gente se duerma durante estos programas. Cuando yo era conferenciante de la secta, reprend&iacute;a a las personas cuando se dorm&iacute;an y las hac&iacute;a sentirse culpables, pero de hecho significaba que estaban respondiendo bien a la hipnosis. M&aacute;s adelante aprend&iacute; que la hipnosis es algo habitual en muchas sectas. Aun cuando se ponga a echar una cabezada, la persona permanece m&aacute;s o menos atenta a la informaci&oacute;n y es afectada por &eacute;sta, al estar sus defensas intelectuales normales con la guardia baja.
Otra t&eacute;cnica muy eficaz para el cambio es la &laquo;experiencia espiritual&raquo; inducida, que a menudo se consigue de manera por completo artificial. Su amigo m&aacute;s &iacute;ntimo en el grupo se encarga de recoger toda la informaci&oacute;n privada del recluta y se la pasa en secreto a los l&iacute;deres. M&aacute;s tarde, en el momento preciso, esta informaci&oacute;n se utiliza de improviso para crear una &laquo;experiencia&raquo;. Tal vez semanas despu&eacute;s, en otra ciudad, un l&iacute;der entrevista al recluta y le habla de pronto del suicidio de su hermano. Como sabe que no ha hablado de ello con nadie de este nuevo lugar, el recluta piensa que el l&iacute;der ha le&iacute;do sus pensamientos o que ha sido informado directamente desde el mundo de los esp&iacute;ritus. Se siente sobrecogido y pide perd&oacute;n por no ser mejor hermano.
Las sectas religiosas destructivas no son las &uacute;nicas en organizar experiencias &laquo;m&iacute;sticas&raquo;. Un experto en artes marciales y autotitulado &laquo;mentalista&raquo;, que estaba formando su propia secta, pagaba en secreto a unos gamberros para que agredieran a algunos de sus estudiantes en la calle, para intensificar su miedo al mundo &laquo;exterior&raquo;, se entrenaran m&aacute;s y en consecuencia se hicieran m&aacute;s dependientes de &eacute;l. Un psicoterapeuta (l&iacute;der de una secta) manipul&oacute; a una de sus clientes ech&aacute;ndole en cara su incapacidad para seguir la dieta. No le dijo que la hab&iacute;a visto horas antes cuando se com&iacute;a un helado. Ella crey&oacute; que el hombre ten&iacute;a poderes ocultos.
Una t&eacute;cnica bastante com&uacute;n en las sectas religiosas consiste en pedirle a sus adeptos que le pregunten a Dios qu&eacute; quiere &Eacute;l que hagan. Les exhortan a que estudien y recen para llegar a conocer la voluntad de Dios. Siempre se insin&uacute;a que unirse al grupo es lo que Dios quiere, y que abandonar el grupo es traicionar su voluntad. Claro que si una persona le dice al l&iacute;der de la secta que Dios le ha indicado que debe abandonar, tal deseo no ser&aacute; aceptado como v&aacute;lido.
Tal vez la persuasi&oacute;n m&aacute;s poderosa es la ejercida por los otros miembros de la secta. Para una persona normal, hablar con un adepto adoctrinado es toda una experiencia. Es muy probable que usted no haya conocido jam&aacute;s a nadie, amigo o familiar, que est&eacute; tan absolutamente convencido de saber qu&eacute; es lo mejor para usted. Un buen adepto jam&aacute;s acepta un no por respuesta, porque ha sido adoctrinado para creer que si usted no se adhiere, el culpable es &eacute;l. Esto genera una gran presi&oacute;n sobre el adepto para que triunfe.
Cuando uno est&aacute; completamente rodeado por esta gente, la psicolog&iacute;a del grupo desempe&ntilde;a un papel muy importante en el proceso de &laquo;cambio&raquo;. Se organiza adrede a los individuos en peque&ntilde;os grupos espec&iacute;ficos (o c&eacute;lulas). Quienes hacen demasiadas preguntas son aislados enseguida del grupo principal. En los Moonies, organiz&aacute;bamos equipos peque&ntilde;os al empezar los talleres de trabajo para evaluar a los reclutas. Los divid&iacute;amos en &laquo;ovejas&raquo; y &laquo;cabras&raquo;, y los destin&aacute;bamos a sus respectivos grupos. Las &laquo;ovejas&raquo; eran aquellos que estaban &laquo;preparados espiritualmente&raquo;. Las &laquo;cabras&raquo; eran individualistas recalcitrantes de quienes no se pod&iacute;a esperar que fueran buenos miembros. Si no se les pod&iacute;a &laquo;quebrar&raquo;, su &laquo;negatividad&raquo; quedaba confinada con toda seguridad en un equipo de cabras donde las ovejas no pod&iacute;an acercarse, hasta que se ped&iacute;a a las cabras que se marcharan. M&aacute;s tarde, despu&eacute;s de abandonar el grupo, me sorprend&iacute; mucho al saber que otras sectas muy distintas a la nuestra hac&iacute;an lo mismo. Nosotros pens&aacute;bamos que hab&iacute;amos inventado la t&eacute;cnica.
Pero el proceso de cambio engloba mucho m&aacute;s que la obediencia a las figuras autoritarias de la secta. Incluye las numerosas sesiones de &laquo;participaci&oacute;n&raquo; con los miembros de base, en las cuales se confesaban los antiguos pecados, se narraban los triunfos del presente y se fomentaba el sentimiento de comunidad. Estas sesiones de grupo eran muy eficaces para inculcar la adhesi&oacute;n, porque el grupo refuerza con energ&iacute;a ciertos comportamientos mediante efusivas alabanzas y reconocimientos, al tiempo que castiga las ideas y comportamientos ajenos al grupo con un silencio helado.
Los seres humanos tienen una capacidad incre&iacute;ble para adaptarse a nuevos entornos. Las sectas destructivas saben c&oacute;mo explotar esta capacidad. Mediante el control del entorno del individuo, el uso de la modificaci&oacute;n del comportamiento para recompensar ciertas conductas y suprimir otras, y la inducci&oacute;n de estados hipn&oacute;ticos, pueden verdaderamente reprogramar la identidad de una persona. Cuando la persona ha &laquo;cambiado&raquo;, est&aacute; lista para el siguiente paso.
La congelaci&oacute;n
Despu&eacute;s de que alguien ha sido quebrado y adoctrinado en el nuevo sistema de creencias, debe ser reconstruido como el &laquo;nuevo hombre&raquo; (o la &laquo;nueva mujer&raquo;). Se le debe dar un nuevo prop&oacute;sito en la vida y nuevas actividades que consolidar&aacute;n su nueva identidad. Una vez m&aacute;s, muchas de las dos primeras etapas son empleadas en la fase de congelaci&oacute;n. Los l&iacute;deres de la secta deben estar razonablemente seguros de que la nueva identidad se halle bien consolidada cuando la persona salga de su entorno inmediato. De este modo, los nuevos valores y creencias deben ser interiorizados por el nuevo recluta.
La primera y m&aacute;s importante tarea de la &laquo;nueva&raquo; persona es denigrar su anterior personalidad. Lo peor que le puede pasar a la persona es actuar como &eacute;l mismo, a menos que &eacute;sa sea la nueva personalidad de la secta, que est&aacute; completamente formada al cabo de varios meses. La memoria del individuo se distorsiona, minimizando las cosas buenas del pasado y exagerando los pecados, los fallos, las heridas y la culpa. Los talentos especiales, los intereses particulares, las aficiones, los amigos y la familia deben ser abandonados -preferentemente en dram&aacute;ticas actuaciones p&uacute;blicas- si entran en contradicci&oacute;n con el compromiso hecho a la causa. La confesi&oacute;n se convierte en otro medio para purgar el pasado e integrarse en la secta.
Durante la fase de congelaci&oacute;n se modela el m&eacute;todo primario para proporcionar la nueva informaci&oacute;n. Los nuevos miembros forman pareja con los antiguos, que se encargan de ense&ntilde;arle los entresijos. El &laquo;hijo espiritual&raquo; es instruido para que imite en todo al &laquo;Padre espiritual&raquo;. Esta t&eacute;cnica cubre tambi&eacute;n otros varios prop&oacute;sitos. Mantiene al miembro &laquo;antiguo&raquo; en la buena senda al tiempo que gratifica su ego, y estimula las ansias del nuevo miembro de convertirse en un modelo respetado para poder &eacute;l tambi&eacute;n entrenar a los miembros m&aacute;s j&oacute;venes.
El grupo es ahora la &laquo;verdadera&raquo; familia del miembro; cualquier otra es s&oacute;lo su vieja familia &laquo;f&iacute;sica&raquo;. Algunas sectas insisten en una transferencia muy literal de la lealtad familiar. Jim Jones no era ni por asomo el &uacute;nico l&iacute;der de una secta que insist&iacute;a en que sus seguidores le llamaran &laquo;Pap&aacute;&raquo;. En mi propio caso, yo dej&eacute; de ser Steve Hassan, hijo de Milton y Estelle Hassan, y me convert&iacute; en Steve Hassan, hijo de Sun Myung Moon y Hak Ja Han, los autoproclamados &laquo;Padres Verdaderos&raquo; de toda la creaci&oacute;n. A cada momento me recordaban que deb&iacute;a ser un peque&ntilde;o Sun Myung Moon&raquo;. Conforme se afirmaba mi nueva identidad, yo quer&iacute;a pensar como &eacute;l, sentir como &eacute;l, actuar como &eacute;l.
Para acelerar la congelaci&oacute;n de un individuo, algunas sectas le dan un nombre nuevo. Muchas le cambian su forma de vestir, el peinado, y todo aquello que pueda recordarle el pasado. Como ya he mencionado, muchas veces los miembros deben aprender a hablar una jerga distintiva o lenguaje simplificado de la secta.
Por lo general se ejerce gran presi&oacute;n sobre el nuevo miembro para que entregue sus ahorros y dem&aacute;s posesiones. Esto persigue un doble prop&oacute;sito, adem&aacute;s de enriquecer a la secta. Donar los ahorros de toda una vida congela al individuo en el nuevo sistema de creencias. Ser&iacute;a demasiado doloroso admitir el error, y tambi&eacute;n consigue que la supervivencia econ&oacute;mica en el mundo exterior parezca mucho m&aacute;s dif&iacute;cil en caso de que la persona piense alguna vez en abandonar la secta.
El impedirle dormir, la falta de intimidad y los cambios diet&eacute;ticos se prolongan durante varios meses, y a veces m&aacute;s. Al nuevo miembro se le traslada a alg&uacute;n lugar lejos de su vecindario y de sus fuentes de influencia, incluso en una nueva ciudad donde no ha estado jam&aacute;s y donde no conoce a nadie. Esto fortalece a&uacute;n m&aacute;s la dependencia total respecto a las figuras autoritarias de la secta.
Es t&iacute;pico que al nuevo miembro se le asignen tareas de proselitismo tan pronto como sea posible. Las investigaciones realizadas en psicolog&iacute;a social demuestran que nada afirma tan r&aacute;pidamente las nuevas creencias como intentar convencer a otros para que las acepten. Buscar nuevos adeptos cristaliza la identidad construida por la secta en un plazo muy breve.
Algunos grupos se autofinancian mediante la utilizaci&oacute;n de m&eacute;todos para recaudar fondos que son arduos y humillantes, como por ejemplo pedir limosna en las calles durante las veinticuatro horas del d&iacute;a. Esta labor se convierte en una forma de glorioso martirio que ayuda a congelar el compromiso con el grupo. &iexcl;Correr de un lado para otro en el aparcamiento de un supermercado vendiendo flores a un precio exorbitante bajo una lluvia torrencial es una eficaz t&eacute;cnica para conseguir que uno crea en lo que est&aacute; haciendo!
Despu&eacute;s de unas cuantas semanas de proselitismo y recolecci&oacute;n de fondos en el mundo exterior, el miembro es, por lo general, reenviado a nuevas sesiones de adoctrinamiento. Este ciclo puede repetirse docenas de veces en el transcurso de los a&ntilde;os.
Cuando el novicio ya ha pasado el tiempo suficiente con los miembros &laquo;antiguos&raquo;, llega por fin el d&iacute;a en que se puede confiar en &eacute;l para que entrene a otros reci&eacute;n llegados. De esta manera, la v&iacute;ctima se convierte en victimario, con lo que se perpet&uacute;a el sistema destructivo.

Doble identidad: la clave para comprender a los miembros de las sectas
Si tienen libertad para escoger, es de suponer que, las personas elegir&aacute;n siempre lo que creen mejor para ellas. Sin embargo, los criterios &eacute;ticos para determinar qu&eacute; es &laquo;mejor&raquo; deber&iacute;an ser propios, y no de alg&uacute;n otro. En un entorno de control mental, la libertad de elecci&oacute;n es lo primero que se pierde. La raz&oacute;n para esta p&eacute;rdida es muy simple: el miembro de la secta ya no act&uacute;a por s&iacute; mismo. Tiene una nueva estructura de identidad creada de forma artificial por la secta, que incluye nuevas creencias y un nuevo lenguaje. La doctrina de los l&iacute;deres de la secta se convierte en el &uacute;nico &laquo;mapa&raquo; de la realidad con que cuenta el nuevo miembro.
El adepto de una secta de control mental est&aacute; en guerra consigo mismo. En consecuencia, cuando se trata con un miembro, es de suma importancia tener siempre presente que posee dos identidades.
Al principio, identificar estas identidades duales resulta a menudo confuso para los familiares de los adeptos, sobre todo en las primeras semanas o meses despu&eacute;s del ingreso, cuando la nueva identidad es la dominante. En un momento dado, el individuo est&aacute; hablando en la jerga de la secta con un aire hostil o elitista, de sabelotodo. Entonces, sin previo aviso, parece volver a su viejo yo, con sus viejas actitudes y modos de ser. Hasta que, de repente, de nuevo se convierte en un extra&ntilde;o. Este comportamiento resulta muy familiar para cualquiera que trabaje con miembros de sectas, como es mi caso.
Por motivos pr&aacute;cticos, llamo a estas dos identidades &laquo;Juan Juan&raquo; (cuando Juan, por decir un nombre, es casi &laquo;&eacute;l mismo&raquo;) y &laquo;Juan Secta&raquo; (cuando Juan se comporta como un &laquo;clon&raquo; de la secta). Por lo general, s&oacute;lo uno de los dos yos ocupa la conciencia cada vez. La personalidad que la ocupa m&aacute;s tiempo es la identidad de la secta. La vieja identidad &uacute;nicamente se presenta de manera intermitente.
Es esencial que los familiares del adepto se acostumbren a las diferencias entre estos dos patrones de identidad, tanto en cuanto al contenido (de lo que habla el individuo) como a las modalidades de comunicaci&oacute;n (la manera de hablar y actuar). Los dos son muy diferentes.
Cuando Juan Secta habla, su discurso es el de un &laquo;aut&oacute;mata&raquo; o como la grabaci&oacute;n de una conferencia de la secta (lo que yo llamo una &laquo;cinta sin fin&raquo;). Hablar&aacute; con una identidad y volumen inapropiados. Adoptar&aacute; la t&iacute;pica postura r&iacute;gida, con los m&uacute;sculos faciales tensos. A los familiares les llamar&aacute; la atenci&oacute;n el aspecto de sus ojos, vidriosos o fr&iacute;os, y su mirada, que a menudo parece observar algo situado detr&aacute;s de los interlocutores.
En el otro extremo, cuando Juan Juan habla lo hace de forma emocional. Ser&aacute; m&aacute;s expresivo y estar&aacute; m&aacute;s dispuesto a compartir sus sentimientos. Ser&aacute; m&aacute;s espont&aacute;neo, y hasta puede mostrar un cierto sentido del humor. Su actitud ser&aacute; m&aacute;s relajada y amistosa, y el contacto visual no parecer&aacute; forzado.
Esta cruda descripci&oacute;n de una personalidad dividida puede parecer demasiado simplista, pero es asombrosamente ajustada. Empezar a hablar con alguien y sentir que, cuando est&aacute;s a mitad de una frase, una personalidad diferente se apropia de su cuerpo, resulta una experiencia estremecedora. Advertir el cambio, y actuar de forma apropiada, es la llave para alcanzar la personalidad real del sujeto y liberarlo de las cadenas de la secta, como describir&eacute; en los pr&oacute;ximos cap&iacute;tulos.
Pese a los reiterados intentos del adoctrinamiento de la secta para destruir y suprimir la vieja identidad y reemplazarla por la nueva, casi nunca se consigue un &eacute;xito total. Las buenas experiencias y los recuerdos positivos rara vez desaparecen del todo, aunque, desde luego, la identidad de la secta intentar&aacute; enterrar los viejos puntos de referencia y sumergir el pasado del individuo. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la vieja identidad se rebela y busca caminos para recuperar su libertad. Este proceso se acelera mediante los contactos positivos con personas que no son adeptos, y mediante la acumulaci&oacute;n de las malas experiencias vividas en el grupo.
Es la identidad &laquo;real&raquo;, enterrada muy hondo, la que ve y registra las contradicciones, las preguntas y las desilusiones. Siempre me sorprende, aunque pas&eacute; por la misma experiencia durante mi desprogramaci&oacute;n, que durante las largas sesiones de una intervenci&oacute;n, mis clientes sean capaces de verbalizar incidentes negativos muy espec&iacute;ficos que ocurrieron en su etapa de miembros de una secta. Las personas son capaces de recordar cosas horribles, como ser violadas por el l&iacute;der de la secta, o verse forzadas a mentir, estafar o robar. A pesar de que en ese momento sab&iacute;an que estaban haciendo algo mal, o que se abusaba de ellos, no pod&iacute;an enfrentarse al hecho o actuar en su contra porque la identidad de la secta ten&iacute;a el control. Era s&oacute;lo cuando su identidad &laquo;real&raquo; recib&iacute;a permiso y se la alentaba a hablar que estas cosas llegaban a la conciencia. Por cierto que una parte esencial del asesoramiento en abandonos consiste en que la persona saque a la luz sus propias experiencias, de forma tal que pueda procesar&iacute;as.
En mi trabajo de asesor, he visto una y otra vez que la personalidad &laquo;real&raquo; tiene las claves de lo que hay que hacer para invertir el proceso de control mental. Est&aacute; claro que la personalidad &laquo;real&raquo; es la responsable de la aparici&oacute;n de las frecuentes enfermedades psicosom&aacute;ticas que sufren los miembros de las sectas. He conocido gente que hab&iacute;a desarrollado graves problemas epid&eacute;rmicos, con lo cual se evitaban los agotadores horarios de trabajo y ten&iacute;an tiempo para dormir. Otros desarrollaban asma o profundas reacciones al&eacute;rgicas para poder buscar atenci&oacute;n m&eacute;dica y ayuda en el exterior. La personalidad &laquo;real&raquo; se expresa tambi&eacute;n de otras maneras. Puede ejercer presi&oacute;n sobre la personalidad de la secta para ir a visitar a su familia, poniendo como excusa la necesidad de recoger ropas o dinero, o la de hacer nuevos reclutas. Tambi&eacute;n puede mostrar indicios de que la persona desea ser rescatada cuando habla con familiares o amigos. Diversas familias se han puesto en contacto conmigo despu&eacute;s de que su hijo o hija les dijera que no buscaran a un consejero profesional para que les sacara de la secta. Antes de que el adepto formulara tal advertencia, las familias ni siquiera ten&iacute;an idea de que exist&iacute;a alguien a quien pod&iacute;an pedirle ayuda.
La personalidad &laquo;real&raquo; tambi&eacute;n es la responsable de generar sue&ntilde;os tem&aacute;ticos. He conocido a centenares de ex miembros que me han contado que ten&iacute;an continuas pesadillas durante su permanencia en la secta. Eran los t&iacute;picos sue&ntilde;os donde aparec&iacute;an los temas de estar perdido, herido o atrapado. Me han explicado que en sus sue&ntilde;os estaban perdidos en un bosque oscuro, se ahogaban o estaban prisioneros en un campo de concentraci&oacute;n.
Algunas personas me han dicho que tuvieron una &laquo;revelaci&oacute;n&raquo; que les indicaba que deb&iacute;an abandonar el grupo. Comentaban que, en aquella &eacute;poca, ellos (con la identidad de la secta) no quer&iacute;an abandonar el grupo, pero que su experiencia &laquo;espiritual&raquo; era tan poderosa que siguieron las instrucciones y buscaron ayuda. Yo creo que Dios trabaja a trav&eacute;s de las personas, y que es capaz de indicarles que abandonen las sectas destructivas.
Mi creencia de que Dios act&uacute;a a trav&eacute;s de otras personas se basa, en parte, en una de mis propias experiencias. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de que abandonara la secta, por accidente escuch&eacute; a mi madre que hablaba con otra persona. Ella explicaba: &laquo;No se lo cuentes a Steve, pero rec&eacute; durante un a&ntilde;o para que Dios le rompiera una pierna. Yo dec&iacute;a: Querido Dios, no le hagas mucho da&ntilde;o. S&oacute;lo el necesario para que podamos encontrarlo y rescatarlo&raquo;. Me qued&eacute; anonadado y le pregunt&eacute; a mi madre por qu&eacute; no me lo hab&iacute;a contado despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. Ella me respondi&oacute;: &laquo;No est&aacute; bien rezar para pedir que alguien se haga da&ntilde;o. No quer&iacute;a que te enfadaras conmigo&raquo;. Claro que no me enfad&eacute;. En cambio, acudi&oacute; a mi memoria lo que me hab&iacute;a dicho uno de los enfermeros cuando me sacaban del interior de la furgoneta: &laquo;&iexcl;No est&aacute;s muerto de puro milagro!&raquo;.
Como hombre de fe, creo que Dios escuch&oacute; las oraciones de mi madre. Me romp&iacute; la pierna. Creo que en alg&uacute;n nivel inconsciente, mi yo &laquo;real&raquo; fue influido desde lo alto para que me quedara dormido y me despertara en el momento exacto. Desde luego, no puedo probarlo, pero he o&iacute;do hablar de otras personas que han sufrido &laquo;accidentes&raquo; que les condujeron a la libertad.
No importa el tiempo que una persona haya pasado en una secta destructiva, siempre hay esperanzas de poder ayudarla. No hace mucho habl&eacute; con una abuela de 85 a&ntilde;os de edad que abandon&oacute; una secta destructiva de Nueva jersey despu&eacute;s de estar quince a&ntilde;os en ella. Le brotaban las l&aacute;grimas mientras describ&iacute;a lo maravilloso que era volver a ser libre. Yo tambi&eacute;n lloraba. Sab&iacute;a exactamente lo que ella quer&iacute;a decir.
CAP&Iacute;TULO 5
Psicolog&iacute;a de la secta
Desde que abandon&eacute; la secta Moon, he aconsejado o hablado con m&aacute;s de un millar de ex miembros de sectas de todo tipo. Eran personas de la m&aacute;s variada extracci&oacute;n social, y sus edades iban desde los 22 hasta los 85 a&ntilde;os. A pesar de que resultaba evidente que algunos de ellos ten&iacute;an graves problemas emocionales antes de convertirse en adeptos, la gran mayor&iacute;a eran sujetos estables, inteligentes e idealistas, con una buena educaci&oacute;n y procedentes de familias respetables.
Este hecho no me sorprend&iacute;a demasiado, porque cuando yo era un l&iacute;der en los Moonies, hac&iacute;amos un reclutamiento selectivo de gente &laquo;valiosa&raquo;, es decir aquellos que eran fuertes, inquietos y estaban motivados. En cambio, el individuo con problemas emocionales siempre ten&iacute;a dificultades para ajustarse a la r&iacute;gida agenda diaria y &aacute; las enormes presiones psicol&oacute;gicas a que le somet&iacute;amos. Cuesta mucho tiempo, energ&iacute;a y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, as&iacute; que procur&aacute;bamos no desperdiciar nuestros recursos en alguien que, a lo mejor, en menos de un a&ntilde;o ya no pod&iacute;a soportar el esfuerzo.
Como cualquier otra empresa, todas' las grandes sectas vigilan la relaci&oacute;n coste/beneficio. Tienen miedo de que, si no lo hacen, sus organizaciones desaparezcan al cabo de unos a&ntilde;os. Las sectas que cuentan con m&aacute;s de una d&eacute;cada de existencia disponen de personal competente que se ocupa de los asuntos pr&aacute;cticos que cualquier organizaci&oacute;n con objetivos a largo plazo debe controlar.
Los grupos grandes se pueden permitir la contrataci&oacute;n de personas extra&ntilde;as para que realicen las tareas ejecutivas y profesionales, pero no se conf&iacute;a tanto en un profesional contratado como en alguien que est&aacute; comprometido emocionalmente con la secta. Adem&aacute;s, al adepto no le pagan por sus servicios. Las sectas intentan reclutar a profesionales para que administren sus asuntos y den una fachada respetable a la organizaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n para asegurarse el &eacute;xito.
