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| | Posted on Wednesday, July 16, 2003 - 9:58 am: |
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AVANCE DE SECTARIOS EN EL PERÚ Preocupa que en el Perú se estén generando grupos minúsculos de personas, pero muy activos que están creando sectas totalitarias y que parecen estar pagados por intereses ajenos a la religión. En un país con tradición católica donde la Iglesia es respetada por el pueblo peruano y que tiene grandes manifestaciones de fe llama la atención los ataques sistemáticos que se están produciendo desde algunos agentes de prensa, grupos totalitarios y personajes que se ocultan bajo una supuesta pertenencia a la Iglesia Católica. Siempre actúan con un doble mensaje: se dicen de la Iglesia, pero en realidad tienen fuertes críticas que harían imposible su pertenencia. Así por ejemplo surge un movimiento anti sectario (MASA PERÚ), que no es otra cosa que un grupo de separatistas de la Iglesia Católica, agnósticos y promotor de las causas más contradictorias como el sacerdocio femenino dentro de la Iglesia Católica. Están asociados a reconocidos agnósticos y ateos, como puede verse en la página "el Valle de la Nada", donde su nombre ya dice lo que quieren ser. No creen en nada. Estrictamente como separatistas se les puede llamar sectarios y buscan conformar su secta de descreídos. Sin embargo son ellos quienes acusan ¿será por estrategia? Para ellos el fin justifica los medios. Se suman a estos periodistas que se declaran ateos, siendo el caso más precocupante el de José Enrique Escardó que se declara el ANTICRISTO en repetidas ocasiones en sus escritos y que luego de pertenecer a la Iglesia Católica la abandonó para ingresar en el Hare Krishna y desembocar en la más aberrante ideología nihilista y el culto a Marylin Manson y sus seguidores. La situación preocupa al encontrar estos sectarios eco en los medios de comunicación, pero sobretodo en periodistas de dudosa identidad que vienen siendo promotores de persecuciones contra la libertad religiosa en el Perú. |
   
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| | Posted on Thursday, July 17, 2003 - 11:38 pm: |
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De Huaco a Waco La tragedia de Waco de abril de 1993 nos mueve al recuerdo de lo que una secta fanática puede hacer. David Koresh junto con sus seguidores davidianos, tras un asedio de 51 días por el FBI, murieron en las instalaciones de su sede en el complejo del Monte Carmelo. Entre ellos se encontraban antiguos Adventistas. Aún se estudia la responsabilidad de los implicados en la masacre. Pero siempre queda una duda: adonde conduce el accionar de las sectas y sus integrantes. Marco Antonio Huaco Palomino, ministro de la iglesia ADVENTISTA DEL SEPTIMO DÍA, es un activista promotor de la “libertad religiosa”. ¿Cual libertad? La de su secta por supuesto. Entre otras acciones ha venido promoviendo la introducción de su secta en América Latina y sobre todo en el Perú. Para ello no duda en poner en tela de juicio a cualquier opositor. Y la Iglesia Católica es uno de sus blancos preferidos. Entre sus recientes acciones políticas está el borrador del proyecto de ley que quiso presentar al Congreso de la República del Perú para eliminar el reconocimiento que la Constitución Peruana hace a la Iglesia Católica por su aporte a la cultura nacional. Mezquindad de un sectario que no piensa nada más que en sus intereses, que oculta su filiación religiosa escudándose en una Maestría en Ciencias Religiosas que aún no termina de cursar. No extraña entonces que busque también desprestigiar al Sodalitium Christianae Vitae u otras instituciones pertenecientes a la Iglesia. En un alucinado artículo que el titula ”Mitad monje, mitad soldado” donde pretende dar “una mirada a la ética sodálite” y realizar un análisis de lo que se vive al interior de esa institución. Lógico sería pensar que sus fuentes son abundantes, directas y actualizadas. Pero lamentablemente la lógica no prima en esta secuela de universitarios actuales que dejan mucho interrogantes sobre la calidad de las Maestrías en el Perú. El panfletario escrito utiliza como fuentes a un periódico parcializado, el testimonio de un ex miembro abiertamente ateo, la novela (es decir ficción) de un periodista que ignora al Sodalitium cerca de veinte años, y ¡personas anónimas! Ningún testimonio o escrito del Sodalitium. El confundido Huaco, alumno de la San Marcos, para hacer su estudio pone en boca del fundador del Sodalitium las palabras ¡de un personaje de la novela! Sin fuentes confiables no sabemos como hace una explicación del proceso de admisión y formación, de la obediencia y de la preparación espiritual, pero llega al absurdo al querer afirmar que lo escrito en la novela confirma las denuncias del esquizofrénico periodista José Enrique Escardó, quien se ha llamado a sí mismo el Anticristo. Más allá de la inspiración, Pedro Salinas no tardó en aclarar en la presentación de su libro a la que Huaco lo invitó que “toda novela es una gran mentira”. Al final lo que importa es vender. Y Huaco compró. Crítico de la disciplina deportiva, del sano ejercicio y del carácter masculino, lo que confunde con la vida militar, Huaco insiste en las comparaciones extraídas de la ficción, sacando conclusiones por ejemplo de la natación matutina como si de extremo se tratase. Así arriban en erráticas conclusiones su visión de la ascética cristiana, el esfuerzo por alcanzar las virtudes, la legítima defensa del derecho a profesar la fe, la vida comunitaria, el celibato, e incluso el esfuerzo por alcanzar la santidad. La tradición católica de las congregaciones se ve así cuestionada por quien desde una visión sectaria busca desacreditar a quien no profesa su mismo credo. Intolerancia llevada al extremo, por quien se dice defensor de los derechos de libertad religiosa. Un adventista que considera al Papa como el Anticristo, que vaticina la segunda venida de Cristo con fecha exacta, y con una estructura farisaica de normas para ser merecedores de la salvación, puede ser tolerado. Pero ello no le otorga el derecho a atropellar a personas e instituciones al hacer su proselitismo sectario en un país de mayoría religiosa católica y que ha visto surgir en sus tierras preciosos frutos de santidad. La libertad religiosa debe ser respetada. Más aún si esta preserva la religión de la mayoría de los peruanos. De lo contrario un Huaco repetirá la tragedia de Waco. |
   
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| | Posted on Friday, July 18, 2003 - 7:03 am: |
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Arequipa, Perú 21/06/2003 Su Santidad Papa Juan Pablo II Ciudad del Vaticano Vaticano Excelentísimo Santo Padre, Encomendándome a Dios, a nuestro Señor Jesucristo y a la Santísima Virgen María, me dirijo a Ud. muy respetuosamente, Santo Padre, para expresarle lo siguiente: Soy un miembro de su grey, católico bautizado y profesante, educado en los principios de nuestra fe y nuestra iglesia por los Jesuitas del Colegio de San José en Arequipa, miembro de la Cruzada y la Congregación Mariana, cuya medalla de la Virgen me protege y ha protegido desde entonces, porque siempre la he portado en mi bolsillo desde que salí del colegio (imagen de la medalla), Virgen a la que encomiendo esta misiva también. Fui Excelencia de mi clase en todos mis años de estudio en el colegio, Promoción San Francisco Javier 1964, con padres que contribuyeron activamente a la Iglesia Católica en Arequipa, pues mi madre, la señora Rosa Tudela de Gerdt fue dirigente y motor del movimiento para la construcción del Seminario de San Jerónimo en esta ciudad, al conseguir fondos para dicha obra con su activa obra en el Movimiento de Vocaciones Sacerdotales, es decir, somos cristianos y católicos de una fe verdadera, profunda y basada en los verdaderos principios de nuestra religión. Nunca creí que como católico, tendría que enfrentarme por mi supervivencia y la de mi familia, contra un movimiento que se dice pertenecer a la Iglesia Católica, el Sodalicio de Vida Cristiana, pero que actúa lejos de los mandatos de Cristo y la Iglesia, siendo ésta la razón por la que tengo que acudir a Ud. Santo Padre, pues en base a títulos nulos, comisión de delitos y un cúmulo de ilegalidades, el Sodalicio de Vida Cristiana, por intermedio de su Asociación Civil San Juan Bautista, con fecha 4 de julio del 2003, pretende lanzarme, a mi familia y a mis pertenencias de mi hogar, para consumar así un lucrativo “negocio” basado en el enriquecimiento ilícito en su favor. Entiendo que un movimiento como el Sodalicio de Vida Cristiana, fundado y dirigido por el laico Luis Fernando Figari Rodrigo y que tiene un fuerte poder en la Iglesia y la Sociedad Peruanas, está sujeto también a la Doctrina, Mandamientos y Preceptos de la Iglesia y debe actuar frente a otros cristianos, como parte de la Iglesia Católica, pero creo que este no es el caso conmigo: A) DE LOS HECHOS POR LOS QUE LOS CONOCEREIS: El Sodalicio está pretendiendo desalojarme de mi hogar y el de mis hijos, en base a un pagaré adulterado, declarado nulo por sentencia ejecutoriada y consentida, en el que se han cometido delitos, en complicidad con un banco involucrado en corrupción y que tiene cientos de denuncias penal por haber adulterado todo tipo de títulos y documentos, el Banco Santander Central Hispano.[i] Como consecuencia de la comisión de los delitos, la 2ª Fiscalía Provincial Penal de Arequipa, ordenó abrir proceso penal por los delitos de falsedad material e ideológica, defraudación y usura contra sus funcionarios y el propio banco como tercero civil responsable, proceso que tiene el Nº 3787-01 en el Sexto Juzgado Penal de Arequipa.[ii] La persona que está detrás de todo esto, es el sacerdote del Sodalicio de Vida Cristiana, Javier Len Álvarez, pues él, en combinación con el banco, pidió y obtuvo meses antes del remate, poderes a su Consejo Directivo, en la Asociación Civil San Juan Bautista, del sodalicio de vida cristiana, para poder participar en el remate. ¿Cómo pudo saber si el remate ni siquiera en esa fecha había sido ordenado y por lo tanto tampoco era público tal hecho, sino es porque el banco se lo comunicó para que participe y además, le también proporcionó el dinero para participar en el mismo, pues Len presentó como “pago” un cheque sin fondos de dicho Banco, que, por la corrupción existente en el Poder Judicial del Perú, fue a pesar de todo válido? [iii] Tanto verbalmente, como por cartas notariales a Fernando Figari y con copias al señor Nuncio y al Arzobispo, les comuniqué que debían desistirse de la compra en remate, porque no era lícita, y porque no era cristiano participar en un remate y que me dejasen arreglar la situación con el banco. La consecuencia, no fue otra que insistieran más en “la operación” y que el sacerdote del Sodalicio de Vida Cristiana, Javier Len Alvarez, indebidamente y como para amedrentarme, me denunciara 3 veces por una supuesta difamación. ¿Ante quién? Ante sus superiores jerárquicos en la Iglesia Católica, como ve Ud. Santo Padre, un comportamiento nada cristiano.[iv] No les importó nada y su única preocupación (Srs. Garreaud, Len y Giachetti, todos del sodalicio de vida cristiana) era perder el gran negocio que hacían y su dinero. Como el sodalicio tiene y ejerce un fuerte poder económico, político y social, inclusive pagó con un cheque sin fondos, del mismo Banco Santander Central Hispano, de un tercero que no tenía nada que ver en el proceso, y que se cobró totalmente fuera de término, 8 y medio meses después, cuando la ley dispone un plazo perentorio de 3 días, todo ello gracias a la corrupción existente en el Fujimontesinismo y a las presiones ejercidas por el sodalicio ante el Poder Judicial.[v] Como consecuencia de defender mis derechos y los principios cristianos que norman mi vida, ahora tengo 3 (tres) querellas por supuesta difamación, iniciados por el sacerdote sodalicio Javier Len Álvarez, con plena aprobación y respaldo de su plana mayor en Lima; uno de los cuales ya ha determinado no tengo ninguna culpabilidad.[vi] En octubre del 2001, luego en Junio del 2002 y en Julio del 2002, los sodálites de la Asociación Civil San Juan Bautista, cuyo apoderado y representante es el sacerdote del sodalicio de vida cristiana Javier Len Alvarez, han pretendido lanzarme de mi hogar (esto es, sacarme a mi, a mi familia y a mis pertenencias de mi hogar, por la fuerza), contratando para ello a cientos de personas, lo cual está documentado por la prensa local, en videos y periódicos.[vii] Olvidándose totalmente de los derechos fundamentales de la persona y de las más primitivas reglas de la convivencia en sociedad, los sodalicios de vida cristiana, por intermedio de su Asociación Civil San Juan Bautista, llegaron incluso a contratar a un miembro de inteligencia en actividad en el Ejército Peruano, para hacer seguimiento de mis actividades, las de mi familia e hijos, entregando “informes” diarios a los sodálites, a fin de que pudieran planear y efectuar más exitosamente el siguiente intento de lanzamiento. Esto que es inaudito, ha sido materia de comentarios televisivos, ha originado cambios en la jerarquía del Ejército y es hoy materia de una denuncia penal por terrorismo y violación de la intimidad que se ventila en la Sexta Fiscalía Penal, Expediente Nº 106-2002 y una denuncia penal por intimidación agraviada ante el Sétimo Juzgado Especializado en lo Penal, expediente Nº 58-2003. [viii] Usan su poder y su dinero para torcer la justicia, influir en los medios de prensa, lo que ha originado innumerables quejas mías a la Corte Suprema de la República; demoras impresionantes en el desarrollo del proceso penal 3787-01 para que no haya una sentencia por los delitos, y en eso tanto el corruptor como el corrupto, tienen igual culpa.[ix] Como miembro de la Congregación de María, desde que salí del Colegio San José, llevo siempre conmigo la imagen de la Virgen del Colegio, quien me ha venido protegiendo del sodalicio. Al sacerdote del sodalicio de vida cristiana, Len Álvarez le mostré la medalla de la virgen y le pedí que por su fe y por los principios del cristianismo no siguiera como cómplice del banco en una operación ilícita. Obviamente no le importó nada, se dice que es un sacerdote católico del sodalicio, pero el sacerdocio no es una sotana, sino un estado de vida y la práctica de los principios de Cristo y la iglesia, además, ya está en la Biblia, “Por su obras los conocereis”. Y en este caso, lo que pretende el sodalicio es obtener un enriquecimiento ilícito en mi contra y grandes ganancias con su “compra en remate” de mi casa, porque el tema de las ilegalidades y la corrupción no les interesó en lo más mínimo. Le dije a Len inclusive, que si alguien le vende un bien robado y él no lo sabe (lo cual no es el caso en mi proceso), y después se demuestra esto, tendría que devolver el bien, pero obviamente eso tampoco le importó un comino. El “Superior General” del Sodalicio, Germán Mckenzie, demostrando todo lo opuesto los principios cristianos, y a sabiendas de que era falso y sólo para perjudicarme y ocasionarme grave daño moral, se ha referido a mi persona en la revista “Caretas”, la de mayor difusión nacional y con edición en el internet, como si fuese un delincuente al que se le va a leer una sentencia condenatoria. En consecuencia, se le ha abierto juicio penal por difamación, este sí con fundamentos reales, en el 5º Juzgado Penal, Causa Nº 1630-2003.[x] No comprendo cómo, un movimiento de la Iglesia Católica, el denominado sodalicio de vida cristiana, puede pretender consumar los delitos del banco y con ello, como los romanos a los cristianos o como los fariseos a los cristianos, pretender despojarme de mi hogar. ¿O es que realmente y en esencia no es un movimiento laico de la Iglesia Católica Apostólica y Romana? B) Antecedentes motivaciones En el Código Canónico, la Iglesia ordena que los movimientos católicos no deben ostentar riqueza, pero el sodalicio de vida cristiana tiene propiedades que no aparecen a su nombre en los registros de la propiedad inmueble, en los mejores sitios, autos último modelo, viajan por las mejores líneas aéreas, etc. En uso del sodalicio están muchas propiedades en Arequipa, pero, ninguna a su nombre y de ellas perciben alquiler. El sodalicio usa, para proveerse de fondos, diversas asociaciones e instituciones, como la Asociación Civil San Juan Bautista que según sus estatutos es una “asociación sin fines de lucro”, y mal podría participar en remates judiciales, pero y por el contrario, tienen los siguientes negocios en Arequipa, libres de impuestos, compitiendo en el mercado con ciudadanos y corrientes que sí tienen que pagar impuestos y todo lo demás: Universidad San Pablo Instituto del Sur Cementerio Parque de la Esperanza (el más caro de la ciudad) Funeraria Santa María Entre otras Su motivación no parece ser la verdadera fe cristiana, sino el amasar inmenso poder económico y político, para convertirse probablemente en “los nuevos templarios” que dominen el mundo cristiano. Hasta tienen un símbolo diferente, no es la cruz de Cristo, sino uno propio que los diferencie, la cruz y el ancla. Esto es lo que probablemente mueve en realidad a los dirigentes sodalites, el negocio sodálite, y usan a los adolescentes y a sus padres (cuando pueden convencerlos de entrar en la “familia” sodálite), para que sean de por vida sus servidores “de buena fe”. Esta ansia de derechismo ultramontano proviene de los antecedentes políticos fascistas de Figari y su lectura de textos sectarios.[xi] NO hacen votos de pobreza [xii], viven muy bien con los negocios que hacen y con las donaciones que reciben. Sus métodos de reclutamiento no son abiertos, seleccionan a sus candidatos en los mejores colegios, les hacen un trabajo de seguimiento y luego lavado cerebral, indisponiéndolos con sus familias, para que se integren luego a la “familia” sodálite. Como sus objetivos son incrementar su patrimonio y su poder, el sodalicio ha gestado tomas de locales escolares, en las que el propio pueblo arequipeño ha salido en contra de Javier Len Alvarez como en el intento de apropiación del Colegio Pérez de Guereñu, [xiii] Intento de apropiación del Instituto para Niños Ciegos Nuestra Señora del Pilar con documentos falsificados [xiv] Llama poderosamente el tema de los adolescentes que ingresaron (fueron capturados) en su adolescencia al sodalicio y que luego de un proceso de lavado de cerebro (Franz Guillén (Arequipa), Kryssie Knowles (USA), Axel Alt (Argentina), Hermanas Palacio (Colombia), entre otros y de los pocos que se atreven a hablar) y que luego renuncian a sus familias, hermanos y padres.[xv] El tema de adolescentes como Franz Guillén que piden garantías al Ministro del Interior del Perú contra sus padres, con el asesoramiento de los abogados del sodalicio, ¿qué se hizo con esos jóvenes y con sus mentes? [xvi] Llama aún más la atención que el sodalicio de vida cristiana, en los Registros Públicos del Perú, no figuran como institución, no son personas jurídicas, pero mueven mucho dinero, usan propiedades, tienen “seminarios”, etc. [xvii] Tampoco tienen teléfonos a su nombre en la Guía Telefónica, los que usan, no figuran allí. Las casas o inmuebles desde donde operan, no tienen letreros que digan sodalicio de vida cristiana o su versión en latín Sodalitium Christiane Vitae, como se autodenominan. La realidad es que tienen y manejan mucho dinero y pero no tienen nada a su nombre. Inclusive, llegan al extremo de vender agua en el Cono Norte de Arequipa, con un camión donado de Alemania, en abierta competencia con camiones tanque particulares, que tienen que pagar impuestos e invertir en el vehículo. [xviii] Peor aún, se niegan a si mismos, como Judas. Como la actuación de la Asociación Civil San Juan Bautista, fundada y manejada por el sodalicio de vida cristiana (entre sus fundadores estaba el hoy Obispo Sodálite José Antonio Eguren, persona quien le dió poderes a su colega sodálite Javier Len Alvarez para participar en el remate de mi propiedad), fue negada como parte del sodalicio de vida cristiana por el propio German Mckenzie (Superior General del sodalicio de vida cristiana) en carta notarial que me enviara con fecha 02 de enero del 2003, lo cual es falso y fue desvirtuado por otros sodálites en sus declaraciones en Radio Líder quienes declararon públicamente que dicha Asociación sí es parte del sodalicio. [xix] Y, Santo Padre, ¿cómo puede hacerse todo esto en nombre de la Iglesia Católica Apostólica y Romana o de Cristo?, que condena la violencia, la mentira, el enriquecimiento ilícito, etc. etc., es decir el pecado. Finalmente ¿El sodalicio es parte de la Iglesia o el sodalicio usa a la Iglesia para sus propios propósitos? C) Denuncias Denunciados por Pedro Salinas Chacaltana, ex-sodálite Denunciados por José Enrique Escardó, ex-sodálite [xx] Denunciados por Entrelíneas Denunciados por Frecuencia Latina Denunciados por Diario Dignidad (Lima) [xxi] Denunciados por www.sectas.org.ar (Argentina) Denunciados por www.agenciaperu.com (Lima) Denunciados por Domingo del Diario La República (Lima) [xxii] Denunciados por www.pepe-rodriguez.com (España) Denunciados por FacNet International www.facnet.org (USA) Denunciados por el Diario Pura Verdad (Lima) [xxiii] Denunciados por el escritor MarioVargas Llosa (Caretas) Denunciados por la familia Guillén Gross (Arequipa) [xxiv] Denunciados por la familia Knowles (USA) Denunciados por la familia Palacio (Colombia) Denunciados por el suscrito, Fernando Gerdt D) URGENCIA Y NECESIDAD DE ACTUAR DE LA IGLESIA: medidas correctivas La actuación del sodalicio de vida cristiana en mi contra no sólo es en contra del Derecho Positivo, de mis Derechos Fundamentales y los de mi familia, sino en contra de la Ley Natural, los Mandamiento de la Ley de Dios y de la Iglesia. Los mandamientos de la Ley de Dios son obligatorios para todos los católicos, pero, para los sodalicios, recordarles esta obligación por intermedio de sus superiores jerárquicos en la Iglesia Católica ha resultado en una denuncia por “difamación” en mi contra. El sodalicio de vida cristiana, si es que en realidad es parte de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, no sólo no debe participar en remates, sino que peor aún, no pueden ser cómplices de delitos y todavía decirse ser cristianos, por tanto su participación va contra todos los principios y preceptos de la iglesia y es más, contra su propia esencia pues el fin no justifica los medios. Es más, se pretende destruir mi familia y su futuro y esto es lo opuesto a lo que Ud. Santo Padre ha dicho en favor de la familia y en contra del crimen en RIJEKA, Croatia el domingo 8 de los corrientes. ¿Cómo puede entonces el sodalicio actuar en contra de la palabra de Ud., Santo Padre, para destruir mi familia y a favor del crimen? Ud. Santo Padre que es el más cercano ser humano a Dios, no creo que vea con buenos ojos, ni pueda avalar la actuación del sodalicio en mi contra, pues su dios más parece ser el poder y el dinero, como los antiguos templarios que quieren imitar. Como ya he sido indebidamente denunciado por el sacerdote sodálite Javier Len Alvarez por difamación al haber expresado como católico mis quejas contra él y el sodalicio en misivas enviada exclusivamente al Nuncio y al Arzobispo de esta diócesis, señalo expresamente que en esta comunicación, la hago de cristiano y católico a mi Santo Padre, como autoridad máxima de su iglesia, que es la Católica. Espero que con su intervención Santo Padre, no se repita la historia de Boston, en la que no se atacó el problema sino hasta que este se convirtió en un escándalo público, porque, como consta de los procesos civiles que existen contra dicha Arquidiócesis, sólo se ocultó el problema, pasando de una parroquia a otra a los sacerdotes acusados y que cometieron pedofilia, lo cual no tiene que ver con la Iglesia en si, pero sí con las autoridades secundarias que no pudieron o no quisieron enfrentar o solucionar el tema. Que esto, no se repita con el sodalicio en el Perú y el mundo. Tampoco creo que sea permisible la sistemática ocultación de la verdad por parte del sodalicio de vida cristiana, hacia la Iglesia Católica y hacia las personas que no saben lo que realmente significa ingresar a dicho movimiento. Creo que este es un tema de conciencia, porque no sólo me afecta a mi, mi familia y mi futuro, sino que es un deber de conciencia el llamar su atención, Santo Padre, de cómo ciertos laicos usan el nombre de la iglesia para su propio beneficio y se olvidan de lo que realmente son los mandamientos divinos, las enseñazas de Cristo y los preceptos de la Iglesia, al adorar al vellocino de oro por encima de amor, respeto y obediencia a Dios, en desmedro de personas, familias e instituciones a las que lesionan en sus derechos fundamentales y/o su patrimonio. Como a solicitud del sodalicio de vida cristiana, por intermedio de su Asociación Civil San Juan Bautista, liderada por el sacerdote sodálite Javier Len Alvarez se ha solicitado otro lanzamiento de mi persona, mis hijos y mi bienes de mi hogar, lanzamiento fijado para el 4 de julio del 2003, requiero de Ud., Santo Padre, su inmediata intervención para que tal atentado no se consume y se le ordene al sodalicio deshacer esta “operación” ilegal, ilegítima y nada cristiana. Pido a Ud., Santo Pontífice, tomar medidas prontas y eficaces, porque una corrección de errores tardía podría traer consecuencias fatales e irreparables. En Nombre de Dios y bajo el mismo espíritu de paz y conciliación por el cual Ud. viaja alrededor del mundo, pido a Ud. Su Santidad, su inmediata y efectiva intervención para que: Se cancelen y terminen las acciones judiciales que el sodalicio de vida cristiana, por intermedio de su Asociación Civil San Juan Bautista y el sacerdote SCV Javier Len Alvarez, vienen efectuando en mi contra y que desistan definitivamente de este propósito y del lanzamiento solicitado por ellos para el 4 de julio del 2003. Se garantice la vida, la integridad personal y la seguridad mía y de todos y cada uno de los miembros de mi familia y mi personal en el sentido que el sodalicio de vida cristiana, ni ninguno de sus adeptos pueda atentar contra nosotros (desde que ya hubo un intento de agresión que tuve que denunciar en la televisión nacional). Se disponga que los hijos de las familias disconformes con el Sodalicio como son: Guillén Gross (Arequipa), Alt (Lima), Knowles (USA), Palacio (Colombia) y muchas más que reclaman a sus hijos, puedan regresar a sus hogares, con sus familias de sangre y sin ninguna limitación, es decir, sin la intromisión permanente de adeptos o dirigentes sodálites. En NOMBRE DE DIOS Y EL DE MI FAMILIA SE LO PIDO, SU SANTIDAD, JUAN PABLO II. En espera de su Paternal Protección y Justicia, quedo de Ud. En Jesucristo y la Virgen María. Fernando Gerdt Tudela -------------------------------------------------------------------------------- [i] Según Resolución Nº 14-97 en el proceso 217-97 se declaró la nulidad del pagaré, sentencia que está firme hasta la fecha. Dicho pagaré nulo se utilizó, por un Juez Suplente y en la época de la corrupción del Fujimontesinismo como si fuera válido y con ello se procedió a rematar ilegalmente mi hogar a favor de la Asociación Civil San Juan Bautista, del sodalicio. [ii] Se adjunta copia de la Acusación Fiscal de fecha 8 de noviembre del 2001 y el Auto Apertorio del 26 de noviembre del 2001 del Sexto Juzgado Penal, Exp. 3787-2001. [iii] Se adjunta copia de los poderes solicitados por Javier Len con fecha 17 de noviembre del 1999, mientras que el remate fue el 23 de noviembre del 2001, así como fotocopia del cheque del banco Santander con el que “pagó”. [iv] Se adjuntan las tres cartas notariales, las mismas que no hacen más que criticar su actuación y hacerle reflexionar sobre lo que es un verdadero católico y los preceptos de los Mandamientos de la Ley de Dios y la Iglesia. [v] Escrito de Queja al Presidente de la Corte Superior de Arequipa por irregularidades cometidas de fecha 11 de abril del 2003. [vi] Procesos penales Nº 1156-2002, 3er Juzgado Penal, está para emitirse sentencia; Nº 3515-2002, Sexto Juzgado Penal, he sido absuelto y Javier Len Alvarez ha apelado; Nº 0154-2002, Sétimo Juzgado Penal, está para emitirse sentencia. Se adjuntan las respectivas demandas y contestaciones. El Sodalicio ha llegado al extremo de presentar testigos falsos (la testigo Benigna Peralta Cáceres declaró que le pidieron “el favor de declarar en mi contra”, pero no sabía nada) y falsificar documentos (un e-mail apócrifo que se me lo imputa), etc. etc., con tal de amedrentarme y tratar de torcer el brazo de la Justicia a su favor. [vii] Se adjunta copia del periódico Dignidad del 18 de julio del 2002 [viii] Denuncia por terrorismo e intimidación agravada contra la Asociación Civil San Juan Bautista [ix] Copias de 3 quejas al Organo de Control de la Magistratura [x] Denuncia penal contra Germán Mckenzie Gonzales, Superior General de los sodalicios en el Perú [xi] Diario Última Hora [xii] Cita sobre el voto de pobreza en las declaraciones de Radio Líder [xiii] Artículo publicado en el diario “El Correo” de fecha 10 de abril del 2002, con fotos mostrando pancartas de los pobladores del pueblo joven “Ciudad Blanca” contra el sodalicio y el sacerdote del sodalicio de vida cristiana, Javier Len Alvarez por tratar de apropiarse del colegio Pérez de Guereñu [xiv] Denuncia sobre el Instituto de Ciegos, Señal de Alerta, Herbert Mujica [xv] Documentación relativa. [xvi] Dos cartas de la familia Guillén Gross [xvii] Certificado negativo de Registro de Personas Jurídicas – Asociaciones, Registros Públicos de Arequipa [xviii] Informe y fotos del camión [xix] Carta Notarial a Germán Mckenzie y declaraciones del sodalicio en Radio Líder, parte pertinente [xx] Revista Gente, artículos publicados [xxi] Diario Dignidad de 11 de julio del 2002, 18 de julio del 2002 [xxii] Diario “La República” [xxiii] Diario Pura Verdad de fecha 13 de mayo del 2003, página central y de fecha 18 de mayo del 2003 página central [xxiv] Artículo de Revista Caretas, a nivel nacional |
   
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| | Posted on Friday, July 18, 2003 - 11:16 pm: |
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No entiendo que hace este demente publicando cartas al Papa y ventilando sus problemas judiciales. Este foro es para hablar sobre los sectarios que pululan en el Perú... |
   
Anonymous
| | Posted on Saturday, July 19, 2003 - 11:18 am: |
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Poner la carta de un tal Fernando Gerdt parece el disparate puesto por un loquito. Más vale informes serios como éste: Los movimientos en la Iglesia no son sectas, concluye un estudio científico Numero monográfico publicado por la revista «Concilium» ROMA, 15 julio 2003 (ZENIT.org).- ¿Están surgiendo sectas dentro de la Iglesia católica con los nuevos movimientos o comunidades? Un estudio interdisciplinar, presentado por el último número de la revista «Concilium», responde negativamente a la pregunta. La investigación realizada por el Comité científico de la revista ha sido dirigida por el historiador Alberto Melloni y se ha realizado involucrando a expertos en historia, teología, derecho canónico y sociología. Al presentar el resultado de la investigación monográfica, que lleva por título «Los movimientos en la Iglesia», el padre Rosino Gibellini, director de la revista, explica a los micrófonos de «Radio Vaticano» que no se puede aplicar el esquema que califica de sectas a los nuevos movimientos. El sacerdote explica que la investigación se hizo después de constatar que con frecuencia al referirse incluso dentro de la Iglesia a las nuevas realidades eclesiales, con frecuencia hay personas que afirman: «sí, pero sois como una secta». Las nuevas realidades eclesiales (muchas no se identifican con el término "movimiento") han surgido en particular tras el Concilio Vaticano II y hoy día reúnen a millones de católicos en todo el mundo. Entre ellas, algunas de las más conocidas son Focolares, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Comunidad del Emmanuel, Regnum Christi, Comunidad de San Egidio, grupos de la Renovación Carismática, Movimiento de Vida Cristiana, etc. El estudio, aclara el teólogo, demuestra que «los movimientos son organizaciones religiosas. No son sectas, pues ante todo tienen por referencia a la autoridad de la Iglesia, es más, se diría que tienen un hilo directo con la guía de la Iglesia». Además, aclara, ofrecen un servicio humano y «estas dos referencias hacen que no pueda hablarse de ellos como de sectas». El estudio del teólogo Alexandre Ganoczy, aclara el director, muestra que una secta «es una forma eclesial opuesta y alternativa: "nosotros somos 'la' Iglesia". En la practica, el carácter eclesial de estos movimientos no es opositivo o exclusivo, y por tanto no se puede utilizar el concepto de secta». «No se puede continuar con la mentalidad que descalifica a estos movimientos, pues deben ser evaluados con el metro de un contexto eclesial abierto ». «"Concilium", sin una análisis ideologizado, ha mostrado que estos movimientos deben ser integrados en este contexto eclesial abierto. Cada uno ofrece por tanto su contribución. El proceso, además, es abierto». Tras la investigación, el teólogo concluye: «Creo que estos movimientos traen una revitalización del tejido comunitario cristiano». ZS03071507 |
   
Anonymous
| | Posted on Saturday, July 19, 2003 - 2:45 pm: |
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EL CREDO DEL DESCREIDO Si pasa a tomarse una tacita de café en el Buho Rojo le puede salir gratis. Allí se congrega el más variopinto elenco de “pensadores”modernos. Lo que importa es decir cualquier cosa, porque la filosofía está abierta a todos, incluso a los indefensos niños. No se necesita ninguna preparación. Basta “filosofar” un poco y dejará al dueño de casa contento. Y satisfecho por la captura de un prosélito más. Liderado por José Maúrtua, esta cafetería congrega a un grupete descreído de la sociedad limeña. Así nombres como Juan Donayre, Herbert Mujica, Manuel Humala, Pedro Flecha, Manuel Paz y Miño, Guillermo Pérez, Héctor Guillén, Ernesto Guevara, Luis Del Castillo, Raymundo Casas, Carmen Zavala y otra recatafila de agnósticos debaten sobre la inexistencia de Dios, la resurrección del marxismo, las creencias y cuanto tema pueda ser sazonado con un poco de música latinomericana. Integrantes del MOVIMIENTO PERUANO HUMANISTA ARRELIGIOSO estos filósofos de café apuntan sus baterías contra la Iglesia Católica en el Perú. Para ello la estrategia es la de asediar, atacar y rebajar a las personas e instituciones que la integran. Así han sido vilipendiados por sus escritos instituciones como el colegio San Agustín, el colegio Maristas, el Presidente de la Conferencia Episcopal, el Arzobispo de Lima y otros obispos del Perú. No asombra tampoco que hayan dirigido sus ataques al Sodalitium y al Opus Dei. En sus enfebrecidas lecturas explícitamente no dudan en llamarla sectas por ser coherente con las prédicas del Evangelio. No en vano muchos de estos personajes integran también el MOVIMIENTO ANTISECTARIO PERÚ (MASA PERÚ). Así por ejemplo el director del cafetín, José Maúrtua obnuvilado por el prisma de su propia filosofía atea descalifica a quien afirme que Dios existe, que tiene una pedagogía divina y que podemos conocerla. Llama fanático al que propone las bienaventuranzas como principio de vida, o que sugiere una distancia de las agresiones del mundo, o a quien ofrece las dificultades con paciencia y mortificación, o incluso por hablar de un Divino Plan. Para Maúrtua también resulta incomprensible una visión cristiana de la familia o del llamado a la santidad incluso en el matrimonio. Por consecuencia, todos los católicos son fanáticos por querer vivir según las enseñanzas de Jesucristo. Evidente miopía respecto de la vida cristiana para quien no cree en Dios. Así también le repele la posibilidad de una ascética cristiana o de la vida comunitaria religiosa, lo que solo es posible, siempre según su prisma ideológico, si alguien ha sido manipulado. Probablemente haciendo uso de su “filosofía aplicada” sugiere unas disparatadas recomendaciones que solo pueden tener como origen una hepática reacción anticlerical. Maúrtua no oculta su ignorancia exegética. Como cualquier fundamentalista prescinde del espíritu con que han sido escritos los Evangelios, y descalifica cualquier interpretación cristiana sacando del contexto sus contenidos, para terminar afirmándose en las frases absolutas. Tampoco oculta su rechazo a las enseñanzas evangélicas, las que le producen contorsiones emocionales que llegan a la irracionalidad. Aunque reconoce que tampoco confía en la razón como medio de comprensión. Coincidentemente este es el procedimiento típico que ha dado origen a las sectas a lo largo de la historia, las cuales siempre ofrecen un nueva interpretación “más completa” que supera la anterior. Sectarios por excelencia llaman sectas a los demás. Así surgen los nuevos grupos mesiánicos, que tienen su verdad, su credo y sus desacuerdos con los demás. ¿Qué estará naciendo en el Buho Rojo? ¿Cuál lechuza será su augur? ¿Acaso una nueva revolución? Por la salud y protección de la población mayoritariamente católica del Perú es necesario que las autoridades investiguen a este grupo de agresivos descreídos que promueven la violencia y la destrucción en sus escritos y que descalifican a personas e instituciones simplemente por el hecho de profesar la religión católica. Los derechos de libertad religiosa expuestos en la Constitución Peruana están siendo amenazados por el pensamiento sectario y los fundamentalismos de grupos como el del Buho Rojo (http://www.buhorojo.de/) Estemos atentos. Cuidemos que un nuevo sendero no esté naciendo destruyendo la democracia y la libertad en el Perú. |
   
Anonymous
| | Posted on Saturday, July 19, 2003 - 9:00 pm: |
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Bueno soy el Web master de la web el Valle DE la nada, desde ahora les digo que su opinion sobre los participantes de mi web y mis articulos quedan fuera de orden. El nombre de mi web es una metafora (al mismo o casi estilo biblico). No se que tanto les molesta lo que se puede manifestar en esta web (www.elvalle.tk). Si les molesta mil disculpas pero la web seguira en red por mucho tiempo mas, sin contar los royectos que tiene en mente. ya se estaran enterando Atentamente Miguel Guerra Leon |
   
Anonymous
| | Posted on Saturday, July 19, 2003 - 9:47 pm: |
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El sodalitium no tiene argumentos válidos por si mismo para rebatir ninguno de los planteamientos presentados en este foro y menos los de la carta de Gerdt. Creo que su formación de lavado y parametrización de cerebros les impide pensar y actuar racionalmente y están haciendo mucho daño a los verderaderos creyentes y a la Iglesia Católica, por su manifiesta desobediencia a los preceptos y doctrina Cristianos. Más son sólo un grupete de negociantes en la religión que se siente descubierto en sus propósitos...! |
   
Anonymous
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 8:58 am: |
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SODALITIUM CHRISTIANAE VITAE? o SENDERITIUM CHRISTIANAE VITAE? Es un viejo truco de los mismos delincuentes sectarios de Figari con su "teología de la persecusión"; ya sabemos a donde apuntan los efebos de Camacho y sabemos donde terminarán: en el Larco Herrera o en una prisión de alta seguidad... pero con su rosario. |
   
Anonymous
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 3:19 pm: |
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Koresh Cult Loses in Court Again July 16, 2003 :: Davidians lose in court again Two sets of Congressional hearings and an independent investigation concluded that David Koresh was responsible for the compound fire that consumed the lives of his followers and their children more than a decade ago in 1993. However, some surviving Davidians and remaining family members have never accepted such conclusions. Instead they filed a lawsuit and pursued the federal government for a claim of $675 million dollars. They lost. Still not willing to concede, they then filed an appeal. That appeal has now been denied by a panel of the 5th U.S. Circuit Court of Appeals and without dissent, reports Associated Press........ more with highlighted links here: Cult News.com: Davidians lose in court again http://www.cultnews.com/archives/000624.html Changed:3:13 PM on Wednesday, July 16, 2003 |
   