Los for&aacute;neos que tratan con los l&iacute;deres de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que &eacute;stos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas m&aacute;s educadas, activas y capaces que puede encontrar. He escuchado comentarios como &eacute;stos: &laquo;No sab&iacute;a que hab&iacute;a tanta gente brillante en este tipo de grupos&raquo;, o &laquo;Aquel l&iacute;der es de verdad una persona muy agradable, bondadosa y muy inteligente. &iquest;Por qu&eacute; se habr&aacute; unido a un grupo como &eacute;ste?&raquo;
A veces me preguntan si existe lo que se puede considerar la t&iacute;pica &laquo;familia con problemas&raquo; de la cual provengan la mayor parte de los adeptos La respuesta a dicha pregunta es negativa. Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta. La variable importante no est&aacute; en la familia de los posibles miembros sino en el nivel de capacidad del reclutador.
La participaci&oacute;n en las sectas destructivas proporciona a algunos individuos una salida para diversos aspectos de si mismos que no encuentran en su vida familiar o en sus otras actividades sociales. Muchos hombres y mujeres sienten una aut&eacute;ntica necesidad de trabajar en equipo con otras personas en pro de las m&aacute;s variadas causas sociales o religiosas. Sin embargo, son relativamente pocas las comunidades que ofrezcan actividades organizadas de este tipo a las personas idealistas. La vida en una secta les brinda esta oportunidad, junto con los aparentes beneficios del &laquo;compa&ntilde;erismo&raquo; que se vive al participar en una intensa experiencia de grupo. Yo apoyo la b&uacute;squeda del individuo que quiere encontrar formas m&aacute;s significativas para desarrollar sus relaciones con otras personas, pero he aprendido que quienes se embarcan en esta b&uacute;squeda son a menudo m&aacute;s vulnerables que otros al reclutamiento por parte de las sectas destructivas
Tambi&eacute;n me he dado cuenta de que muchos j&oacute;venes idealistas reclutados por las sectas est&aacute;n en plena lucha por afirmar su personalidad, y que algunos atraviesan un per&iacute;odo de rebeli&oacute;n. Para esta gente la pertenencia a una secta puede ser una forma de sustituir a su familia por los l&iacute;deres del grupo mientras se alejan del hogar. A veces me he encontrado con problemas mas graves, como el alcoholismo o la drogadicci&oacute;n en el seno familiar, lo que hace que la persona sienta intensos deseos de alejarse de la familia disfuncional tan pronto como sea posible. Sin embargo, no parece ser &eacute;ste el tipo de familia patr&oacute;n de la que provienen los novicios. La mayor&iacute;a de las familias son relativamente normales.
&iquest;Qu&eacute; hace que una persona sea vulnerable a las sectas? &iquest;C&oacute;mo es posible que una persona amable, inteligente y cari&ntilde;osa se convierta en miembro de una secta destructiva? Si es como la mayor parte de los miembros, probablemente le habr&aacute;n abordado durante un momento de mucho estr&eacute;s, o tal vez cuando ocurr&iacute;a un cambio importante en su vida.
El estr&eacute;s es algo habitual en el mundo moderno. Mucha gente experimenta una intensa presi&oacute;n en el trabajo o en la escuela, o tensiones originadas por problemas familiares, relaciones sociales, trastornos de salud, nuevos trabajos, cambio de casa, falta de recursos econ&oacute;micos o combinaciones de varias de estas causas al mismo tiempo. Por lo general, nuestros mecanismos de defensa nos ayudan a salir del paso, pero todos pasamos por momentos en que somos vulnerables.
A pesar de que en momentos de debilidad podemos sucumbir al control mental, esto no significa que sea permanente. Cuando los reclutas abandonan el entorno del grupo durante el tiempo suficiente para poder descubrir libros, art&iacute;culos o testimonios de ex miembros, casi siempre se desvinculan de la secta. El problema se presenta en caso de que las personas dependan del grupo para toda la informaci&oacute;n clave. Al no tener a mano nada mejor, le otorgan a los miembros y a los l&iacute;deres de la secta los beneficios de la duda. Pueden creer que cualquier problema que surja no es m&aacute;s que el resultado de la idiosincrasia particular de un miembro, y no del sistema en s&iacute;.
Un ex miembro al que atend&iacute; me dijo que cada vez que pillaba a su reclutador Moonie en una mentira, no le prestaba atenci&oacute;n porque pensaba que mentir era un problema personal suyo Estos errores de juicio son comunes entre las personas que desconocen la naturaleza de las sectas.
Este cap&iacute;tulo tiene la intenci&oacute;n de ayudarle a &laquo;ponerse en la piel&raquo; del miembro de una seca, a comprender su psicolog&iacute;a y algo de c&oacute;mo es su vida dentro del grupo. En la primera mitad del cap&iacute;tulo se identifican algunos de los temas b&aacute;sicos de la vida en las sectas destructivas, el com&uacute;n denominador que todas comparten en lo que dicen y hacen. La segunda parte se centra en c&oacute;mo es la vida personal en una secta destructiva, mediante el an&aacute;lisis de los perfiles de diversas personas que han pertenecido a una secta. Yo he conocido a algunas de ellas durante mucho tiempo. Con la excepci&oacute;n de Elizabeth Rose, han abandonado las sectas a las que pertenec&iacute;an y me han dado permiso para utilizar sus nombres verdaderos y verificar que sus historias fuesen ciertas. No importa lo extra&ntilde;o que puedan parecer estos relatos, son absolutamente ver&iacute;dicos.

La experiencia en la secta
&iquest;C&oacute;mo es la experiencia de vivir en una secta destructiva que utiliza el control mental? &iquest;Qu&eacute; se siente? &iquest;Qu&eacute; se piensa?
Dado que existen tantos tipos diferentes de sectas que practican el control mental, ser&iacute;a imposible describir las creencias y pr&aacute;cticas de cada una. La mejor manera para obtener datos de un grupo concreto es localizar a un ex miembro, o al menos buscar un relato escrito por un ex miembro. Un pariente preocupado puede aprender la jerga especial de un grupo en particular y sus palabras en clave. Los ex miembros son una gran fuente de informaci&oacute;n, porque nadie mejor que ellos conoce la experiencia de vivir en una secta.
A pesar de que las sectas destructivas pueden presentar diferencias individuales, hay ciertos tenias de la pertenencia a una secta que son m&aacute;s o menos universales. Y al decir &laquo;temas&raquo; me refiero a los aspectos de la ense&ntilde;anza en el grupo, a su vida social, y a las creencias que se convierten en factores poderosos en -y de hecho determinan- la vida diaria del adepto. Desde luego, el grado en que estos temas influyen en las personas depende de la fortaleza del v&iacute;nculo (&iquest;vive con el grupo o tiene su propia casa?), de cu&aacute;nto tiempo hace que es miembro y de cu&aacute;l es el nivel jer&aacute;rquico que ha conseguido. Para la mayor&iacute;a de los adeptos, los siguientes temas estar&aacute;n muy pr&oacute;ximos a sus propias experiencias.
La doctrina es la realidad
No hay lugar en un entorno de control mental para considerar las creencias del grupo como simple teor&iacute;a, o como un medio para interpretar o buscar la realidad La doctrina es la realidad. Algunas sectas llegan tan lejos que ense&ntilde;an que todo el mundo material es una ilusi&oacute;n, y en consecuencia todos los pensamientos, deseos y acciones (excepto los prescritos por la secta) no tienen existencia real.
Las doctrinas sectarias m&aacute;s eficaces son, en palabras de Eric Hoifer, &laquo;aquellas que son inverificables y no evaluables&raquo;.1 Pueden ser tan intrincadas que se necesitar&iacute;a a&ntilde;os de esfuerzos para ponerlas en claro. (Pero, desde luego, no hay tiempo disponible, porque para entonces los novicios ya han dejado de estudiar la doctrina y han sido destinados a fines m&aacute;s pr&aacute;cticos, como salir a recaudar fondos y reclutar adeptos.) La doctrina debe ser aceptada, no comprendida. As&iacute; pues, la doctrina debe ser vaga y global, a la vez que lo bastante sim&eacute;trica como para que parezca congruente. Su poder proviene de afirmar que hay una sola y &uacute;nica verdad que lo abarca todo.
Dado que el control mental se basa en la creaci&oacute;n de una nueva identidad en el individuo, la, doctrina sectaria requiere siempre que la persona desconf&iacute;e de s&iacute; misma. La doctrina se convierte en el &laquo;programa maestro&raquo; de todos lo pensamientos, sentimientos y acciones. Y puesto que es la VERDAD, perfecta y absoluta, cualquier fallo que se detecte se atribuye a un reflejo de las propias imperfecciones del creyente. Se le ense&ntilde;a que debe seguir las f&oacute;rmulas prescritas aunque en realidad no las comprenda. Al mismo tiempo, se le dice que debe intentar esforzarse m&aacute;s en su trabajo y tener m&aacute;s fe para poder llegar a comprender la verdad con mayor claridad.
La realidad es blanca o negra, el Bien contra el Mal
Incluso las doctrinas sectarias m&aacute;s complejas, en &uacute;ltima instancia, reducen la realidad a dos polos b&aacute;sicos: blanco o negro; bueno o malo; mundo espiritual o mundo f&iacute;sico; nosotros o ellos.
Jam&aacute;s hay lugar para el pluralismo. La doctrina no permite que ning&uacute;n grupo exterior sea reconocido como v&aacute;lido (bueno, creyente, etc.) porque significar&iacute;a una amenaza al monopolio que la secta ejerce sobre la verdad. Tampoco hay lugar para la interpretaci&oacute;n o la desviaci&oacute;n. Si la doctrina no le ofrece una respuesta directa, el adepto debe formular la pregunta a un l&iacute;der. Si &eacute;ste no tiene una respuesta, siempre puede eludir la pregunta calific&aacute;ndola de poco importante o improcedente.
Los demonios dom&eacute;sticos var&iacute;an de un grupo a otro. Pueden ser instituciones pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas (comunismo, socialismo o capitalismo), los profesionales de la salud mental (psiquiatras, desprogramadores) o entidades metaf&iacute;sicas como Satan&aacute;s, los esp&iacute;ritus, seres extraterrestres, e incluso las crueles leyes de la naturaleza. Se da por cierto que los demonios se han apoderado de los cuerpos de padres, amigos, ex miembros, periodistas, y de todo aquel que critique a la secta. Las &laquo;grandes conspiraciones&raquo; que trabajan para acabar con el grupo son, desde luego, la prueba de su gran importancia.
Algunas sectas practican la paranoia ps&iacute;quica, pues asegura a sus adeptos que los esp&iacute;ritus les observan continuamente, y que pueden llegar incluso a apoderarse de ellos cada vez que sienten o piensan en desacuerdo con las normas de la secta. Un l&iacute;der de los Moon llev&oacute; a centenares de miembros a presenciar la proyecci&oacute;n de El Exorcista, que muestra horribles escenas de posesi&oacute;n demon&iacute;aca. Despu&eacute;s les dijo que correr&iacute;an la misma suerte si alguna vez pensaban en abandonar el grupo. Esta pel&iacute;cula fue un magn&iacute;fico medio para la inducci&oacute;n de fobias.
Mentalidad elitista
A los miembros se les hace sentir que forman parte de un cuerpo de &eacute;l&iacute;te de la humanidad. Este sentimiento de ser especial, de participar en los actos m&aacute;s importantes de la historia humana como parte de una vanguardia de creyentes comprometidos, es &eacute;l fuerte v&iacute;nculo emocional que mantiene a la gente haciendo sacrificios y trabajando al m&aacute;ximo.
Como comunidad, sienten que han sido escogidos (por Dios, la historia o cualquier otra fuerza sobrenatural) para sacar a la humanidad de las tinieblas y conducirla a la nueva era de los iluminados, Los adeptos tienen un gran sentido no s&oacute;lo de su misi&oacute;n sino tambi&eacute;n de su lugar especial en la historia, y est&aacute;n convencidos de conseguir el reconocimiento de las generaciones futuras por su grandeza En los Moonies nos dec&iacute;an que se erigir&iacute;an monumentos y se dar&iacute;an nuestros nombres a lugares hist&oacute;ricos para conmemorar nuestra memoria y nuestro sacrificio.
Resulta ir&oacute;nico que los miembros de una secta miren por encima del hombro a los adeptos de los otros grupos. Son muy r&aacute;pidos en percatarse de que: &laquo;Aqu&eacute;llos est&aacute;n en una secta&raquo;, o &laquo;A ellos s&iacute; que les han lavado el cerebro&raquo;. Son incapaces de desmarcarse de su propio entorno y contemplarse a s&iacute; mismos de forma objetiva.
Estos sentimientos de elitismo y predestinaci&oacute;n, sin embargo, conllevan una pesada responsabilidad, pues les dicen que si no cumplen a conciencia con sus obligaciones, le est&aacute;n fallando a la humanidad.
El miembro de base se muestra humilde ante sus superiores y los reclutas en potencia, pero arrogante frente a los extra&ntilde;os. A casi todos los miembros les han dicho en el momento de su adhesi&oacute;n que llegar&aacute; un d&iacute;a en que se convertir&aacute;n en l&iacute;deres. Sin embargo, los ascensos se conseguir&aacute;n tan s&oacute;lo con un rendimiento notable &oacute; mediante el compromiso pol&iacute;tico. 'Pero al final, por supuesto, la &eacute;lite que ostenta el poder real sigue siendo reducida. La mayor parte de los adeptos no llegan nunca a ser l&iacute;deres, sino que permanecen entre los miembros de base.
Pese a ello, se consideran a s&iacute; mismo mejores, con m&aacute;s conocimientos y m&aacute;s poderosos que cualquier otro ser en el mundo. Como resultado, a menudo los miembros se sienten m&aacute;s responsables de lo que han sido en toda su vida. Caminan como si tuvieran que soportar sobre sus hombros el peso del mundo. Los adeptos no entienden lo que quieren decir los for&aacute;neos cuando afirman que no hay que intentar escapar de la realidad y de la responsabilidad afili&aacute;ndose a una secta.
La voluntad del grupo sobre la voluntad individual
En todas las sectas destructivas, el individuo deber&aacute; someterse al grupo. La &laquo;intenci&oacute;n total&raquo; debe ser el foco; la &laquo;intenci&oacute;n personal&raquo; debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en s&iacute; mismo o para s&iacute; mismo est&aacute; mal. El grupo es lo primero. La obediencia absoluta a los superiores es uno de los puntos en que coinciden la pr&aacute;ctica totalidad de las sectas. El individualismo es el mal. La conformidad, el bien.
Todo el sentido de la realidad de un adepto se basa en referencias externas: aprende a ignorar su ser interior y conf&iacute;a en la figura autoritaria exterior. Aprende a mirar a los dem&aacute;s en busca de gu&iacute;a y significados. He observado que los miembros de base, sin excepci&oacute;n, tienen dificultades para tomar decisiones, tal vez por el excesivo &eacute;nfasis puesto en las referencias externas. En este estado de extrema dependencia, los adeptos necesitan que alguien les diga qu&eacute; deben pensar, sentir y hacer.
Los l&iacute;deres de las diferentes sectas utilizan t&aacute;cticas muy similares para fortalecer la dependencia. Con mucha frecuencia, env&iacute;an a los miembros a nuevos lugares que &eacute;stos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el &uacute;nico fin de mantenerles desequilibrados. Otra t&eacute;cnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar. Les aseguran que si son &laquo;puros&raquo; tendr&aacute;n &eacute;xito, y les obligan a confesar que son &laquo;impuros&raquo; cuando fracasan.
La obedienda estn~~a: imitaci&oacute;n del l&iacute;der
Al nuevo miembro se le induce muy a menudo a que abandone sus antiguos patrones de comportamiento y se convierta en un &laquo;dedicado&raquo;, mediante el aparejamiento con otro miembro m&aacute;s antiguo de la secta que ser&aacute; el modelo que deber&aacute; imitar. Se urge al reci&eacute;n llegado a que sea esa otra persona. Tambi&eacute;n se incita a los l&iacute;deres de nivel medio a que copien a sus superiores, siendo el mism&iacute;simo l&iacute;der supremo el modelo final que todos deber&aacute;n imitar.
Una raz&oacute;n para que hasta al m&aacute;s ingenuo de los observadores le resulten algo raros los miembros de una secta es que todos tienen los mismo modales, usan prendas muy similares y hablan de la misma manera. Lo que el observador est&aacute; viendo es la personalidad del l&iacute;der transmitida a trav&eacute;s de varias etapas de modelado.
La felicidad a trav&eacute;s del buen rendimiento
Una de las m&aacute;s atractivas cualidades de la vida en las sectas es el sentido de comunidad que inspira. Al principio el amor parece ser incondicional e ilimitado, y los nuevos miembros se ven arrastrados a una luna de miel llena de alabanzas y atenciones. Pero al cabo de unos meses, conforme el adepto se involucra m&aacute;s en la secta, las alabanzas y las atenciones se vuelcan hacia los nuevos reclutas. El miembro de la secta aprende que el amor no es incondicional, sino que depende de su buen rendimiento.
Los comportamientos son controlados a trav&eacute;s de las recompensas y castigos. Se utiliza la competencia para estimular y avergonzar a los miembros a fin de que sean m&aacute;s productivos. Si las cosas no van bien -se consiguen pocos reclutas, ataques de la prensa, deserciones- es una falta personal del miembro, y su raci&oacute;n de &laquo;felicidad&raquo; le ser&aacute; retenida hasta que el problema sea solucionado. En algunas sectas piden a los individuos que confiesen sus pecados para tener garantizada la &laquo;felicidad&raquo; y, en caso de que no recuerden ninguno, que se los inventen. Al final llegan a creer que de verdad han cometido los pecados inexistentes
Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los l&iacute;deres. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el l&iacute;der), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podr&iacute;a llevarse a otros con &eacute;l. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el &laquo;amor&raquo; que se le dirig&iacute;a se convierte en irritaci&oacute;n, odio y burla.
Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos &iacute;ntimos, sobre todo los negativos. Esta caracter&iacute;stica de la vida en una secta, prevalece incluso cuando el adepto siente que est&aacute; unido a sus camaradas como nunca lo ha estado con cualquier otra persona. Cuando pasan vicisitudes (al recaudar fondos en el crudo invierno o bajo el t&oacute;rrido sol del verano) o son perseguidos (la polic&iacute;a los arresta por infracciones de la ley o son molestados por personas extra&ntilde;as), tienen una excepcional sensaci&oacute;n de profunda camarader&iacute;a y de compartir el martirio. Pero ya que la &uacute;nica fidelidad real es hacia el l&iacute;der, una observaci&oacute;n m&aacute;s profunda demuestra que tales lazos en el fondo son d&eacute;biles, y a veces producto de la fantas&iacute;a.
La manipulaci&oacute;n mediante el miedo y la culpa
El miembro de una secta llega a vivir dentro de un &aacute;mbito delimitado por el miedo, la culpa y la verg&uuml;enza. Los problemas son siempre una falta del adepto, y se deben a la debilidad de su fe, a su falta de comprensi&oacute;n, a &laquo;padres malos&raquo;, a esp&iacute;ritus perversos, o lo que sea. Se siente constantemente culpable por no dar la talla. Llega a creer que &laquo;el demonio&raquo; le persigue.
En todas las sectas destructivas que he conocido, el miedo es el principal motivador. Cada grupo tiene su propio diablo particular agazapado a la vuelta de la esquina que espera a los miembros para tentarlos y seducirlos, para matarlos o volverlos locos. Cuanto m&aacute;s vivo y tangible es el demonio que la secta puede conjurar, m&aacute;s intensa es la cohesi&oacute;n que alimenta.
Altibajos emocionales
La vida en la secta es como un viaje en una monta&ntilde;a rusa. El adepto oscila entre la felicidad extrema de experimentar la &laquo;verdad&raquo; junto a una &eacute;l&iacute;te privilegiada, y el aplastante peso de la culpa, el miedo y la verg&uuml;enza. Los problemas son siempre debidos a su incapacidad, no a la del grupo. Es el eterno culpable por no alcanzar las metas. Si plantea objeciones, se le aplicar&aacute; el &laquo;tratamiento de silencio&raquo; o se le trasladar&aacute; a otra parte del grupo.
Estos extremos imponen una pesada carga en la capacidad de la persona para funcionar. Cuando los miembros est&aacute;n &laquo;arriba&raquo;, pueden convertir su celo en una gran productividad y capacidad de persuasi&oacute;n. Pero cuando caen, se transforman en unos completos in&uacute;tiles.
La mayor&iacute;a de las sectas no permiten que los &laquo;bajones&raquo; duren demasiado tiempo. Un procedimiento habitual consiste en someterlo nuevamente al adoctrinamiento para que vuelva a funcionar. No es raro que alguien reciba un adoctrinamiento formal varias veces al a&ntilde;o. Algunos de los miembros m&aacute;s antiguos se queman sin llegar a renunciar. Estos individuos ya no pueden soportar por m&aacute;s tiempo la carga &oacute; la presi&oacute;n para que rindan, y comienzan a se&ntilde;alar las incongruencias en la pol&iacute;tica del grupo. Se les puede enviar a que realicen tareas manuales en lugares alejados donde no molesten, y se espera que permanezcan all&iacute; durante el resto de su vida; &oacute; si se convierten en una carga, se les pide (o se les ordena) que se marchen. A uno de mis clientes le hab&iacute;an enviado d&eacute; vuelta con su familia, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os en la secta, porque hab&iacute;a comenzado a solicitar que le trataran mejor y que le dejaran dormir un poco m&aacute;s.
Cambios en la orientaci&oacute;n temporal
Una interesante din&aacute;mica de las sectas es que tienden a cambiar la relaci&oacute;n de la persona con su pasado, su presente y su futuro. Como ya he mencionado antes, el pasado del miembro es reescrito. Tiende a observar su vida pasada con una memoria distorsionada que lo pinta todo de color oscuro. Aun los recuerdos m&aacute;s positivos son desviados hacia lo malo.
El sentido que del presente tiene el adepto tambi&eacute;n es manipulado. Experimenta una gran sensaci&oacute;n de urgencia por realizar las tareas que le han asignado. Recuerdo muy bien la sensaci&oacute;n constante de que hab&iacute;a una bomba de relojer&iacute;a bajo mis pies y que el mundo pod&iacute;a convertirse en un infierno o en un para&iacute;so seg&uacute;n mi capacidad para realizar el proyecto en curso.
Muchas sectas ense&ntilde;an que el fin del mundo est&aacute; a la vuelta de la esquina. Algunas dicen que ellas evitan su llegada; otras simplemente creen que sobrevivir&aacute;n. Cuando est&aacute;s siempre demasiado ocupado con proyectos tan cr&iacute;ticos -durante d&iacute;as, semanas, y meses- todo se hace borroso.
Para el miembro de una secta, el futuro es el tiempo en que ser&aacute; recompensado porque ya se habr&aacute; producido el gran cambio (o puede ser tambi&eacute;n donde reciba su castigo). En casi todos los grupos, el l&iacute;der proclama que tiene el control del futuro, o al menos es el &uacute;nico que lo conoce. Sabe c&oacute;mo pintar visiones del para&iacute;so celestial o del infierno para dirigir a los adeptos hacia un camino u otro. Muchos grupos tienen incluso calendarios para el fin del mundo, que por lo general debe producirse entre los dos y cinco a&ntilde;os pr&oacute;ximos: lo bastante lejano para que no se demuestre lo contrario demasiado pronto, y lo bastante cercano como para que provoque un impacto emocional. Estas predicciones tienen la virtud de desaparecer de escena a medida que se aproxima la gran fecha. Otros grupos, en cambio, mantienen la fecha hasta que llega el d&iacute;a anunciado y no sucede nada.
Por lo general, el l&iacute;der se limita a fijar una nueva fecha que aplaza el gran momento unos cuantos a&ntilde;os. Despu&eacute;s de hacerlo unas cuantas veces, puede ocurrir que algunos de los miembros m&aacute;s antiguos se vuelvan c&iacute;nicos respecto al tema. Para aquel entonces, desde luego, ya hay miembros nuevos que no saben que el l&iacute;der ha modificado las fechas varias veces. Cuando yo estaba en los Moonies, nadie conoc&iacute;a las fracasadas profec&iacute;as de Moon acerca de que este viejo mundo se acabar&iacute;a con la toma del Poder por la secta en 1960, y despu&eacute;s en 1967. Moon predijo que la tercera guerra mundial estallar&iacute;a en 1977. Cuando no fue as&iacute;, todas las miradas convergieron en 1981. Las personas reclutadas alrededor de 1977 me han dicho que recordaban con toda claridad la m&aacute;gica excitaci&oacute;n que despertaban las palabras &laquo;&iexcl;1981!&raquo; cuando las o&iacute;an susurradas en boca de los conferenciantes. Cuando en 1981 el &uacute;nico hecho importante para la Iglesia de la Unificaci&oacute;n fue la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca (Moon estuvo presente en la toma de posesi&oacute;n), los rumores ya se&ntilde;alaban nuevas fechas que pospon&iacute;an el acontecimiento.