Anonymous
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 6:53 pm: |
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Organizaciones de nazis surgen en el Perú Al holocausto que provocó de Sendero Luminoso en el Perú, se añade una inesperada preocupación por otro magnicidio. Agrupados en diversas facciones nacionalistas, algunas explícitas, otros escudados en filosofías de vanguardia, los nazis vienen haciendo su aparición en el desolado escenario nacional. La página CIUDAD LIBERTAD DE OPINIÓN (http://www.libreopinion.com), en la que la cruz svástica saluda al visitante junto al mensaje “bienvenidos a la ciudad del nacionalismo en Internet”, viene siendo un medio de difusión de la ideología que horrorizó al mundo y provocó el genocidio más conocido de la historia. Entre estos se encuentran numerosos grupos de peruanos que subterráneamente vienen socavando las mentes de los peruanos, como lo hiciera Sendero Luminoso, y van preparando su futura guerra popular. Así junto a grupos como Armada SS de Zaragoza, Fuerza Aria, Era Hitleriana, Klan88 Skinheads, se están preparando las páginas del Frente Nacionalsocialista Peruano (FNSP), del Movimiento Acción Nacionalista Peruano (MANPE), además de otras que hoy se muestran muy activas. Una de ellas es la página El Valle de la Nada (http://libreopinion.com/members/valle/princi.htm) cuyo director es el peruano Miguel Guerra León, miembro muy activo del portal nazi. Los miembros de este portal se comprometen a “servir al fortalecimiento internacional de la Causa Nacionalista”. Y Guerra ha sido muy bien acogido entre sus nuevos integrantes, como se puede ver en la página de inicio. Conocido por su persistente anarquismo Guerra propone un pensamiento destructivo promoviendo la consecución del poder para sí: “no le doy mi confianza a nadie porque todos buscan mas poder… ellos financian muchas investigaciones que serán utilizadas como armas de guerra, tienen atados a muchos países que no tienen mas opción que darle la mano, pero lo peor de todo es que tienen a un loco no declarado en el poder”. En su demencial propaganda se propone como líder dispuesto a todo, incluso capaz de la destrucción del mundo: ”pero han dado el poder a hombres que están dispuestos a mandarlos a morir por una conveniencia que solo beneficia a los de arriba. Solo les deseo suerte, por mi no hay problema si el planeta se destruye.” Nada extraordinario encontraríamos si se tratase de un loco más, pero lo preocupante es que Guerra tiene seguidores con base en el Perú. Entre ellos se encuentran el Dr. Héctor Guillén Tamayo, oculista radicado en la revoltosa Arequipa, que es conocido por sus filiaciones con instituciones alemanas y austriacas, y por su amistad con el ciudadano alemán Fernando Gerdt. Pero no se trata de un caso aislado en la sección de invitados. También un ex periodista conocido que se hace llamar JEES, cuya apariencia es lo más próximo a un skinhead, conserva una prédica anarquista. Además se puede encontrar numerosos comentarios de MASA PERÚ, organización de fachada de un grupo anárquico que está buscando incautos adeptos a través de José Maurtúa, Juan Donayre, Herbert Mujica, Carmen Zavala, Pedro Flecha, Manuel Paz y Miño, y el alemán Franz Wieser, coincidentemente proveniente de la Alemania de post-guerra, entre muchos otros intrigadores. Estos activos promotores de causas anarquistas también usan como fachada a la Asociación Cultural y Educativa Buho Rojo, cuyo dominio en Internet está promovido por alemanes (http://www.buhorojo.de), al Movimiento Peruano Humanista Arreligioso (MPHA), Pro Libertad de Conciencia (PROLIBCO), o incluso la Asociación de Ex Sacerdotes Casados. El nacionalismo nazi provocó una infausta guerra de millones de víctimas, y tuvo también como blanco a inocentes judíos, cristianos y otras minorías. Mucho sufrimiento han causado los anarquistas que llegaron al poder. Aún estamos a tiempo las autoridades peruanas para investigar a estos personajes y sus escritos a fin de evitar una nueva lucha genocida que se enrumba por un sendero equivocado. |
   
Anonymous
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 9:47 pm: |
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Que tal soy Miguel Guerra Leon, agradezco el tiempo que toman en escribir y dar mencion de mia. Pero creo hay algunas cosas que se estan malentendiendo. Si yo estoy en el servidor libre opinion no es porque tenga una ideologia Nazi, como tambien han leido en mis articulos sobre todo en la presentacion digo y muestro que las revoluciones solo crean muertes y brechas sociales. Si mis articulos tratan de difundir algo es como el pensamiento sea religioso, politico y cotidiano esta malogrando la vida de las personas, para que ellas encuentren sus respuestas. Sobre mis invitados estan en contra del genocidio NAzi por tal motivo se hace renombara como el vaicano se unio a los nazis y como en el peru pasa lo mismo con el concondato estado e iglesia. No quiero desprestigiar a nadie, solo mostrar informacion que a veces anda oculta y que no se toca como la informaciond e MINSA que recion Hildebrant la a tocado. No se porque salen diciendo que soy miembro actio de la web, solo tengo un espacio ahi, que sera remplazado este mes por otro server para mas comodida de espacio y del movimiento nazi (aunque se puede encontrar todo tipo de web desde religion, politica, literatura, etc, y no necesariamente con influencia nazi. Recuerden que he dicho que todos quieren tener de lado a dios como los nazis y los britaniscos en la guerra mundial, soy un escritor critico, el cual puede criticar y exponer de todo. Creo que ustedes los saodalicios y los Opus se preocupan mucho por lo que escribo y lo aquello que mis invitados publican, justo ahora que habra noedades. Si en este corto tiempo consegui adeptos y lectores de europa y de mi pais, no me importa fue algo que no imagine y que no le doy importancia. Y por favor no digan que ando en negocios porque religiosos, porque nunca sere complice de la venta de elusiones utopicas religios y ese tipo, creo deberian leer mejor mis articulos. Yo en ningun momento me considero ni ateo, ni anarquista (aun sabiendo que manejar esos gobiernos son un caos), nihilista, como he dicho las clasificaciones las dan los demas mediante las influencias de imagenes que tienen de su pensamiento, a mi no me importa las clasificaciones, asi que pierden su tiempo en eso. Pero les agradezco su tiempo y estamos en contacto, espero sigan visitando mi web y dejen algun mail donde responder directamente y hacerles llegar la informacion cuando mi web este actualizada, sin contar otras cosas. Por favor no piensen tanto con el resentimiento, asi como ustedes dicen: "este tipo como escribe tales cosas", hay otros que piensan lo mismo, porque el mundo es asi, variado hay que aceptarlo y no torturarse. Ademas la religion lastimosamente a estado fallando y dejando secuelas las cuales solo se manifiestan, solo mi web esta en capacidad de difusion no de guerras declaradas. http://www.elvalle.tk Atentamente Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
Miguel Guerra Leon
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 9:52 pm: |
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Que tal nuevaente soy Miguel Guerra Leon y hay una duda, que somos, anarquistas, senderistas, separatistas, nihilistas o apologistas a nosotros mismos. Como dije no me interesan las etiquetas porque me siento liberadas de ellas pero creo que hablar de esa manera es casi atroquellante y hasta podria ser y presentarse ante areas juridicas. Bueno graias por todo y estimados sigan en: http://www.elvalle.tk Atentamente Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
miguel guerra leon
| | Posted on Sunday, July 20, 2003 - 10:51 pm: |
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Quiero dejar en claro algunas cosa entre ellos pedir disculpas por la redaccion y errores por lo rapido que escribi (ademas nadie es perfecto), y dije: No se porque salen diciendo que soy miembro actio de la web, solo tengo un espacio ahi, que sera remplazado este mes por otro server para mas comodida de espacio y DEL MOVIMIENTO NAZI -(en esta frase hay un error) (aunque se puede encontrar todo tipo de web desde religion, politica, literatura, etc, y no necesariamente con influencia nazi. El error es que me cambiare de server para mas comodidad y para mi cosas X pero no para expandir o estar en la ideologia NAZI, ademas soy un peruano mestizo que no tiene poblemas con los de otras razas. yo he sido criticado por los grupos nazis por mis ideas, y tales ideas estan publicadas y si lo desean se las hago llegar con fecha y todo computarizadamente certificado. Como ven no soy buen negocio para las doctrinas porque si tuvieran clientes como yo, ya estarian en la quiebra. Asi que vincularme con nazis y otras tendencias es una parodia. Gracias por todo. http://www.elvalle.tk Atentamente Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
Anonymous
| | Posted on Monday, July 21, 2003 - 1:04 am: |
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Más mentiras de un nazi. He estado observando bien la página de opinionlibre y es bien claro que es una página nazi. Para ingresar como miembro uno debe estar muy convencido de esa ideología. Eso es muy distinto a que la página haga enlaces a otras páginas. Pero este no es el caso. Allí esta muy claro que se trata de una página alojada, es decir en total comprensión con el nazismo. Si no los directores de la página no harían propaganda en su página principal del Valle de la Nada (vean bien en http://www.libreopinion.com), donde aparece junto a los 100 tops de la web nacionalista y las banderas y el águila nazi. Ya lo dicen en el texto sobre quienes escriben allí: "La Ciudad debe servir al fortalecimiento internacional de la Causa Nacionalista". Digan lo que digan un portal de esa naturaleza no acepta a cualquiera que no esté convencido. Los librepensadores entonces también se deslizan por estas preferencias demenciales. Esta información debe hacerse pública para poder detener a estos neonazis, librepensadores o como quieran llamarse. |
   
Anonymous
| | Posted on Monday, July 21, 2003 - 1:05 pm: |
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Parece que el descreído se declara... Mi credo ateo explicado y comentado. Por Jose Maúrtua I- Creo y afirmo que no hay dios alguno ...Porque no es, no ha sido ni será ; no ha habido, hay o pudiera haber una entidad que pudiera cumplir con atributos llamados divinos. Mucho menos, por ello, existio , existe o existirá un humano con atributos divinos. Todo lo que existe y no es creación del hombre es natural. Nada existe que sea "sobrenatural". Por ello personajes fantásticos : vírgenes con atributos divinos o filodivinos, ángeles, arcángeles, serafines, querubines, etc , si bien pueden ser personajes de los libros de John Milton, son inexistentes. Las jerarquías terrestres llamadas "religiosas" principalmente la catolica conformada por papas, obispos, arzobispos, curas, monaguillos, de los catolicos son engañadores profesionales. Los así llamados milagros no son otra cosa que mentiras e invenciones de los mentirosos profesionales laamados "religiosos". Los milagros especialmente de origencatólico postulan lo antinatural; verbigracia: hombres que vencen la fuerza de la gravedad del planeta sin ayuda de máquinas, gente que levita o que caminan por lagos y "vencen" a la naturaleza con sus "poderes divinos" son inventos fantasticos y no soportan lamenor prueba de verdad . Todo ello es falso . Increible porque no es natural y es solo invencion fantasiosa de los engañadores religiosos, especialmente catolicos. Otras falsedades que no resisten el menor analisis son las personas que "resucitan" después de días de muertas. Todas estas invenciones son mentiras y falsedades. Quien postule divinidades por ello, engaña a los demás humanos o en el mejor de los casos, falsea la realidad. Este último caso el de la "falsación" de la realidad es raro y es sólo una explicación tentativa a casos patologicos o de ingenuidad individual aislados, me refiero a casos de algunos alusinados individuos como los anacoreta o ermitaño. (Gente enferma, por lo general). Esta gente es generalmente asocial y mientras se mantenga asi no representa un peligro para la sociedad siempre y cuando sigan en su montaña, su bosque o su rincon con sus alusinasiones. Su contacto con la sociedad es sin embargo, peligroso. Es preferible que se queden en su montaña y su bosque. La religion considerada organización es decir realizando la accion de "religar" en torno a falsedades no es "ingenua". Socialmente representa y ha representado un comprtamiento de mafia. Todo religioso es un mentiroso profesional y un representante de una mafia activa en acto y en `potencia. Estas organizaciones son proscribibles para cualquier sociedad sana del planeta. Las religiones no conciben su existencia alejados del poder. Pretenden el poder y engañan con el poder del sometido. 2.- Creo y afirmo que no ni hay dios y menos posee atributos de "todo poderoso". 2.1 Primero, porque es inexistente. Ya que de existir , tendría este que someterse él mismo, a su poder y esto lo limitaría en su poder, por lo tanto no seria todo poderoso sino que se limitaria a si mismo . Es imposible algo semejante.Por lo tanto es logicamente imposible. 2.2 Segundo, porque si existiera un tal dios "todopoderoso", seria como el fetiche usado por todos los engañadores de siempre, Iglesias todas, como lo han impuesto durante siglos ; un pretexto para la tiranía miserable que conlleva a arrasar pueblos, dominarlos y someterlos; a todo lo que son considerados "no poderosos", o sea los pueblos. 2.3 :_ Un algo así, como un dios "todo poderoso" atenta contra una ética sana universalmente postulable. Por ello, plantear la creencia en un "dios todo poderoso" es plantear un sometimiento en principio y a priori a otros seres humanos y no humanos naturales. Los dioses todos, son enemigos de la ética. La etica es autonoma necesita libertad y todo dios niega la libertad. Los dioses son enemigos de la libertad. 3.- Creo y afirmo que ni hay dioses "eternos" porque ni existen como afirmo en 1 y 2 y que dichos fetiches tienen solo duración determinada en tiempo y espacio de cada cultura. No hay dios menos aun "dios eterno". Primero porque, Si lo eterno fuese en algún sentido, o hubiese algo "eterno" (que durase por siempre) no tendría nada que ver con la invención de los falsificadores profesionales llamados religiosos. Ningún dios existe per se. Todos los dioses son inventos de los engañadores profesionales y duran lo que duran los falsificadores en cada cultura y sus seguidores. Los dioses por lo tanto, están determinados en espacio y tiempo y no son eternos. Son por ello, los fetiches creados para dominar pueblos determinados en épocas determinadas por engañadores profesionales, generalmente de las clases dominantes. 4.- Creo y afirmo que no hay "misterios", porque los misterios son contradicciones ex profeso, es decir, son hechos por los engañadores profesionales (religiosos) para imponer su poder y su organización. Toda idea es posible de ser explicada mediante argumentos racionales. Todo es posible de ser explicado y entendido mediante la razón y/o el sentido común. No existe ningún "misterio" en al ámbito de las ideas. Los "misterios" son solo los tapujos máximos inventado por los engañadores profesionales, es decir, por los religiosos, para cimentar su poder y para que todos los demás se sometan a su poder. Ejemplos de misterios, los son contradicciones y flagrantes aberraciones contra la lógica elemental como las siguientes: mujeres vírgenes que tienen hijos; el padre, hijo y pájaro que son tres y uno al mismo tiempo y se les atribuye origen divino siendo uno y tres.(Flagrante imposibilidad Todos estos son aberraciones para la mente sana. Triquiñuelas de la mala intención. Los misterios sólo se imponen por la violencia contra la mente (autoritarismo, ámbito psíquico mediante adoctrinamiento) forma de tortura mental, o a través del asesinato y genocidio de pueblos y culturas altamente civilizados (las culturas precolombinas e Inca)mal llamadas "herejes" por los engañadores profesionales y ejecutadas a través de la llamada "extirpación de idolatrías". La violencia a la razón del otro, la prepotencia y el genocidio de otras culturas se ha sustentado los llamados "misterio" cristianos, específicamente. El misterio quiere decir "Tú no podrás entender por lo tanto sométete a nuestra autoridad" "Tu eres limitado", y "Dios lo puede todo nosotros somos sus representantes)": Lo primero es prepotencia lo segundo engaño y falsedad. Estas afirmaciones loas hemos demostrado en I y II. 5.- Creo y afirmo que la ciencia y la razón son formas de conocimiento porque son logicas y rigurosas. La ciencia y la razon aunque austeras, son las únicas herramientas con las que cuenta el hombre para el conocimiento. La religión y la creencia ciega (a)" fe" son herramientas para la manipulación y no sirven para el conocimiento. La fe no produce conocimiento.Por lo general la creencia ciega o fe produce reafirmacion de la ignorancia y el sometimiento. 6.- Creo, afirmo y me ratifico en que el principal lastre social del Perú ha sido y sigue siendo el papel preponderante otorgado tanto por derechistas e izquierdistas a los engañadores profesionales o a los religiosos, en el caso historico peruano, a la iglesia católica en los planos político, social, educativo, económico, etc. El Perú no podrá progresar jamás sino rompe definitivamente todo lazo y todo, todo vinculo con el Estado Vaticano, y sus agentes en el Perú. Oprobioso es por ello, el Concordato Estado peruano-Iglesia católica (1979), inconstitucional y denigrante para cualquier estado soberano y el Peru sigue sometido . De esto me he ocupado en otros artículos al igual que muchos estudiosos. Hay muchisimo que escribir al respecto; por ello me restringiré al máximo solo afirmando que el principal lastre del Perú ha sido el cristianismo que entro de modo genocida con el cura Valverde y perdura hasta hoy con Cipriani y Bambarén. El católicismo se impuso a sangre y fuego desde 1532 y sometió, quemó informacion valiosisima como los kipus, usó para ello el nefasto pretexto de la extirpacion de idolatrias. Asesinó asi la religion católica a milesde compatriotas tanto via la Santa Inquisicion creacion absolutamente abominable hoy que pretende ser "limitada" por ciertos "inteectuales" a sueldo de los catolicos. La primera victima de la Inquisicion fue Mateo Salado. La Igleia Catolica explotó y sometió a miles de compatritas indigenas mediante la extirpacion de idolatrias.Los daños de ello son incalculables. Por si esto fuera poco, La iglesia ctolica ha poseido y sigue poseyendo tierras y durante la colonia poseyo personas negras en calidad de esclavos. Este ultimo dato es muy importante. Ahora algunos de sus miembros hablan de "Derechos Humanos"; algunos otros miembros de la misma mafia los llaman "cojudeces". Lo cierto es que La Iglesia Catolica cooperó en la esclavitud y esclavizaron personas de origen africano durante mas de doceintos años. 7.- Creo que las llamadas religiones juegan un papel distorsionante en toda ciencia y en toda sociedad. 7.1 La naturaleza es pensable mediante la ciencia y alcanzar ciertos resultados sin recurrir a distorsiones religiosas. Podemos pensar lo infinito y no aludir a divinidades. Lo infinito es calculable mediante la matematica. Lo infinito es proyectable por la mente y pensable mediante la razón. El error común es ontologizar y distorsionar dichas magnitudes ontologizando y dándole carácter de ser a lo que no es ontologizable .Esto es, llamar a lo infinito dioso darle dicho atributo. Esto es errado. Esto es la fuente del error. 7.2 Se puede pensar la naturaleza, sin recurrir a distorsiones religiosas. Pensar la naturaleza de modo objetivo (y subjetivo) es labor de todo ser humano. Introducir a dios, cualquiera que sea, es síntoma de agotamiento u ociosidad de la mente que ya no quiere pensar la naturaleza sino soñar que alguien la creo y desvariar en torno a ello. Esto es un error. A la naturaleza se accede a partir de los fenómenos, todos calculables, todos experimentables, todos capaces de producir asombro y hasta filosofía. Mediante la razon y el entendimiento posteriormente se accede a la naturaleza. La religión es fuente de todo error. La religion es fuente de todo error en la naturaleza. 7.3 Se puede pensar la ética sin recurrir a distorsiones religiosas. La palabra clave para esto es "responsabilidad". La religión abomina esa palabra porque inventa a dios para exonerarse de la responsabilidad. Dios, religión y principalmente cristianismo son los antónimos perfectos de una ética sana y responsable. 8.0 Creo que los seres humanos pueden resolver sus conflictos de un modo racional y civilizado . La religión en ese sentido sobra, es prescindible de modo absoluto al igual que sus representantes y mediadores. No se entiende en esa medida, el papel atribuido a los curas o miembros del clero que se inmiscuyen en asuntos civiles que no son de su competencia. Los asuntos civiles son de carácter civil y tienen solucion civil. La religion en tanto mafia operativa solo distorsiona y saca provecho para su organización. La religion desnaturaliza asuntos de competencia ciudadana. Un cura no es solo un ciudadano. Es mas bien "dos ciudadanos". Son miembros del Vaticano al que deben obediencia y/o de sus organizaciones y pretenden, al mismo tiempo, ser miembro de otro estado en este caso del estado peruano o cualquier otro. Este estatus es por ello abusivo. Si encima, se les faculta con papel de mediadores o jueces o de facilitadores o conciliadores en problemas para el cual no tienen que ver es mas que un error un despropósito. La experiencia ha demostrado que sacan ventajas inmediatas toda vez que fungen de conciliadres. Recuerdes la mediacion de un caso civil de Toledo donde la misa semana que Bamabaren medio a la iglesia se le otorgó mas de 50 Hectareas para la construccion de una universidad catoica en el Callao. Por ello los Obispos, arzobispos , sacerdotes, no deberian absolutamente inmiscuirse en la cosa pública porque o median falsamente o sacan proveco de la mediacion. Deberian estar alejados por principio de incompatibilidad de los asuntos publicos. 9.- Creo y afirmo que la religión es por principio enemiga de una visión ecológica y armoniosa del hombre con la naturaleza. El mandamiento de "Dominaras sobre los demás seres" que se encuentra en el Genesis biblico es fundamento y base del "antropocentrismo" infame que ha dominado a todas las religiones y sociedades especialmente a la sociedad occidental . El hombre domina y arrasa su entorno. Las religiones mandan someter a las demas especies y arrasarlas si es necesario dando a los hombres una visionde superioridad sobre las demas especies que me parece injusta y amenazadora de la sobrevivencia del planeta. Las religiones son antiecologicas y dominadoras de los demas seres por principio. 10.- Creo y afirmo que un mundo en paz sin religion y explotacion es posible. Esto último pasa ciertamente por la reflexion y toma de decision de deshacernos de todo embuste religioso. Ello solo depende de nosotros. Un mundo mejor sin dioses y religiones es posible. |
   