No hay salida
En las sectas destructivas, jam&aacute;s existe una raz&oacute;n leg&iacute;tima para marcharse. A diferencia de las organizaciones no sectarias que reconocen el derecho inherente a la persona de abandonarlas, los grupos que practican el control mental dejan bien claro que no existe un modo leg&iacute;timo para dejarla. Se dice a los adeptos que las causas que llevan al abandono son la debilidad, la locura, las tentaciones, el lavado de cerebro (hecho por los desprogramadores), el orgullo, el pecado, etc.
A los miembros se les adoctrina concienzudamente para que crean que si alguna vez se marchan, las consecuencias ser&aacute;n terribles para ellos, sus familias y la humanidad., A pesar de que los miembros a menudo dicen: &laquo;Dame un motivo que sea mejor que el m&iacute;o y me marchar&eacute;&raquo;, no se les permite contar con el tiempo ni los medios intelectuales para probar tal afirmaci&oacute;n a s&iacute; mismos. Est&aacute;n encerrados en una prisi&oacute;n psicol&oacute;gica.

Las personas que han estado all&iacute;
Las personas que se unen a las sectas destructivas viven algunas experiencias tan terriblemente dolorosas que se niegan a recordarlas. Incluso despu&eacute;s de haber recibido tratamiento, algunos antiguos miembros no desean comunicar sus experiencias de una manera p&uacute;blica. Otros, en cambio, est&aacute;n convencidos de que la sociedad en general tendr&iacute;a que comprender los sufrimientos que padecieron mientras estaban sometidos a control mental, y no tienen miedo de dar sus nombres. Aunque yo comprendo muy bien la reticencia de quienes desean mantener el anonimato, tambi&eacute;n admiro el coraje de aquellos que dan un paso al frente y exponen sus historias. Estas personas son m&aacute;s fuertes desde el momento que son capaces de compartir sus vivencias personales, y tambi&eacute;n nos ofrecen una valiosa fuente de informaci&oacute;n sobre la experiencia de ser reclutado, vivir en una secta destructiva y abandonarla.
Carol Giambalvo y el &laquo;est&raquo;
En la pasada d&eacute;cada, un elevado n&uacute;mero de personas ha conocido las en&eacute;rgicas t&aacute;cticas reclutadoras de programas de entrenamiento en concienciaci&oacute;n a gran escala tales como el est, rebautizado en la actualidad como Forum. Werner Erhard estima que m&aacute;s de 750.000 personas han tomado parte en el entrenamiento est/Forum, y que m&aacute;s de cinco millones han sido enroladas en el Hunger Project (Proyecto Hambre). Sin embargo, la mayor&iacute;a de las personas que pagan cientos de d&oacute;lares para asistir a los programas de Erhard no participan en los numerosos seminarios para &laquo;graduados&raquo;, promovidos con gran entusiasmo. No obstante, hay quien entra a formar parte del personal o se hace voluntario gratuito. De acuerdo con las experiencias de algunos ex miembros a los que he atendido, el programa est m&aacute;s intenso incluye algunos de los rasgos que he definido antes como caracter&iacute;sticos de una secta destructiva.
Si bien muchos graduados est hablan de los resultados positivos conseguidos en el entrenamiento, otros advierten de sus peligros, entre ellos las perturbaciones psiqui&aacute;tricas.5 Robert Tucket, director ejecutivo del Toronto Council on Mind Abuse (Consejo sobre Abuso Mental, de Toronto) dice que el Consejo ha recibido y recibe todav&iacute;a m&aacute;s quejas sobre el est que sobre cualquier simple grupo. &laquo;Estas quejas&raquo;, ha dicho Tucker, &laquo;est&aacute;n en consonancia con nuestros informes sobre los efectos de las sectas. En mi opini&oacute;n, Wener Erhard est&aacute; explotando el deseo de la gente de tener un alto grado de concienciaci&oacute;n y est&aacute; comercializando una especie de "iluminaci&oacute;n instant&aacute;nea". Pienso que al crear una primera experiencia de amplia concienciaci&oacute;n, consigue el control sobre las personas que creen que &eacute;l y sus seminarios son la fuente de la experiencia. Y pienso que esto manipula y distorsiona profundamente el significado de iluminaci&oacute;n.&raquo;6
Carol, una activa mujer de poco m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, conoci&oacute; a Noel cuando &eacute;ste todav&iacute;a se estaba recuperando de su divorcio despu&eacute;s de veinticinco a&ntilde;os de casado. Se enamoraron y se casaron. Noel, consejero de escuelas primarias ya retirado, hab&iacute;a participado en el entrenamiento est y se lo recomend&oacute; a Carol. juntos, se convirtieron en &laquo;adictos a los talleres de trabajo&raquo; y asistieron a seminario tras seminario.
Durante la &eacute;poca en que ambos estaban en el est, la hija que Noel hab&iacute;a tenido en su primer matrimonio se incorpor&oacute; a los hare Krishnas. Al principio, los Giambalvo se mostraron muy comprensivos y apoyaron la decisi&oacute;n de su hija. Pero luego comenzaron a notar sus dr&aacute;sticos cambios de personalidad y decidieron investigar las sectas y el control mental. Intentaron que recibiera asesoramiento profesional para abandonar el grupo, pero el intento no result&oacute; y volvi&oacute; a &eacute;l. Pasado un tiempo, la muchacha sufri&oacute; una crisis nerviosa y fue expulsada de los Krishnas, Sin embargo, debido a lo que hab&iacute;an aprendido, los Giambalvo se interesaron por el problema de las sectas y comenzaron a dar conferencias sobre el tema. &laquo;Es increible pensar&raquo;, opina ahora Carol, &laquo;que estuvi&eacute;ramos advirtiendo al p&uacute;blico acerca de los peligros de otros grupos y sin embargo no nos di&eacute;ramos cuenta de cu&aacute;n atrapados est&aacute;bamos en el est.&raquo;
Los Giambalvo, como muchos otros, se equivocaron al pensar que los individuos deben vivir juntos en una comunidad cerrada para ser afectados negativamente por su integraci&oacute;n en una secta. A pesar de que su participaci&oacute;n en las actividades est era considerable, viv&iacute;an en una c&oacute;moda casa en Long Island. S&oacute;lo cuando comenzaron a analizar las t&eacute;cnicas y procedimientos espec&iacute;ficos empleados en los seminarios est y en las reuniones del Hunger Project, reconocieron los elementos de enga&ntilde;o y de control mental practicados por la organizaci&oacute;n. Se dieron de baja e iniciaron el dif&iacute;cil proceso de analizar sus experiencias.
Durante una charla que pronunci&oacute; en una reuni&oacute;n en la secci&oacute;n noreste de la CuIt Awareness Network (Red de Alerta ante las Sectas), Carol describi&oacute; el momento de su &laquo;derrumbe&raquo; durante el per&iacute;odo de adoctrinamiento.8 Le dijo a la audiencia: &laquo;Recuerdo que formul&eacute; una pregunta al director del seminario, y su respuesta fue algo parecido a "&iexcl;C&oacute;mo lo puede saber! &iexcl;Usted est&aacute; sentada en el banquillo de las v&iacute;ctimas!". Cuando me pregunt&oacute; por qu&eacute; estaba sentada all&iacute;, le expliqu&eacute; que era porque sufr&iacute;a de diabetes. En cuesti&oacute;n de segundos, me acus&oacute; de crear mi propia diabetes cuando era ni&ntilde;a con el prop&oacute;sito de atraer la atenci&oacute;n de mi madre; me avergonz&oacute; delante de 250 personas M&aacute;s o menos vino a decir que si yo deseaba "borrar" m&iacute; enfermedad, pod&iacute;a hacerlo porque yo ten&iacute;a el poder para crear mi realidad. Fue una buena cosa que no dejara de tomar la insulina. Me podr&iacute;a haber muerto&raquo;.
Sin embargo, Carol permaneci&oacute; en el seminario y asisti&oacute; a muchos m&aacute;s. Al final, ella y su marido se convirtieron en dos de los primeros 70 l&iacute;deres instructores del Hunger Project, fundado por Werner Erhard. Estuvieron en activo durante m&aacute;s de cinco a&ntilde;os, alentando a la gente para que participara en el est y enrolando voluntarios para el proyecto. En el momento cumbre de su actividad, Carol y NoeI pasaban entre sesenta y setenta horas a la semana ocupados en su trabajo como voluntarios gratuitos para el Hunger Project, tiempo que ahora lamentan no haber destinado a trabajar para una organizaci&oacute;n dedicada a repartir alimentos entre la gente necesitada, en lugar de recaudar millones de d&oacute;lares empleados en promover la idea de Erhard de que si la mayor parte de la humanidad &laquo;borraba el hambre&raquo;, &eacute;sta desaparecer&iacute;a.
Carol es en la actualidad coordinadora nacional de FOCUS, una organizaci&oacute;n de apoyo e informaci&oacute;n para ex miembros de sectas. Con Noel, dedica mucho tiempo al asesoramiento de personas que abandonan las sectas.
Elizabeth Rose y la organizaci&oacute;n de Lyndon LaRouche
&iquest;Ha estado usted alguna vez en un aeropuerto y ha pasado por delante de una mesa repleta de folletos y carteles que proclaman &laquo;Tirad a Jane Fonda a los tiburones&raquo;, &laquo;Cuarentena para los enfermos de SIDA&raquo; o &laquo;Fabriquemos armas lanzarrayos de part&iacute;culas para defender Am&eacute;rica&raquo;? Si es as&iacute;, entonces ha visto a miembros de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de Lyndon LaRouche. En la actualidad, acusados de fraude en el uso de tarjetas de cr&eacute;dito (utilizar las tarjetas de los afiliados para comprar las revistas y peri&oacute;dicos del grupo y cargar en cuenta cantidades no autorizadas) y obstrucci&oacute;n a la justicia, varios miembros de la organizaci&oacute;n LaRouche esperan ser llevados a juicio.9 LaRouche, que se ha presentado como candidato en las tres &uacute;ltimas elecciones presidenciales, afirma que Henry Kissinger act&uacute;a como un esp&iacute;a ruso, que la reina Isabel tolera el tr&aacute;fico de drogas, y que s&oacute;lo &eacute;l puede salvar a Estados Unidos.10
LaRouche se aprovecha de los temores de la gente y de su patriotismo para que le apoyen &eacute;l y a su organizaci&oacute;n.11 Tras su etapa marxista, se pas&oacute; a la extrema derecha m&aacute;s virulenta, e incluso ha establecido una &laquo;red de inteligencia&raquo; que a lo largo de los a&ntilde;os ha prestado servicios a particulares y gobiernos.12
Elizabeth Rose,13 una mujer de 85 a&ntilde;os de edad, fue reclutada por la organizaci&oacute;n LaRouche poco despu&eacute;s del fallecimiento de su marido y de su hermana, lo que la oblig&oacute; a vivir sola por primera vez en su vida. Miembros de la organizaci&oacute;n LaRouche la llamaron por tel&eacute;fono, se encontraron con que se mostraba receptiva, y comenzaron a visitarla con frecuencia durante la noche. Al cabo de tres semanas, seg&uacute;n inform&oacute; su hija Nancy Day, Elizabeth Rose entreg&oacute; a la organizaci&oacute;n m&aacute;s de 800.000 d&oacute;lares en acciones, que eran propiedad de la familia, en calidad de pr&eacute;stamo, pues estaba convencida, seg&uacute;n declar&oacute;, de que iba a ayudar a &laquo;salvar el mundo&raquo;. Elizabeth tambi&eacute;n cont&oacute; a su hija que con su afiliaci&oacute;n ayudar&iacute;a a la &laquo;colonizaci&oacute;n de Marte&raquo;, y que tal vez ella fuese &laquo;la primera abuela en ir a Marte&raquo;.
En octubre de 1986, el IRS y agentes del estado de Virginia irrumpieron en el cuartel general de LaRouche en Leesburgh y encontraron documentos que demostraban la existencia de m&aacute;s de 4.500 operaciones de pr&eacute;stamos, que afectaban a 3.000 personas en 50 estados y 12 pa&iacute;ses, por los que la organizaci&oacute;n hab&iacute;a recibido m&aacute;s de 30 millones de d&oacute;lares. Se estim&oacute; que al menos el 70% de las v&iacute;ctimas eran personas ancianas, y no encontraron documento alguno que demostrara que se hab&iacute;an realizado las devoluciones seg&uacute;n lo estipulado en los t&eacute;rminos de los contratos.
A pesar de que Nancy Day consigui&oacute; el fallo favorable de los tribunales, y pudo evitar as&iacute; que su madre entregara m&aacute;s valores al grupo, Elizabeth Rose contin&uacute;a trabajando para la organizaci&oacute;n LaRouche. Es muy persuasiva y eficaz a la hora de convencer a otros ancianos de que entreguen sus ahorros, a cambio de pagar&eacute;s con un 10% de inter&eacute;s. Igual que hicieron con ella cuando la abordaron los adeptos de LaRouche, apela tanto a los sentimientos patri&oacute;ticos de la gente como a su temor de qu&eacute; los bancos &laquo;no son de fiar&raquo;. Viaja por todo el mundo para defender la organizaci&oacute;n LaRouche, convencida de que la persecuci&oacute;n contra el grupo est&aacute; inspirada por la propaganda izquierdista.
Patrick Ryan y la Meditaci&oacute;n Transcendental
Patrick Ryan, en la actualidad un empresario de &eacute;xito, estuvo relacionado con la Meditaci&oacute;n Transcendental (MT) durante diez a&ntilde;os. Es graduado por la Maharishi International University (MIU) de Fairfield, Iowa, una instituci&oacute;n de reconocido prestigio. La mayor&iacute;a de la gente piensa que la MT es una forma inocente de relajarse a trav&eacute;s de la meditaci&oacute;n. Pero para todos aquellos que se comprometen en profundidad con la organizaci&oacute;n de la MT, adquiere los rasgos de las sectas destructivas.
Hace ya tiempo que Pat fund&oacute; un grupo de apoyo llamado TM-Ex para los antiguos miembros, y habla sin tapujos sobre los aspectos m&aacute;s oscuros del movimiento. &laquo;Tiene todas las caracter&iacute;sticas de una secta destructiva&raquo;, se&ntilde;ala. &laquo;Muchos de mis amigos y yo mismo hemos sufrido un grave da&ntilde;o por nuestra participaci&oacute;n en el asunto.&raquo;
Como la mayor&iacute;a de las sectas destructivas, la MT utiliza el enga&ntilde;o.14 Sus portavoces afirman que la &laquo;MT no es una filosof&iacute;a, una religi&oacute;n, o un estilo de vida&raquo;. Sin embargo, Pat se&ntilde;ala que &laquo;los seguidores se hacen vegetarianos, optan por el celibato, recitan mantras compuestos para honrar a los dioses hind&uacute;es, y adoran al Maharishi Mahesh Yogi como el "maestro iluminado del universo".
En sus anuncios, la MT recalca los beneficios pr&aacute;cticos de la meditaci&oacute;n, en especial la reducci&oacute;n del estr&eacute;s. Los promotores de la MT proyectan v&iacute;deos en los cuales adeptos de todas las clases sociales dan testimonio de sus ventajas. Las campa&ntilde;as de venta de la MT est&aacute;n repletas de gr&aacute;ficas de presi&oacute;n arterial, de ritmos cardiovasculares y otras pruebas cl&iacute;nicas que evidencian la efectividad de la MT Pero lo que no se menciona es el hecho de que las pruebas cient&iacute;ficas demuestran que se obtienen los mismos resultados al escuchar m&uacute;sica suave o al realizar unos cuantos ejercicios b&aacute;sicos de relajaci&oacute;n que se pueden aprender en libros asequibles a cualquier bolsillo.
Despu&eacute;s de que el estudiante de MT paga su cuota de inscripci&oacute;n, m&aacute;s bien alta, y recibe el mantra personal que debe recitar, le dicen que no deber&aacute; revelarlo jam&aacute;s a persona alguna. &iquest;Por qu&eacute;? Porque este mismo mantra &laquo;&uacute;nico&raquo; ha sido dado, en base a la edad, a otros miles de personas.15
La mayor parte de la gente que aprende la MT jam&aacute;s va m&aacute;s all&aacute; de los prescritos veinte minutos de meditaci&oacute;n dos veces al d&iacute;a, por la ma&ntilde;ana y por la tarde. Esto no puede considerarse propiamente como pertenecer a una secta. Pero hay quien contin&uacute;a visitando los centros de MT para someterse a &laquo;controles&raquo;, y sigue pagando por recibir cursos m&aacute;s y m&aacute;s avanzados. A la larga, se puede caer en el extremo al que lleg&oacute; Pat: pag&oacute; 3.000 d&oacute;lares por adelantado para aprender a levitar y volar. En la pr&aacute;ctica, se encontr&oacute; a si mismo recitando los mantras m&aacute;s &laquo;avanzados&raquo; mientras saltaba en&eacute;rgicamente con las piernas cruzadas en la posici&oacute;n del loto, dos horas por la ma&ntilde;ana y otras dos por la tarde.
No es de extra&ntilde;ar que sufriera violentos espasmos musculares, dolores de cabeza y contracciones faciales involuntarias. As&iacute; que acudi&oacute; a sus instructores en busca de ayuda. &laquo;Me dijeron que me estaba liberando del estr&eacute;s&raquo;, explica Pat. &laquo;Me aconsejaron que volviera a casa, que siguiera con la meditaci&oacute;n y que intentara volar con m&aacute;s entusiasmo.&raquo;
&laquo;Hasta que Bod Kropinsky gan&oacute; el primer pleito contra la MT por fraude y negligencia no tuve noticias de que habla personas a quienes la Meditaci&oacute;n Transcendental hab&iacute;a perjudicado&raquo;,16 contin&uacute;a Pat. &laquo;Los l&iacute;deres culpan a los seguidores, y no hacen absolutamente nada para corregir sus m&eacute;todos.&raquo; Al igual que en otras sectas destructivas, el problema nunca est&aacute; en el l&iacute;der, la doctrina o el comportamiento de la organizaci&oacute;n; siempre es culpa de los miembros.
Pat comenz&oacute; a cuestionarse su participaci&oacute;n en la MT s&oacute;lo justo despu&eacute;s de haber asistido a la desprogramaci&oacute;n de su hermana Michelle de la secta The Way International (El Camino Internacional). A medida que antiguos adeptos de The Way le explicaban a Michelle los criterios que definen un entorno de control mental, Pat comenz&oacute; a o&iacute;r una se&ntilde;al de alarma en su cabeza: los mismos m&eacute;todos se utilizaban en MT. Se dio cuenta de que sus problemas proven&iacute;an de las pr&aacute;cticas, que provocaban un cortocircuito en su sistema nervioso.
Pat ech&oacute; mano de todas las fuentes que pudo encontrar en busca de la informaci&oacute;n que le permitiera entender la historia y los antecedentes de Maharishi y su organizaci&oacute;n. Descubri&oacute;, gracias a otros antiguos alumnos de la MIU, que algunos de los tan cacareados experimentos m&eacute;dicos se hab&iacute;an realizado sin ninguna base cient&iacute;fica.17 En la actualidad es muy cr&iacute;tico con la organizaci&oacute;n a la que pertenec&iacute;a y se dedica activamente a advertir a otros de sus pr&aacute;cticas de enga&ntilde;o y destrucci&oacute;n.
Gretchen Callahan y la Estaci&oacute;n Verdad
Algunas sectas destructivas son tan peque&ntilde;as que pueden parecer insignificantes al lado de las grandes organizaciones como la Iglesia de la Unificaci&oacute;n. Sin embargo, los grupos peque&ntilde;os suelen causar tanto da&ntilde;o como los grandes. Esto es del todo cierto en el caso de Gretchen Callahan, que se adhiri&oacute; a una peque&ntilde;a secta b&iacute;blica fundamentalista en el sur de California llamada Truth Station (Estaci&oacute;n Verdad).18 Sus treinta miembros eran dirigidos por un hombre convencido de estar en comunicaci&oacute;n directa con Dios, Viv&iacute;an juntos en una misma casa y el adoctrinamiento ocupaba la mayor parte de su tiempo. Cre&iacute;an ser las &uacute;nicas personas que viv&iacute;an como &laquo;aut&eacute;nticos cristianos&raquo;, y cre&iacute;an tambi&eacute;n en la curaci&oacute;n por la fe.
Gretchen me describi&oacute; las largas reuniones del grupo en un atestado sal&oacute;n en el que el l&iacute;der se pasaba horas sometiendo a los adeptos a la &laquo;silla caliente&raquo;, donde los insultaba y humillaba mientras todos los dem&aacute;s miraban. &laquo;No estaba permitido levantarse para ir al lavabo durante la reuni&oacute;n. Todos ten&iacute;an que quedarse y ser parte del proceso&raquo;, me dijo Gretchen. Pretend&iacute;a que los miembros creyeran que el &laquo;pecado&raquo; de cada uno de ellos deb&iacute;a ser &laquo;sacado a la luz&raquo; para destruirlo. Nadie sab&iacute;a qui&eacute;n ser&iacute;a el pr&oacute;ximo en sentarse en la silla caliente, y todos suspiraban con alivio para sus adentros cuando el llamado era otro.
El grupo ten&iacute;a su propia jerga especial para abordar los problemas. Dudar de la autoridad del l&iacute;der, por ejemplo, era &laquo;abrir paso&raquo; a los esp&iacute;ritus sat&aacute;nicos. Aceptar sin reservas la infalibilidad del l&iacute;der y la interpretaci&oacute;n de la Biblia enunciada como &laquo;La verdad&raquo; (es decir la versi&oacute;n de la verdad que ten&iacute;a el l&iacute;der) se consideraba el. distintivo de un &laquo;verdadero creyente&raquo;. Los seguidores llegaban a cualquier extremo para demostrar que eran &laquo;verdaderos creyentes&raquo;.
Un joven a quien Gretchen se refiri&oacute; s&oacute;lo como David, que contaba 26 a&ntilde;os en la &eacute;poca en que ella entr&oacute; en la secta, not&oacute; el sutil poder del grupo cuando le presionaron para que se volviera m&aacute;s espiritual. Como demostraci&oacute;n del compromiso con el grupo y para ganar una mayor aceptaci&oacute;n, decidi&oacute; dejar de tomar la insulina para su diabetes, en la creencia de que Dios le curar&iacute;a. Los miembros aplaudieron su fe y lo animaron a que tirara la insulina, cosa que &eacute;l hizo.
En cuesti&oacute;n de d&iacute;as, la salud de David empeor&oacute; a ojos vista, y despu&eacute;s de una semana el l&iacute;der organiz&oacute; equipos de oraci&oacute;n durante las veinticuatro horas del d&iacute;a. El equipo de Gretchen era el que estaba de guardia cuando David exhal&oacute; su &uacute;ltimo suspiro. No obstante, el grupo, azuzado por las imperiosas exhortaciones del l&iacute;der, estaba convencido de que David resucitar&iacute;a, y rezaron durante quince horas junto al cad&aacute;ver. El padre de David, en aquel entonces col&iacute;der de un grupo, golpeaba el pecho de su hijo muerto, exorcizando a Satan&aacute;s y al &Aacute;ngel de la Muerte, mientras' sacaban de la habitaci&oacute;n a la madre porque su dolor y su angustia se consideraban una &laquo;debilidad espiritual&raquo;. Gretchen sostuvo la mano de David gran parte del d&iacute;a, hasta que el cad&aacute;ver se volvi&oacute; de color azul y r&iacute;gido por completo.
Incluso despu&eacute;s de que llegara la polic&iacute;a y el forense ordenara el levantamiento del cad&aacute;ver, todos los miembros cre&iacute;an a&uacute;n que el joven volver&iacute;a. Durante los tres meses siguientes al fallecimiento, se le guard&oacute; sitio en la mesa, y los miembros (incluidos los ni&ntilde;os peque&ntilde;os) tuvieron visiones, sue&ntilde;os y profec&iacute;as sobre su resurrecci&oacute;n.
Unos d&iacute;as despu&eacute;s, los padre de Gretchen la llamaron desde su casa de Jamaica porque hab&iacute;an tenido noticias de la muerte de David. Gretchen consigui&oacute; convencerles de que en realidad el joven no hab&iacute;a muerto. El l&iacute;der le hab&iacute;a dicho que se producir&iacute;a un gran milagro y despertar&iacute;a, y que los no creyentes acudir&iacute;an en manada al grupo.