Miguel Guerra Leon
| | Posted on Monday, July 21, 2003 - 3:54 pm: |
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Ya es Hora de que no hablen cosas irrelevantes, que estan fuera de lugar. Bueno, creo que referirse a mi como un mentiroso y aun NAzi es un atropello. Porque el si uno esta en un servidor no sencillamente porque participes de sus ideas, este server libre opinion es un servidor que no da propagandas, ademas como pueden decir que Yo y los demas que acusan son Nazis con etiquetas sucias para desprestigiar. Muchos tienen web en geocities o tripop haciendo mencion de que sus web son de un tema el cual no es el especifico. Para mi es atropellante que me llamen nazi, porque no tengo ni las ideologias (siempre digo que todo pensamiento pasado solo creo problemas y creo muertes, yo no olvido, ni dejo de considerar, ni apoyo la masacre nazi). Fisicamente no soy blanco ni tengo ojos claros ni esa supuesta herencia aria (que es algo tonto, ya para nuestra era, al final todos somos humanos)para tener ideas erroneas de creerme blanco, asi que esa etiqueta de que soy un Nazi o Falso Nazi (como me han llamado) es una tonteria. Ademas no se preocupen (eso tanto le molesta) que pronto mandare al tacho a ese server, porque ellos mismos me han dicho que soy para ellos un neo liberal del pensamiento, como cito a continuacion lo que dicen de los NaZIS: (textos producidos por lo que expongo en mi web) "Tercios NS de la Nueva Castilla Comentarios: Señor Miguel Guerra León: Si ud. se autocalifica como libre pensador, significa que es políticamente un NEOLIBERAL, por que acepta y "entiende" a todas las ideologias, las considera parte de un proceso. Nosotros como NacionalSocialistas, las rechazamos a TODAS puesto que entendemos que todas son parte del mismo Sistema: el Neoliberal Sionista. Ud ofrece a los visitantes a su página, alternativas a las ideolgías, al estilo Fukuyama o Hungtinton, ambos siervos del Sionismo Neoliberal, asimismo, da cabida a grupúsculos que critican la valiosa labor de varios camaradas NS reconocidos. Nosotros somos RADICALES y FANATICOS, no tranzamos, no dialogamos, y estamos orgullosos de ello. Abstengase en seguir entrando a paginas NacionalSocialistas, puesto que no es bienvenido. Siga adelante con su pagina que le rinde culto a Ud. mismo." Como veran yo estoy en contra del genocidio y tales corrientes, no me interesa tales personas y sus influencias, creo a ver explicado el tema. Les es tan dificil creer en su projimo o de culpar de tal forma? por favor, estamos en peru de tales cosas como nazis no se deberia hablar. Y en varias articulos tomo el esas opiniones, porque solo extraen lo que les conviene. Creo que ustedes sobre pasan los limites de la tolerancia y quieren manejar sus argumentos a sus convicciones para solo amedrentar. Puedo contarles mas y especificar mas sobre sus fobias y sus intolerancias, pero por el momento ahi lo dejo, agradezco su atencion. Atentamente Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
Anonymous
| | Posted on Monday, July 21, 2003 - 11:03 pm: |
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LA REPUBLICA DOMINGO 22.12.02 ¿Quién es Luis Fernando Figari? Conversamos con integrantes de la promoción 1973 del Colegio Santa María a la que pertenece el Fundador -como es llamado- Luis F. Figari, y quienes fueron testigos del nacimiento del Sodalitum (que por seguridad van a mantener sus nombres en reserva). Todos definen a Figari como un tipo de inteligencia superior, que ahora bordea los 47 años, y lo recuerdan cantando el himno "Cara al sol" del fascista español Primo de Rivera. De esa misma promoción surgieron los líderes históricos del SCV Emilio GarrEaud, José Antonio Eguren (hoy obispo auxiliar de Lima), Luis Capeletti y Víctor Zar (quien luego se retiró). Figari es extremadamente seductor, culto, manipulador, con una capacidad increíble para darse cuenta de la psicología de las personas, un hombre fuera de lo común. Sus bromas con la sexualidad son frecuentes. Ha leído libros de política (es su obsesión), de fascismo, marxismo, filosofía de la Iglesia, filosofía oriental, prácticas tántricas, "los libros de Herman Hesse le encantan". Entre los sodálites su imagen está mitificada, se han creado leyendas sobre su figura: que es capaz de leer el pensamiento, que se ha enfrentado con el diablo en persona. |
   
Anonymous
| | Posted on Tuesday, July 22, 2003 - 9:08 pm: |
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He aquí un Credo más (o Descredo más bien)de los sectarios y ateos que están agrediendo a la Iglesia en el Perú. Lima , 21 de julio, 2003 Señor Ingeniero Juan Luis Cipriani Thorne Arzobispo de Lima Palacio Arzobispal Plaza Mayor S/N Lima.- Señor: MIGUEL ALEJANDRO GUERRA LEÓN, ciudadano peruano, identificado con DNI N° 41123987 señalando domicilio procesal en Parque Orquídeas 175 Pueblo Libre Lima, siendo mayor de edad, en pleno uso de mis facultades civiles y políticas, así como, de los derechos que me asignan tanto, el Artículo 2°, inciso 3°, de la Constitución Política del Perú como, los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos, muy especialmente, el Artículo 18° de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Artículo 3° de la Declaración Americana, el Artículo 18°, incisos 1°,2°, 3° y 4° y el Artículo 27° del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Artículo 12°, incisos 1°,2°, 3° y 4° de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ante usted me presento y digo: Que, no existiendo en el Código de Derecho Canónico CIC procedimiento establecido para la tramitación del presente escrito, lo dirijo a usted, como obispo diocesano, por las siguientes consideraciones: a.- Que, el canon 393 del CIC dispone que: "El Obispo diocesano representa a la diócesis en todos los negocios jurídicos de la misma" b.- Que, el canon 383.1, CIC establece que: "Al ejercer su función pastoral, el Obispo diocesano debe mostrarse solícito con todos los fieles que se le confían (...), así como con quienes se hayan apartado de la práctica de la religión". Que, he sido bautizado en la fe católica, durante mi minoría de edad, en la parroquia de San Pedro (distrito de ancon, provincia de lima) en la ciudad de Lima como resultado de una decisión tomada por mis ascendientes, debido a la presión ideológica ejercida por la Iglesia Católica, por el Estado y/o la sociedad, asumiendo de plano cuáles deberían ser mis convicciones morales y religiosas, por tanto negándome, la plena libertad para emitir un juicio personal libre y soberano, en uso de mi criterio de conciencia. Que, tras haber debidamente meditado suficientes años, haciendo uso de mi inalienable derecho a la libertad de conciencia y a mi capacidad de razonamiento crítico, sobre el significado de mi adscripción a la fe católica y, por consiguiente, viéndome sometido a su autoridad y más aun, a su público y palmario doble sentido de ética y moral. Que, en razón de mi profundo convencimiento que la fidelidad a la propia conciencia es un derecho constitucional reconocido en el Artículo 2°, inciso 3° de la Constitución Política del Perú, a la cual está sometida toda, persona, entidad pública o privada establecida dentro del territorio de la República. Que, en la presente declaración jurada, legalizada mi firma por Notario Público, haciendo ejercicio del derecho de mi capacidad de juicio liberal y democrático, deseo expresar en absoluta libertad- mi contradicción con la adscripción a una entidad, que no respeta la opinión de otros credos y por ende, caracterizada por su dogmatismo. Por lo expuesto, rechazando totalmente la fe cristiana y, precisamente la católica, me considero incurso en apostasía y cisma, tal y como se definen en el canon 751 del Codex Iuris Canonici, cuyo tenor a letra cito: "Se llama herejía la negación pertinaz, después de haber recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de fe cristiana; cisma, el rechazo a la autoridad del sumo pontífice o de la comunión con los miembros de la iglesia a él sometidos". POR TANTO, A USTED SOLICITO: 1º Mi exclusión a todos los efectos, incluso los estadísticos, del registro de personas bautizadas en la fe católica y el reconocimiento del acto de apostasía y cisma que por esta declaración expreso, por voluntad y convicción propias y haciendo uso del legítimo derecho a disponer libremente de las convicciones morales, éticas y religiosas que considero convenientes. 2º Dicte, las órdenes pertinentes, para que se me haga llegar el decreto arzobispal que acoja la presente solicitud de Apostasía y Cisma, debidamente legalizado, donde se haga constar, mi voluntad de abdicar de la fe católica y mi negativa a que los datos personales facilitados cuando se me bautizó, sean utilizados sin mi consentimiento expreso de cualquier forma por persona o autoridad perteneciente directa o indirectamente a su colectivo religioso, acogiéndome al amparo de lo dispuesto en la Ley de Hábeas Data en el Perú. Sin otro particular lo saluda, Atentamente, MIGUEL ALEJANDRO GUERRA LEÓN DNI N° 41123987 |
   
miguel guerra leon
| | Posted on Tuesday, July 22, 2003 - 10:05 pm: |
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Bueno eso ya no es noticia. Ademas tengo una pregunta, porque ustedes que no da nombre? se infiltra en web o foros? solo ponen nombres anonimos y ni dan mail. Bueno les doy algo que seguro ya saben y es que los invito a: http://www.excomunion.tk o porque no? a: http://www.red-racionalista-peruana.tk PD: Que paso, ahora no hay libertad de pertenecer a instituciones, creo que deben dejarse de fanatismos. Yo lo unico que hago es dar difusion y escribir no entiendo que tanto les molesta, han leido mi articulo "Porque les molesta lo que digo". Asi ahora quieren cambiar de tema, porque saben bien si recordamos la historia que pioxii fue quien ayudo al escape de los malditos nazis para sacarlos para la argentina. Pero eso es el pasado, mejor hay que ver el presente, no se incomoden o den tanto interes a mi persona que no es importante ok, gracias por todo. Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
miguel guerra leon
| | Posted on Tuesday, July 22, 2003 - 10:30 pm: |
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Asi, creo que sacar una constancia de seguridad para mi persona no estaria nada mal. Asi pronto pueden tener informacion sobre eso, ya que lo hare publico si es necesario. Lo estare consultando gracias por darle tanta importancia a este humilde ser. Miguel Guerra Leon escritor/ Libre pensador web master del "Valle De La Nada" http://www.elvalle.tk |
   
Anonymous
| | Posted on Wednesday, July 23, 2003 - 1:11 pm: |
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Racionalismo: el nuevo rostro del nacionalismo 22/07/2003 Hace pocos días una denuncia alertaba sobre el surgimiento de organizaciones nazis en el Perú. El avance de estas hordas de nacionalistas era abiertamente propagandeado por la página CIUDAD LIBERTAD DE OPINIÓN (http://www.libreopinion.com), en la que sus miembros se comprometen a difundir el nacionalismo sin fronteras. Al lado de la cruz svástica y el águila negra se observaba su saludo de bienvenida a una página muy activa en la red: El Valle de la Nada (http://libreopinion.com/members/valle/princi.htm). Junto a grupos como Armada SS de Zaragoza, Fuerza Aria, Era Hitleriana, Klan88 Skinheads, preocupaba como se vienen preparando las páginas del Frente Nacionalsocialista Peruano (FNSP), del Movimiento Acción Nacionalista Peruano (MANPE), además de otras muy activas. En su página (también posteada en http://www.elvalle.tk) el peruano Miguel Guerra León, miembro muy activo del portal nazi, colocaba en la sección de invitados a los peruanos Héctor Guillén Tamayo, oculista de profesión y autonombrado especialista en sectas, conocido por sus vínculos con instituciones alemanas y austriacas, y por sus negocios con el ciudadano alemán Fernando Gerdt. Junto a este se encontraban numerosos escritos de MASA PERÚ (ver aún http://libreopinion.com/members/valle/masa_peru.htm) organización de fachada de un grupo anárquico que está buscando incautos adeptos a través de José Maurtúa, Juan Donayre, Herbert Mujica, Carmen Zavala, Pedro Flecha, Manuel Paz y Miño, y el alemán Franz Wieser, coincidentemente proveniente de la Alemania de post-guerra, entre muchos otros explotadores de la conciencia nacional. La noticia también alertaba sobre las instituciones de fachada que este activo grupo suele usar. Entre ellos se encontraban la Asociación Cultural y Educativa Buho Rojo, cuyo dominio en Internet está promovido por alemanes (http://www.buhorojo.de), al Movimiento Peruano Humanista Arreligioso (http://www.geocities.com/mphaperu), Pro Libertad de Conciencia (PROLIBCO), e incluso la Asociación de Sacerdotes Casados. Días después el Valle de la Nada quedó desolado y donde antaño estuvieron los invitados es hoy un desierto de opinión. Entre los sobrevivientes en la misma sección aún hoy se puede observar sus vínculos con Ciudad Libertad de Opinión, la red más completa en español del nacionalismo en Internet. El oculista Héctor Guillén Tamayo pasó a la clandestinidad y Masa Perú ha migrado a la Red Racionalista Peruana (http://www.red-racionalista-peruana.tk) coincidentemente aparecida en los últimos días y, promocionada y dirigida por el mismo Miguel Guerra León. Allí se puede encontrar a las mismas organizaciones denunciadas pero esta vez con el rostro del racionalismo. El Valle de la Nada, el Buho Rojo, el Movimiento Antisectario Perú (MASA PERÚ), el Movimiento Peruano Humanista Irreligioso (MPHA), estrenan así un nuevo portal. Las autoridades deberían tomar medidas sobre estas maniobras evasivas que delatan el pensamiento destructivo de un grupo de peruanos que buscan reeditar la insania sufrida por muchos inocentes y que hoy hacen su aparición en el territorio peruano ofreciendo un nuevo sendero. Dios nos libre. |
   
Anonymous
| | Posted on Wednesday, July 23, 2003 - 6:05 pm: |
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Creo que los calificativos de "destructores y nazis" al tomarlos en cuenta le estan haciendo mucha propaganda (negativa pero propaganda de todos modos) a los no creyentes que al final les beneficiara a ellos. Quien puede creer que 20 millones dejaran la Iglesia por unos 4 gatos! Hay que ser realistas! No son el cuco! |
   
Anonymous
| | Posted on Wednesday, July 23, 2003 - 6:16 pm: |
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Esta debia ser una pagina que ilustrara sobre las sectas peruanas, pero mas bien parece la pelea entre los sodalites vs. sus criticos, o la de Miguel Guerra vs. criticos. Que saben de los otros cultos peruanos, como los ufologicos o judaizantes? |
   
Jose Enrique Escardo Steck JEES
| | Posted on Wednesday, July 23, 2003 - 9:54 pm: |
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Dos cosas, porque la verdad que las estupideces de los anónimos amigos de los sodálites me dan risa y no rabia. Como siempre, la ignorancia es atrevida y el anonimato la valentía del irracional. Yo no sigo a Miguel Guerra, en todo caso, él me sigue a mí. Él me invitó a su web luego de que yo lo invité a publicar un artículo en mi sección en una revista. Si su servidor es nazi o no, me importa poco. Yo saqué un espacio en ese web y no tuve que adherirme a los nazis. Sólo puse en la solicitud que quería publicar artículos míos que ellos ni habían leído y ya. Estuve poco tiempo porque de ahí me regalaron espacio en un servidor de un proveedor de mi empresa... No soy esquizofrénico, más bien maníaco-depresivo autodiagnosticado. No soy nazi. Mis abuelos son judíos, mi segundo apellido es Steck y por mi sangre corre el sufrimiento de una raza que me ha dado 1/4 de mis genes. Soy muy amigo del Embajador de Israel y siempre me invitan a su año nuevo. Me quieren mucho en la Embajada y detesto cualquier extremo fanático, llámese catolicismo, nazismo o anonimismo en los foros de internet. Mi apariencia de "skinhead" es porque ya no me queda mucho pelo y me veo más decente casi rapado que con peinado de payaso viejo. No soy ex periodista. Soy publicista y nunca he dicho que soy periodista, sino escritor. Soy librepensante y no me adhiero a ninguna religión ni filosofía. No he creado un culto o secta de nada. Sólo he tenido la valentía de escribir lo que me pasó cuando fui sodálite. Quienquiera leer mis artículos, puede entrar a la sección invitados de www.elvalle.tk. Me he autodenominado Anticristo en varios artículos porque -y eso lo he explicado en algunos artículos- el verdadero sentido de la palabra Anticristo al inicio del cristianismo de las catacumbas era aplicable a cualquiera que no siguiera a Cristo o a su iglesia católica. Yo no sigo a Cristo ni a la iglesia católica. Por eso soy un Anticristo. El resto es sarcasmo para entretenerme con la estúpida ignorancia de los que creen que el Anticristo es el cuco final, el fantasma mayor, el hijo del diablo con cachos, 666 en la crisma y música de La Profecía. En ese sentido original de la palabra Anticristo, el 99% de los católicos son Anticristos también, porque si Cristo viera lo que hacen con sus enseñanzas, se clava solito a la cruz otra vez. Por eso he escrito más de una vez que me veré en el infierno con los curas que me tiran agua bendita y sus seguidores ciegos que esconden sus nombres cada vez que me atacan en algún foro. Lo de pedir la excomunión fue mi idea en el año 1999. Pueden revisar mis artículos. Marilyn Manson es un músico cuyo trabajo me gusta. Crear un culto a Marilyn Manson es lo más estúpido que un ser pensante pudiera hacer después de ser católico. Yo no soy tan estúpido, por eso me salí de la iglesia hace muchos años y escucho la música de Manson con tanta emoción como a otros sacros y satánicos de la historia. Es que me gusta tener el cerebro abierto a varios puntos de vista para entenderlos y no cerrarme juzgándolos. Bueno, ya tengo sueño y no quería escribir tanto. Sólo quiero recordarles a los anónimos preocupados de que yo sea esto o aquello que he pedido en varias entrevistas y artículos que algún cura, obispo, papa o líder religioso acepte un debate público conmigo en una zona neutral con igual presencia de su rebaño y librepensantes. Desde el 99 lo vengo pidiendo, pero su valentía sólo atina a hacerse los sordos y a mandar a sus chacales anónimos a darme más importancia de la que tengo... Pobres tipos. El sólo hecho de que yo firme con mi nombre lo que opino me hace mejor que ellos. Heil yo mismo [en todo caso]!!! JEES [Jose Enrique Escardó Steck] |
   
Anonymous
| | Posted on Wednesday, July 23, 2003 - 10:39 pm: |
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Si quieren saber más sobre los ufólogos o judaizantes pueden asistir mañana a las 8:00pm a la conferencia del oftalmólogo Héctor Guillén en la Universidad San Agustín que tratará el tema de la "secta dependencia". |
   
Anonymous
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 7:13 pm: |
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Cuando hacen algo similar en Lima? |
   
Anonymous
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 7:18 pm: |
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Alguien sabe algo de las sectas evangelicas que son mas que las catolicas? |
   
difusor
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 8:03 pm: |
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Quien sabe sobre las sectas evangelicas es tito perez quiros que es periodista evanlico Ohhh... Miren esto: http://argentina.indymedia.org/news/2003/07/122288.php |
   