Transcurridos dos a&ntilde;os de la muerte de David, Gretchen fue expulsada del grupo por su &laquo;esp&iacute;ritu de rebeli&oacute;n&raquo;. Ya no pod&iacute;a soportar m&aacute;s. Ella daba y daba y nunca era suficiente. &laquo;Supongo que dir&eacute;is que estaba quemada&raquo;, coment&oacute; a los ex adeptos de otras sectas durante una reuni&oacute;n de FOCUS, un grupo de apoyo para antiguos miembros. &laquo;Algo dentro de m&iacute; se apag&oacute;. A pesar de que a&uacute;n ten&iacute;a miedo de hacer algo equivocado o de estar "fuera del Esp&iacute;ritu", ya no pod&iacute;a sentir arrepentimiento por los "pecados" que inventaban sobre m&iacute;. Me di cuenta de que ya nadie era feliz ni sonre&iacute;a. Todos ten&iacute;an miedo de hablar entre s&iacute; porque pod&iacute;an no estar hablando "en el Esp&iacute;ritu". Pese a todo, incluso despu&eacute;s de que me expulsaran segu&iacute;a creyendo que ellos estaban en lo cierto y que ten&iacute;an la &uacute;nica llave de la salvaci&oacute;n. Hasta que mis padres me hicieron desprogramar no comenc&eacute; a comprender que me habla enfrentado con los abusos del control mental, no con mi relaci&oacute;n con Dios. &raquo;
Pocos meses despu&eacute;s de la marcha de Gretchen, el grupo comenz&oacute; a utilizar la violencia f&iacute;sica, sobre todo contra mujeres y ni&ntilde;os, para erradicar los &laquo;esp&iacute;ritus sat&aacute;nicos&raquo;.
&laquo;Me ha costado a&ntilde;os llegar a comprender cu&aacute;n profundamente controlaban mis emociones y pensamientos&raquo;, me confi&oacute; Gretchen. &laquo;De no haber sido por el excelente tratamiento que he recibido, probablemente a&uacute;n estar&iacute;a intentando ser readmitida.&raquo; Por lo que s&eacute; del grupo, me atrever&iacute;a a decir que el l&iacute;der la habr&iacute;a aceptado, al comprobar que ella hubiera estado m&aacute;s dispuesta que nunca a someterse a su voluntad.

Gary Porter y el Nichiren Soshu de Am&eacute;rica
Gary Porter, que ejerce de quiropr&aacute;ctico en Filadelfia, conoci&oacute; y se enamor&oacute; de Nancy, una mujer relacionada con el NSA, o Nichiren Soshu de Am&eacute;rica. (A pesar de que la organizaci&oacute;n naci&oacute; en Jap&oacute;n y proclama su herencia budista, recluta miembros en otros pa&iacute;ses del mundo desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os.) Los adeptos de esta secta creen que si cantan repetidamente una serie de palabras m&iacute;sticas delante de un pergamino de papel de arroz -el gohonzon- obtendr&aacute;n el poder de conseguir todo lo que deseen. Nancy llevaba en la secta m&aacute;s de dos a&ntilde;os cuando comenz&oacute; a cantar &laquo;Nam myoho renge kyo&raquo; durante horas al d&iacute;a para cumplir su deseo de conocer a un m&eacute;dico y casarse con &eacute;l. &laquo;La gente cantaba para conseguir un aparcamiento, un trabajo nuevo, mejores notas en sus estudios, o cualquier otra cosa&raquo;, explic&oacute; Gary en una reuni&oacute;n del grupo de apoyo FOCUS.
Gary, que hab&iacute;a sido educado en la fe metodista, pasaba por una crisis en su vida cuando conoci&oacute; a Nancy. &laquo;Estaba quemado despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os en el colegio de quiropr&aacute;cticos, mi mejor amigo se mat&oacute; en un accidente de autom&oacute;vil, y mis hermanos me presionaban para que volviera a casa y cuidase de mi madr&eacute; enferma. Era presa f&aacute;cil para cualquiera que prometiese las llaves para resolver los problemas de la vida.
&raquo;Pens&eacute; que el grupo era un tanto extra&ntilde;o, pero me avine a probar con los c&aacute;nticos. Consegu&iacute;an transportarme a lo m&aacute;s alto. Compr&eacute; un gohozen, contraje matrimonio con Nancy y permanec&iacute; en el grupo durante m&aacute;s de cinco a&ntilde;os&raquo;.
El NSA utiliza a menudo la fama de sus miembros m&aacute;s c&eacute;lebres como Tina Turner y Patrick Duffy, tanto para reclutar como para reafirmar el compromiso de los adeptos. El otro gran bander&iacute;n de enganche es &laquo;trabajar por la paz mundial&raquo;. El NSA hace creer a sus adeptos que s&oacute;lo su canto podr&aacute; salvar a la humanidad de la destrucci&oacute;n. Pero aparte de acudir a las manifestaciones patrocinadas por el NSA (rechazadas por los principales grupos pacifistas), los miembros hacen muy poco en pro de la paz. Las marchas del NSA ayudan a controlar el tiempo y las energ&iacute;as de los adeptos. &laquo;Sol&iacute;amos ir a reuniones de grupo tres o cuatro veces por semana, sin contar las horas que pas&aacute;bamos cada d&iacute;a con los c&aacute;nticos.&raquo; Las relaciones entre los miembros eran manipuladas para asegurarse de que quienes dudaban fuesen acallados mientras se recompensaba a los conformistas.
Lleg&oacute; el momento en que Gary mantuvo varias confrontaciones con sus l&iacute;deres en el NSA y fue amenazado con la expulsi&oacute;n. En lo m&aacute;s profundo de su ser, eso era justo lo que &eacute;l deseaba. Estaba cansado de las presiones y las manipulaciones. Su pr&aacute;ctica profesional se hab&iacute;a resentido a causa del tiempo y los esfuerzos que dedicaba al NSA.
Por &uacute;ltimo, la pareja fue expulsada del grupo, pero Nancy se pas&oacute; el a&ntilde;o siguiente en un div&aacute;n convencida de que padec&iacute;a un c&aacute;ncer en fase terminal. Entonces no se daba cuenta de que simplemente estaba actuando de acuerdo con su adoctrinamiento. Ella, como muchos otros adeptos, tem&iacute;a que si alguna vez abandonaba el NSA y dejaba de cantar, las consecuencias ser&iacute;an terribles.19
El relato de Gary y Nancy Porter no tiene el dramatismo de las historias de otros ex miembros de sectas. Su vida en un grupo destructivo fue bastante com&uacute;n en sus aspectos externos, y desde luego nunca les pidieron que montaran guardia junto a un moribundo. Por fortuna, pudieron abandonar el grupo juntos. Cuando Gary y Nancy comenzaron a estudiar el control mental y las sectas destructivas, se percataron de que el NSA utilizaba esencialmente las mismas t&eacute;cnicas de control mental que los grupos que exigen a sus miembros que vivan juntos de forma permanente. Les cost&oacute; varios a&ntilde;os poder rehacer sus vidas.
Wendy Ford y El Camino Internacional
Algunas personas han tenido experiencias en sectas destructivas que combinan las caracter&iacute;sticas de las peque&ntilde;as sectas b&iacute;blicas fundamentalistas con las complejas t&eacute;cnicas de &laquo;entrenamiento&raquo; de grupos como Forum y de los m&eacute;todos radicales de las sectas exclusivamente pol&iacute;ticas. Wendy Ford experiment&oacute; algo parecido durante sus siete a&ntilde;os de afiliaci&oacute;n a The Way International (El Camino Internacional).
Wendy es graduada de The Way Corps (Cuerpos de El Camino), un curso de adoctrinamiento intensivo de cuatro a&ntilde;os para los l&iacute;deres principales del grupo. Se sinti&oacute; atra&iacute;da en un primer momento a El Camino por un curso de introducci&oacute;n titulado &laquo;Poder para una vida plena&raquo;. Al principio pens&oacute; que tan s&oacute;lo le ense&ntilde;aban la Biblia.
&laquo;Se presentaban as&iacute; mismo como un grupo dedicado a la investigaci&oacute;n de la Biblia y la ense&ntilde;anza del ministerio fundado por el doctor Victor Paul Weirwille&raquo;, le explica a sus oyentes. &laquo;No me enter&eacute; hasta mi desprogramaci&oacute;n de que su doctorado lo hab&iacute;a conseguido por correspondencia,20 y que las llamadas "ense&ntilde;anzas divinas" no eran m&aacute;s que sus retorcidas interpretaciones de las Escrituras.&raquo;
Wendy, una mujer de negocios adem&aacute;s de actriz y cantante de talento, trabaja en la actualidad en una gran compa&ntilde;&iacute;a de ordenadores en Massachusetts y pertenece a la junta directiva de FOCUS. Recuerda con claridad c&oacute;mo le ense&ntilde;aron en El Camino a utilizar las t&eacute;cnicas de interrupci&oacute;n del pensamiento. &laquo;En mi grupo nos ense&ntilde;aban a "hablar en lenguas", lo que se supon&iacute;a era una manifestaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Lo deb&iacute;amos hacer cada vez que comenz&aacute;bamos a pensar por nuestra cuenta o cuestionar cualquier cosa.&raquo;
Como otros muchos grupos inspirados en la Biblia, El Camino remarca el poder del diablo en los asuntos cotidianos, con lo que infunde grandes temores a sus miembros para que obedezcan a los l&iacute;deres sin formular objeciones. &laquo;Nadie quer&iacute;a ser pose&iacute;do por Satan&aacute;s, as&iacute; que pens&aacute;bamos que permanecer&iacute;amos centrados en Dios cada vez que habl&aacute;bamos en lenguas&raquo;. En realidad lo que hac&iacute;amos era suprimir nuestra capacidad de pensar cr&iacute;tica e independientemente.&raquo;
A medida que Weirwille se volv&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s paranoico respecto al comunismo, El Camino se convirti&oacute; en una secta de supervivencia, que acumulaba armas y alimentos. Wendy y los otros miembros aprendieron a utilizar un fusil y a vivir de la tierra para estar preparados ante la inevitable invasi&oacute;n. &laquo;Los autom&oacute;viles deb&iacute;an tener siempre el dep&oacute;sito como m&iacute;nimo medio lleno, y se habilitaron almacenes con armamento y comida.&raquo; El miedo se convirti&oacute; en una herramienta eficaz para mantener la uni&oacute;n del grupo. &laquo;Ten&iacute;amos miedo de cualquiera que hablara en contra de nuestra organizaci&oacute;n. Nos consider&aacute;bamos soldados de Dios; las &uacute;nicas personas que comprend&iacute;amos la Biblia tal y como deb&iacute;a ser ense&ntilde;ada.&raquo;
El Camino contin&uacute;a con su centro de Emporo, Kansas, y su cuartel general est&aacute; en New Knoxville, Ohio, a pesar de que Weirwille falleci&oacute; en 1986. El n&uacute;mero de sus miembros supera los 100.000, y es todav&iacute;a una de las sectas destructivas m&aacute;s poderosas del mundo.21 Sin embargo, las rencillas interiores entre los altos mandos han hecho que algunos de los l&iacute;deres abandonaran el grupo. Estos &uacute;ltimos han comenzado a denunciar las inexactitudes de El Camino en su interpretaci&oacute;n de la Biblia, as&iacute; corno la corrupci&oacute;n de los l&iacute;deres, pero muy pocos de ellos comprenden la din&aacute;mica del control mental.
&laquo;Mantengo la esperanza de que los antiguos l&iacute;deres se pongan de acuerdo para compartir sus informaciones y recursos a fin de encontrar la mejor manera de ayudar a otros de que abandonen esta organizaci&oacute;n destructiva&raquo;, dice Wendy.
Linda Blood y el Templo de Set
Los rituales sat&aacute;nicos que cuentan con la participaci&oacute;n de adolescentes se han convertido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el tema favorito de los periodistas de casi todo el mundo. Sin embargo, no todas las personas implicadas en estas actividades son adolescentes que se rebelan contra la autoridad. La relaci&oacute;n de Linda Blood con una secta sat&aacute;nica, el Templo de Set, demuestra que a menudo estos grupos poseen un poderoso atractivo para los adolescentes.
Linda, vendedora profesional y escritora, perteneci&oacute; al Templo de Set durante varios meses. En aquel per&iacute;odo estuvo bajo la influencia directa del l&iacute;der del grupo, Michael Aquino, un oficial de alta graduaci&oacute;n del ej&eacute;rcito norteamericano. Linda hab&iacute;a le&iacute;do en una revista un relato de ciencia ficci&oacute;n escrito por Aquino y le envi&oacute; una carta. Tras varios meses de correspondencia, se uni&oacute; al grupo, lo conoci&oacute; y se enamor&oacute; de &eacute;l y se vio envuelta en una compleja relaci&oacute;n emocionalmente traum&aacute;tica con el l&iacute;der.
&laquo;'Desde entonces, &eacute;l ha declarado que jam&aacute;s tuvo ning&uacute;n inter&eacute;s rom&aacute;ntico o sexual por m&iacute;, as&iacute; que s&oacute;lo puedo pensar que ment&iacute;a cuando me lo dijo, y ~ie nie sedujo con el prop&oacute;sito de obtener el control sobre m&iacute;&raquo;, dice con amargura. &laquo;En realidad, la relaci&oacute;n sexual fue m&iacute;nima; creo que el desaf&iacute;o de ver hasta qu&eacute; punto pod&iacute;a manipularme era lo que le estimulaba.&raquo;22
Linda no sent&iacute;a el menor inter&eacute;s por lo sobrenatural ni el ocultismo hasta que conoci&oacute; a Aquino. &laquo;Me vi sometida a su influencia porque yo cre&iacute;a que &eacute;l y los otros "setianos" comprend&iacute;an de verdad el lado intenso, dram&aacute;tico, rom&aacute;ntico y oscuro de mi personalidad que no ten&iacute;a forma de manifestarse en mi vida normal de cada d&iacute;a&raquo;, me dijo mientras contempl&aacute;bamos una entrevista a Aquino en Oprah Win frey Show.
Qued&eacute; impresionada por la inteligencia de Aquino y su cuidada presentaci&oacute;n, vestido con los h&aacute;bitos negros de sacerdote de Satan&aacute;s. A pesar de que hac&iacute;a ya varios a&ntilde;os que Linda hab&iacute;a abandonado la secta, resultaba obvio que &eacute;l todav&iacute;a la afectaba profundamente. Era la primera vez que le ve&iacute;a desde que dej&oacute; el grupo en 1980.
El teniente coronel Aquino es astuto, bien educado y un h&aacute;bil comunicador. Estuvo asignado durante muchos a&ntilde;os a la divisi&oacute;n de guerra psicol&oacute;gica del Ej&eacute;rcito. A pesar de la notoriedad que ha conseguido su secta, los portavoces militares han defendido el derecho constitucional de Aquino a sus creencias religiosas.23
&laquo;Tendr&iacute;a que haber ido al programa y enfrentarme a &eacute;l, pero no estaba segura de estar preparada para verle otra vez de cerca&raquo;, dijo Linda. &laquo;Ahora me gustar&iacute;a haber ido. He hecho y dicho algunas cosas est&uacute;pidas en los momentos que estaba trastornada emocionalmente, tanto en la secta como fuera de ella, y &eacute;l podr&iacute;a haberlas utilizado para humillarme. Pero habr&iacute;a valido la pena si hubiese servido para desenmascararle. Todav&iacute;a hay algo pat&eacute;tico en la persona que veo en esa pantalla; pomposa, distante, fr&iacute;a, ajena y emocionalmente muerta. Ya se lo puede quedar.
&laquo;Yo conozco la otra cara de Michael gracias a nuestra relaci&oacute;n personal, y tengo la impresi&oacute;n de que necesita su magia con desesperaci&oacute;n para escapar de una cierta desesperaci&oacute;n que yo percib&iacute;a en &eacute;l, y para que al mismo tiempo le d&eacute; control y poder sobre los dem&aacute;s. Creo que es tr&aacute;gico lo que ha hecho consigo mismo.
Como Gini Scott apunta en su estudio del grupo The Magicians (Los Magos), y como Arthur Lyons se&ntilde;ala en su libro Satan Wants You (Satan&aacute;s te quiere), uno de los objetivos de Aquino es controlar a las personas sin que &eacute;stas sepan que est&aacute;n siendo controladas.24 &laquo;Controla a los miembros porque ellos creen en los poderes m&aacute;gicos que dice poseer, y por la necesidad que tienen los miembros de creer que ellos podr&aacute;n tener tambi&eacute;n dichos Poderes&raquo;,25 explica Linda. &laquo;Se supon&iacute;a que todos deb&iacute;amos sentir temor y respeto por &eacute;l y el resto de los miembros dirigentes.&raquo;
A pesar de que el Templo de Set es declaradamente sat&aacute;nico, Linda no tom&oacute; parte en ning&uacute;n ritual que incluyera sacrificios animales o humanos. Le pregunt&eacute; si temi&oacute; por su vida. &laquo;No por parte del templo de Set, porque que yo sepa, nunca han asesinado a ning&uacute;n ex miembro&raquo;, me respondi&oacute;. &laquo;El Templo de Set act&uacute;a abiertamente y funciona en lo esencial como la mayor&iacute;a de las dem&aacute;s sectas "p&uacute;blicas", sin violencia aparente&raquo;, se&ntilde;al&oacute; Linda.
&laquo;Pero las sectas sat&aacute;nicas violentas son mucho m&aacute;s temibles que las habituales sectas destructivas.&raquo;
De hecho, no hay ninguna prueba que vincule el Templo de Set con actividades ilegales. Pero las sectas sat&aacute;nicas m&aacute;s violentas act&uacute;an con mayor secreto, y se recrean en dar una imagen de maldad. Algunas realizan rituales muy bien estudiados para impresionar y horrorizar a sus miembros, a menudo con sexo ritual, derramamiento de sangre y sacrificio de animales. Tambi&eacute;n se han dado casos de asesinato ritual. Antiguos participantes en tales actividades no pueden hablar de sus experiencias sin desencadenar una intensa reacci&oacute;n emocional entre sus oyentes y, posiblemente, una acci&oacute;n legal.
Estos grupos se hallan en alza porque los j&oacute;venes est&aacute;n motivados emocionalmente por libros, pel&iacute;culas, e incluso la m&uacute;sica heavy metal, para creer que el culto a Satan&aacute;s les dar&aacute; poder. A pesar de que no era su caso, Linda piensa que la mayor parte de los miembros son reclutados mediante invitaciones a fiestas donde consumen drogas alucin&oacute;genas que les vuelven m&aacute;s sugestionables y d&oacute;ciles, al tiempo que se les incita a ritos sexuales de iniciaci&oacute;n. Poco a poco, el reclutador se hace con el control gan&aacute;ndose la confianza y lealtad del recluta. S&oacute;lo cuando se le considera preparado es introducido directamente en el culto a Satan&aacute;s. Llegado este punto, el nuevo miembro ya no puede marcharse porque est&aacute; implicado en actos ilegales. A quienes han presenciado y participado en asesinatos rituales, se les advierte claramente que ser&aacute;n asesinados por el grupo si pretenden abandonarlo en alg&uacute;n momento.
CAP&Iacute;TULO 6
Evaluaci&oacute;n de las sectas:
c&oacute;mo protegerse a uno mismo
Nadie se adhiere a una secta, simplemente pospone la decisi&oacute;n de marcharse
An&oacute;nimo
Muy a menudo me piden que ayude a personas que han pertenecido a un grupo del que no hab&iacute;a o&iacute;do hablar con anterioridad. Con el transcurso de los a&ntilde;os he desarrollado un m&eacute;todo para evaluar a un grupo y valorar su impacto negativo. He descubierto que muchas organizaciones, que quiz&aacute; parezcan poco ortodoxas e incluso simplemente rid&iacute;culas, no causan perjuicios a sus miembros. He recibido alguna llamada ocasional de padres o amigos preocupados por grupos que, en mi opini&oacute;n, no practican el control mental.
Tambi&eacute;n he atendido una docena de llamadas de padres a quienes no les ca&iacute;a bien el hombre con el cual su hija iba a casarse y le acusaban de practicar el control mental. En un caso la acusaci&oacute;n result&oacute; ser cierta, pero en la mayor&iacute;a de las peticiones personales, sencillamente me he negado a intervenir o a verme implicado de cualquier manera. Creo firmemente que las personas tienen todo el derecho a tomar sus propias decisiones, incluso las equivocadas, si son legalmente adultos. Aunque siempre estoy dispuesto a trabajar para que la gente tenga m&aacute;s oportunidades de elegir, decidir y comunicarse, no me interesa aceptar todos los casos que me plantean.
Muchos grupos presentan algunos aspectos destructivos, pero no son destructivos en o por s&iacute; mismos. Estos grupos entran en lo que yo considero una &laquo;zona gris&raquo;.. Para determinados individuos, su afiliaci&oacute;n a una secta puede llegar a tener efectos destructivos, mientras que la organizaci&oacute;n en general bien puede no tener todas las caracter&iacute;sticas de una aut&eacute;ntica secta destructiva.
&iquest;C&oacute;mo se puede aprender a discernir si un grupo es o no una secta destructiva? &iquest;Cu&aacute;les son los elementos determinantes que diferencian las organizaciones inocuas de las peligrosas? En este cap&iacute;tulo intentar&eacute; se&ntilde;alar con mayor detalle las caracter&iacute;sticas generales de las sectas destructivas de forma que usted pueda protegerse a s&iacute; mismo de su influencia. Con esto, intento ofrecer una respuesta a algunas de las preguntas que con mayor frecuencia me formulan sobre las sectas. Al final, incluyo una lista de preguntas que cualquiera puede utilizar para iniciar la evaluaci&oacute;n de un grupo.
Al examinar y evaluar cualquier grupo del que sospecho que pueda tratarse de una secta destructiva, me fijo antes que nada en el terreno de la psicolog&iacute;a y no en el de la teolog&iacute;a o la ideolog&iacute;a. Mis marcos de referencia para valorar las sectas destructivas son los procesos de influencia del control mental, hipnosis y psicolog&iacute;a de grupos. Observo lo que hace el grupo, no lo que dice. Intento analizar la forma de comunicaci&oacute;n entre la secta destructiva y sus miembros (o la falta de comunicaci&oacute;n), mientras que otros analistas y cr&iacute;ticos se aproximan al miembro de la secta convencidos de que su interpretaci&oacute;n de la Biblia o su punto de vista pol&iacute;tico es el correcto. Tengo la impresi&oacute;n de que buscan convertir al miembro de la secta a su propio sistema de creencias. Mi orientaci&oacute;n, en cambio, es estimular al individuo para que aclare las cosas por si mismo investigando una extensa gama de posibilidades.
El derecho que tiene una persona a creer no significa, sin embargo, la concesi&oacute;n autom&aacute;tica de una licencia para actuar indiscriminadamente de acuerdo a dichas creencias. Si fuera as&iacute;, los grupos partidarios de la supremac&iacute;a blanca podr&iacute;an deportar e incluso asesinar a todas las personas no blancas del pa&iacute;s, o las sectas sat&aacute;nicas podr&iacute;an dedicarse abiertamente a asesinar en sus sacrificios rituales.
Si un grupo cree que est&aacute; bien mentir a los for&aacute;neos con el prop&oacute;sito de avanzar en su causa, y dicha mentira infringe los derechos del individuo garantizados por la Constituci&oacute;n, est&aacute; violando su libertad. De igual manera, si un grupo viola d&iacute;a tras d&iacute;a los derechos civiles de sus miembros mientras trabaja para destruir la democracia, entonces no se sirve a la libertad. Debe existir una protecci&oacute;n igualitaria de las libertades bajo la ley. La gente tiene derecho a librarse de las influencias de las sectas destructivas, lo mismo socialmente que como individuos.
Desde luego, algunas personas pueden responder con algo as&iacute; como: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; tengo que preocuparme de estas cosas? Siempre hay alguien que viola mis derechos cada d&iacute;a, y no hay nada que yo pueda hacer para evitarlo&raquo;. Reconozco que existen muchos factores en nuestra vida que en apariencia van m&aacute;s all&aacute; de nuestro control, pero las personas deber&iacute;an tener cierto control cuando se trata de adherirse a un grupo Al prevenir que otros violen sus derechos individuales, usted puede impedirles que le perjudiquen como persona. Despu&eacute;s de todo, lo que destruyen las sectas que utilizan el control mental es la vida de las personas.
Veamos un ejemplo. Suponga que usted conoce a alguien de quien sospecha que es un reclutador de una secta destructiva. Tal vez usted no le hubiera dado a esta persona ni la hora si no fuese por el hecho de que &eacute;l o ella es especialmente atractivo. Esta persona no deja de insistir para que usted asista a determinada reuni&oacute;n. Usted no tiene inter&eacute;s en ir, pero en cambio no deja de pensar que le agradar&iacute;a conocer mejor a dicha persona. En una situaci&oacute;n como &eacute;sta, la regla b&aacute;sica a seguir es: No le d&eacute; su n&uacute;mero de tel&eacute;fono ni su direcci&oacute;n hasta no saber algo m&aacute;s. Cont&eacute;ngase, aunque le resulte dif&iacute;cil, porque quiz&aacute; su derecho a la intimidad est&eacute; a punto de ser violado por alguien que representa a un grupo muy bien organizado que no se da por vencido con facilidad.
Muchas personas acaban por sucumbir a la constante presi&oacute;n. Provistos de su direcci&oacute;n o de su n&uacute;mero de tel&eacute;fono, los miembros del grupo pueden ejercer esta presi&oacute;n de una manera muy directa. Y cuando usted se convierte en miembro de una secta destructiva, pierde por completo su derecho a la intimidad, y en el futuro puede sufrir graves da&ntilde;os.
Yo me dedico a desenmascarar las sectas destructivas debido a mi propia experiencia personal, y no porque crea que los gobiernos deban restringir las nueva religiones o legislar sobre las creencias de cualquier grupo. En cambio, s&iacute; creo que los grupos pueden y deben ser considerados responsables de sus acciones.
Los grupos que califico c&oacute;mo sectas destructivas tienen unas caracter&iacute;sticas muy especificas que socavan el libre albedr&iacute;o y la libertad del individuo. En este cap&iacute;tulo describir&eacute; mi esquema para evaluar la destructividad de cualquier grupo u organizaci&oacute;n. Las tres &aacute;reas b&aacute;sicas son liderazgo, doctrina y afiliaci&oacute;n. Al examinar estas tres &aacute;reas, usted podr&aacute; determinar sin lugar a dudas si determinado grupo puede llegar a ser una secta destructiva.

Liderazgo
A pesar de que las sectas destructivas intentan disfrazar lo mejor posible la verdadera naturaleza de su organizaci&oacute;n, un buen punto de partida para recabar informaci&oacute;n y hacer una primera valoraci&oacute;n es el liderazgo. &iquest;Qui&eacute;n es el l&iacute;der del grupo en cuesti&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es su historial personal? &iquest;Qu&eacute; tipo de educaci&oacute;n, aprendizaje u ocupaci&oacute;n ha desarrollado antes de formar el grupo? El l&iacute;der de una secta (Eugene Spriggs) hab&iacute;a sido pregonero de una feria de atracciones (la persona encargada de convencer al p&uacute;blico para que asista a un espect&aacute;culo determinado).1 Otro l&iacute;der de secta (Werner Erhard, de est y Forum) hab&iacute;a vendido coches usados y m&aacute;s tarde enciclopedias.2 Otro (Carl Stevens, de The Bible Speaks -La Biblia habla-) era conductor de un cami&oacute;n de reparto de una panaderia,3 mientras que el quiz&aacute;. m&aacute;s famoso de todos (L. Ron Hubbard, de Scientology -Cienciolog&iacute;a-) se inici&oacute; como escritor de ciencia ficci&oacute;n.4 Otro l&iacute;der de secta bien conocido (Victor Paul Weirwille, de The Way International -El Camino Internacional-) obtuvo su doctorado en teolog&iacute;a en una academia por correspondencia.5
En contra de lo que cree la mayor parte de la gente, no todos los l&iacute;deres de sectas fundan un grupo porque ambicionen m&aacute;s dinero o poder pol&iacute;tico. Incluso el reverendo Jim Jones, que orden&oacute; la masacre del Templo de la Gente en Jonestown, era un muy respetado ministro de la Iglesia con un largo curr&iacute;culo de trabajo en favor de los pobres. Sin embargo, es de dominio p&uacute;blico que' en alg&uacute;n momento comenz&oacute; a tomar anfetaminas, tal vez con el prop&oacute;sito de aumentar su capacidad de trabajo y poder as&iacute; ayudar a un mayor n&uacute;mero de personas. Conoci&oacute; a otros l&iacute;deres comprometidos en las falsas &laquo;curaciones por la fe&raquo;, y comenz&oacute; a experimentar con estas y otras t&eacute;cnicas para &laquo;enardecer&raquo; a su congregaci&oacute;n. Conforme su poder crec&iacute;a, se volvi&oacute; m&aacute;s y m&aacute;s inestable. Resulta interesante observar que muchos de los actuales l&iacute;deres de sectas han sido anta&ntilde;o v&iacute;ctimas de un grupo de control mental Cuando una persona es sometida a procedimientos de control mental y abandona el grupo sin recurrir despu&eacute;s al consejo profesional, le resulta muy f&aacute;cil aprovechar lo que ha aprendido y ponerlo en pr&aacute;ctica con los dem&aacute;s. Desde luego, no todos los ex miembros fundan su propia secta, pero hay personalidades que est&aacute;n dispuestas a hacerlo. A m&iacute; me parece obvio que algunos l&iacute;deres de sectas tienen complejo de inferioridad y una personalidad un tanto antisocial. A pesar de que muchos l&iacute;deres desean y necesitan la opulencia material, lo que buscan es, en mi opini&oacute;n, atenci&oacute;n y poder. De hecho, el poder acaba por convertirse en una adicci&oacute;n. Con el tiempo, los l&iacute;deres de sectas desarrollan la necesidad de tener m&aacute;s y m&aacute;s poder. Lo que hace muy peligrosos a estos individuos es su inestabilidad psicol&oacute;gica, y el hecho de que llegan a creer en su propaganda. No son s&oacute;lo unos astutos maestros de la supercher&iacute;a que quieren obtener dinero, Seg&uacute;n mi experiencia, la mayor parte de ellos creen realmente que son &laquo;Dios&raquo;, el &laquo;Mes&iacute;as&raquo; o un maestro iluminado.
&iquest;Tiene el l&iacute;der del grupo antecedentes delictivos? Si es as&iacute;, &iquest;de qu&eacute; lo acusaron? &iquest;Fue condenado? Por ejemplo, Moon fue arrestado al menos en dos ocasiones mientras estaba en Corea, aunque los informes difieren sobre el motivo.6 En 1985 pas&oacute; trece meses en una prisi&oacute;n federal estadounidense por haber cometido un fraude fiscal.7
Si bien los antecedentes de un l&iacute;der no tienen por qu&eacute; revelar siempre que es un delincuente o un charlat&aacute;n, donde hay humo siempre hay fuego. Resulta sorprendente la cantidad de l&iacute;deres de sectas que tienen antecedentes dudosos.
Al observar la biograf&iacute;a de un l&iacute;der y su estilo de vida, usted puede sacar algunas conclusiones generales acerca del grado de confianza que le puede otorgar. Por ejemplo, si una persona est&aacute; pronunciando un discurso sobre c&oacute;mo tener una buena relaci&oacute;n matrimonial, el hecho de que se haya divorciado tres veces es significativo. Si un l&iacute;der tiene antecedentes por consumo de drogas y comportamiento anormal, como es el caso de L. Ron Hubbard,8 yo aconsejar&iacute;a no tomarse muy en serio sus proclamas de que es capaz de resolver todos los problemas de la humanidad. Cuando Sun Myung Moon declara que sus actividades est&aacute;n en favor de la paz mundial, recuerde que es el propietario de una f&aacute;brica de fusiles M-16 en Corea.9
Otro aspecto importante del liderazgo se refiere al flujo de poder dentro de la organizaci&oacute;n. &iquest;Cuenta la organizaci&oacute;n con una estructura dotada de un verdadero equilibrio de poder? Muchas sectas destructivas tienen una junta directiva, pero lo habitual es que sus integrantes s&oacute;lo sean marionetas del l&iacute;der. Su estructura aut&eacute;ntica es una pir&aacute;mide con el l&iacute;der de la secta como cabeza omnipotente (en la c&uacute;spide). Por debajo de &eacute;l (o ella) hay un grupo de lugartenientes, totalmente serviles. Despu&eacute;s encontramos a los subl&iacute;deres. Esta estructura operativa no permite ning&uacute;n tipo de controles o inspecciones. El l&iacute;der detenta el poder absoluto. Lord Acton ten&iacute;a toda la raz&oacute;n cuando escribi&oacute;: &laquo;El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente&raquo;.
Si un l&iacute;der tiene unos antecedentes personales dudosos y estructura su organizaci&oacute;n de tal forma que todo el poder se centralice y est&eacute; controlado por &eacute;l, el grupo posee las caracter&iacute;sticas de una secta destructiva. En cambio, si en el sistema hay previstos medios de control e inspecci&oacute;n, y el l&iacute;der est&aacute; obligado a satisfacer las necesidades y objetivos de los miembros, la organizaci&oacute;n resultante ser&aacute; mucho m&aacute;s sana.
Tenga presente que una secta destructiva no siempre tiene un l&iacute;der que es glorificado (para los extra&ntilde;os) o que disfruta de una gran riqueza personal. Dado que muchos l&iacute;deres actuales de sectas destructivas estuvieron tambi&eacute;n afiliados a una secta, quiz&aacute;s act&uacute;en as&iacute; por pura desilusi&oacute;n y por el control mental, y no con una intenci&oacute;n deliberada de obtener dinero y' manipular a la gente. He atendido a muchas personas que abandonaban grupos cuyos l&iacute;deres no &laquo;iban detr&aacute;s del dinero&raquo; pero que, en mi opini&oacute;n, eran adictos al poder personal. Muchas sectas destructivas b&iacute;blicas tienen l&iacute;deres que no son &laquo;adictos&raquo; conspicuos, y que ponen como autoridad m&aacute;xima a Dios y la Biblia; sin embargo, su interpretaci&oacute;n de la Biblia y de la voluntad de Dios es utilizada para manipular y controlar a las personas.

Doctrina
Dado que la Constituci&oacute;n protege el derecho de las personas a creer en lo que les apetezca creer, un estudio en profundidad de la doctrina de cualquier sectario ofrece garant&iacute;a alguna y es innecesaria. Sin embargo, pienso que las creencias del grupo deben ser explicadas abiertamente a toda persona que desee afiliarse.
La doctrina del grupo, &iquest;proclama p&uacute;blicamente ser una cosa cuando en realidad es otra? Me refiero al factor estructural de la existencia de una doctrina interior y otra exterior. Para que una secta posea integridad, es importante que los miembros crean de verdad en aquello que la secta afirma creer. Sin embargo, las sectas destructivas cambian la &laquo;verdad&raquo; para adecuar&iacute;a a las necesidades de la situaci&oacute;n, porque creen que el fin justifica los medios. Ayudar a la &laquo;salvaci&oacute;n&raquo; de alguien es una racionalizaci&oacute;n utilizada para justificar el enga&ntilde;o y la manipulaci&oacute;n. Las organizaciones leg&iacute;timas no cambian sus doctrinas para enga&ntilde;ar al p&uacute;blico.

Afiliaci&oacute;n
La afiliaci&oacute;n es el &uacute;ltimo y m&aacute;s importante criterio para la evaluaci&oacute;n de las sectas. La he dividido en tres componentes: reclutamiento, mantenimiento del grupo y libertad para marcharse. El impacto de la afiliaci&oacute;n al grupo sobre el individuo, su identidad, sus relaciones, y la modificaci&oacute;n de sus objetivos e intereses es algo fundamental. &Eacute;sta es el &aacute;rea donde concentro mis an&aacute;lisis cuando hago la evaluaci&oacute;n de una secta.
La caracter&iacute;stica b&aacute;sica del reclutamiento en la mayor&iacute;a de las sectas es el enga&ntilde;o. Como ya he dicho antes, las sectas destructivas no tienen el menor inconveniente en utilizar el enga&ntilde;o para reclutar nuevos adeptos. Act&uacute;an con la presunci&oacute;n de que la gente es demasiado &laquo;ignorante&raquo; o muy poco &laquo;espiritual&raquo; para saber qu&eacute; les conviene. En consecuencia, se atribuyen la prerrogativa de tomar las decisiones por las personas que reclutan. Cuando las facultades cr&iacute;ticas del individuo est&aacute;n intactas y a pleno rendimiento, la informaci&oacute;n que le proporciona la secta destructiva es muy escasa. S&oacute;lo cuando tales facultades se hallan disminuidas y no funcionan correctamente, la secta le brindar&aacute; m&aacute;s informaci&oacute;n. El enga&ntilde;o incluye las mentiras m&aacute;s descaradas y el ocultar o distorsionar informaciones importantes.
La mayor parte de los reclutadores de las sectas destructivas negar&aacute;n que intenten reclutar, a nadie. Cuando se les pregunta qu&eacute; est&aacute;n haciendo, por lo general responden que s&oacute;lo quieren compartir algo significativo y dar la oportunidad de reflexionar sobre el tema. Lo que no le dir&aacute;n al recluta en potencia es que deben alcanzar unas cuotas de reclutamiento.
La pr&aacute;ctica del enga&ntilde;o por parte de las sectas destructivas llega a la utilizaci&oacute;n de diversas &laquo;organizaciones pantalla&raquo; que sirven para confundir al posible recluta y ocultar los aut&eacute;nticos prop&oacute;sitos de la organizaci&oacute;n. CAUSA, C.A.R.P., Freedom Leadership Foundation (Fundaci&oacute;n para el Liderazgo Libre), la International Cultural Foundation (Fundaci&oacute;n Cultural Internacional) y muchas otras forman parte de la organizaci&oacute;n Moon.10 Dian&eacute;tica y Narconon pertenecen a la Iglesia de la Cienciologia.11 El ciudadano corriente ignora por lo general las conexiones entre estos diferentes grupos.
Cuando se establece una relaci&oacute;n de reclutamiento, el reclutador busca la m&aacute;xima informaci&oacute;n del posible recluta para establecer la forma m&aacute;s efectiva de atraerlo al grupo. Un reclutador eficaz sabe c&oacute;mo aprovecharse de los puntos d&eacute;biles de una persona: problemas con el novio o la novia, con los padres u otros miembros de la familia, en el trabajo o la facultad; el fallecimiento de un amigo cercano o un pariente; el traslado a una nueva ciudad, &oacute; lo que sea. Un buen reclutador sabe c&oacute;mo conseguir que la &laquo;presa&raquo; se sienta c&oacute;moda para poder sonsacarle informaciones muy &iacute;ntimas y confidenciales.
Mientras tanto, el reclutador revela lo m&iacute;nimo posible acerca de s&iacute; mismo, y menos a&uacute;n sobre el grupo, a no ser que resulte absolutamente necesario. La mayor parte de la informaci&oacute;n la suministra el recluta. Este, desequilibrado flujo de informaci&oacute;n es otra se&ntilde;al de advertencia de que algo est&aacute; mal.
Casi siempre, la impresi&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n que recibe el recluta en potencia es que est&aacute; haciendo un nuevo amigo. Sin embargo, en el mundo real las amistades necesitan cierto tiempo para consolidarse. No se hacen de la ma&ntilde;ana a la noche. Los dos individuos comparten m&aacute;s y m&aacute;s informaci&oacute;n personal de manera rec&iacute;proca, con muy poco o a veces ning&uacute;n desequilibrio: cada persona da y recibe de forma equilibrada. Tampoco hay objetivos ocultos.
Cuando el posible converso es invitado a una reuni&oacute;n o un seminario de la secta, le someten a una gran presi&oacute;n, tanto abierta como disimulada, para que se comprometa lo antes posible. Las sectas destructivas, como los buenos estafadores, entran a matar en cuanto han calibrado a la v&iacute;ctima. No les conviene permitir una reflexi&oacute;n tranquila. Por contra, en los grupos leg&iacute;timos no mienten al converso en potencia ni le presionan para que se comprometa r&aacute;pidamente.
Una secta destructiva reclutar&aacute; nuevos miembros mediante el empleo de t&eacute;cnicas de control mental, que ya hemos visto. El control de las experiencias del individuo es esencial para quebrarlo, adoctrinarlo y volver a formarlo a imagen de la secta. Durante la etapa de reclutamiento, los marcos de referencia de la identidad personal sufren un cambio dr&aacute;stico. A veces, mientras le est&aacute;n adoctrinando, no se le permite ponerse en contacto con su familia o amigos durante d&iacute;as o semanas. Cuando vuelve a verles, el cambio radical de su personalidad resulta evidente. El individuo cambia con frecuencia su manera de vestir y de hablar, y act&uacute;a con un distanciamiento que no le es propio. A menudo, ha perdido el sentido del humor. Sus intereses anteriores, aficiones y metas pueden ser abandonados &laquo;porque ya no son importantes&raquo;.
Este cambio de personalidad parece reducirse despu&eacute;s de un tiempo, si el individuo no contin&uacute;a en contacto con el grupo ni participa en sus actividades. Sin embargo, cuando se mantiene el contacto (por tel&eacute;fono o en reuniones del grupo), la nueva identidad se fortalece cada vez m&aacute;s.
Para la familia y los amigos, la persona parece no s&oacute;lo m&aacute;s distante, sino tambi&eacute;n falsa y evasiva. En ocasiones es posible convencerla para que revele sus nuevas creencias. Lo m&aacute;s frecuente, no obstante, es que el nuevo miembro pida a familiares y amigos que hablen con miembros m&aacute;s antiguos o con los l&iacute;deres, &laquo;porque ellos pueden explicarlo mejor&raquo;.
El s&iacute;ntoma m&aacute;s revelador del trabajo de una secta destructiva es este radical cambio de personalidad que sufre el nuevo miembro. Quiz&aacute;s antes fuese partidario de la pol&iacute;tica liberal, pero ahora es un fan&aacute;tico conservador. Le pod&iacute;a gustar la m&uacute;sica rock, pero ahora piensa que es algo diab&oacute;lico. Tal vez fuera muy cari&ntilde;oso y estuviese muy unido a su familia, pero ahora no conf&iacute;a en ellos para nada. Pod&iacute;a ser ateo, pero ahora Dios lo significa todo para &eacute;l. Por descontado que la gente cambia sus creencias y valores como consecuencia natural de las experiencias de su vida. Sin embargo, cuando intervienen el enga&ntilde;o y el control mental, el cambio es espectacular, repentino y elaborado por medios artificiales. Una y otra vez he o&iacute;do comentar a los familiares: &laquo;Ahora es una persona diferente. &iexcl;Ya no sabemos qui&eacute;n es!&raquo;.
Se sabe de personas que tras ingresar en una secta han cambiado de nombre, abandonado los estudios o el trabajo, hecho donaci&oacute;n de sus ahorros y propiedades, y se han trasladado a cientos o miles de kil&oacute;metros de su casa. Sin embargo, la ausencia de estos requisitos no significa por fuerza que el grupo no sea una secta destructiva. Es cada vez mayor el n&uacute;mero de grupos que deliberadamente postergan estas pr&aacute;cticas durante alg&uacute;n tiempo con el prop&oacute;sito de acallar cualquier sospecha.
Cada situaci&oacute;n y cada grupo deben ser considerados por separado en cuanto a su impacto sobre la vida del individuo, El reclutamiento se hace paulatinamente; en algunos casos, el comportamiento de una persona tarda varios meses en cambiar, aunque lo m&aacute;s normal es que cambie en s&oacute;lo d&iacute;as o semanas.
El mantenimiento de la afiliaci&oacute;n se consigue mediante las actividades de la secta deliberadamente organizadas para socavar las relaciones del nuevo miembro con sus familiares y amigos. Una manera de lograr este objetivo es encomendar al nuevo miembro que reclute a todos sus conocidos. Mientras los familiares y amigos sean &laquo;carne cruda&raquo;, como los denominan en la Iglesia de la Cienciolog&iacute;a,12 los reclutas tienen permiso para estar y trabajar con ellos. Pero tan pronto como manifiestan su inquietud y anuncian que jam&aacute;s se unir&aacute;n al grupo, los l&iacute;deres ordenan al nuevo miembro que deje de malgastar su tiempo con los no creyentes. En &uacute;ltima instancia, si la familia del nuevo adepto se muestra demasiado cr&iacute;tica con la secta, le dir&aacute;n a &eacute;ste que corte todos los contactos. Las sectas destructivas no pueden tolerar ning&uacute;n tipo de oposici&oacute;n. O bien la gente est&aacute; de acuerdo con el grupo (y se les ve como posibles conversos), o son el enemigo.
Cuando el individuo se convierte en miembro, sus patrones de sue&ntilde;o a menudo sufren cambios sustanciales. La privaci&oacute;n del sue&ntilde;o es algo habitual en muchas sectas destructivas. Cualquiera que haya pasado varias noches sin dormir, o haya tenido que permanecer toda la noche en pie por motivos de trabajo o de estudio, recordar&aacute; qu&eacute; dif&iacute;cil es funcionar normalmente sin las suficientes horas de sue&ntilde;o. En muchas sectas se aseguran de que los miembros duerman s&oacute;lo de tres a cinco horas por noche. No es que estos grupos tengan una norma escrita al respecto -la mayor&iacute;a no la tiene-, simplemente se cercioran de que el individuo est&eacute; tan saturado de trabajo que no le quede mucho tiempo para dormir. Tambi&eacute;n prodigan alabanzas a los l&iacute;deres que duermen muy poco y denigran a quienes duermen demasiado. Con el tiempo, los adeptos aprenden a dormir muy poco.
Los cambios en las dietas alimenticias tambi&eacute;n son frecuentes al adherirse a una secta. Algunos grupos practican el vegetarianismo m&aacute;s estricto, pero utilizan excesivas cantidades de az&uacute;car para que los miembros se sientan &laquo;enardecidos&raquo;. Hay sectas que promueven largos y frecuentes ayunos, con muy pocos o ning&uacute;n cuidado para el cuerpo ni antes ni despu&eacute;s. Existen incluso un par de grupos que hacen que los adeptos busquen su comida en los cubos de basura.13 Se producen dr&aacute;sticos cambios de peso. Aunque la mayor&iacute;a de la gente pierde peso durante su permanencia en una secta destructiva, hay quien lo aumenta hasta la obesidad.
Lo que uno come, su actitud hacia la comida y la manera de comer contribuyen al sentido de identidad de la persona. Si a un miembro se le hace sentir que debe &laquo;morir para si mismo y para sus necesidades humanas&raquo;, puede mostrarse de acuerdo en ayunar gran parte del tiempo y negarse cualquier placer en la comida. Si una persona es muy desgraciada y sus necesidades emocionales no son satisfechas, el resultado puede ser el exceso de peso. Los individuos obesos, por lo general, son ridiculizados por los adeptos, quienes les hacen sentirse culpables e indefensos, a no ser que se d&eacute; el caso de que el l&iacute;der de la secta sea gordo o le agrade la gente gorda. Al contrario de lo que piensa mucha gente, las m&aacute;s de las sectas que practican el control mental no privan sistem&aacute;ticamente a sus miembros de una comida decente. Si lo hicieran durante mucho tiempo, se resentir&iacute;an sus cuerpos y no estar&iacute;an en condiciones de trabajar.
Las sectas destructivas se caracterizan, sin embargo, por hacer muy poco para mantener la buena salud de sus miembros en todos los sentidos. Las enfermedades psicosom&aacute;ticas abundan entre los adeptos, tal vez como un reflejo de su necesidad inconsciente de ayuda y cuidado. Los tratamientos m&eacute;dicos son m&iacute;nimos, y en algunos grupos virtualmente inexistentes.
En las sectas destructivas se dedica much&iacute;simo tiempo a las actividades de grupo, y se permite s&oacute;lo un m&iacute;nimo para dedicarlo a uno mismo, a los amigos o a la familia. No hay casi tiempo disponible para leer nada que no sea literatura de la secta o para aprender cualquier cosa aparte de las pr&aacute;cticas del grupo. Claro est&aacute; que los miembros utilizan todos los medios para convencer a los for&aacute;neos de que llevan una vida &laquo;normal&raquo;. Sin embargo, si entabla conversaci&oacute;n con un adepto y conduce la charla a temas de actualidad, o arte, o historia, quedar&aacute; patente que la mayor&iacute;a de ellos no est&aacute;n enterados de nada.
Uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s evidentes de que una persona est&aacute; en un grupo de control mental es la falta de capacidad para tomar decisiones independientes. A pesar de que los adeptos intentan convencer a los extra&ntilde;os de que son aut&oacute;nomos, en cuanto se rasca un poco la superficie resulta obvio que no pueden tomar decisiones importantes sin primero pedir permiso a sus superiores. Este tipo de dependencia es evidente en todos los niveles de la secta excepto en la cumbre. La madre de un adepto al que yo conoc&iacute;a se sent&iacute;a feliz al pensar que su hijo hab&iacute;a decidido por s&iacute; mismo ir a casa por Navidad, pero se desilusion&oacute; cuando su hijo le cont&oacute; el motivo de la visita. &laquo;Ver&aacute;s, mam&aacute;, el yogui me dijo que deb&iacute;a estar contigo durante las vacaciones.&raquo; Le expliqu&eacute; a la madre que la &uacute;nica raz&oacute;n de que a &eacute;l le permitieran ir a su casa era que ella se hab&iacute;a comportado como si aprobara su pertenencia a la secta, pues a menudo invitaba a otros miembros a cenar y nunca criticaba al grupo.