Apostata
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:16 pm: |
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Ya lo vi y me anoto! |
   
difusor2
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:22 pm: |
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CÓMO ENTRAR Y PERMANECER EN UNA SECTA Si hacemos un buen uso de nuestra mano izquierda y de nuestra libertad de espíritu, tendremos los menores problemas posibles a la hora de entrar y permanecer en el interior de una secta; pero, aún así, los tendremos. Todo depende de nuestra habilidad para desenvolvernos en su interior y de los riesgos que podemos correr en ella. Para conocer el grado de peligrosidad de la secta en cuestión podemos guiarnos por el listado de sectas destructivas que emiten algunos estamentos sociales; pero, casi siempre, en esta especie de lista negra, están incluidas asociaciones que no cometen otro tipo de delito que el de pensar diferente; y suelen no estar incluidas otras que, amparadas en el costumbrismo de nuestro sistema cultural, llevan siglos machacando a las personas. Así que, reconociendo la dificultad para obtener una información objetiva previa, y si hemos decidido adentrarnos en el mundo sectario, es conveniente que demos ese paso con todas las precauciones posibles; pero sin temores exagerados. Es típico el temor de acabar siendo víctimas de las sectas, esclavos suyos con sólo acercarnos a sus puertas; ésta es una exagerada actitud defensiva y una inapropiada predisposición para emprender un aprendizaje en ellas. Una cosa es la prudencia y otra el excesivo temor que paraliza. Para combatir esta idea tan extendida de acabar esclavo de las sectas, yo siempre tuve muy claro que, en primer lugar, yo no estoy para servir a las sectas, ellas son las que están para servirme a mí, están para mi servicio, para atender mi demanda de aprender; y cuando mi nivel de aprendizaje me satisfaga y me haya convencido de que su doctrina es beneficiosa para la Humanidad ―proceso que puede durar años―, será entonces cuando decidiré si presto mis servicios a la causa de la secta en cuestión o no se los presto. Este sencillo cambio de actitud nos permitirá desenvolvernos con mucha más soltura y atrevimiento para emprender la aventura iniciática. Actitud que en un principio convendrá disimular, porque si en la secta entrevén que nuestro ánimo de servir a su causa, de buenas a primeras, es mínimo, y el de aprovecharnos de ella máximo, es posible que no pasemos del recibidor y no lleguemos a las habitaciones del fondo donde se encuentran las enseñanzas que estamos buscando. Una buena salida para escaparnos de obligaciones sectarias que no nos agrade realizar, es poner pretextos para no realizarlas: como que no tenemos tiempo, tengo una salud delicada, etc. Las primeras fases de acercamiento a una secta no suelen resultar peligrosas. Habitualmente se trata de conferencias informativas donde se dice muy poco de los peligros con que nos podemos encontrar en su seno y se deja entrever lo mucho que nos puede aportar si nos afiliamos a ella. Después vienen los pasos intermedios: cursillos de fin de semana, clases de un par de horas durante dos o tres días a la semana, o sistemas parecidos. Hay que anotar que muchas vías de realización espiritual no pasan de esta fase para el público en general, cada vez más adoptan este sistema parecido al de una academia de cualquier otro tipo de enseñanza; sólo permiten que el estudiante entre en el seno de la organización, y se dedique intensamente a la secta, cuando lleva años demostrando un alto interés por su doctrina. Este sistema crea muchos menos problemas de relaciones entre maestros y alumnos, pues funciona como si de cualquier academia se tratara, allí te ofrecen una enseñanza que si quieres la tomas y, si no, la dejas. Las aportaciones económicas también suelen ser fijas, cuota mensuales o un precio por cursillo. Esta frialdad académica resulta muy cómoda para recibir las enseñanzas de estas organizaciones, y no nos compromete con nada. De esta forma se está produciendo una culturización esotérica popular que ha reducido el ocultismo considerablemente. Pero las enseñanzas más famosas de las sectas siempre se han desarrollado en el secreto de sus cámaras ocultas, la secta tipo academia deja mucho que desear para todo aquel que busca esas verdades secretas. Muy a menudo el estudiante de estos temas se siente especialmente atraído por el secretismo; espera que le van a mostrar algo extraordinario, y muy a menudo termina por llevarse un auténtico chasco. Por ello, uno ha de tener muy claro sus objetivos de estudio antes de adentrarse en las profundidades de una secta. Objetivos que no siempre podrán definirse claramente por falta de información; a pesar de ello hemos de esforzarnos por clarificar ese objetivo, y, cuando definamos la meta a conseguir, siempre habremos de tenerla en mente para no perdernos por los laberínticos caminos sectarios. Después vendrán los obstáculos a salvar antes de llegar a la meta, los problemas principales son los de integración en el sistema social de la secta y la aceptación de su filosofía. Puede no resultarnos muy agradable tener que soportar extrañas opiniones sobre la vida, la sociedad y el mundo, con las que no estamos en absoluto de acuerdo; al igual que puede resultarnos muy incómoda la posición social que se nos haya asignado en el interior de esa pequeña sociedad. Yo aconsejo, si se desea seguir adelante, porque creemos que la meta merece la pena, soportar estoicamente estas inconveniencias, incluso aparentar que estamos de acuerdo con ellas; porque si no lo hacemos así, además de que no vamos a cambiar las entrañas de la secta, aumentaremos las dificultades para alcanzar nuestros propósitos de aprendizaje. En un mundo libre como el nuestro, parece increíble tener que seguir estas pautas de comportamiento tan denigrantes para poder aprender, pero hemos de recordar que muchas sectas adoptan sistemas de enseñanza casi prehistóricos, perpetuados en la sombra de profundas cámaras ocultas inalcanzables por los acontecimientos sociales. La única forma que se me ocurre de desmantelar semejante sistema de enseñanza es sacando a la luz todos sus conocimientos, aunque para obtenerlos tengamos que hacer de tripas corazón. Tomado de: http://web.jet.es/paseosectas/COMO%20ENTRAR%20Y%20PERMANECER%20EN%20UNA%20SECTA.htm |
   
Creyente
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:28 pm: |
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Tambien miren esto: http://www.dios.com.ar |
   
Creyente
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:31 pm: |
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O esto: http://www.alfayomega.com.pe/ovni2003/historia.htm |
   
difusor2
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:39 pm: |
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Domingo, 06 de julio del 2003 Fanáticos Un enviado de Dios nacido en el sólido norte El ángel libidinoso Lo llaman Gabriel y proclama ser el hijo solar de Dios, con quien se comunica por medio de la telepatía. Es evasivo y no concede entrevistas, pero sí exige lealtad y sumisión total a sus seguidores. Sobre todo a púberes niñas que se exaltan al ser tocadas por la "gracia del alado". Escribe MARICARMEN CHIRINOS Es el enviado de Dios que exige por orden divina comprar helados DíOnofrio. No Artica ni Esquimal. Dios, s Última cena. Francisco Guerrero en la cabecera de la mesa llena de sus "hermanos". egún el ángel Gabriel o su nombre mortal, Francisco Guerrero Alvarado, sólo come helados DíOnofrio. Exquisiteces celestiales. El Dios de la Ciencia Celeste, doctrina propagada por Guerrero en Perú y Ecuador desde hace varios años, no olvida detalles. Y de los postres, el ángel pasa a platillos más contundentes y apetitosos como jóvenes adolescentes a las cuales llama "complemento". Cuando de mujeres se trata, la sangre norteña de este ángel piurano no deja de padecer terrenales hervores. ÁNGELES CAÍDOS... Y DESCREÍDOS Roberto y Alberto Aguilar se ríen recordando los afanes gloriosos de Gabriel por rodearse de púberes. Ellos son los ángeles caídos de la Ciencia Celestes. Roberto era "Bernabé" y Alberto era "Tito", enviados que dejaron de pertenecer a la Sublime Corte Celeste de Gabriel cuando no creyeron más en él. Ellos dicen que el poder de Guerrero está en sus ojos y que lo siguieron por los montes de Chilca, Markahuasi y Cerro Blanco (Trujillo) gracias a sus poderosas pupilas. Sufrieron por conseguir todo lo que les pedía, cuando vivió tres meses en sus hogares reclamando atenciones, lleno de engreimientos celestiales. Alberto se ríe recordando sus exigencias para acudir a una de esas reuniones-campamento alejadas de la ciudad. "Nunca había ayunado ni por medio día", dice mirando su voluminoso abdomen. Sin más instrucción que una carrera técnica como químico y ningún trabajo conocido en los últimos diez años, el ángel Gabriel ha vivido, comido y se ha vestido por más de 20 años con el dinero de sus hermanos. Su divina biografía, construida por él mismo, cuenta que desde niño tenía pesadillas en las que Satanás ingresaba en su mente y que su primer encuentro celestial fue en 1984. Fecha sagrada en la que el ángel Gabriel conoció al ángel Miguel, y así, entre ángeles norteños, se comenzó a gestar la Ciencia Celeste. Algo faltaba. Por divino designio, Gabriel no recibiría orden telepática alguna hasta estar en Lima con 28 años cumplidos. Fue en agosto de 1986 que Dios, el Padre Solar o el Padre Jehová, como lo suele llamarlo Guerrero en sus cinco libros sobre la Ciencia Celeste, por fin, se comunica con él. Signo inequívoco de que estamos ante un enviado de Dios. Pobre de aquel que ose contradecirlo o dudar de su mensaje desde entonces. Porque Dios se molesta y se resiente como el más caprichoso de los mortales. Pobre de aquel que caiga bajo la ira celestial. Porque Francisco Guerrero no dejará de escribir, por telepatía, claro está, que ese infiel no tendrá más la gracia suprema. LOS ÁNGELES SÓLO QUIEREN DIVERTIRSE Roberto Aguilar se acomoda y recuerda que todo empezó a parecerle extraño cuando Gabriel se acercó a sus pequeñas hijas de 12 y 14 años llamándolas "su complemento". "Decía que ellas habían sido su pareja en otra vida, que estaban destinadas a él". Una fue bautizada como Atenea y la otra como Afrodita, nombres que se repiten una y otra vez en sus escrituras o "rollos de revelación divina". "Caramba, mis hijas son importantes", pensó Roberto. En las salidas fuera de Lima se daría cuenta de la real importancia de las adolescentes para el ángel Gabriel. Quiso separarse de él, y su esposa salió en defensa del divino hijo solar antes que apoyar al padre de sus hijos. "Como si la hubiese hipnotizado". Los cinco tomos de la obra del ángel Gabriel explican que él tiene el derecho a estar rodeado de Doncellas Solares, "las más hermosas y bellas que se hayan visto", con las cuales puede procrear enviados solares. Es él, Gabriel, quien se encarga de escogerlas "porque las reconoceré al sólo verlas". Así fue que "reconoció" a una joven trujillana, durante un campamento que los hermanos Aguilar recuerdan con especial nitidez. Francisco Guerrero decidió dejar a un lado sus alas y cualquier resquicio de hálitos sacros para proceder a métodos de persuasión más lujuriosos. El ángel quiso divertirse. En las inmediaciones de Cerro Blanco, Trujillo, la hermana Liliana escapó con prisa de sus impacientes alas. La denuncia por acoso en el norte hizo que el ángel volara al Ecuador. SOY EL QUE SOY Dos años en el norte y Francisco Guerrero difundió la Ciencia Celeste en el Ecuador con más éxito que en Perú. Pero como a este ángel la tierra ó y sus placeresó lo llaman, retornó con mayores bríos. Sigue desempleado, vive en San Isidro y, cual divinidad, esquiva todo acercamiento público. Sus más fieles hermanos se reúnen cada domingo en Villa El Salvador para leer sus mensajes. En San Isidro, los miembros de la Corte Celeste lo protegen con devoción y lo engríen con DíOnofrio. El ángel Gabriel no da explicaciones. Por toda respuesta, cada uno de sus textos telepáticos indican " Soy el que Soy". Mensaje divino, orden del profeta que busca doncellas, ordena pizza sagrada y retorna de Chilca a Lima en taxi porque, por favor, Dios no puede viajar en combi. -------------------------------------------------------------------------------- Fanatismo S.A. Si en todo el mundo la gente es capaz de ser llevada a los más exacerbados fanatismos mediante la religión, yo también puedo ser un mesías contemporáneo, debió pensar el Francisco Guerrero al fundar la Ciencia Celeste. Los ejemplos a seguir no fueron pocos. En Estados Unidos hay por lo menos nueve grupos, o cultos, que creen que la destrucción y el juicio se avecinan. Algunos tienen varias décadas, como La Familia de Charles Manson, quienes asesinaron a Sharon Tate Polanski y a otras celebridades a fines de los sesenta. Otros son más recientes, como el Heaven's Gate, el cual padece una crisis de membresía porque casi todos sus integrantes se suicidaron en 1997, convencidos de que con la aproximación a la tierra del cometa Hale-Bopp llegaba una nave espacial a la que entrarían convertidos en espíritus. La Rama Davidiana o Estudiantes de los Siete Sellos pasaron a la historia cuando, reunidos bajo las órdenes de David Koresh, se tornaron en un culto apocalíptico violento. Casi todos sus miembros murieron en 1993, en Waco, Texas, durante una operación del FBI que atacó el complejo donde se alojaban. Todavía sobreviven algunos integrantes del grupo, pero se han dividido. Una fracción anti Koresh cree que el intervalo de 2300 días antes del fin del mundo, pronosticado por el profeta Daniel, empezó con la masacre de Waco. Una secta más pequeña es la de los Concerned Christians (Cristianos Preocupados). Tienen unos 78 miembros, entre adultos y chicos, responden a las enseñanzas de Monte Kim Miller, un ex ejecutivo de marketing que predijo su muerte en Jerusalén para 1999. Nada pasó. -------------------------------------------------------------------------------- © Copyright Revista Domingo del diario La República domingo@larepublica.com.pe Tomado de: http://www3.larepublica.com.pe/2003/JULIO/pdf6/ |
   
difusor2
| | Posted on Thursday, July 24, 2003 - 9:40 pm: |
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Domingo, 06 de julio del 2003 Predicadores Dos pequeños pastores remueven la fe de los conos Los niños de Dios PASTORES CON PASTA. Nezareth, nuevo "guía" de los evangélicos peruanos. Con su metro de estatura, Nezareth Castillo es, sin duda, el predicador evangélico más pequeño del mundo. Así, ha recorrido el planeta llevando su versión de la palabra divina. Pero no es el único. Su primo Israel Castillo le sigue los pasos, pero trae yapa: dice ser profeta. Escribe JORGE LOAYZA Una pancarta con letras fosforescentes iluminaba el triste cielo del cono norte limeño y lo anunciaba como PASTORES CON PASTA. Israel, nuevos "guía" de los evangélicos peruanos. niño predicador internacional. El nombre -con los apellidos unidos con deliberada intención evangélico-comercial- ya parecía bíblico: Nezareth Castirey. El día de su segunda presentación en Lima, luego de dos años, había llegado. Unas dos mil personas esperaban al pequeño de ocho años de edad en el mercado agrario de Los Olivos. Hasta que salió y muchos sintieron que Nezareth alumbró más sus ojos que los potentes reflectores colgados frente al escenario. ¡Aleluya!, gritaron. EL NACIMIENTO DE NEZARETH Sus padres dicen que su nombre significa "tierra bendecida". Empezó a predicar a los tres años en Trujillo y fue recién el año pasado que la humanidad lo conoció luego de que en un programa chileno lo presentaran como "El predicador más chico del mundo". "Todo estaba en los planes de Dios", me dijo Nezareth durante una corta entrevista en la casa donde estuvo hospedado el fin de semana pasado. Hablar con él no es fácil. Un día antes, su coordinador me dijo que no podía molestarlo porque estaba concentrado para su presentación. La primera vez que su mamá, Maricela Valderrama, les dijo a los hermanos de su iglesia en Alto Mochica, Trujillo, que Nezareth predicaba, algunos se rieron, luego se asombraron, y ahora lo escuchan callados. "Cuando hablo delante del público siento alegría, gozo de ver tanta gente que espera escuchar la palabra del Señor", declara con la naturalidad de un político viejo. Sin embargo, aclara que no es político pero que sí le gustaría ser presidente del Perú porque ve mucha injusticia. "Sé que en el corazón de Dios hay la idea de poner un presidente sabio y evangélico que pueda guiar a nuestro pueblo", sentencia. Recuerda que su vida cambió a los tres años cuando tuvo una "revelación de Dios". "Él me llevó a un lugar donde había muchos platos de comida y me dijo que comiera, y empecé a comer. Jesús también empezó a comer, y Dios me dijo que tenía mucha hambre, me dio su plato y me dijo ponte de pie y lleva mi palabra a muchos pueblos y naciones del mundo porque yo he llamado a muchas personas grandes y no me han obedecido. Ahora te envío a ti con mi palabra. Habla, Nezareth, que el tiempo es corto. Es mi último suspiro con la humanidad", recuerda sentado en un sillón. Por eso dice que ahora estudia la Biblia, pero también juega como cualquier niño. ¿Y cuándo llegará el fin del mundo?, le pregunto. "Tengo fe en que Cristo vendrá, ya está cerca, y nos llevará a todos al reino de los cielos, y ahí acabará todo el dolor de los cristianos. Nadie sabe el día ni la hora. Aunque la Biblia dice que su venida está pronta, sólo lo sabe el Padre", declara al mundo. Luego se emparienta con Jesús y dice que a él también se le ha presentado el diablo para pedirle que deje la palabra de Dios. "Pero lo he vencido", me afirma convencido. PALABRA DEL SEÑOR-NIÑO En su predica del sábado, estuvo vestido con terno blanco, camisa celeste y corbata gris. Cuando cantaba parecía un John Travolta encogido. "Mi tema para esta noche es 'Un mensaje a las naciones'", dice Nezareth y su voz no parece la de un niño de menos de un metro de estatura, sino de un veterano pastor evangélico acostumbrado a hablar ante multitudes. Los gritos de ¡aleluya! son lanzados como piedras desde la masa sedienta de la "palabra de Dios". Entonces empieza a decir que Satanás y sus demonios están hasta dentro de las religiones y sectas que conducirán al mismo infierno. "Gobernantes, no dejen que los planes del diablo se desarrollen en los pueblos", grita y desde la oscuridad del público una voz le responde: "Gloria a Dios". Pero también aclara a los incrédulos: "En algunos vaga la idea de que manipulo con fines políticos y económicos, pero no es así porque vengo con presencia de Dios. Muchos han tratado de compararme con un político pequeño de los tantos políticos que hay con su elocuencia y facilidad de expresión. Aclaro hoy que soy un siervo de Dios, separado del vientre de mi madre, criado en el seno eterno de la iglesia de Jesucristo y he venido hasta este lugar a decirte la palabra de Dios", afirma y la gente mira al cielo, algunos aprietan sus biblias, otros sólo se quedan asombrados. Un aplauso al Señor porque él vive, pide Nezareth, y todos le hacen caso como hipnotizados. Hay poder en Cristo, responde entre paso y paso. LA FE EN NUEVOS SOLES Al día siguiente había más poder, más gente y el tema era "Salvemos a la familia". Empezó diciendo que el mundo donde vivimos cada día agoniza más. Habla de los niños que duermen en las calles, los que piden limosnas y los que venden su cuerpo. Encara a sus mayores y dice que el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios, y le pide a la mujer que se sujete a su marido y a éste que ame a su mujer. ¡Salvemos a la familia! ¡Salvemos a la familia! ¡Salvemos a la familia!, grita hasta el cansancio luego de más de una hora de cantar y predicar sin tomar una gota de agua. Es entonces que una música de fondo empieza a deslizarse suavemente de los parlantes y carga el aire de calor. Nezareth invita a los niños que se acerquen al escenario. "Que pase el joven, el anciano, el joven, la señorita. No rechace el llamado del Señor", agrega y todos se acercan. Con una voz de llanto empieza a dar gracias al Señor por haberlo ayudado a predicar su santa palabra y le deja el resto del trabajo. "Ahora te toca a ti hacer tu obra", exclama y la gente ya no escucha otra cosa que la palabra de Nezareth. "Padre, mira estas almas. Señor, ten piedad de ellos. Padre, ten misericordia", continúa el niño con voz de lamento. Entonces hay llanto de todos. Del padre de Nezareth, Andrés Castillo, también. Él no aguanta, se acerca donde su hijo y recuerda a todos que antes de tenerlo Jesús se le presentó y le dijo que no sería su hijo, sino de Jesús. Y entonces carga a Nezareth, lo eleva y lo "entrega al Señor". Grandes y pequeños lloran, y Nezareth pide que levanten la mano los que se han convertido. Hay poder en Jesús, les dice. ¿Cuántos quieren que cante?, pregunta. Y los fieles responden: ¡Amén!, levantando las manos. ¿Cuántos quieren que cante? repite. ¡Amén!, le vuelven a contestar más fuerte con los ojos y voz llorosa. Compren su casete, les dice Nezareth. Y la fe no tendrá precio, pero los productos sí. El casete de canciones cuesta cinco soles, el CD diez y el videocasete con las presentaciones del niño en diversas ciudades del mundo veinte soles. "No compre los piratas", advierte su coordinador, y los dos puestos que se han instalado para la venta de los productos ya están llenos de gente ansiosa de comprar salvación. Al rato, Nezareth es llevado por su padre dentro de una camioneta que es perseguida por los fieles como si dentro llevara a un ídolo musical. ¡Gloria a Dios!, escucho decir a una señora cogiendo a sus hijos. VERSIÓN CORREGIDA Y AUMENTADA Mientras Nezareth gritaba, agitaba los brazos y pedía a los hombres su arrepentimiento durante la predica en el mercado Agrario, unos ojos que se escondían en un auto lo miraban atento. Era su primo. También tiene ocho años y se llama Israel Natan Castillo. Dice que no sólo es predicador como Nezareth, sino que además Dios le ha dado otra misión en la Tierra. Unos volantes que se habían repartido entre la comunidad evangélica durante la semana pasada llegaron a nuestras manos. Anunciaban a Israel para la tarde del domingo 29 en la iglesia evangélica pentecostés Cristo Poder de Gloria. Gran campaña evangelística e impacto de milagros por el niño predicador y mensajero de Dios, Israel Natan. Sobre el escenario, sus primeros mensajes son profecías de la Biblia. "Cuando se termine el tiempo de gracia llegará el fin del mundo y el Anticristo tomará control de toda la humanidad, sólo tendrán bendición los que adoren al señor. El apóstol Juan dice que todos tendrán una marca o el número de la bestia, el seis, seis, seis, para comprar o vender", dice y la gente mira cómo canta y habla con emoción. Hasta salta de ira cuando predica. Pero toda la presentación es similar a la de Nezareth. Los precios de los casetes, CDs y videocasetes, también. El papá de Israel, Eusebio Castillo, dice que Dios ha querido que los dos tengan la misma manera de expresarse. "Pero veo que el Señor lo está utilizando a él de manera diferente porque coge del evangelismo pero también profetiza si va suceder alguna cosa", explica y le pido a Israel que me cuente algunas de sus profecías. Me dice que una vez le dijo a una señora que se arrepienta porque iba a morir. "La señora no se arrepintió y murió", cuenta como si fuera una travesura. Entonces el padre interviene para manifestar que las escrituras anuncian que en los últimos tiempos los niños se levantarán para profetizar. Y agrega que si a Nezareth Dios lo levantó en la lluvia temprana, Israel llega en la lluvia postrera. "A Nezareth lo levantan para toda Latinoamérica, pero muchos dudan de él. Israel es para el mundo entero", aclara. El pequeño Israel también vio a Dios. Cuenta que hace siete meses estuvo con él por primera vez. Parecía "una luz amarilla" que resplandecía por su cama. "Era blanco, con un manto y pelo negro. El Señor me reveló que predicaría por todas la naciones", recuerda. Y el padre agrega que su hijo nunca ha tenido oportunidad de conversar con Nezareth sobre temas de la Biblia y que casi nunca se ven. ¿Qué opinas de Nezareth?, le pregunto a Israel. "Él sólo es predicador, yo soy profeta", sentencia. Amén. -------------------------------------------------------------------------------- © Copyright Revista Domingo del diario La República domingo@larepublica.com.pe Tomado de: http://www3.larepublica.com.pe/2003/JULIO/pdf6/ |
   
Difusor2
| | Posted on Friday, July 25, 2003 - 2:20 pm: |
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Grupos sectarios totalitarios y manipulaciones mentales Max de Bouderlique Definiciones Cuando hablamos aquí de sectas, por conveniencia de expresión, estamos de acuerdo en especificar que más precisa y exclusivamente se trata de grupos sectarios totalitarios. De hecho, la palabra "secta" designa los grupos religiosos o ideológicos que se separaron de grupos más importantes que ellos cuestionan. Esto puede ser positivo si constituye una investigación y renovación de viejos órdenes que tienen la tendencia a osificarse por la rutina. Por otro lado, un grupo sectario totalitario se define con el adjetivo "totalitario" porque caracteriza grupos con un fanatismo entusiasmado, estrecho y rígido, que practican una intolerancia hacia "los distintos". De la misma manera, el sistema "totalitario" no admite ninguna oposición y su poder dirige soberanamente e incluso supone confiscar la totalidad de las actividades de la sociedad que domina. Toda secta totalitaria requiere el conformismo completo con la ideología, las creencias y las conductas individuales que su cúpula elaboró arbitrariamente. Ninguna de sus reglas puede ponerse en cuestión. La conformidad al modelo único es la regla. Las conductas requeridas conforman todas las regiones de la existencia y los dominios más íntimos de la vida personal. La conciencia personal del individuo debe marchitarse poco a poco o rápidamente -según el caso- ante las leyes de la secta totalitaria. Para reconocer los grupos peligrosos Muchas veces se pregunta,"¿Pero tal grupo es una secta?" Si conocemos este grupo, puedo contestar: "Evidentemente". Pero si contesto "Sí", sin justificaciones objetivas, nunca convenceré a alguien que ya tiene allí simpatías y compromisos. Para otros, esto no será nunca más que mi 'opinión', por más importantes que sean mis motivos. La única respuesta válida es: "Examine los rasgos del grupo sospechoso según los datos de las definiciones." Entonces es posible llegar a un acuerdo entre personas razonables sobre el grado en que un grupo es, además de secta, totalitaria. Y podrá ser "totalmente totalitaria", o con diversos rasgos totalitarios , o libre de ellos. Consecuencias La investigación La necesidad de conformidad con las enseñanzas que se extienden a todas las regiones de nuestra existencia mediante los mecanismos psicológicos que usan en un grupo sectario totalitario es lo que el psicoanálisis llama "procesos primarios". Éstos son la respuesta a una necesidad primitiva de congruencia (con lo que "se lleva" dentro de ese entorno) y constituye el objeto de esta investigación. Incluye cuatro mecanismos de base: - identificación introyectiva (para volverse idéntico a un modelo) - identificación proyectiva (imaginar que el modelo es idéntico al nuestro) - investigación de esta fusión en amalgama, que no toma en cuenta las diferencias objetivas - la desaparición de todo rechazo y negación. Estos procesos no permiten, por ejemplo, la creación de una obra de arte notable. Es una constante del régimen totalitario controlador. El similar y el distinto Dentro de la secta, se pueden tener colegas: los adeptos de la secta, y afuera están los extraños (el "exterior"). Un extraño puede ser convertido o, si no, se volverá un enemigo. Es importante que cuando se está con los extraños, dado que ellos son "extraños", los valores morales exaltados dentro de la secta no se apliquen: es por consiguiente absolutamente aceptable mentirlos descaradamente, engañarlos, convertirlos. Es bastante legítimo asimismo usar todo contra los enemigos de la secta: calumnia, difamación, persecusión, chantaje, violencia física o moral... Dentro Dentro de la secta, los adeptos que no llegaron a ser absolutamente dóciles a su "superior" otorgan a los sectarios "integrados" el derecho absoluto de manipularlos y explotarlos. En tales sectas, los cerebros deben ser todos uniformes, y esto justifica totalmente los procesos manipuladores y autoritarios más duros para condicionar a los adeptos hacia la vida colectiva sectaria. La ciudadela sitiada El extraño que se opone hostilmente será designado por todos como emisario del "demonio" o sus equivalentes psicológicos, y como culpable de todos los que no entran a la secta. Los extraños serán muy rápidamente marcados como miembros de un fuerza contra la secta y como perseguidores. Esta posición defensiva de la secta, ciudadela sitiada por perseguidores y enemigos, justifica su agresividad hacia el exterior. La defensa ofensiva justifica sus mecanismos de protección que crean nuevos peligros insuperables. Debido a la ausencia de una solidaridad real en los grupos sectarios totalitarios, hay siempre, bajo una forma u otra, un racismo profundo. Lo que seduce en los grupos sectarios totalitarios La respuesta a incertidumbres Nada tortura más que el sentimiento de incertidumbre y impotencia ante lo que no podemos comprender. Los temas de las preocupaciones pueden ser múltiples, desde la búsqueda de un ideal, hasta un deseo de éxito social personal. Las respuestas proporcionadas por "especialistas" son insatisfactorias porque son demasiado complejas, o porque son múltiples según unos u otros. El grupo sectario totalitario va a proporcionar la solución a estas dos razones de angustia: - Ofrece algunas respuestas originales, simples (incluso simplistas), sin penosas justificaciones complicadas, puesto que la autoridad del guru lo estableció o lo reveló. - La protección de la unanimidad. Un ex-adepto me dijo: "Entre nosotros, todos decíamos lo mismo". Claro. Eso era evidentemente más cómodo que elaborar una opinión personal frente al grupo en cuanto garantía de la protección en el que nadie pone en duda el "estatuto de certeza definitivo". En última instancia, no importa el valor objetivo de lo que se trata: lo que importa es que "funciona" en el grupo como la protección contra la angustia. El único criterio de verdad para el adepto es la unanimidad del grupo, que rápidamente implica cortar casi toda relación con el exterior. El alpinismo del miedo Lo que prepara la primera maniobra de manipulación es la aceptación unánime de una enseñanza proteccionista, donde el exterior aparece como "extranjero", enemigo y peligroso, y por consiguiente hará necesaria la adhesión propia y de otros a fin de "beneficiarse" de esa protección. Esta huida del "mundo" termina por colocar al adepto sobre una fría "cumbre" de la cual el regreso es duro y dificultoso. Empaquetar las satisfacciones De la misma manera, sólo en el grupo uno podrá encontrar a los colegas. De aquí en adelante, ellos serán los únicos objetos posible de lazos emocionales. A menudo, los adeptos que se angustian por su confianza en la secta me dicen: " Sí, pero las personas que yo conozco son como yo...", lo que es suficiente para hacer que sus dudas se desvanezcan. La euforia emocional dirigida borra todas las diferencias y aparece como una satisfacción extraordinaria que aumenta la indiferencia y la distancia hacia el mundo común externo. Por ello, se teme que el distanciamiento del núcleo sectario podría poner en cuestión esa situación tan eufórica, por la ausencia de "amigos" tan cercanos y similares como los adeptos del grupo. Los métodos de la manipulación mentales El idioma de madera Cada grupo sectario totalitario tiene su el propio idioma, hecho de palabras cuya definición se deforma; son palabras y citas perdidas prestadas de los idiomas religiosos o exóticos, o incluso de vocablos creados con pedazos de éstos. Semejante idioma ya no comunica con el exterior, y se "impermeabiliza" en cierto modo contra la crítica. Esto permite expresar y justificar las enseñanzas de la secta dentro de la contabilidad cerrada de sus propias definiciones. Semejante idioma no es objetivamente significativo, dado que no puede traducirse en un idioma común a todos los hombres. Así se arrastra a los adeptos a todo tipo de superficialidades y confusiones. Les encierra en su lógica que ya no es la de los otros hombres. Las fuentes incomprobables Los mitos fantásticos en que las enseñanzas de los grupos sectarios siempre descansan, se basan en una interpretación partidista de textos sagrados universales: es la justificación de sus razones. La autoridad intelectual del guru (o de los líderes) no se establece de manera controlable y indiscutible: tenían revelaciones, les pasó algo extraordinario, etc., pero no hay pruebas ciertas o testimonios seguros e independientes de estos hechos. Las teorías se apoyan en generalizaciones nunca justificadas: "la Ciencia dice que...": pero nunca dice cuándo ni dónde se ha publicado, qué experiencias lo confirmaron, etc. La invasión del espacio-tiempo del adepto Es esencial que el adepto ponga bien lejos toda posibilidad de observar lo que él hace objetivamente y lo que le hacen hacer. Siempre se sumerge en obligaciones, actividades, igual da que sean completamente inútiles y meramente rituales: no es necesario que él tenga tiempo para sí, para pensar. Debido a su absorción en el grupo, ya no puede actuar más libremente fuera del grupo o por su propia cuenta. El adepto ya no tiene tiempo ni espacio privados. Las técnicas hipnóticas Estos grupos hacen al adepto progresivamente permeable a todas las sugerencias hipnóticas del grupo. El "efecto de grupo" (el abandono de la individualidad en la inmersión dentro del grupo) ya es muy eficaz en él. Un mínimo de práctica ritual de repeticiones de palabras o actos según los protocolos cuidadosamente detallados y definidos, vacían de sentido real lo que se dice y hace pero "fija" las sugerencias. Las técnicas de relajación o meditación donde el adepto se vació de sus preocupaciones personales se vuelven sumamente apreciables en todas las sugestiones de las que él ya no puede tomar conciencia. Para luchar contra los grupos sectarios totalitarios La lucha contra tales grupos es un deber: ellos destruyen a los individuos mientras los alienan con poderes desenfrenados; ellos los ponen en conflicto con la familia, con la sociedad y aniquilan sus auténticos proyectos de vida. Ellos estropean la salud física, psíquica y moral de los adeptos. Ellos destruyen la sociedad que ellos quieren poner bajo su dominación. Hay leyes contra estos crímenes, y uno debe requerir su aplicación así como la protección de esos individuos. Una clara información a los ciudadanos y a los sectarios y una eficaz penalización de sus excesos reducirá estos grupos ominosos. La prevención informativa podrá llegar a evitar que las personas, respetables en sus ideales y sus preocupaciones, no se desplomen en estas trampas. Desenmascarando la realidad del proceso sectario y totalitario en los "escaparates de la tienda ideológica o religiosa", cada vez más adeptos podrán tomar conciencia de los fraudes de los que son víctimas y algunos podrán salir de ellos. (C) Max de Bouderlique Autor de "Crónica social de las sectas, la reserva mental", "Las manipulaciones" y "Para entender la acción de las sectas" Tomado de:http://www.geocities.com/SoHo/Cafe/3627/total.htm |
   