Los adeptos a menudo les dicen a sus familiares que &laquo;ya ver&aacute;n&raquo; si pueden ir a su casa por sucesos familiares importantes, como una boda, un sepelio o un cumplea&ntilde;os. Lo cual significa que deber&aacute;n preguntar a su l&iacute;der. De la misma manera, los miembros de una secta tienen que pedir permiso para hacer cualquier cosa que la mayor parte de la gente da por sentada. Es casi imposible de imaginar que una persona deba tener permiso de un sacerdote para ir a visitar a un pariente enfermo. Sin embargo, un miembro de uno de estos grupos que simplemente vaya y haga lo que considera necesario es tildado de &laquo;ego&iacute;sta&raquo;, &laquo;independiente&raquo;, &laquo;rebelde&raquo; y enemigo del &laquo;desarrollo positivo&raquo;. De hecho, cuanto m&aacute;s control hay en el grupo, m&aacute;s dif&iacute;cil resulta que una persona pueda salir para visitar a un pariente enfermo o asistir a una boda, a un funeral, o a cualquier otra &laquo;actividad exterior&raquo;. Algunos grupos llegan al extremo de controlar todas las relaciones sociales, y dicen a sus miembros con qui&eacute;n pueden o no tener una cita, e incluso con qui&eacute;n pueden o no casarse. Las sectas m&aacute;s extremistas regulan hasta la actividad sexual, indicando a los adeptos cu&aacute;ndo pueden hacer el amor y cu&aacute;les son las posturas aceptables, adem&aacute;s de apartar a los hijos de sus padres con el prop&oacute;sito de adoctrinarles de una forma mucho m&aacute;s completa.
La vida en una secta destructiva presenta grandes variaciones. Algunas personas pueden vivir con otros miembros en un &laquo;ashram&raquo;, un centro o una casa, mientras que otros miembros contar&aacute;n con domicilios propios. Algunos adeptos pueden desempe&ntilde;ar tareas dom&eacute;sticas, que les exigen pensar muy poco (como porteros, encargados de mantenimiento, cocineros, asistentes), en tanto que otros est&aacute;n dedicados a trabajos mucho m&aacute;s exigentes (reclutamiento, relaciones p&uacute;blicas, empresas de la secta). Existe un grupo, los Ni&ntilde;os de Dios, que animan a sus seguidoras a que se conviertan en prostitutas y act&uacute;en como integrantes de las &laquo;Happy Hookers for Jesus&raquo; (Alegres Busconas de Jes&uacute;s),14 utilizando el sexo para ganar dinero y conseguir nuevos adeptos. Estas mujeres operan cerca de las grandes bases militares estadounidenses de ultramar, y se aprovechan de los soldados solitarios.
Algunos tienen un trabajo ajeno a la secta, con horario laboral, lo que les obliga a aislar los procesos mentales inculcados por el grupo. Lo normal es que estas personas, despu&eacute;s de su afiliaci&oacute;n, contin&uacute;en con sus trabajos debido al dinero, el prestigio y las oportunidades que tienen para reclutar nuevos adeptos e influir en otras personas. Estos individuos son muy afortunados por disponer de algunas horas lejos del grupo y en contacto con no miembros, porque los efectos perjudiciales de la secta quedan as&iacute; minimizados.
En la vida diaria de los miembros de las sectas destructivas, a menudo existe una gran variaci&oacute;n en el grado en que son afectados por el control del pensamiento, el control emocional, el control del comportamiento y el control informativo. Todos aquellos que tienen prohibidos los &laquo;pensamientos negativos&raquo; o mantener contactos con cr&iacute;ticos o antiguos miembros, incluso si trabajan en el exterior y viven aparte, todav&iacute;a pueden seguir sometidos a control mental, aunque tal vez con un control no tan r&iacute;gido como el de quien es un miembro completamente devoto durante las veinticuatro horas del d&iacute;a.
El &uacute;ltimo criterio para juzgar a un grupo es la libertad de marcharse de los adeptos. En otras palabras, los miembros de las sectas destructivas son prisioneros psicol&oacute;gicos. Como ya he mencionado antes, las sectas destructivas implantan fobias en las mentes de sus seguidores para fomentar el temor a abandonar el grupo. De esta forma, cierran de hecho la puerta a la libre elecci&oacute;n. La gente tiene libertad para adherirse, pero no tiene libertad para abandonar una secta destructiva. En realidad, a los ojos de estas sectas, no existe una raz&oacute;n &laquo;leg&iacute;tima&raquo; para que una persona abandone el grupo.
Los grupos leg&iacute;timos tratan a los individuos como adultos, capaces de determinar qu&eacute; es lo que m&aacute;s les conviene. A pesar de que todas las organizaciones intentan retener a sus afiliados, los grupos leg&iacute;timos nunca llegan a los extremos de controlar a sus miembros por medio del terror y el sentimiento de culpa como hacen las sectas destructivas.
Algunos de los grupos m&aacute;s violentos no vacilan en perseguir y tratar de silenciar a sus antiguos adeptos a trav&eacute;s de la violencia encubierta, el acoso legal, la intimidaci&oacute;n emocional y el chantaje. Paul Morantz, un abogado que llevaba un caso contra Synanon, un programa de rehabilitaci&oacute;n de drogadictos, fue mordido por una v&iacute;bora de cascabel que miembros de la secta colocaron en el buz&oacute;n de su casa.15 Stephen Bryant, ex devoto de los Krishnas, fue asesinado de un disparo en la cabeza por un miembro de la secta, enviado al parecer por uno de los l&iacute;deres Krishna.16 Bent Corydon, que perteneci&oacute; durante 22 a&ntilde;os a la Iglesia de la Cienciolog&iacute;a, se ha visto sometido a una despiadada persecuci&oacute;n legal por haber escrito L. Ron Hubbard: Messiah or Madman? (L. Ron Hubbard: &iquest;Mes&iacute;as o loco?), una biograf&iacute;a cr&iacute;tica del fundador de la Cienciolog&iacute;a.17 Jeannie MilIs, ex miembro del Templo de la Gente que denunci&oacute; sin tapujos al reverendo Jim Jones, fue asesinada por personas desconocidas, junto con su esposo e hijos, despu&eacute;s de la masacre de Jonestown.18
No hace falta repetir que las personas deben mantener siempre su derecho a decidir por s&iacute; mismas si quieren o no permanecer en un grupo. La libertad de escoger no le puede ser arrebatada a nadie que haya decidido afiliarse a cualquier organizaci&oacute;n.

Las preguntas de la gente sobre las sectas
Aunque uno puede suponer que la informaci&oacute;n sobre las sectas est&aacute; al alcance de todo el mundo en las librer&iacute;as y bibliotecas, la realidad es que hay una gran escasez de libros, cintas de v&iacute;deo, pel&iacute;culas y otros materiales que contengan explicaciones objetivas sobre las sectas y sus actividades. He o&iacute;do m&aacute;s de una vez que los adeptos van a las bibliotecas y librer&iacute;as a robar o a comprar los libros que tratan de las sectas, en un intento de ocultar al p&uacute;blico una informaci&oacute;n que les es perjudicial.
Una pregunta que escucho muy a menudo es si todas las sectas destructivas son igual de peligrosas. La respuesta es un simple &laquo;no&raquo;, como cualquiera con un poco de sentido com&uacute;n puede comprobar. No todos los grupos son destructivos, por ejemplo, como el Templo de la Gente, o tan extremistas como las sectas terroristas de Oriente Medio. Tampoco todas las sectas son tan falsas, exigentes y peligrosas para el individuo, su familia y la sociedad como lo es la organizaci&oacute;n Moon. Al hablar de sectas destructivas, debemos comprender que caen en el extremo del espectro de influencias de nuestra vida diaria.
Otra pregunta que a veces me plantean es si las sectas destructivas cambian de forma significativa con el paso del tiempo. La respuesta es s&iacute;. Algunos grupos que utilizan el control mental comenzaron con muy buenas intenciones, y han acabado por manipular a sus miembros y enga&ntilde;ar a la poblaci&oacute;n. Este precisamente es el caso del Templo de la Gente, que al principio era un grupo parroquial dedicado a socorrer a los pobres de la ciudad. La tragedia es que las personas a quienes la secta pretend&iacute;a ayudar acabaron siendo v&iacute;ctimas de la propia secta y convirtieron en v&iacute;ctimas a otros. El Templo de la Gente fue un grupo que se autodestruy&oacute;, pero hay otros que simplemente se desvanecen o se dispersan. Un ejemplo de los que se &laquo;esfuman&raquo; lo ofrece el Partido Democr&aacute;tico de los Trabajadores de California, que decidi&oacute; disolverse despu&eacute;s de que sus afiliados se sintieran profundamente desilusionados con su l&iacute;der.19 El Centro para la Terapia Sensitiva se dispers&oacute; cuando un buen d&iacute;a los l&iacute;deres desaparecieron, abandonando a su suerte a centenares de confusos y desorientados adeptos.20
Otra cuesti&oacute;n es si una secta destructiva es igual de peligrosa cualquiera que sea el lugar del mundo donde act&uacute;a. A pesar del hecho de que muchos grupos intentan ofrecer la imagen de que son muy grandes, poderosos y monol&iacute;ticos, a menudo hay grandes variaciones en su funcionamiento interno. Puede existir una enorme diferencia en el grado de destructividad de una secta, que depender&aacute; de la personalidad del l&iacute;der, la severidad y el tratamiento. Durante el tiempo que estuve con los Moonies, hab&iacute;a mucha disparidad entre el estilo de vida de los grupos de la Costa Este y los de la Costa Oeste. Por ejemplo, en el Este (sobre todo porque Moon viv&iacute;a all&iacute; e inspeccionaba las operaciones personalmente) la disciplina militarista y el control eran exagerados. No se permit&iacute;a que hombres y mujeres se abrazaran, se besaran, o se tomaran de las manos a menos que estuvieran casados y pidieran permiso. En cambio, en la Costa Oeste, los adeptos dispon&iacute;an de mucha m&aacute;s libertad y pod&iacute;an hacer todas estas cosas, si bien eran mucho m&aacute;s enga&ntilde;osos en las t&aacute;cticas de reclutamiento.
Debido a que muchas sectas destructivas ofrecen t&eacute;cnicas de meditaci&oacute;n o terap&eacute;uticas que proclaman unos resultados beneficiosos universales, una pregunta l&oacute;gica es si las sectas afectan por igual a todo el mundo.
Por ejemplo, hay quien no responde bien a las t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n pasivas. Una persona reclutada por una organizaci&oacute;n del tipo Meditaci&oacute;n Trascendental (MT) puede sufrir efectos negativos, como dolores de cabeza, insomnio, un aumento de ansiedad, etc&eacute;tera. Dado que los seguidores de la MT creen que su forma de meditar es buena para todos, a quien se queje de efectos negativos pueden simplemente decirle que se est&aacute; &laquo;destensando&raquo; y que debe continuar con la meditaci&oacute;n. Por desgracia, las consecuencias de ignorar estos problemas tal vez lleguen a producir graves trastornos de salud, crisis nerviosas, e incluso tendencias suicidas.21
Los grandes grupos que ofrecen cursillos de entrenamiento en concienciaci&oacute;n, como el est (en la actualidad Forum), Lifesprin'g, y otros similares, han sido criticados con dureza por la falta de profesionalidad en sus sistemas de investigaci&oacute;n para identificar a la gente susceptible de ser muy vulnerable. Como resultado, muchas de estas organizaciones han sido demandadas ante los tribunales por numerosos participantes perjudicados.22
Por &uacute;ltimo, est&aacute;n las consideraciones acerca del tama&ntilde;o del grupo. &iquest;El grado de destructividad de una secta guarda relaci&oacute;n con su tama&ntilde;o? En absoluto. He conocido relaciones de control mental entre dos personas, &laquo;cara a cara&raquo;, con unos efectos tan destructivos como los de los grupos grandes. Cuando investigaba el s&iacute;ndrome de la esposa maltratada, descubr&iacute; muchas similitudes y paralelismos con los adeptos de las sectas de control mental.23 Algunas de las mujeres maltratadas estaban sometidas a una relaci&oacute;n de casi total dependencia, a menudo aisladas de los familiares y amigos que criticaban el comportamiento del marido A otras no les permit&iacute;an tener dinero, aprender a conducir un autom&oacute;vil, o trabajar fuera del hogar. Cada vez que intentaban comunicar sus necesidades o deseos, eran golpeadas. Les hac&iacute;an sentir que cualquier problema matrimonial era culpa suya, y que con s&oacute;lo un mayor esfuerzo por satisfacer a su esposo, todo ir&iacute;a de maravilla. La autoest&iacute;ma de estas mujeres era tan escasa que llegaban a creer que no hab&iacute;a futuro para ellas sin su marido. Algunas mujeres ten&iacute;an un esposo que no s&oacute;lo implantaba fobias en su mente para que no rompieran el matrimonio, sino que la amenazaba con perseguir&iacute;a y matarla si alguna vez abandonaba el hogar.

Hacer preguntas: la clave para protegerse a uno mismo de las sectas destructivas
Aprender a ser un consumidor exigente puede ayudarle a ahorrar tiempo, energ&iacute;as y dinero. En el caso de las sectas destructivas, ser un consumidor exigente puede ayudarle a salvar su mente. Si alguna vez es abordado por alguien que intenta sonsacarle informaci&oacute;n sobre usted mismo o le invita a participar en un programa, ,usted puede formularle algunas preguntas muy concretas que le ayudar&aacute;n a eludir a m&aacute;s del 90% de los reclutadores de las sectas. Estas preguntas ser&aacute;n m&aacute;s efectivas si las formula de forma muy directa pero amistosa, y exige respuestas muy concretas.
A pesar de que los m&aacute;s de los grupos utilizan el enga&ntilde;o, es importante tener presente que la mayor parte de los adeptos no se dan cuenta de que mienten en el proceso de reclutamiento. Por este motivo, al formular estas preguntas directas una tras otra, por lo general podr&aacute; descubrir si le est&aacute;n contando una historia falsa, o si el adepto no sabe que est&aacute; mintiendo.
Dado que a los miembros les han entrenado para evitar los pensamientos negativos sobre el grupo, las respuestas ser&aacute;n con frecuencia poco concretas. Entre las t&aacute;cticas m&aacute;s comunes de los reclutadores figuran el uso de generalidades indecisas, observaciones evasivas e intentos de cambiar de tema. Generalizaciones vagas como: &laquo;Tratarnos de ayudar a la gente a superar sus problemas&raquo;, o &laquo;Esta noche ofrecemos una cena gratuita para discutir algunos de los problemas del mundo&raquo;, o &laquo;Es s&oacute;lo una reuni&oacute;n para estudiar juntos la Palabra de Dios&raquo; deben despertar sus sospechas. Los comentarios evasivos del tipo: &laquo;Comprendo que se muestre esc&eacute;ptico; yo tambi&eacute;n lo fui hasta que realmente consegu&iacute; la comprensi&oacute;n&raquo;, o &laquo;&iquest;Conque era esto lo que de verdad quer&iacute;a saber?&raquo;, tambi&eacute;n deben ponerle sobre aviso.
Otra t&eacute;cnica habitual entre los reclutados es cambiar de tema. Cuando, por ejemplo, usted pregunta si el l&iacute;der de la secta tiene o no antecedentes delictivos, le pueden soltar un larguisimo mon&oacute;logo acerca de las persecuciones que han sufrido todos los grandes l&iacute;deres religiosos del mundo. Pueden charlatanear acerca de que S&oacute;crates fue acusado de molestar a los ni&ntilde;os, de que a Jes&uacute;s se le acus&oacute; de vinculaci&oacute;n con las prostitutas, etc. No entre en el juego y no se deje llevar a un debate sobre S&oacute;crates o Jes&uacute;s; a usted lo que le interesa es una respuesta concreta sobre el l&iacute;der del grupo. Si el reclutador no le contesta de forma clara, concisa y directa, puede estar seguro de que algo falta en su respuesta. Existe adem&aacute;s una r&eacute;plica que ning&uacute;n reclutador es capaz de contradecir: puede usted dejar de escucharle y marcharse con toda tranquilidad.
Como ya he dicho al principio de este cap&iacute;tulo, jam&aacute;s debe facilitar su n&uacute;mero de tel&eacute;fono ni su direcci&oacute;n a alguien de quien sospecha que pertenece a una secta. En cambio, p&iacute;dale usted a &eacute;l su n&uacute;mero de tel&eacute;fono y direcci&oacute;n, e inicie usted el contacto si es que desea hacerlo. &iexcl;Mantenga el control! No permita que le presionen para sonsacarle informaci&oacute;n personal; la gente que ha facilitado su direcci&oacute;n y n&uacute;mero de tel&eacute;fono ha sufrido en carne propia las incre&iacute;bles molestias que esto puede ocasionar.
Sobre todo, no olvide que la gran ventaja que tiene sobre el reclutador es la posibilidad de formularle preguntas directas y profundas. Las que incluyo a continuaci&oacute;n han demostrado ser de las m&aacute;s efectivas:
&middot; &iquest;Cuanto tiempo hace que usted (el reclutador) se dedica a esto? &iquest;Intenta reclutarme para alguna organizaci&oacute;n?
A m&iacute; me gusta saber de inmediato con qui&eacute;n trato. Una persona que no lleve m&aacute;s de un a&ntilde;o en una secta destructiva es por lo general bastante inexperta. Es menos probable que mienta, y sus mentiras no resultan tan convincentes como las de un reclutador m&aacute;s experimentado. Si la persona en cuesti&oacute;n est&aacute; comprometida desde hace muchos a&ntilde;os, espero que d&eacute; respuestas concretas a todas mis preguntas, y si no es as&iacute; le espetar&eacute; algo como:
&laquo;&iexcl;Vaya! &iexcl;Es usted un adepto desde hace X a&ntilde;os y no sabe la respuesta!&raquo;.
Cuando se plantea el tema del reclutamiento, casi siempre la r&eacute;plica del reclutador ser&aacute;: &laquo;No. Es s&oacute;lo que usted me agrada y quisiera compartir esto con usted. Lo que decida hacer con la informaci&oacute;n es cosa suya&raquo;. Maravilloso. No olvide la respuesta, porque si el grupo resulta ser una secta destructiva, llegar&aacute; un momento en que le resultar&aacute; obvio que quieren reclutarlo. En ese instante, puede recordar que el reclutador le minti&oacute;. Mu&eacute;strese lo bastante enfadado y m&aacute;rchese.
&middot; &iquest;Puede usted decirme los nombres de todas las organizaciones que dependen de este grupo?
Lo que se pretende descubrir con esto es el nombre de los grupos que sirven de pantalla. Es bastante habitual que esta pregunta pille al reclutador con la guardia baja, y le pregunte a su vez qu&eacute; pretende usted decir. Insista en saber si existen otros grupos u organizaciones que la secta utilice o haya utilizado antes como filiales. Si el reclutador contesta que no lo sabe, p&iacute;dale que lo averig&uuml;e y que haga una lista por escrito. Usted le llamar&aacute; al d&iacute;a siguiente para conocer los nombres.
Incluso aunque su interlocutor le diga que no existen otros nombres, en alg&uacute;n momento puede usted descubrir que miente. Es su oportunidad para montar en c&oacute;lera, volverse agresivo y marcharse. Si nunca formula esta pregunta, entonces no podr&aacute; tener la seguridad de que le han mentido.
&middot; &iquest;Qui&eacute;n es el l&iacute;der supremo? &iquest;Cu&aacute;les son sus or&iacute;genes y calificaciones? &iquest;Tiene antecedentes delictivos por alguna causa?
Quiz&aacute; consiga una respuesta concreta a estas preguntas. El reclutador tal vez le diga el nombre del l&iacute;der supremo. Lo m&aacute;s probable es que no consiga nada en ambos casos. En ocasiones dan el nombre del subl&iacute;der en el pa&iacute;s, la provincia o la ciudad, en un esfuerzo por encubrir la verdad. Tambi&eacute;n es posible que &eacute;l ignore los or&iacute;genes del l&iacute;der y si tiene o no antecedentes delictivos, porque jam&aacute;s se preocup&oacute; de averiguarlo. En tal caso usted puede preguntarle: &laquo;&iquest;C&oacute;mo es que se ha comprometido con un grupo sin inquirir primero estas cosas?&raquo;. No lo olvide: las sectas destructivas intentan primero atraer a la gente antes de revelar informaciones importantes. Un grupo leg&iacute;timo siempre facilitar&aacute; primero la informaci&oacute;n, y s&oacute;lo pedir&aacute; la afiliaci&oacute;n cuando la persona est&eacute; dispuesta.
&middot; &iquest;Cu&aacute;l es la creencia del grupo? &iquest;Creen que el fin justifica los medios? &iquest;Se permite el enga&ntilde;o en ciertos casos?
A la mayor parte de los reclutadores no les gusta dar en el acto explicaciones acerca de sus creencias. Est&aacute;n entrenados para despertar su curiosidad y llevarle a o&iacute;r una conferencia, a ver un v&iacute;deo o a participar en un programa. Si lo consiguen, saben que dispondr&aacute;n de una mejor oportunidad de influirle al tenerle en su propio ambiente.
Si el reclutador no est&aacute; dispuesto a resumir en ese mismo instante los puntos clave de las creencias del grupo, puede estar seguro de que le oculta algo. Desde luego, &eacute;l puede argumentar que tiene miedo de que usted haga una interpretaci&oacute;n err&oacute;nea basada en una breve descripci&oacute;n. De todos modos, insista. Cualquier grupo leg&iacute;timo es capaz de resumir sus principales creencias. Pero &eacute;ste no es el caso de las sectas destructivas. Si m&aacute;s tarde descubre que el resumen es una grosera distorsi&oacute;n plagada de inexactitudes, tiene todo el derecho a enfadarse e irse. Los miembros de la secta intentar&aacute;n seguramente convencerle de que se han visto obligados a mentirle porque la prensa y la televisi&oacute;n le han lavado a usted el cerebro y le han predispuesto contra ellos, por lo que nunca les hubiera escuchado si le dec&iacute;an la verdad.
No pase por alto esta racionalizaci&oacute;n de que &laquo;el fin justifica los medios&raquo;. Ninguna organizaci&oacute;n leg&iacute;tima necesita mentir para ayudar a la gente.
&middot; &iquest;Qu&eacute; se espera que hagan los miembros despu&eacute;s de afiliarse? &iquest;Tengo que abandonar la universidad o el trabajo, donar mi dinero y propiedades, o apartarme de familiares y amigos que se opongan a mi adhesi&oacute;n?
Si la persona que le aborda es reclutador de una secta destructiva, le dir&aacute; que no tendr&aacute; que hacer pr&aacute;cticamente nada despu&eacute;s de su ingreso. Sin embargo, esta pregunta consigue que la mayor parte de los adeptos se muestren muy inc&oacute;modos y a la defensiva. Observe con atenci&oacute;n las reacciones no verbales del reclutador mientras le plantea esta cuesti&oacute;n. Preg&uacute;ntele qu&eacute; hac&iacute;a &eacute;l antes de unirse al grupo y qu&eacute; hace ahora.
&middot; &iquest;Existen controversias acerca del grupo? Si la gente formula cr&iacute;ticas, &iquest;cu&aacute;les son las principales objeciones?
&Eacute;sta es una pregunta definitiva, que sirve para determinar cu&aacute;nto sabe la persona o cu&aacute;nto est&aacute; dispuesta a discutir. Si formula la pregunta con toda cortes&iacute;a y acompa&ntilde;ada de una sonrisa, se sorprender&aacute; de las muchas veces que le contestar&aacute;n: &laquo;Bueno, hay quien opina .que somos una secta y que a todos nos han lavado el cerebro. &iquest;No le parece rid&iacute;culo? &iquest;Tengo yo pinta de que me hayan lavado el cerebro?&raquo;. A este, &uacute;ltimo punto, suelo responder:
&laquo;Vaya. &iquest;Y qu&eacute; pinta tienen las personas a quienes les han lavado el cerebro?&raquo;. Por lo general, compruebo que mi interlocutor se siente muy inc&oacute;modo, y si contin&uacute;o insistiendo busca una excusa para marcharse.
&middot; &iquest;Cu&aacute;l es su opini&oacute;n sobre los ex miembros de su grupo? &iquest;Se ha sentado alguna vez a hablar con un ex miembro para averiguar por qu&eacute; abandon&oacute; el grupo? Si no es as&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no lo ha hecho? &iquest;Impone su grupo restricciones a la comunicaci&oacute;n con antiguos miembros?
Esta serie de preguntas es una de las m&aacute;s reveladoras que se pueden formular a un adepto. Cualquier organizaci&oacute;n leg&iacute;tima jam&aacute;s desaconsejar&aacute; el contacto con antiguos seguidores. Del mismo modo, apoyar&aacute; la decisi&oacute;n que tome el miembro, incluso si &eacute;sta no es de su agrado.
En cambio, las sectas destructivas no aceptan ninguna justificaci&oacute;n para la marcha de un adepto, cualquiera que sea el motivo. Adem&aacute;s, las sectas inculcan el miedo. en sus afiliados, para asegurarse de que se mantienen apartados de quienes les critican y de los ex miembros. Pese a que alg&uacute;n reclutador experto, cuando usted insiste y quiere saber m&aacute;s detalles., pueda responder:
&laquo;Claro, algunos de mis mejores amigos se han marchado&raquo;, acabar&aacute; por descubrir que le ha mentido. Cuando me dan una respuesta parecida, ya a mi vez les pregunto: &laquo;&iquest;Cu&aacute;les son los motivos concretos que motivaron su marcha?&raquo;, y &laquo;&iquest;Le han dicho si son m&aacute;s felices ahora que antes de abandonar la secta?&raquo;. Una vez m&aacute;s, el reclutador no sabr&aacute; qu&eacute; responder.
&middot; D&iacute;game las tres cosas que menos le gustan del grupo y de su l&iacute;der
Soy incapaz de recordar cu&aacute;ntas veces he visto a los reporteros y a los entrevistadores de televisi&oacute;n preguntar a los miembros de una secta si les han lavado o no el cerebro. El adepto, por lo general, sonr&iacute;e y responde: &laquo;Desde luego que no. Es rid&iacute;culo&raquo;. Sin embargo, es absurdo esperar una respuesta objetiva de alguien que est&aacute; bajo control mental. Una pregunta mucho m&aacute;s acertada es: &laquo;D&iacute;game tres cosas que no le agraden del grupo o del l&iacute;der&raquo;. Si tiene la oportunidad de coger desprevenido al adepto y le formula esta pregunta, le sugiero que observe con cuidado la expresi&oacute;n de su cara. Se le dilatar&aacute;n las pupilas de sus ojos, y por un momento se quedar&aacute; at&oacute;nito. Cuando por fin responda, probablemente dir&aacute; que no puede pensar en algo que no le guste. Los miembros de una secta, por lo general, dan esta respuesta con ligeras variantes, porque no est&aacute;n autorizados a formular cr&iacute;ticas, y menos por televisi&oacute;n.
Si tiene ocasi&oacute;n de seguir preguntando, intente averiguar qu&eacute; otra cosa le gustar&iacute;a hacer en la vida aparte de pertenecer al grupo. La respuesta habitual es: &laquo;Nada&raquo;.
La pregunta definitiva es si la persona ha tenido tiempo o no para hablar con antiguos adeptos y leer informaciones cr&iacute;ticas a fin de efectuar su propia valoraci&oacute;n. Un individuo sometido a control mental puede decir que s&iacute;. No obstante, muy a menudo he visto c&oacute;mo sus familiares le llevaban la contraria, y en general el adepto no replica. Si lo hace, es que est&aacute; en camino de abandonar el grupo.
Si usted ha formulado todas estas preguntas y est&aacute; razonablemente convencido de que la persona con la que habla es sincera, y est&aacute; interesado en saber m&aacute;s del grupo, le recomiendo que haga a&uacute;n varias cosas. Puede plantear las mismas preguntas a otros miembros del grupo y ver si coinciden las respuestas. Si hay grandes diferencias, puede intentar enfrentarlos a este hecho y observar c&oacute;mo reaccionan.
Antes de participar en cualquier programa, recuerde que a&uacute;n puede efectuar m&aacute;s averiguaciones por su cuenta sobre el grupo. P&oacute;ngase en contacto con alguna organizaci&oacute;n especializada en sectas para saber si ellos tienen mayor informaci&oacute;n. No le causar&aacute; ning&uacute;n da&ntilde;o ser prudente.
Si as&iacute; no consigue m&aacute;s informaci&oacute;n sobre el grupo, y todav&iacute;a est&aacute; interesado, asista a una reuni&oacute;n con un amigo de confianza. De esta manera, tendr&aacute; a alguien con quien poder discutir todo lo que vea y oiga. Las sectas destructivas, por norma, intentar&aacute;n siempre encontrar alg&uacute;n modo de separarle de su amigo. La regla es &laquo;divide y vencer&aacute;s&raquo;. Desde luego, todo parecer&aacute; muy espont&aacute;neo e inocente, pero el resultado es siempre el mismo. Por lo general, un adepto iniciar&aacute; una conversaci&oacute;n con su amigo mientras otro comienza a formularle preguntas a usted. Al principio estar&aacute;n juntos, al cabo de unos minutos les separar&aacute;n un par de metros, y si usted lo permite, al final de la velada estar&aacute;n en esquinas opuestas de la habitaci&oacute;n. Algunos grupos no son tan disimulados y piden a los participantes que se emparejen con personas a quienes no conocen. No permita que nadie les separe. Insista en permanecer junto a su amigo. Si le presionan, o si tiene que enfrentarse con los l&iacute;deres del grupo, m&aacute;rchese.
Si se ve inmerso en una sesi&oacute;n de adoctrinamiento, p&oacute;ngase de pie y anuncie que no le agrada que le manipulen y controlen. Cuanto m&aacute;s alto hable, m&aacute;s r&aacute;pido le expulsar&aacute;n de la habitaci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n sabe? Tal vez otras personas aprovechen la oportunidad para marcharse con usted.
No permita que le venza la curiosidad. Demasiada gente ha sido reclutada por estas organizaciones porque se cre&iacute;an capaces de poder &laquo;controlar&raquo; cualquier situaci&oacute;n. La curiosidad y el exceso del confianza significaron la ca&iacute;da de muchas personas, entre las cuales me incluyo. Ponerse uno mismo en una situaci&oacute;n peligrosa no vale la pena.
Cap&iacute;tulo 7
Asesoramiento en Abandonos: Libertad sin coacci&oacute;n
Cuando la gente comienza a buscar maneras de liberar a amigos o familiares de las sectas, la mayor parte sabe muy poco sobre el control mental, sobre las caracter&iacute;sticas de las sectas destructivas, o sobre c&oacute;mo preceder para rescatar a alguien que est&aacute; comprometido con una secta. Quiz&aacute; lleguen a pensar que la &uacute;nica opci&oacute;n disponible es la "desprogramaci&oacute;n", sin saber que la desprogramaci&oacute;n incluye el secuestro forzoso del adepto, un costo que va de los 18,000 a los 30,000 dls. y las largas sesiones para intentar que el individuo recupere su antigua personalidad.
Hoy en d&iacute;a existen medios de ayuda no coercitivos. Los asesores en abandonos, como yo mismo, utilizan en la actualidad t&eacute;cnicas terap&eacute;uticas avaladas por todos los profesionales de la salud mental, junto con las &uacute;ltimas t&eacute;cnicas en asesoramiento. Adem&aacute;s en nuestros d&iacute;as casi todos los asesores en abandonos son ex miembros de alguna secta.
Este cap&iacute;tulo pretende ser una gu&iacute;a para ayudar a comprender c&oacute;mo trabaja un asesor en abandonos, para lo que me servir&eacute; de las historias de tres casos que yo mismo atend&iacute;. Los di&aacute;logos del texto est&aacute;n reconstruidos de memoria, pero son fiel reflejo de acontecimientos reales que ocurrieron con personas reales durante mi trabajo de consejero. Tengo la esperanza de ayudar a que la gente comprenda que existe una alternativa eficaz a la desprogramaci&oacute;n.
Puesto que yo fui desprogramado, estoy familiarizado con sus desventajas. Cuando me desprogramaron, en 1976, hab&iacute;a muy pocas opciones disponibles tanto para mis padres como para los preocupados parientes de otros miembros de sectas. O bien intentaban seguir en contacto con el adepto, con la esperanza de que abandonara el grupo sin ayuda, o contrataban a un desprogramador. Los l&iacute;deres de las sectas vieron en la desprogramaci&oacute;n una amenaza terrible porque perd&iacute;an adeptos y l&iacute;deres muy devotos que llevaban muchos a&ntilde;os en la secta, y tambi&eacute;n porque estos antiguos pod&iacute;an hablar con los periodistas y revelarles detalles de las actividades del grupo. A diferencia de los ex miembros "fugitivos", que suelen estar dominados por los sentimientos de culpa y guardan en secreto su afiliaci&oacute;n, los que son desprogramados tienen una red de apoyo que comprende lo que han pasado y les brinda la fuerza y el est&iacute;mulo para hablar en p&uacute;blico.
Hacia finales de 1970, el tema del control mental estaba ligado, en opini&oacute;n de la gente, con la desprogramaci&oacute;n forzosa. Esta asociaci&oacute;n forzosa. Esta asociaci&oacute;n de ideas se debi&oacute; en parte a las campa&ntilde;as de relaciones p&uacute;blicas financiadas por algunas de las grandes sectas, con el prop&oacute;sito de desacreditar a sus cr&iacute;ticos y llevar el debate lejos de las sectas en s&iacute; mismas1.
La propaganda etiquet&oacute; a la desprogramaci&oacute;n como "la mayor amenaza de todos los tiempos contra la libertad religiosa". Se acus&oacute; a los desprogramadores de golpear y violar a las personas para obligarlas a abjurar de sus creencias religiosas. Como resultado de esta campa&ntilde;a, se realiz&oacute; al menos una pel&iacute;cula donde los desprogramadores aparec&iacute;an como unos malhechores &aacute;vidos de dinero que eran tan malos como los l&iacute;deres de las sectas.
Quiero dejar aqu&iacute; constancia de que no conozco ning&uacute;n caso de desprogramaci&oacute;n (y he atendido a cientos de personas desprogramadas) en que se hayan cometido abusos f&iacute;sicos o violaciones. Ninguna de las familias con las que me he reunido hubiera llegado al extremo de recatar a un ser querido para someterlo a una desprogramaci&oacute;n donde pudiera sufrir el m&aacute;s m&iacute;nimo da&ntilde;o f&iacute;sico.
Sin embargo, lo cierto es que la desprogramaci&oacute;n resulta, en su aspecto legal, sumamente arriesgada, y a menudo emocionalmente traum&aacute;tica. En la desprogramaci&oacute;n cl&aacute;sica, despu&eacute;s de localizar al adepto, se le secuestra f&iacute;sicamente en una esquina, lo introducen en un coche o furgoneta y lo trasladan a un lugar secreto, por ejemplo la habitaci&oacute;n de alg&uacute;n motel. Una vez all&iacute;, un equipo de seguridad le vigila las 24 hrs. Del d&iacute;a mientras el desprogramador, ex miembros de la secta y familiares le presentan informaci&oacute;n y discuten con &eacute;l. Las ventanas est&aacute;n cerradas a cal y canto, porque se han dado casos en que el adepto se ha lanzado por la ventana de un segundo piso para evitar lo que ellos llaman el proceso de "quebrantamiento de la fe". Muchas veces le acompa&ntilde;an al lavabo para prevenir cualquier intento de suicidio. Se le mantiene encerrado durante d&iacute;as, a veces semanas enteras, hasta que "rompe" el control mental de la secta o, como en algunos casos, simula haberlo hecho.
En las desprogramaciones en las que particip&eacute;, durante los a&ntilde;os 1976 y 1977, nos enfrent&aacute;bamos con el adepto cuando visitaba su casa en lugar de cogerlo en la calle. Aun as&iacute;, cuando le dec&iacute;amos que no podr&iacute;a marcharse de nuevo, casi siempre se produc&iacute;a una reacci&oacute;n violenta. Me han dado pu&ntilde;etazos, propinado puntapi&eacute;s y me han escupido; me han lanzado caf&eacute; caliente a la cara, y hasta un magnet&oacute;fono a la cabeza. De hecho, si yo no hubiera estado enyesado desde la punta del pie hasta la cadera durante mi propia desprogramaci&oacute;n, estoy seguro de que habr&iacute;a hecho lo mismo. Los miembros de una secta est&aacute;n adoctrinados para comportarse de esta manera: a permanecer "fieles" al grupo en cualquier circunstancia. En un primer momento, el adepto est&aacute; m&aacute;s convencido que nunca de que su familia, que ha recurrido a semejantes extremos, es la mism&iacute;sima encarnaci&oacute;n del demonio.
En tal situaci&oacute;n, la rabia y el resentimiento que experimenta el converso pueden tardar a&ntilde;os en disiparse, aun si la desprogramaci&oacute;n resulta efectiva. Conoc&iacute; a una mujer que, varios a&ntilde;os despu&eacute;s de haber sido desprogramada de una afiliaci&oacute;n breve a los Moonies, volvi&oacute; a la secta durante poco m&aacute;s de un a&ntilde;o y luego la abandon&oacute; por su propia voluntad, como si, seg&uacute;n sus propias palabras, tuviera que probarse a s&iacute; misma que era capaz de hacerlo. Por desgracia, durante su segunda estancia en el grupo la exhibieron por todo el pa&iacute;s para que hablara en contra de la desprogramaci&oacute;n.
No hay nada tan terror&iacute;fico como hallarse prisionero y creer que uno est&aacute; a punto de ser torturado o de ser blanco de un ataque sexual; experiencias que, seg&uacute;n los l&iacute;deres de las sectas, sufrir&aacute;n los adeptos en la desprogramaci&oacute;n. Como puede imaginar, ofrecer un buen asesoramiento en semejante situaci&oacute;n es algo, en el mejor de los casos, bastante dif&iacute;cil. El miembro se cierra de inmediato en s&iacute; mismo, comienza a cantar, a rezar o meditar para aislarse de cualquier influencia exterior. Pueden pasar horas o d&iacute;as antes de que acepte que
el l&iacute;der de la secta estaba equivocado, que no lo van a torturar, que los desprogramadores son personas sensibles y cari&ntilde;osas, y que hay muchas preguntas leg&iacute;timas que uno puede plantearse. S&oacute;lo entonces comienza a responder.
Decid&iacute; no participar en ninguna intervenci&oacute;n forzosa, porque cre&iacute;a que era cada vez m&aacute;s necesario buscar otra forma de enfocar el tema. Hab&iacute;a que encontrar una manera legal y voluntaria para llegar al adepto; la familia y los amigos eran la clave. Pero &eacute;stos necesitaban aumentar su conocimiento de las sectas y del control mental, y necesitaban tambi&eacute;n asesoramiento para aprender a comunicarse de forma efectiva con el adepto.

Asesoramiento no coercitivo en abandonos: las historias de tres casos
La aproximaci&oacute;n no coercitiva que he desarrollado intenta conseguir con delicadeza lo que la desprogramaci&oacute;n obtiene por la fuerza. Los familiares y los amigos deben trabajar juntos como un equipo y planificar su estrategia para influir en el miembro de la secta. Aunque la aproximaci&oacute;n no coercitiva no dar&aacute; resultado en todos los casos, ha demostrado ser la opci&oacute;n preferida por la mayor&iacute;a de las familias. La intervenci&oacute;n forzada siempre puede reservarse como un &uacute;ltimo recurso si todo lo dem&aacute;s falla.
Para tener &eacute;xito, la aproximaci&oacute;n no coercitiva precisa de una informaci&oacute;n excelente. La recogida y difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n debe comenzar inmediatamente despu&eacute;s de la primera llamada telef&oacute;nica.

La Familia O&acute;Brien2
En el mes de diciembre de 1986, un tal se&ntilde;or O&acute;Brien me llam&oacute; para manifestarme la inquietud que sent&iacute;a por la afiliaci&oacute;n de su hijo a un grupo denominado The Boston Church of Christ (La Iglesia de Cristo de Boston. Tambi&eacute;n conocida como Multiplying Ministres –Ministerios Multiplicadores -, la iglesia de Cristo de Boston no debe ser confundida con la importante Church of Christ –Iglesia de Cristo-, o con la United Church of Christ –Iglesia Unida de Cristo-, una de las herederas de la tradici&oacute;n congregacionalista de Nueva Inglaterra.3) El se&ntilde;or O&acute;Brien hab&iacute;a obtenido mi nombre a trav&eacute;s de Buddy Martin, un evangelista perteneciente a la Iglesia de Cristo de Cape God, (una importante iglesia) que denuncia con gran energ&iacute;a el autoritarismo de las t&aacute;cticas de "orientaci&oacute;n-discipulado" empleados por el grupo en Boston.
El se&ntilde;or O&acute;Brien me explic&oacute; que cada d&iacute;a estaba m&aacute;s y m&aacute;s preocupado por su hijo. George hab&iacute;a perdido varios kilos de peso, parec&iacute;a siempre agotado, hab&iacute;a abandonado sus planes de graduarse en un peque&ntilde;o colegio de artes liberales en el norte del estado de Nueva York, y se hab&iacute;a vuelto incapaz de tomar las m&aacute;s simples decisiones. Siempre ten&iacute;a que consultar a su compa&ntilde;ero "discipulador" antes de hacer cualquier cosa.
El se&ntilde;or O&acute;Brien me pregunt&oacute; por mis antecedentes personales y mi opini&oacute;n sobre si este grupo en particular era una secta destructiva. En primer lugar, le habl&eacute; de mis referencias y le inform&eacute; que en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hab&iacute;a atendido con &eacute;xito a m&aacute;s de 30 personas que hab&iacute;a abandonado el grupo al que pertenec&iacute;an. El se mostr&oacute; satisfecho al escuchar esto.
Los O&acute;Brien quisieron saber qu&eacute; es lo que convierte a un grupo en una secta destructiva, y me formularon otras preguntas acerca de mis valores y mi &eacute;tica. Les dije que, para m&iacute; ayudar a una persona a que pensara por s&iacute; misma era lo m&aacute;s importante, y que ten&iacute;a much&iacute;simo cuidado en no imponer mis propias creencias a un cliente. Mi papel era presentar la informaci&oacute;n, dar asesoramiento individual, y familiar si era necesario, y facilitar la comunicaci&oacute;n familiar.
Hablamos durante cerca de media hora, y convinimos en que les enviar&aacute; por correo m&aacute;s informaci&oacute;n sobre mi m&eacute;todo de trabajo, un formulario con preguntas sobre antecedentes y diversas fotocopias de art&iacute;culos sobre la Iglesia de Cristo de Boston. Tambi&eacute;n les facilit&eacute; los n&uacute;meros de tel&eacute;fono de algunas familias a las que yo hab&iacute;a atendido. Les ped&iacute; que contestaran a las preguntas del formulario con mayor extensi&oacute;n posible: cuanta m&aacute;s informaci&oacute;n sobre ellos mismos pudieran darme la familia y los amigos, mejor.
Obtener informaci&oacute;n escrita de una familia es un buen punto de partida. Obliga a que los familiares se planteen una amplia gama de temas relacionados con el adepto en cuesti&oacute;n, con ellos mismos, lo que significa la adhesi&oacute;n a una secta, y c&oacute;mo han reaccionado frente al problema hasta el momento. Tambi&eacute;n me da tema para iniciar las discusiones persona a persona.
Para m&iacute; es muy importante el esfuerzo de la familia para hacer un trabajo minucioso. Los cuestionarios pueden sonsacar diferentes respuestas, desde contestaciones de una l&iacute;nea hasta 44 p&aacute;ginas mecanografiadas a un espacio. Por lo general, se llenan de seis a ocho p&aacute;ginas.
Hay algunas secciones que merecen una atenci&oacute;n especial. &iquest;C&oacute;mo son las relaciones familiares entre los hermanos y entre &eacute;stos y los padres? &iquest;Qu&eacute; clase de persona era el sujeto que ahora est&aacute; en la secta? &iquest;Ten&iacute;a muchos amigos? &iquest;Tomaba drogas? &iquest;Ten&iacute;a unas metas bien definidas en su vida? &iquest;Sufri&oacute; alg&uacute;n tipo de trauma o una tensi&oacute;n especial durante su vida, como la muerte de sus padres o un traslado dif&iacute;cil a otra ciudad? &iquest;Ten&iacute;a un sistema de valores pol&iacute;ticos o sociales bien estructurado? Cuanto m&aacute;s saludables fueran las relaciones familiares y el sentido de identidad del individuo antes de entrar en la secta, m&aacute;s f&aacute;cil ser&aacute; mi trabajo.
En concreto, quer&iacute;a saber todo lo que pudiera de George. &iquest;C&oacute;mo era antes del ingreso, y en qu&eacute; hab&iacute;a cambiado, aparte de la p&eacute;rdida de peso y de su apat&iacute;a e indiferencia? Quer&iacute;a saber con qu&eacute; miembro de la familia estaba m&aacute;s unido. Quer&iacute;a saber cu&aacute;l era su estado mental antes de entrar en la secta, y tambi&eacute;n quer&iacute;a saber sobre su educaci&oacute;n, sus intereses y aficiones, su experiencia laboral y sus antecedentes religiosos.
En todos mis casos, siempre quiero saber cu&aacute;nto tiempo tard&oacute; el sujeto en ser reclutado. &iquest;Ingres&oacute; en la secta justo despu&eacute;s de que le abordaran una tarde o transcurrieron meses o a&ntilde;os antes de que estuviera completamente involucrado? &iquest;Qu&eacute; pensaba del grupo al que iba a unirse, y guardan aquellos pensamientos alguna similitud con lo que piensa ahora que est&aacute; dentro? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo hace que ingres&oacute;? &iquest;D&oacute;nde ha estado viviendo: con otros miembros, solo o non no adeptos? &iquest;A qu&eacute; se ha dedicado? &iexcl;Ha expresado alguna vez dudas o ha reconocido problemas acerca de su afiliaci&oacute;n?
Por &uacute;ltimo, quiero saber c&oacute;mo reaccionaron sus familiares y amigos; qu&eacute; hicieron o dijeron acerca de su adhesi&oacute;n a la secta &iquest;Qu&eacute; libros o art&iacute;culos han le&iacute;do? &iquest;Con qui&eacute;n (incluyendo a profesionales) han consultado? Necesito saber qui&eacute;n est&aacute; y qui&eacute;n no est&aacute; dispuesto a ayudar a rescatarlo. Es interesante se&ntilde;alar que, con frecuencia, alg&uacute;n familiar que al principio no se muestra muy dispuesto a ayudar acaba por convertirse en el elemento clave para tener &eacute;xito en un caso.
Cuando me devuelven el cuestionario, el paso siguiente es volver a hablar con la familia por tel&eacute;fono. Entonces ya estoy en condiciones de formular preguntas m&aacute;s concretas para terminar de encajar el rompecabezas y determinar lo que har&eacute; a continuaci&oacute;n. En la mayor&iacute;a de los casos pido a los familiares que hablen con otras personas para obtener m&aacute;s informaci&oacute;n, y a veces para conseguir un asesoramiento adicional. Es importante que durante este per&iacute;odo de preparaci&oacute;n la familia conozca y hable con otros que tienen el mismo problema, sobre todo con quienes han tenido &eacute;xito en rescatar a alguien. Tambi&eacute;n es beneficioso para la familia hablar con ex miembros del grupo, porque as&iacute; entender&aacute;n menor lo que pasa en la mente del ser querido.
A continuaci&oacute;n, organizo una reuni&oacute;n con cuantos familiares y amigos sea posible, por lo general en casa de la familia. All&iacute; trato de observar c&oacute;mo se relacionan entre s&iacute; las personas presentes. En estas reuniones dedico mucho tiempo a explicar qu&eacute; son las sectas y el control mental, y preparo a la gente pata los papeles que deber&aacute;n interpretar. Es vital que las personas comprendan con toda exactitud cu&aacute;l es el problema y qu&eacute; pueden hacer para ayudar.
Describo las estrategias de comunicaci&oacute;n: los modos de conectar con el adepto y conseguir que se abra. Tambi&eacute;n podemos analizar diversos planes para una intervenci&oacute;n. A menudo grabo la reuni&oacute;n para que aquellos que no han asistido puedan tambi&eacute;n sacar provecho de ella.
Hay algo en lo que pongo un &eacute;nfasis especial: en que todos deben presionar a la vez y considerar el rescate como una tarea de equipo. Esto elimina el peso de la responsabilidad de los hombros de alguien en concreto, y garantiza que el adepto recibir&aacute; la influencia de todas las personas disponibles. Les urjo a que se pongan en contacto con otros familiares y amigos y que los convenzan para que ayuden; que estudien libros, art&iacute;culos y v&iacute;deos, y que lleven un archivo.