Anonymous
| | Posted on Friday, July 25, 2003 - 11:22 pm: |
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CATÓLICAS DEL MUNDO ¡UNÍOS! Esther Vilar CATÓLICAS AL PODER Un fantasma recorre la Iglesia católica..., el fantasma del feminismo. Y por ello, todos los poderes de esta Iglesia se han unido en una guerra santa contra dicho fantasma. Eso sí, una guerra santa con cierta humanidad, como debe ser en estos tiempos que corren: en lugar de torturas propias de la Inquisición, las mujeres levantiscas no reciben más que cumplidos; en lugar de la muerte en la hoguera se practica la educación sexual, en lugar de la represión del libre pensamiento de entonces, se recurre a la falsificación de documentos. La mujer católica no puede dedicarse al sacerdocio porque su papel en la familia reviste mucha mayor importancia que un cargo eclesiástico, dicen hoy en día. La mujer católica no puede dedicarse al sacerdocio porque su feminidad no haría más que dificultar el voto de celibato de los sacerdotes. La mujer católica no puede dedicarse al sacerdocio porque lo prohibe la Biblia, y al fin y al cabo, la Biblia es la palabra del Señor. Eso es lo que dicen los hombres. Y todo ello nos permite constatar dos cosas: La Iglesia reconoce que la mujer católica tiene poder. Ha llegado la hora de que la mujer católica pase a la acción. ¿Por qué no lo hace? Eso, católicas del mundo, ¿por qué no pasáis a la acción? Han transcurrido casi dos mil años desde el nacimiento de aquel hombre que demostró ser amigo de las mujeres como ningún otro hasta entonces. Hace casi dos mil años que ese hombre murió en la cruz por su ideal de igualdad de todos los seres humanos. Y aun así, os obstináis en mantener una actitud sumisa ante los señores de vuestra Iglesia, en comportaros como fíeles de segunda. No os permiten predicar en vuestra Iglesia. No os permiten sostener el cáliz en las manos. No os permiten bendecir a la congregación. No permiten que ninguna de vosotras una en matrimonio a una pareja, bautice a un niño nacido de una de vuestras compañeras, lea la misa por un muerto al que lloráis. Y en los coros sólo os dejan cantar desde que ya no encuentran castratos. ¿Y cómo reaccionáis ante todos estos hechos? Seguís acudiendo a escuchar sus sermones, seguís aceptando la hostia de sus manos, seguís pidiéndoles su bendición en el nombre del Señor. Os presentáis ante ellos para la ceremonia nupcial, les encargáis el bautizo de vuestros hijos, dejáis que honren a vuestros muertos. Y cuando hacen sonar las campanillas, caéis de rodillas como perritos amaestrados. ¿Acaso no os dais cuenta de que de este modo no hacéis más que ofender cada día al hombre al que llamáis vuestro salvador? ¿Que con vuestro comportamiento devoto convertís precisamente a Jesucristo, primer defensor de los derechos humanos, en un baluarte del sexismo? ¿Acaso no afirmáis que hacéis todo lo que Él os ordena, que, en definitiva, hacéis Su voluntad? En el nombre del Padre, repetís como loritos, pese a que ni vuestro infalible de la lejana Roma afirma que vuestro Dios es un hombre. La palabra del Señor, denomináis vuestro libro, pese a que nadie vio jamás a ningún Señor dictar texto alguno. Damos gracias a nuestro Pastor, murmuráis con humildad. No, nadie espera que les paguéis con la misma moneda, eso no sería demasiado cristiano. Pero al menos podríais atreveros de vez en cuando a decir algo así: En el nombre de la Madre... La palabra de la Señora... Damos gracias a nuestra Pastora... Pero no os atrevéis. Preferís mantener el pico cerrado. Por los siglos de los siglos, amén. Católicas del mundo, sois una vergüenza. Una vergüenza para vosotras mismas, pese a que no parecéis sentir vergüenza alguna. Una vergüenza para las demás, que nos vemos obligadas a sentir vergüenza por vosotras. Una vergüenza para todo el sexo femenino. Y por último, sois también una vergüenza para vuestra Iglesia, a la que con vuestra pasividad convertís en el último régimen totalitario, en el último bastión de la opresión a la mujer. Cada vez que vuestro papa anuncia con voz benévola que la mujer no tendrá acceso al sacerdocio, un clamor indignado recorre la tierra entera. Un clamor al que se unen cuantos se preocupan por vuestra suerte. Pero vosotras, las interesadas, no. Ya es increíble que oséis quejaros en voz baja. Pero jamás se ha producido una protesta pública de cierta envergadura. ¿Es que nosotras, las no creyentes, debemos salir a la calle por vosotras? ¿Acaso no os hemos mostrado una y otra vez cómo se hacen estas cosas? El feminismo moderno conoce dos estrategias bélicas. Pueden decir a los hombres que están hartas de su acaparamiento de cargos o pueden decirles que no sean burros y dejen de ir cada día a trabajar en beneficio nuestro. La primera estrategia recibe el nombre de lucha por la igualdad de derechos de la mujer, la segunda, de lucha por la igualdad de responsabilidades. Y ambas tienen éxito, pues ambas despiertan en el hombre el deseo del cambio. En el primer caso se compadecen de nosotras, las mujeres, en el segundo se compadecen de sí mismos. Pero a partir de entonces somos nosotras quienes debemos pasar a la acción. Aprovechamos la mayoría de votos que nos proporciona en todos los ámbitos nuestra longevidad y nos ponemos a cambiar cosas por métodos democráticos. También vosotras, mujeres católicas, sois mayoría. En la actualidad representáis el setenta por ciento del total de miembros de la Iglesia. Quien visita vuestros templos experimenta la sensación de que allí casi sólo rezan mujeres. Y sin embargo, no cambiáis nada. ¿Por qué? Bien, católicas del mundo, ¿por qué no hacéis nada? Si hombres y mujeres tienen los mismos derechos y obligaciones, ¿por qué no os apropiáis de la parte de poder y responsabilidad que os toca? ¿Queréis ocupar cargos eclesiásticos? ¡Pues haceos con ellos! ¿Queréis servir a vuestra Diosa como sacerdotisas, obispas y cardenalas? ¡Hacedlo! ¿Queréis ver a una papisa a la cabeza de vuestra Iglesia? ¡Podéis lograrlo! Pero no a través de deseos piadosos. No mediante lamentos susurrados. Y tampoco apelando a la justicia de los contrincantes. De una jerarquía acostumbrada a castigar a las más rebeldes de entre vosotras con la extorsión, la tortura y la muerte, no podéis esperar de repente justicia, comprensión, ni compasión. De una casta que, como demostraremos más adelante, ni siquiera duda en falsificar las palabras de Cristo para justificar su dominio totalitario, no podéis esperar honradez. Y a fin de cuentas, parece que en la actualidad no hay en vuestra Iglesia ni un solo hombre a quien incomode vuestra humillante situación, al menos no lo suficiente como para protestar públicamente contra ella. Y desde luego, no hay ninguno cuya protesta pudiera tener repercusiones importantes, ninguno en un cargo importante, porque seguro que lo perdería. ¿Y qué sería un dignatario católico sin su cargo? Pues lo mismo que todas las mujeres de las que tanto le gustaría poder apiadarse: nada. Por tanto os sometéis a la ley de unos cobardes. Os arrodilláis ante oportunistas disfrazados de sacerdotes, obispos y cardenales. Y eso desde hace dos mil años. Católicas del mundo, un pensamiento se abre camino en nuestras mentes. En nuestro interior nace una sospecha. ¿Tal vez no queréis participar en el gobierno de vuestra Iglesia? ¿Acaso no queréis ocupar cargos eclesiásticos? ¿Es posible que vuestros avances carezcan de fuerza porque en realidad no os sentís perjudicadas por esos señores de lujosa vestimenta? ¿Persistís con tanta paciencia en la actitud de los desposeídos porque sabéis que en realidad son esos señores quienes están a vuestro servicio? No, nosotras las no creyentes no queremos empezar con sutilezas psicológicas. Tampoco es nuestra intención enzarzarnos en una discusión sobre las probabilidades de que vuestra Creadora exista. El término con que nos describimos ya indica que, a nuestro juicio, creer en un ser sobrenatural constituye una pérdida de tiempo. De vez en cuando expresamos alguna suposición, pero sólo creemos en aquello que puede demostrarse..., y es innecesario creer en algo que puede demostrarse. Pero estoy convencida de que podemos decir una cosa sin ofenderos: Nadie se torna piadoso para ser libre. Mientras tomamos nuestras decisiones con libertad somos responsables de cuanto nos ocurre. Incluso la planificación de las vacaciones puede acarrear dificultades. Si viajo en avión puedo estrellarme; si voy en coche puedo tener un accidente; si viajo en tren no me quedará más remedio que cruzar un montón de puentes... La fe en un poder que nos observa y guía (por nuestro bien), nos libera definitivamente de semejantes dilemas. Haga lo que haga, siempre habrá sido por control remoto de un ente más inteligente. Para las personas creyentes, cada puente es el de San Luis Rey de Thornton Wilder: Cualquier momento en que lo pises es el momento idóneo. Y así llegamos a vosotras y a los señores que ocupan los cargos de vuestra Iglesia: sacerdotes, obispos, cardenales, papas. Si la vida, según una escala de valores desconocida (divina), es el ideal de una persona que busca a Dios, entonces en vuestra Iglesia, en cualquier Iglesia, quien menos decide, es decir, quien de menos libertad goza, es quien mejor lo pasa. Nos referimos, en definitiva, al creyente de a pie. Cierto es que el sacerdote también vive según las reglas de su iglesia, pero siempre hay excepciones que no figuran en su libro, y en tales casos, el sacerdote toma una decisión acorde a su conciencia. Mayor libertad sufre el obispo, y aún más el cardenal. Y por supuesto, quien peor lo pasa desde este punto de vista es el papa, quien, además de la responsabilidad de los destinos de millones de personas, debe asumir y cargar con el estigma de la infalibilidad. Por consiguiente, para una persona más o menos sensible, un cargo eclesiástico no significa tan sólo poder, sino también responsabilidad de todos aquellos por los que decide en nombre de su cargo. ¿Y tal vez no os apetece asumir semejante responsabilidad? Quién sabe, católicas del mundo, quizás no hay nada por lo que debamos compadeceros. Tal vez no protestáis contra la situación de vuestra «Iglesia de hombres» porque no la percibís como una Iglesia de hombres. Tal vez consideráis que vuestra Iglesia católica no es más que una gigantesca estación de servicio en la que la parte masculina de la comunidad debe servir a la femenina, y por ello hace tiempo que habéis encontrado en esta Iglesia lo que buscabais... el colmo de la comodidad. «¿Qué hago, padre? ¡Necesito su consejo!» “¿He hecho bien, monseñor; o he cometido un pecado? ¿Cómo voy a saberlo, si no soy más que una pobre mujer?» «No es culpa mía estar embarazada. Nuestro obispo lo mencionó en su último sermón: Las católicas no pueden tomar la píldora.» «¿Aborto? ¡Ni hablar! ¡Iría derechita al infierno, dice nuestro papa!» Eso es, queridas. Suceda lo que suceda, jamás tenéis que pensar. Siempre tenéis la conciencia tranquila. También tenemos la conciencia del otro lado, la de vuestros maridos, hijos, tal vez incluso amantes, pues estos señores de negro atuendo no velan tan sólo por la moral de las mujeres laicas, sino también por la de los representantes de su propio sexo. Y no cabe duda de que, aún hoy en día, esta moral reviste importancia para vosotras en muchos casos: «Conocí a un chico, monseñor. El de las gafas que a veces venía conmigo a misa. Seguro que lo ha visto alguna vez. Me dijo que se casaría conmigo. Y ahora me ha dejado plantada... en este estado.» «Padre, mi marido me engaña. ¡Tiene usted que ayudarme, se lo imploro!» «Estimado monseñor, cuando mi marido vuelva para confesarse, ¿no podría usted tener unas palabritas con él? Bueno, es que los dos ya tenemos cierta edad y... ¿No tendría que calmarse un poco? Usted ya me entiende...» Por supuesto, también una dama ataviada de negro podría devolver a un corderito descarriado al sendero de la virtud. Pero quizás ello tendría cierto regusto de feminismo exacerbado, de pedantería y parcialidad. ¿No suena mejor que un hombre diga a un joven que debe casarse con tal o cual señorita después de deshonrarla? ¿No resulta más convincente que un hombre diga a vuestro esposo que debe alejarse de tal o cual rubia porque su matrimonio es sagrado y por tanto indisoluble? Y si soportáis la presencia del padre de vuestros hijos ya adultos (como amigo, como persona que os mantiene o por misericordia cristiana), pero os carga que siga queriendo tocaros de forma impúdica, encargad a vuestro intermediario que le diga que la sexualidad sin intención de procrear es pecado. Seguro que os deja en paz. Quién sabe, católicas del mundo, a lo mejor no os disgusta el dominio masculino de vuestra Iglesia tanto como creemos las observadoras, pues da la sensación de que dicho dominio tiene aspectos positivos. Si es así, os dirigimos una única, primera y última petición: publicad un comunicado. Para que nosotras, vuestras hermanas no católicas, ya no tengamos que indignarnos más en vuestro nombre. Para que las damas y los caballeros de los medios de comunicación, los creadores y lectores de periódicos que tanto se preocupan por vosotras no desencadenen una revuelta cada vez que vuestro Santo Padre asegura que a vosotras las mujeres no se os ha perdido nada en la Iglesia, salvo el apoyo espiritual, por supuesto. Que no debéis aspirar a cargo alguno. Aquellas de vosotras que deseen servir al Señor con mayores sacrificios pueden ingresar en un convento, como siempre. ¿Para qué tener papisas si ya existen las abadesas? Dicho comunicado podría rezar como sigue: «Nosotras, las católicas de todo el mundo, aseguramos a la preocupada comunidad internacional de una vez por todas que no queremos la igualdad de derechos en nuestra Iglesia y que no consideramos nuestra exclusión de los cargos eclesiásticos como una discriminación contra nuestro sexo. Respetamos la decisión de nuestro papa, pues procede del dictado de Dios y por tanto es infalible. »Y por ello rogamos a los demás ciudadanos de este planeta que dejen de inmiscuirse en asuntos que no pueden llegar a comprender en su condición de no católicos. Nosotras, las mujeres católicas, estamos completamente de acuerdo con nuestra situación actual, pues ella obedece a la voluntad y la sabiduría del Señor.» Pero de momento no hemos recibido de vosotras ningún comunicado de tales características. Y a cada nueva humillación vuelve a oírse en vuestras filas ese lamento reprimido, esa queja cautelosa contra los privilegios de los contrincantes, esa exhortación valerosa a la paciencia cristiana que algún día arrojará sus frutos. A fin de cuentas, ¿no muelen los molinos de Dios sin prisa pero sin pausa? Y mientras sea así, tendréis que soportar que os pregunten por qué, en nombre del cielo, permitís que os traten así. Por qué vuestro feminismo se conforma con representar el papel de fantasma. Por qué no pasáis a la acción. Nos educaron así, os oímos decir ahora. Pero podríais haberos ahorrado semejante excusa. Nosotras, las no católicas, también somos mujeres. Todas conocemos los trucos femeninos, las triquiñuelas de que nos valemos. Así que os educaron para que creyerais que Jesucristo os considera personas de segunda clase, ¿eh? ¿Precisamente él, un hombre que, en una época en que conversar con una mujer se consideraba una violación de las normas morales, se rodeaba ostensiblemente de féminas? Y aquellas mujeres que rodeaban a Cristo no eran oyentes pasivas. No sólo tenía discípulos, sino también discípulas, entre ellas damas de la sociedad como Juana, esposa de un administrador de Heredes, y otras que respaldaban su causa «sirviéndole de sus bienes» (Lucas 8:3). Las mujeres fueron las primeras en anunciar su resurrección: «Comunicaron todo esto a los once y a todos los demás», narra Lucas (24:9). En suma, aun cuando os educaran para considerar que este hombre negaba a las mujeres su derecho a la igualdad, os podríais haber informado y cambiado de ideal. A fin de cuentas, estáis dispuestas a cambiar de mentalidad en otros ámbitos. Inventan el coche y dejáis de ir en bicicleta. Inventan el teléfono y dejáis de escribir cartas. Cuando la moda acorta las faldas, tampoco vosotras tardáis en mostrar las rodillas. Cuando las mechas rubias se convierten en el último grito, también vosotras, católicas, corréis a la peluquería. Además, el pretexto de la educación debería aplicarse también al otro lado, pues también los hombres han sido educados. Han sido educados, por ejemplo, para creerse más importantes que nosotras. ¿Y quién los ha educado? ¡Pues nosotras, las madres! Aún en la actualidad somos los «referentes» para ambos sexos, las personas que a juicio de los psicólogos determinan los haremos por los que nos regimos y actuamos durante toda la vida. Siempre y cuando nadie nos estorbe en nuestra labor. Y de eso se trata: ¡Vosotras, las mujeres católicas, debéis empezar a estorbarlos de una vez a ellos, los hombres católicos! ¡Debéis pasar a la acción! Y ahora no me vengáis con que es peligroso. No os halláis en la situación de las mujeres musulmanas. Animarlas a pasar a la acción equivaldría a desencadenar un baño de sangre, porque su vida está literalmente en manos de sus dirigentes religiosos. Pero vosotras, las católicas de los países democráticos, ¿qué arriesgaríais con una protesta? ¿Acaso os encerrarían en calabozos como a vuestras osadas hermanas de antaño? ¿Os harían torturar por bestias ataviadas de negro como en tiempos de la Inquisición? ¿Os quemarían en la pira para que no pudierais seguir ejerciendo de brujas? ¿Os echarían a los leones? Nosotras os explicaremos qué arriesgáis con una protesta: nada. Ni siquiera la excomunión. No olvidéis que sois mayoría en esta Iglesia. ¿Y cómo podría prescindir un club de la mayoría de sus miembros? A ver quién nos lo cuenca! Por supuesto, los señores de la Iglesia intentarían en primer lugar aplicar los métodos consolidados. Y también por supuesto, lo primero que se les ocurre en este sentido es apelar a vuestra maternidad. Vuestro papa ya ha demostrado cómo debe argumentarse en este frente: Si vosotras las mujeres pugnáis por ocupar cargos y dignidades eclesiásticos, ¿qué será de la familia? ¿Acaso vuestras obligaciones domésticas no son cien veces más importantes que lo que podáis lograr fuera de casa? ¿No es la sonrisa de un niño mil veces más hermosa que cualquier título? Nuestro mundo se halla al borde de un abismo, la humanidad se hunde en una ciénaga de inmoralidad y pecado, ¿y precisamente vosotras, las madres, soñáis con ocupar cargos? No os conviene replicar que los señores mismos ya han comprobado qué ha provocado el hecho de que durante siglos haya sido tan sólo la madre quien se ocupara de la familia. ¿No podría ser que el abismo ante el que nos hallamos se deba en parte a la ausencia del padre en el hogar? Después de siglos de semejante error, ¿no podría al menos intentarse cambiar la situación? Quién sabe, tal vez la ciénaga remitiera si el hombre se ocupara de la familia. En lugar de fomentar sus impulsos agresivos, debería potenciar su faz más suave y sensible; en lugar de amasar dinero alimentaría a un lactante. Y por supuesto, ello no representa problema alguno desde la invención de las leches de sustitución. No, estos argumentos no harían más que confundirlos. La madre es la delicada, el padre es el duro... Esto es lo que aprendieron de nosotras durante su infancia. Resulta más astuto derrotarlos con sus propias armas, comunicarles, por ejemplo, que las mujeres que no sólo exigen, sino que van a ocupar cargos eclesiásticos, no son madres. Que sois capaces de adaptaros en este sentido a las condiciones de los hombres que, tras optar por la carrera eclesiástica, también viven célibes. Durante vuestras oraciones no cendréis a ningún niño llorando en casa, porque no tendréis hijos. Acto seguido os explicarán el funcionamiento de la sexualidad masculina. Según ellos, para una mujer resulta relativamente sencillo controlar sus impulsos porque sus deseos son menos intensos. Por el contrario, la renuncia al amor de las mujeres que exige el amor a Dios constituye una tortura para los hombres. ¿Y ahora vosotras pretendéis agravar dicha tortura proponiendo que jóvenes de ambos sexos compartan pupitre en los seminarios? Vosotras, las mujeres, no podéis imaginar siquiera lo que ello significaría para los pobres seminaristas. ¿Qué hombre podría resistir la tentación si las tuviera delante en todo momento? ¿Es que no albergáis misericordia en vuestros corazones? Tampoco a estos argumentos deberíais responder con «lógica femenina». Seguro que ellos también han considerado la posibilidad de instituir seminarios separados. Tampoco os recomendamos proponerles el uso de seminarios mixtos como banco de pruebas divino, ya que permitirían separar el grano de la paja y comprobar qué aspirantes tienen realmente madera para vivir en eterno celibato, lo que, a su vez, ahorraría un montón de escándalos a su Iglesia, etcétera. No, porque en realidad, no se trata de la integridad sexual de los futuros ministros de Dios, sino de su política sexista. Sencillamente, no quieren mujeres en su club masculino, ni siquiera desempeñando el papel inofensivo de esposas. La presencia de la Virgen María y la madre Teresa cubre para ellos definitivamente la cuota católica de mujeres. O sea, por el amor de Dios, no les digáis que no merece la pena preocuparse por el celibato porque vosotras lo abolirías de todas formas una vez estuvierais al mando. No olvidéis que precisamente entre los hombres de iglesia anidan muchos neuróticos respecto al sexo. También para ellos la Iglesia constituye un refugio, pero no de las tentaciones carnales del mundo, sino de las obligaciones carnales que tendrían que cumplir allí. ¿Ver su isla salvadora en manos de sacerdotes y sacerdotisas que no estuvieran encadenados por ningún voto de pureza? Eso significaría volver a aquello de lo que huyeron en su momento... ¿Y adonde huyeron? ¡Pues de Sodoma a Gomorra! No, el celibato está muy bien, debéis decirles. ¿No debe la mujer poder renunciar a ese poquito de sexo por el honor de ocupar semejante cargo? ¡Sería ridículo! Además, la sacerdotisa que viviera entregada al voto de abstinencia podría demostrar con su ejemplo al sinfín de mujeres jóvenes impúdicas y mujeres mayores insatisfechas que los hombres no son imprescindibles. ¿Y no resulta escandaloso que las católicas hayan tenido que recurrir, hasta hoy, precisamente en cuestiones tan escabrosas al consejo de hombres de Dios? Por lo que respecta al atuendo, no os molestará en absoluto que vuestros compañeros sacerdotes sigan vistiendo la sotana negra. Si no queda más remedio, estáis más que dispuestas a llevar los pantalones en vuestra Iglesia. A continuación empezarán a atacar con artillería más pesada. Con ayuda de la Biblia y de los anexos de los padres de la Iglesia os demostrarán que las mujeres no pueden ser sacerdotisas por el simple hecho de que está escrito. De este modo entra en juego el método de la falsificación de documentos, existente desde hace dos mil años y perfeccionado a lo largo de los siglos. Porque no está escrito, no en documentos cuya autenticidad haya demostrado la investigación teológica moderna. Y por ello os veréis obligadas a informaros, católicas del mundo entero, y no de forma superficial, sino a fondo. Debéis saber qué posibilidades de interpretación se ocultan en tal o cual texto bíblico, que se ha omitido en tal o cual carta de los apóstoles, qué cita misógina se debe a un error de traducción y qué palabras son consecuencia de falsificaciones conscientes. Falsificaciones destinadas por entero a manteneros a vosotras, las mujeres católicas, apartadas de los cargos a los que tenéis derecho. Porque en realidad sólo os dicen la verdad en un punto: Jesucristo no ordenó sacerdotisa a ninguna mujer, y si hubiera querido tener sacerdotisas lo habría hecho. Pero a partir de entonces empieza el engaño, pues estos señores olvidan agregar que Jesucristo tampoco ordenó sacerdote a ningún hombre, y que si hubiera querido tener sacerdotes... Pero ese tal Jesucristo no quería sacerdotes. Ese tal Jesucristo ni siquiera quería fundar una iglesia ni local, ni nacional, ni mundial. Lo único que quería aquel hombre era un poco más de justicia en las cosas que sucedían a su alrededor. Reducir los baños de sangre. Y aunque debemos leer sus palabras bíblicas con gran cautela, ya que empezaron a escribirse setenta años después de su muerte (y los cronistas eran hombres que ni siquiera lo habían conocido), un detalle se pone de manifiesto sin ningún género de dudas: Jesucristo profesaba a las mujeres que lo rodeaban el mismo respeto que a los hombres. De haber fundado una iglesia que llevara su nombre (ya de por sí una imputación), jamás se le habría ocurrido la idea de prohibir que los miembros femeninos de la congregación predicaran sus enseñanzas. Quien ose afirmar lo contrario difama a un muerto. La falsificación de documentos en la Iglesia católica comienza ya en tiempos del cristianismo primitivo y va ganando terreno a lo largo de los años; la aseveración de que en la Edad Media existían casi tantos documentos, anales y crónicas falsos como auténticos no resulta exagerada, y en Europa, casi todos los falsificadores fueron sacerdotes hasta la Alta Edad Media. Por aquel entonces, innumerables clérigos y monjes proporcionaban a su Iglesia mediante documentos falsos o bien la falsificación de documentos auténticos ventajas políticas, económicas y jurídicas, a saber: dinero, poder y fama. La obra maestra de estas fechorías fue, sin lugar a dudas, la Donación de Constantino, un documento falsificado a nombre de Constantino I que data del siglo VIII y en el que, según dice el texto, el emperador regaló al papa Silvestre I la ciudad de Roma y la gigantesca mitad occidental del Imperio Romano. Esta posesión adquirida por semejante artimaña se convirtió en una de las piedras angulares de la riqueza de la Iglesia católica. Sin embargo, hasta el siglo XIX ésta no reconoció públicamente esta estafa, única en la historia de la humanidad. A fin de mantener a las mujeres alejadas de los cargos eclesiásticos, vuestra Iglesia no ha dudado en utilizar cualquier medio a su alcance a lo largo de la historia..., con la diferencia de que en este caso no le ha hecho falta confesar sus manipulaciones; a fin de cuentas, ¡la parte afectada ni siquiera ha protestado! Falso es, por ejemplo, un escrito atribuido al papa Sotero (166-aprox. 