Si ha contactado conmigo cuando s&oacute;lo han transcurrido unos meses desde el reclutamiento, la probabilidad de conseguir que abandone la secta en el plazo de un a&ntilde;o es muy buena. Por lo contrario, si cuando me llaman el individuo lleva por ejemplo diez a&ntilde;os con el grupo, quiz&aacute;s haga falta algo m&aacute;s de tiempo antes de poder siquiera intentar una intervenci&oacute;n con &eacute;xito (depende tambi&eacute;n de c&oacute;mo sean las relaciones familiares). Pero los miembros m&aacute;s veteranos, desde luego, no son irrecuperables. S&oacute;lo requiere mucha m&aacute;s paciencia y un esfuerzo continuado. De hecho, he descubierto que en muchos aspectos es m&aacute;s f&aacute;cil ayudar a alguien que lleva a&ntilde;os en una secta. Estas personas conocen la dura realidad e la vida en un grupo –las mentiras, la manipulaci&oacute;n, las promesas incumplidas por los l&iacute;deres de la secta -, mientras que el converso reciente todav&iacute;a puede estar flotando en las nubes de su fase de luna de miel.
En este caso en particular, George llevaba en el grupo dos a&ntilde;os y medio. Viv&iacute;a en un apartamento con otros "creyentes". A&uacute;n manten&iacute;a contacto con sus padres y, algo menos, con su hermana Naomi. Sus padres no eran demasiados religiosos y criticaban la rigidez de la creencia de George en la interpretaci&oacute;n de la Biblia que hac&iacute;a el grupo. George hab&iacute;a llegado a considerar la actitud de sus padres como "no cristiana". Al igual que en muchas otras familias, la adhesi&oacute;n a la secta hab&iacute;a provocado algunos enfados y profundos resentimientos por ambas partes. La familia hab&iacute;a llegado a un punto muerto.
Cuando los padres de George decidieron intervenir, hac&iacute;a ya tiempo que se daban cuenta de que su posici&oacute;n antag&oacute;nica no les llevaba a ninguna parte. El padre de George decidi&oacute; entonces cambiar la t&aacute;ctica. Le pregunto a su hijo si pod&iacute;a acompa&ntilde;arlo a una de sus sesiones de estudio de la Biblia, e incluso asisti&oacute; a un par de servicios dominicales. Desde luego, George y sus compa&ntilde;eros "disc&iacute;pulos" interpretaron la presencia del padre como una se&ntilde;al de que "Dios hab&iacute;a entrado" en su vida. Desde un punto de vista estrat&eacute;gico, ese fue un paso importante para recomponer las relaciones de George con su familia.
El se&ntilde;or O&acute;Brien explic&oacute; a su hijo que deseaba aprender m&aacute;s cosas acerca de su iglesia porque le amaba. Lo cual era cierto. Con toda honestidad pudo no haberle dicho que no deseaba afiliarse, porque no lo deseaba. Lo que pretend&iacute;a era hacerse con m&aacute;s informaci&oacute;n y reconstruir la relaci&oacute;n con su hijo. De hecho, no s&oacute;lo el padre de George sino cada uno de los miembros de la familia intentaban averiguar todo lo posible acerca del grupo. George jam&aacute;s dud&oacute; del amor que sus padres le ten&iacute;an, ni tampoco, en lo m&aacute;s hondo, de su amor por ellos. Lo que ocurr&iacute;a, simplemente, era que le hab&iacute;an ense&ntilde;ado que la gente o bien estaba de parte de Dios (en la iglesia) o del lado de Satan&aacute;s.
Despu&eacute;s de numerosas reuniones y llamadas telef&oacute;nicas, la familia y yo comenzamos a trazar planes. George no ten&iacute;a ni idea de que su familia estaba en contacto conmigo o con Buddy Martin. La cuesti&oacute;n de si hab&iacute;a que recurrir al enga&ntilde;o era, como siempre, importante y peliaguda. Los O&acute;Brien tuvieron que decidir entre varias opciones. &iquest;Deb&iacute;an sin m&aacute;s decir a George todo lo que sab&iacute;an sobre el grupo y pedirle que hablara con nosotros?. Eticamente, eso era lo que deseaba hacer. Sin embargo, se las ten&iacute;an que ver con una secta de control mental. Si le dec&iacute;an que quer&iacute;an que se entrevistara con personas que eran cr&iacute;ticas con el grupo, &iquest;se trastornar&iacute;a y romper&iacute;a el contacto?
Alent&eacute; a la familia para que hablara con varios ex miembros y les preguntaran c&oacute;mo responder&iacute;a un adepto a una aproximaci&oacute;n franca y directa. Sin excepci&oacute;n, todos ellos coincidieron en que, si lo hac&iacute;an, George consultar&iacute;a de inmediato a su compa&ntilde;ero discipulado en busca de consejo. A partir de ese momento, el grupo estar&iacute;a sobre aviso y emplear&iacute;a todos sus recursos para convencerle de que evitara cualquier contacto con una familia obviamente controlada por Satan&aacute;s.
Yo siempre he preferido que alguien le pregunte al adepto si estar&iacute;a dispuesto a investigar en "la otra cara de la historia", y observar la reacci&oacute;n que esto provoca. Una propuesta as&iacute; debe ser realizada por un hermano o un amigo, mejor que por los padres. Si se hace de esta manera, resulta mucho menos amenazador.
Si el adepto acepta la oportunidad de conocer a antiguos miembros, el lugar y la fecha del encuentro han de convenirse de inmediato. Adem&aacute;s, la persona que ha propuesto la entrevista debe mencionar el hecho de que si los otros miembros del grupo se llegan a enterar, intentar&aacute;n convencerle de que no acuda a la cita. "&iquest;Cumplir&aacute; su promesa pese a la presi&oacute;n del grupo?", es una pregunta que debe formularse. As&iacute; se establece un contrato verbal.
Este tipo de intervenci&oacute;n "a la descubierta" o abierta funciona mejor con quienes no est&aacute;n acabados de doctrinar, tiene dudas o se plantean interrogante sobre las sectas
Yo quer&iacute;a saber si George hab&iacute;a expresado alguna insatisfacci&oacute;n o desilusi&oacute;n respecto al grupo. No respondieron los O&acute;Brien, absolutamente ninguna. Por lo visto, estaba totalmente comprometido. S&oacute;lo confiaba en las personas del grupo. Estaba programado para pensar que todos los dem&aacute;s estaban "muertos", lo que equival&iacute;a a "no espirituales". Advert&iacute; a los padres de George que la decisi&oacute;n era cosa suya, pero que hab&iacute;a muy pocas posibilidades de llegar hasta &eacute;l si intentaban la aproximaci&oacute;n abierta.
Decidimos que la mejor l&iacute;nea de acci&oacute;n consist&iacute;a en alejar a George del grupo invit&aacute;ndole a la fiesta del 86 cumplea&ntilde;os de us abuela en Cape Cod. Despu&eacute;s de la fiesta, el domingo por la noche, los padres buscar&iacute;an cualquier excusa para quedarse a dormir, y comentar&iacute;an a George que ellos pod&iacute;an llevarle de vuelta a Boston al d&iacute;a siguiente. Por la ma&ntilde;ana, la familia le dir&iacute;a que lamentaban mucho no haberle informado antes, pero que ten&iacute;an previsto pasar los pr&oacute;ximos tres d&iacute;as con un ministro de la Iglesia de Cristo, un asesor y un ex miembro.
Instru&iacute; a fondo a la familia sobre lo que ten&iacute;an que decir y como decirlo. Quer&iacute;a que se aseguraran de que no telefoneara al grupo, y que hicieran todo lo posible para que no saliera corriendo. Deb&iacute;an convencerle de que no pretend&iacute;an apartarlo de Dios, ni tampoco causarle el menor da&ntilde;o. Que lo &uacute;nico que deseaban era facilitarle el acceso a algunas informaciones sobre el grupo que de otra manera no podr&iacute;a conocer jam&aacute;s. Ten&iacute;an que pedirle que rezara, y decirle que estaban seguros de que su fe en el poder de Dios era m&aacute;s fuerte que su temor a Satan&aacute;s.
Indiqu&eacute; a los padres que preguntaran a George si estaba de acuerdo con un per&iacute;odo de investigaci&oacute;n de tres d&iacute;as en los cuales ser&iacute;a libre de ir y venir, tomarse todos los descansos que quisiera y decidir en que &aacute;reas deseaba profundizar.
El lunes por la ma&ntilde;ana me encontr&eacute; en una cafeter&iacute;a de Cape Cod con Buddy Martin y Ellen Queeney, una ex miembro a quien yo hab&iacute;a asesorado, el verano anterior, para que abandonara la rama de Par&iacute;s de la secta. Nos sentamos alrededor de una mesa y esperamos durante 4 horas. Mientras tanto, la familia intentaba persuadir a George de que aceptara sus condiciones. Me llamaron por tel&eacute;fono media docena de veces para pedirme ayuda y consejo. La familia prob&oacute; todo lo que les dije que hicieran, pero George se manten&iacute;a en sus trece. S&oacute;lo aceptaba reunirse con nosotros durante unas pocas horas. Decidimos seguir adelante y hacer todo lo que estuviera en nuestras manos. Antes de que sali&eacute;ramos de la cafeter&iacute;a, un grupo de lugare&ntilde;os nos coment&oacute; que acab&aacute;bamos de establecer un r&eacute;cord en lo relativo a permanecer sentados en el mismo sitio. Yo me ech&eacute; a re&iacute;r y dije para mis adentros: "&iexcl;Si supieran lo que est&aacute; pasando!".

George estaba acalorado, furioso y hostil cuando llegamos a la casa y nos encontramos. Era la primera vez que le ve&iacute;amos en persona. Nos presentamos, y se mostr&oacute; muy sorprendido al conocer a Buddy. Se trataba nada menos que de un portador de la Biblia, un ministro fundamentalista de la Iglesia de Cristo. George solicit&oacute; hablar a solas con dada uno de nosotros: primero conmigo, despu&eacute;s Ellen, y por &uacute;ltimo con Buddy, Como era de esperar, estaba asustado y confuso. Hicimos todo lo posible para que se sintiera c&oacute;modo y darle la m&aacute;xima sensaci&oacute;n de control: para aprender, para crecer, y para demostrar a su familia que no estaba bajo control mental y que sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Esto fue lo que intent&eacute; decirle cuando quiso hablar conmigo en privado.
George demostr&oacute; estar tan adoctrinado como cualquiera de los seguidores de una secta que yo hab&iacute;a tratado. Se mostraba extremadamente reacio a aceptar la idea de que podr&iacute;a beneficiarse de todo aquello que lleg&aacute;ramos a discutir.
La participaci&oacute;n de Buddy Martin fue decisiva. En su conversaci&oacute;n a solas con George, comenz&oacute; a citarle vers&iacute;culos concretos de la Biblia y le pregunt&oacute; cu&aacute;l era su interpretaci&oacute;n del significado de los mismos. Luego le demostr&oacute; que, a pesar de que el grupo se proclamaba seguidor de la Biblia, en realidad sacaban las citas de contexto, ignorando deliberadamente otros vers&iacute;culos que alteraban su significado. Dado que el grupo hab&iacute;a programado a George para que creyera en una interpretaci&oacute;n literal de la Biblia, no pod&iacute;a negarse a examinarla. Este fue el resquicio por el cual comenz&oacute; a admitir la posibilidad de que el grupo no fuera absolutamente perfecto.
Una vez establecida esta primera base, Geroge se mostr&oacute; dispuesto a escucharme cuando le habl&eacute; de los antecedentes del l&iacute;der del grupo, Kip Mckean, y de su reclutamiento y adoctrinamiento realizada por Chuck Lucas, de Crossroad (Encrucijada), una secta de Gainesville, Florida5, all&aacute; por el a&ntilde;o 1970. Tal vez fuera entonces cuando Mckean aprendi&oacute; a utilizar los m&eacute;todos de control mental que ahora pon&iacute;a en pr&aacute;ctica. George jam&aacute;s hab&iacute;a o&iacute;do hablar de Encrucijada. Le mostramos una carta de McKean, escrita en marzo de 1986, dirigida a los l&iacute;deres de la Encrucijada y publicada en su bolet&iacute;n, en la que afirmada que les "deb&iacute;a el alma".6 George se qued&oacute; anonadado. Le ense&ntilde;amos otra carta, &eacute;sta de los jefes de la Memorial Church of Christ (Iglesia Conmemorativa de Cristo) en Houston, Texas, escrita en 1977 en la que anunciaba la decisi&oacute;n de expulsar a Mckean de su ministerio debido a sus ense&ntilde;anzas antib&iacute;blicas7.
Con este punto de partida pudimos empezar a discutir las caracter&iacute;sticas generales de las sectas destructivas y el control mental. Sin este marco de referencia hubiera sido imposible mostrarle a George lo que hab&iacute;a ocurrido a &eacute;l. En este punto de la discusi&oacute;n siempre hablo de otros grupos. Por experiencia personal, s&eacute; que la mayor parte de los adeptos de hoy en d&iacute;a tienen una visi&oacute;n negativa de los Moonies (con la &uacute;nica excepci&oacute;n, claro est&aacute;, de los propios Moonies), as&iacute; que por lo general comienzo con mi propia historia.
Esta forma de empezar ayuda a minimizar la resistencia defensiva y la t&eacute;cnica de interrupci&oacute;n del pensamiento. Detallo los componentes espec&iacute;ficos de comportamiento del control mental, y me aseguro de dejar bien claros los puntos se&ntilde;alados por Lifton en su estudio sobre la modificaci&oacute;n del pensamiento aplicada por los comunistas chinos. A continuaci&oacute;n describo lo que sucede en el seno de otro grupo similar al que nos ocupa. De esta manera, los paralelismos entre los grupos se ponen de manifiesto con toda claridad, y resulta mucho m&aacute;s efectivo porque es el propio individuo quien establece las conexiones.
La informaci&oacute;n que le d&aacute;bamos era demasiado intensa para George. Ten&iacute;a que regular el flujo de lo que escuchaba. Cada dos horas, m&aacute;s o menos, se pon&iacute;a de pie y anunciaba que necesitaba salir para dar un paseo y rezar. Esto sucedi&oacute; varias veces cada d&iacute;a a lo largo de los tres d&iacute;as. Por la noche, yo iba a una pensi&oacute;n cercana donde pod&iacute;a descansar y planificar la estrategia. En cada ocasi&oacute;n que George sal&iacute;a de la casa, no pod&iacute;amos estar muy seguros de si volver&iacute;a o no. Le hubiera resultado muy f&aacute;cil levantar el pulgar mientras caminaba por la carretera y hacer autostop hasta Boston, o telefonear a la secta para que vinieran a buscarlo. Pero intentar detenerle habr&iacute;a significado la p&eacute;rdida de su confianza en nosotros. Nos hab&iacute;amos metido en esto para hacer todo el trayecto. Si se marchaba en ese momento, la familia no tendr&iacute;a m&aacute;s opci&oacute;n que seguir suministr&aacute;ndole informaci&oacute;n cada vez que le vieran o hablaran con &eacute;l. Deb&iacute;amos confiar en que &eacute;l quer&iacute;a hacer lo que considerase correcto. Adem&aacute;s, la familia sab&iacute;a que yo no estaba dispuesto a participar si intentaban cualquier tipo de intervenci&oacute;n forzada.
Cuando George se quejaba de la estratagema que sus padres hab&iacute;an empleado para llevarle hasta la casa de su abuela, &eacute;stos se deshac&iacute;an en disculpas. Le ped&iacute;an que se pusiera en su lugar y que sugiriera cualquier otro acci&oacute;n que podr&iacute;an haber realizado y que fuera igual de efectiva. Pero George no fue capaz de dar con ninguna. Se daba cuenta de que si le hubieran puesto sobre aviso, &eacute;l se habr&iacute;a dirigido en el acto a sus superiores y &eacute;stos se hubiesen encargado de disuadirle.
Sus padres le recordaron que &eacute;l ya hab&iacute;a rechazado una invitaci&oacute;n anterior para reunirse con ex miembros y leer unas cuantas informaciones cr&iacute;ticas. Se qued&oacute; boquiabierto: ni siquiera guardaba en la memoria de la invitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n le recordaron que un mes antes se hab&iacute;a reunido con su prima Sally, quien a petici&oacute;n de los padres se hab&iacute;a encargado de transmitirle el ofrecimiento. George la hab&iacute;a rechazado de plano. Sus padres le explicaron que en su opini&oacute;n ya no les quedaba m&aacute;s salida que &eacute;sta.
Durante aquellos tres d&iacute;as, pude realizar con la familia una excelente tarea de asesoramiento sobre las formas de comunicarse con mayor efectividad, y trabajar en algunos de sus propios problemas y preocupaciones, que poca relaci&oacute;n guardaban con la participaci&oacute;n en una secta. As&iacute;, George pod&iacute;a ver que toda la familia estaba aprendiendo y creciendo junta, y que si se un&iacute;a a ellos ser&iacute;a un paso de gigante en el desarrollo de una relaci&oacute;n mucho m&aacute;s estrecha con cada uno de los familiares
Incluso despu&eacute;s de pasados los tres d&iacute;as, George se resist&iacute;a a aceptar que nunca m&aacute;s volver&iacute;a al grupo. Declar&oacute; que necesitaba m&aacute;s tiempo para estudiar y reflexionar sobre todo lo que hab&iacute;a aprendido, Decidi&oacute; no volver a su apartamento y quedarse en casa de sus padres. All&iacute; podr&iacute;a leer libros y art&iacute;culos, ver v&iacute;deos sobre actividades de las sectas, y continuar las charlas y reuniones con otros antiguos miembros.
Al cabo de un mes, George comunic&oacute; a su familia que ya no volver&iacute;a jamas a la Iglesia de Cristo de Boston. Por ese entonces, asist&iacute;a a los oficios religiosos y a los estudios de la Biblia en la Iglesia de Cristo de Burlington, una de las 18000 iglesias de Cristo, donde conoci&oacute; a otros 75 refugiados del grupo de Boston. Hoy en d&iacute;a afirma sentirse much&iacute;simo m&aacute;s feliz que cuando estaba en la secta, y tiene una mejor comprensi&oacute;n de la Biblia. Desde que abandon&oacute; el grupo, ha dedicado buena parte de su tiempo a ayudar a otras personas a comprender los aspectos destructivos de esta secta.
A pesar de que los padres de George hubieran preferido que les acompa&ntilde;ara a la Iglesia Unitaria a la cual pertenecen, respetan su derecho a escoger su propio camino. Su padre asiste con &eacute;l a sesiones de un grupo de estudio de la Biblia, cada martes por la noche, con el prop&oacute;sito de aprender y estar m&aacute;s cerca de su hijo. Hay que destacar que los O&acute;Brien decidieron intervenir en la vida de George s&oacute;lo hasta el momento en que &eacute;l fuera capaz de reconocer y comprender las pr&aacute;cticas de control mental utilizadas por las sectas destructivas. Yo jam&aacute;s acepto que clientes que apuntan como motivo para una intervenci&oacute;n su propio inter&eacute;s. Deben comprometerse a ayudar al individuo a pensar por si mismo.


Las creencias que refuerzan mi m&eacute;todo
Dado que las sectas atraen a la gente a lo que podr&iacute;amos llamar una trampa psicol&oacute;gica, mi trabajo como asesor en abandonos es mostrar al adepto 4 cosas.
En primer lugar, le demuestro que &eacute;l est&aacute; en una trampa: una situaci&oacute;n en la que se encuentra psicol&oacute;gicamente incapacitado y de la que no puede salir. En segundo lugar, le hago ver que cuando realiz&oacute; la elecci&oacute;n no deseaba meterse en una trampa. En tercer lugar, le se&ntilde;alo que las personas que est&aacute;n en otras sectas tambi&eacute;n se encuentran en una trampa. Por &uacute;ltimo, le digo que es posible salir de la trampa. Si bien estos cuatro puntos le pueden parecer muy obvios a cualquier persona que no pertenezca a una secta, no son tan evidentes para quien est&aacute; bajo control mental. Se necesita alguien que comprenda lo que de verdad significa estar apresado en la trampa de una secta destructiva para transmitir este mensaje con la fuerza y determinaci&oacute;n necesarias. Esta &uacute;ltima raz&oacute;n es la que convierte a los antiguos adeptos, y en especial a los antiguos l&iacute;deres de sectas, en los mejores asesores en abandonos.
Mi m&eacute;todo descansa en varias creencias esenciales sobre la gente. Una es que las personas necesitan y desean desarrollarse. La vida est&aacute; en perpetuo cambio, y es inherente a la persona moverse en una direcci&oacute;n que apoye y estimule el crecimiento.
Es importante que la gente se centre en el aqu&iacute; y ahora. Lo hecho en el pasado ya ha quedado atr&aacute;s. El enfoque no debe centrarse en lo que "hicieron mal" o en lo que "no hicieron", sino en lo que pueden hacer en la actualidad. El pasado es &uacute;til s&oacute;lo en la medida que facilita unas informaciones que pueden resultar valiosas en le presente.
Tambi&eacute;n he observado y creo que la gente siempre elegir&aacute; lo que piensan que es mejor para ellos en un momento dado. Seg&uacute;n mi experiencia, las personas siempre har&aacute;n aquello que creen que es lo mejor para ellos en base a su informaci&oacute;n y vivencias. La raz&oacute;n por la que el adepto permite que le adoctrinen es s&oacute;lo que &eacute;l cree que el grupo es maravilloso y que se trata de algo enriquecedor.
Tambi&eacute;n creo que cada persona es &uacute;nica y que cada situaci&oacute;n es diferente. Toda persona tiene una forma particular de comprenden e interactuar con la realidad. Por lo tanto, mi aproximaci&oacute;n est&aacute; por completo centrada en el cliente. Me ajusto a m&iacute; mismo para encajar con las necesidades del cliente. No espero que &eacute;l se adapte a las m&iacute;as. En mi aproximaci&oacute;n, el trabajo del asesor es comprender a la persona hasta el tu&eacute;tano: cu&aacute;les son sus valores, qu&eacute; necesita, qu&eacute; quiere y como piensa. Debo esforzarme por encontrar un camino que me lleve al interior de su cabeza, en cierto sentido "ser &eacute;l", con el fin de comprenderle y ayudarle a hacer lo que &eacute;l desea hacer. Mi aproximaci&oacute;n se basa en el convencimiento de que, en lo m&aacute;s profundo de &eacute;l, hasta el miembro m&aacute;s comprometido de un grupo de control mental sea abandonarlo.
Por &uacute;ltimo, mi aproximaci&oacute;n est&aacute; centrada en la familia. Ciando alguien es reclutado por una secta destructiva, todos y cada uno de quienes &eacute;l conoce y ama resultan afectados. Los miembros de la familia y los amigos son vitales en la mayor&iacute;a de los casos resueltos con &eacute;xito, puesto que se les puede entrenar para obtener un m&aacute;ximo de eficacia cada vez que se comunican con el miembro de la secta. De esta manera, su influencia emocional y personal puede ser utilizada para conseguir su cooperaci&oacute;n,
Desde luego, esta forma de trabajar exige un gran esfuerzo por parte de la familia. Tienen que estar dispuestos a aprender nuevas formas de comunicarse, y a enfrentarse con algunas cuestiones molestas que pueden estar latentes. Si hay alg&uacute;n problema familiar importante, es mejor expresarlo y, si es posible, resolverlo antes de intentar una intervenci&oacute;n.
Cuando se mantiene el foco sobre la familia, todos cambian. El miembro de la secta toma conciencia de que hay cosas positivas que ocurren fuera del grupo, los familiares aprenden a establecer un clima de respeto y confianza, y a c&oacute;mo sembrar en la mente del adepto.
El amor de una familia es una fuerza mucho m&aacute;s poderosa que el amor condicionado que brindan los miembros y l&iacute;deres de una secta. El amor familiar apoya el derecho del individuo a convertirse en un adulto aut&oacute;nomo y a tomar sus propias decisiones en la vida. El amor de la secta pretende mantener siempre a la persona en un estadio de adolescente dependiente, de ah&iacute; las amenazas de retirarle el amor si el individuo adopta decisiones sobre su propia vida en oposici&oacute;n a las &oacute;rdenes del l&iacute;der. Cuando los familiares aprenden c&oacute;mo interactuar de manera eficaz, son de vital importancia para ayudar al sujeto a alejarse del grupo. Durante la intervenci&oacute;n, este factor se convierte a menudo en determinante.
Cuan asesoro a un adepto, jam&aacute;s intento separar el grupo de &eacute;l o separarlo a &eacute;l del grupo. Si lo hiciera, &eacute;l s&oacute;lo se sentir&iacute;a amenazado, y tendr&iacute;a motivos para ello. En cambio, siempre busco la forma que madure ofreci&eacute;ndole diversas perspectivas y posibilidades. Ayudo a las personas a que consideren opciones de las que ni siquiera conoc&iacute;an su existencia, despu&eacute;s les animo a hacer lo que piensan que es mejor para ellas. Hago todo lo que est&aacute; a mi alcance para que lleguen a sentir que tienen el control.
Como ya he dicho antes, el control mental de la secta jam&aacute;s consigue borrar del todo