174), la llamada 2a epístola pseudoisidoriana en la que se dice: «Ha llegado a oídos de la Sede Apostólica que mujeres o monjas consagradas tocan los recipientes santos y los lienzos benditos. Que ello merece total desaprobación y vituperio no lo duda nadie que comprenda la ley. Por ello, en virtud de la autoridad de esta Santa Sede declaramos que debéis terminar con todo ello lo antes posible e impedir que esta peste se propague a todas las provincias». El jurista canónico Graciano citó esta falsificación en los aledaños de 1140 como si de una declaración papal se tratara y le confirió una importancia que aún hoy prevalece. Dicho escrito contribuyó a que la «peste» no sólo de las monjas, sino de todas las mujeres en el altar se haya combatido con ahínco a lo largo de los siglos. Otra falsificación: una mujer llamada Junia, calificada por Pablo de «muy estimada entre los apóstoles» (Romanos 16:7), se convierte con los siglos en un hombre llamado Junias a manos de los cronistas de la Iglesia. Una cita engañosa: en el popular versículo de la epístola de los Efesios (5:22) «Las casadas estén sujetas a sus maridos» se omite de forma sistemática la frase principal, según la cual los hombres deben también estar sujetos a sus mujeres («sujetos los unos a los otros en el temor de Cristo», Efesios 5:21). Otra cita engañosa y una de las frases de Pablo predilectas de los hombres de iglesia se halla en la primera epístola de los Corintios (14:34): «Cállense las mujeres en las asambleas [es decir, en la iglesia].» Engañosa porque los hombres siempre omiten que en la misma epístola (cap. 11:5), el propio Pablo habla de sermones públicos a cargo de mujeres como si se tratara de algo natural que no requiere mayor explicación. Sea cual sea la interpretación de la referencia al silencio de la mujer (existen innumerables intentos de explicación, como que se trata de un anexo posterior no atribuible a Pablo, o que sólo se habla de la «interrupción», es decir, del desorden, pues el mismo silencio se exige algunos versículos antes [14: 27-30] a los hombres), lo cierto es que no resulta tan sencillo ni ilimitadamente misógino como les gustaría. En un principio, las mujeres participaron activamente en la difusión de la joven Iglesia. Pablo relata (I Corintios 11:5) que las mujeres predicaban en la misa al igual que los hombres. Algunas mujeres, como por ejemplo Febe, eran diaconi-sas (Romanos 16:1 y ss.); Pablo también se denomina a sí mismo diácono de una iglesia (Colosenses 1:25). Entre las funciones del diácono se halla (Colosenses 1:28) la enseñanza. Un grupo de mujeres llamadas Prisca, Trifana, Trifosa y Persis ocupaba altos cargos en esta Iglesia cristiana primitiva. Pero todas ellas quedaron arrinconadas a lo largo de los siglos por la fusta de los hombres. En resumidas cuentas, la información lo es todo en este asunto. A quien miente una vez ya no le creas nunca más, decretan los niños. Los padres de la Iglesia no han mentido tan sólo una vez. Han mentido, falsificado y silenciado siempre que les ha parecido conveniente..., conveniente para su ambición de totalitarismo en vuestra Iglesia. Y si alguna vez llegan a desenterrar del baúl de las rarezas misóginas un documento realmente feminista, lo tildáis con presteza de desfasado. Más o menos tan desfasado como la prohibición bíblica de tributos que ya nadie obedece en esta Iglesia. Nadie se ha encontrado jamás con que las cajas episcopales de préstamos y los bancos papales se negaran a aceptar tributos amparándose en las Sagradas Escrituras. Por supuesto, a estas alturas no renunciarán a recurrir a la artillería más pesada. Desde sus pulpitos os comunicarán el castigo divino que merece vuestra rebeldía: las mujeres que ansian ocupar cargos eclesiásticos quebrantan las leyes del Señor. Y ello se castiga con el purgatorio, el infierno y la perdición. Por los siglos de los siglos, amén. Os encontráis en el punto más complicado de vuestro proyecto. A nosotras, las observadoras externas, nos resulta incomprensible que alguien pueda creer realmente en semejantes castigos divinos, máxime teniendo en cuenta que ya en la escuela aprendemos que son ante todo las circunstancias sociales las que fabrican «pecadores». Y además, ¿un Dios que se sitúa en la rampa y va diciendo: Éste al purgatorio, éste al paraíso? ¿Cómo puede un cristiano disfrutar del camino a la dicha eterna si tal vez su prójimo, a quien por fin ama tanto como a si mismo gracias a su fe, va a parar a ese Auschwitz eterno? Pero parece que vuestro caso es algo distinto. A vosotras os han tenido en vilo desde la más tierna infancia con esta clase de cuentos de terror. Y más adelante, cuando entrasteis por primera vez en vuestra Iglesia de la mano de vuestros padres, ese hombre vestido de negro os lo confirmó con voz amenazadora: Quebrantar una sola vez los mandamientos del Altísimo significa aterrizar en su brasería eterna. ¿Cómo vais a mantener siquiera de adultas la serenidad ante semejantes intimidaciones? Pero precisamente esta circunstancia es la base de vuestra revuelta. Y por ello debéis pensar tan sólo en lo que los señores de vuestra Iglesia os han dicho también acerca de su jefe celestial: Dios es amor. Dios es misericordia. Dios es justicia. Todos somos iguales ante Dios. Pues eso. Se refiere a hombres y mujeres, ¿no? O sea, a ellos y a vosotras. Y si con vuestra protesta realmente incurrís en una culpa, Dios sabrá perdonaros, sin lugar a dudas, ya que El (es decir. Ella) también es perdón. ¿Cómo si no iba a proceder con vosotras? Si Ella lo es codo y lo ha creado todo, entonces también os creó a vosotras, las mujeres católicas. Y por supuesto, también a nosotras, las demás, os guste o no. Si la fe es una gracia, tal como afirmáis, entonces debe de ser Ella quien nos la niega. ¿Y por qué será? ¿Tal vez para que no dejéis de reconocer las deficiencias y los errores de la institución? ¿Para que no afirméis al unísono con vuestros dirigentes que vuestra exclusión de los cargos eclesiásticos responde a la voluntad de Ella? ¿Es posible que, con la creación del escéptico. Dios pretendiera protegerse de la difamación por parte de sus propios seguidores, que interpretan Sus palabras como les viene en gana? Pero volvamos a vosotras, las protagonistas: si en verdad sois obra de vuestra Todopoderosa, entonces a ella debéis no sólo vuestra inteligencia, vuestro temperamento y vuestra apariencia, sino también vuestra naturaleza... con todas sus fortalezas y debilidades. No perdonaros equivaldría a no perdonarse a Sí misma. Y precisamente por el hecho de que las mujeres de Su Iglesia sientan necesidad de servirle como sacerdotisas. Sí, católicas del mundo: Si consideráis real y sinceramente que Dios es vuestra Creadora, no hay forma humana de intimidaros. Mirad a los hombres de sotana fijamente a los ojos y anunciad con voz serena que pueden ahorrarse las amenazas. Puede que su Señor dirija una sucursal infernal, pero vuestra Señora no quiere saber nada del fuego, eso lo sabéis a ciencia cierta. Y a ello sigue la lucha concreta, valerosa y decidida por vuestros derechos y obligaciones. Una lucha, repetís sonriendo. ¿Con qué vamos a luchar nosotras, las mujeres católicas? No tenemos poder mediático, ni armas, ni soldados, ni cuarteles... Ahora nos toca a nosotras esbozar una sonrisa. ¿Que no tenéis poder en los medios de comunicación? Aparte de los periódicos católicos y la cadena del Vaticano tenéis a vuestra disposición diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión de todo el mundo para la lucha. ¡Si los periodistas no hacen más que esperar vuestra señal! ¿Que no tenéis armas? ¡Las armas sois vosotras mismas! En vuestra Iglesia sois mayoría, y con esta mayoría podéis conseguir lo que os propongáis sin derramar una sola gota de sangre. ¿Que no tenéis soldados? ¡Vosotras sois los soldados! Los millones de hermanas en la fe que viven en todos los rincones del planeta son vuestro ejército. Y por supuesto, también tenéis cuarteles. ¡Aprovechad los conventos, acudid a las monjas! Ahí podréis reuniros a vuestro antojo, podéis conversar, daros ánimos, esconderos. Ahí podéis planificar vuestras acciones, definir vuestras estrategias, corregir vuestros errores. Anunciad a las púdicas y tapadas monjas el fin de su vida tan modesta y cómoda. Se acabó eso de vivir como colgajos eclesiásticos. En concreto tenéis a vuestra disposición las siguientes estrategias para emprender vuestra sin lugar a dudas incruenta cruzada: Protesta Podéis salir a la calle y movilizar a la opinión pública mediante manifestaciones y marchas de protesta. Demanda judicial Podéis ir a juicio y demandar a vuestra institución por sexismo. ¡Que recurran a sus documentos falsificados! En los países democráticos ni siquiera les servirían los documentos auténticos, pues vuestra exclusión de todo un sector profesional por razón de sexo va contra la ley. Podrían bloquearse las subvenciones que vuestra Iglesia recibe del Estado hasta que la igualdad de oportunidades entre candidatos a cargos eclesiásticos quedara garantizada. Boicot y huelga Podéis negaros a asistir a las misas católicas hasta que los dirigentes de la Iglesia declaren de forma vinculante que la institución reconocerá de inmediato el derecho de las mujeres al desempeño de cargos eclesiásticos..., inclusive del cargo papal. A tal fin podéis organizar, siguiendo el ejemplo de los sindicatos, piquetes a las puertas de vuestros templos para impedir que las mujeres entren en ellos. Ello ahorrará a las indecisas, cobardes e intimidadas la obligación de tomar una decisión por sí mismas: no es que no quieran ir a la iglesia, sino que no las han dejado entrar. Y por supuesto, durante este período tampoco utilizaréis el recinto de vuestras iglesias para celebrar ceremonias privadas. Deberéis aplazar las bodas, los bautizos y los funerales hasta haber logrado el triunfo de las mujeres católicas. Sanciones económicas Esta táctica supuso el fin del apartheid en Suráfrica y también puede aplicarse a vuestra causa. Sobre todo si se emplea en combinación con otras medidas. Puesto que en la actualidad son sobre todo las mujeres quienes llenan las iglesias, la ausencia de vuestras aportaciones las afectará sensiblemente. Los testamentos que hayáis firmado con vuestra institución como beneficiaría no serán válidos hasta que la mujer tenga acceso al sacerdocio. En los países en que el pago del impuesto eclesiástico es obligatorio, os negaréis a abonarlo hasta haber alcanzado vuestros objetivos. La pérdida de ingresos por ceremonias privadas debilitará aún más a vuestra Iglesia. A fin de cuentas, la Iglesia tiene que pagar el sueldo de un auténtico ejército de empleados, y no existen reservas de dinero para el caso de que se inicie una huelga, pues en dos mil años de subyugación femenina, nadie se ha planteado siquiera la necesidad de ahorrar. Fundación de una Iglesia de oposición Otra posibilidad que tenéis a vuestra disposición... La fundación de una Iglesia católica de las mujeres. Para ello deberíais ocupar una parte de vuestros templos y nombrar vuestro propio clero, es decir, sacerdotisas, obispas, cardenalas... Según la tradición, de entre estas últimas debería elegirse la primera papisa. Sí, católicas del mundo: si realmente os tomáis en serio vuestra voluntad de alcanzar el poder, si realmente queréis una Iglesia de hombres y mujeres, no os faltarán estrategias para la lucha. Hay una sola cosa que no os hemos recomendado a sabiendas. Nos referimos a abandonar vuestra Iglesia, pues al fin y al cabo, es vuestra Iglesia. No pertenece a los hombres de lujosas vestimentas ni al hombre que habita el palacio de Roma. Pertenece a los hombres y mujeres que se sienten parte de ella, a los católicos y las católicas de este mundo. Por supuesto, muchas de vosotras habéis barajado la posibilidad de abrazar una de las demás variantes de fe cristiana que existen. Pero el protestantismo os resulta demasiado sobrio, y con los ortodoxos escaparíais del fuego para caer en las brasas. También las distintas sectas cristianas suelen hallarse bajo el férreo dominio de los hombres. No, ésta es la fe en la que os han educado. Os gustan los rituales o las ceremonias de esta Iglesia, sus misas, sus oraciones, sus cánticos. Os sentís protegidas en ella, os ofrece apoyo y la esperanza de la vida eterna. Lo único que os molesta de ella es el modo en que trata a sus fieles femeninas. Y vosotras podéis cambiar este detalle. Durante la lucha no deben abandonar la Iglesia ni siquiera las mujeres que lo tienen decidido desde hace tiempo y por motivos bien distintos. No es el momento de marcharse. Es el momento de quedarse, el momento de mostrar solidaridad. Más tarde podréis marcharos. En cuanto hayáis pasado a la acción os asombrará comprobar la rapidez con que este coloso de dos mil años se pone en movimiento. La reciente revuelta de las mujeres anglicanas en Gran Bretaña os lo ha demostrado: sólo una pequeña minoría de los feligreses abandonó la Iglesia cuando sus ovejas se atrevieron por fin a tomar los templos. Y por supuesto, los siguieron algunas de las ovejitas mejor amaestradas. ¿Y adonde los siguieron? Pues al seno de la vuestra, la Iglesia católica, que, como cabía esperar, recibió a los apóstatas con los brazos abiertos. Vuestra revuelta no arrojará siquiera ese puñadito de apóstatas. ¿Dónde podrían refugiarse los misóginos cuando ya no quedara ninguna Iglesia misógina? Quizás en la Iglesia ortodoxa, en las sectas cristianas durante un tiempo. ¿Y luego? No, la mayoría de los sacerdotes se limitará a discutir un rato, hacer pucheros y luego seguir viviendo como si nada hubiera sucedido. Por supuesto, rezarán para que el arzobispo, todavía un hombre, nos les ponga delante de sus narices precisamente a una de vosotras. Pero en caso de que así sucediera, sería la voluntad de Dios, ¿no? Y además, no olvidéis que muchos de los clérigos de menor rango ya están de vuestro lado, aunque son demasiado cobardes para reconocerlo en voz alta. También el pequeño clérigo quiere conservar su cargo a toda costa. Entre los sacerdotes modestos (los pocos auténticos que hay) desaparecieron hace tiempo los prejuicios contra la presencia de colegas femeninas; en sus filas, la idea de la igualdad de todos los hombres es en verdad una religión. Y es posible que los detractores del celibato depositaran en vosotras sus esperanzas de salvación. Pero si conocemos a las mujeres, ya se sabe, incluso una sacerdotisa preferirá, en el fondo de su corazón, casarse que vivir célibe, ¿qué te apuestas? Sí, católicas del mundo, ¿qué os apostáis a que solucionáis el tema en un abrir y cerrar de ojos? Ojalá, decís ahora. Pero ¿qué hay de los altos cargos, de los obispos y cardenales? ¿Qué pensará el hombre de Roma de todo este asunto? Ése preferiría morir a soportar la visión de una mujer en sotana. ¡De nada servirá implorar! ¿Implorar? Católicas del mundo, que esta palabra no vuelva a brotar jamás de vuestros labios, no en este contexto. Vosotras exigís, reivindicáis. Si el papa se mostrara receptivo a las peticiones, haría ya tiempo que os hallaríais en pie de igualdad en vuestra Iglesia. El y sus doscientos sesenta y ocho predecesores tienen la culpa de que vosotras, las fieles, os encontréis en la delicada situación de tener que demostrar que él, el infalible, ha cometido un error, así como de tener que reivindicar algo que un verdadero cristiano daría por sentado: la abolición del sexismo en la Iglesia católica. Por supuesto, al principio se mostrará reacio. Buscará esconderse detrás de la tradicional palabrería benévola. Pero cuando se convenza de que no vais a cejar en vuestro empeño, jamás y bajo ninguna circunstancia, dejará de resistirse. Y si no lo hace él, lo hará su sucesor después de que los cardenales, intimidados por vuestras acciones a escala mundial y temerosos de perder el poder, lo hayan obligado a retirarse por motivos de salud en un procedimiento secreto de urgencia. Pero lo más probable es que semejante rodeo resulte innecesario. También los papas quieren conservar su cargo. Con toda seguridad, utilizará vuestra causa como maniobra propagandística y la hará suya, es decir, se «apiadará» de vosotras. Se golpeará el pecho, entonará tres veces el mea culpa y ordenará delante de numerosas cámaras a la primera sacerdotisa, la primera obispa, la primera cardenala. Y reconocerá lo bien que ha ido. Pero no ha ido bien. No lo bastante bien para vosotras, las católicas del mundo. El próximo papa debe proceder de vuestras filas, exigís a continuación, porque vosotras, mujeres católicas, no alcanzaréis vuestro objetivo hasta que ellos, los católicos, no sepan de inmediato qué gritar en cuanto vean surgir el humo blanco: ¿Habemus papam...? ¿Habemus papessam...? Sólo entonces habrá terminado vuestra guerra santa contra esta Iglesia, porque sólo entonces reinará la justicia en ella, al menos en este aspecto. Y no os conforméis nunca más con promesas. Habéis aprendido mucho y sabéis de lo que son capaces. Que os lo den por escrito. Confirmado por una autoridad temporal. Y cuando llegue el momento, podréis exclamar también Habemus mamam, por supuesto. La decisión es sólo vuestra. Sí, católicas del mundo, atajo de perezosas y comodonas, mujeres apocadas y amilanadas, dinosaurios de nuestro sexo, colgajos de nuestra lucha, vergüenza del feminismo, acolitas del sexismo: Debéis poner manos a la obra, ¿oís? ¡Debéis uniros de una vez! Desde el nacimiento de vuestro libertador han transcurrido casi dos mil años, y si seguís así, ¡dentro de otros dos mil años continuaréis en la misma situación humillante! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que lograr que un papa de la Iglesia católica ordene sacerdotisa a una mujer... de forma voluntaria. CAMBIOS Habéis llegado a la meta. Ya lleváis las riendas. ¿Y ahora qué? Porque no habréis puesto en marcha este gigantesco engranaje sólo para seguir predicando desde el pulpito lo mismo que los hombres antes que vosotras, ¿verdad? A fin de cuentas, no pretendíais tan sólo repartir la bendición del feminismo: In nomine matris, et filii, et spiritus sancti... ¿Estamos en lo cierto? Sí, señoras enfundadas en vuestras sotanas recién estrenadas. He aquí vuestra oportunidad. No sólo la vuestra, sino también la nuestra. No sólo la oportunidad de las mujeres, sino también la de los hombres, los niños, los ancianos. Se trata de la oportunidad de todo el mundo, un mundo que vosotras, sí, vosotras, podéis cambiar a partir de ahora. Vosotras sois quienes tenéis las manos limpias, ¿no? Sois vosotras contra quienes vuestra Iglesia lleva dos mil años pecando, y sabe Dios que utilizó todos los métodos a su alcance movida por su sed de poder y oro. Vosotras estabais allí, pero no teníais ni voz ni voto. Mulier taceat in ecclesia, ordenó Pablo (según lectura masculina) en la primera epístola a los Corintios. En su Iglesia y en la Iglesia de sus señores sucesores, la mujer debía guardar silencio. Y eso es precisamente lo que habéis hecho durante los últimos dos mil años. Y ésa es precisamente vuestra suerte ahora. ¿Vuestra suerte? ¡No, nuestra suerte! ¡El hecho de que la mujer se viera obligada a guardar silencio en este Iglesia puede convertirse ahora en nuestra suerte! Puesto que os veíais obligadas a guardar silencio, ahora a vosotras, católicas del mundo, no os pesan en la conciencia aquellas cruzadas en que participaron miles de niños. Las torturas de la Inquisición, la quema de brujas, la persecución de los judíos ni el exterminio de los indios, de eso no cabe la menor duda. Puesto que os veíais obligadas a guardar silencio, no pudisteis colaborar con Hitler, Mussolini, Franco, Salazar, los generales filipinos ni las juntas argentinas. Porque siempre habéis sido mayoría, pero una mayoría silenciosa. Puede que los observarais, les hablarais, los aclamarais, que gritarais con ojos relucientes Viva el caudillo, viva il Duce o Heil Hitler. Pero las consignas oficiales eran obra de ellos: Fue Pío XI quien declaró al católico italiano Mussolini como el hombre «que nos ha enviado la Providencia». Fue Pío XII quien, tras la derrota de la República española, felicitó a Franco por su «triunfo tan anhelado por la Iglesia católica» y le permitió exterminar sin rechistar a un par de centenares de miles de españoles, porque ¿acaso no había prometido el hombre «restablecer las antiguas tradiciones católicas»? Ese mismo papa explicó a sus corderitos alemanes con toda su infalibilidad que Adolfo Hitler era el líder legítimo de los alemanes y que quienes lo desobedecieran cometerían pecado. Y mientras en las ropas de los «no alemanes» empezaban a brillar las estrellas amarillas, en las catedrales alemanas todos los obispos alemanes repetían el mensaje a sus fieles. A fin de evitar cualquier cambio de postura, el jefe de los católicos romanos volvió a enaltecer al «Führer» tras siete años de terrible dictadura y suplicó por carta «la protección del cielo y la bendición de Dios Todopoderoso» para el monstruo. Pero, puesto que os veíais obligadas a guardar silencio en vuestra Iglesia, tampoco podíais, por supuesto, decir nada en este caso. Y ahora sois quienes tenéis las manos limpias y la conciencia tranquila. La primera y última esperanza de una Iglesia que a lo largo de sus dos mil años de historia, siempre se ha puesto del lado de los ricos y poderosos y se ha ensuciado las manos una y otra vez con la sangre de millones de personas en el nombre de una sola. Y estos tiempos han pasado a la historia gracias a vuestra revolución. Porque aquí estáis vosotras. Ahora sois vosotras quienes lleváis la batuta. No de un modo totalmente natural, no del todo y no del mismo modo. Pero puesto que representáis el setenta por ciento de los miembros de esta asociación y si es que os tomáis vuestras nuevas responsabilidades muy en serio, tarde o temprano seréis también mayoría en la toma de decisiones acerca de la política de la asociación, ¿me equivoco? Y de ahí nuestra pregunta, tan justificada a la vista del cruento pasado de vuestra Iglesia: ¿Qué planes tenéis? ¿De qué forma pretendéis humanizar un poco la vida de casi mil millones de fieles, la inmensa mayoría de los cuales roza el umbral de la pobreza? ¿Cómo planeáis manejar el inmenso poder que ha recaído sobre vosotras para que no vuelva a entrañar peligro alguno para los demás? ¿Cómo podéis eliminar el catolicismo como arma sin destruirlo como religión? ¿Cómo pretendéis devolver la credibilidad a este consorcio corrupto y encarrilar de nuevo a su clero hacia los ideales del hombre a quien debe agradecer su existencia? ¿Con qué estrategia recristianizaréis vuestra Iglesia? Ah, no, católicas del mundo, tan ingenuas no somos: ninguna de nosotras ha creído en serio que pretendáis liberalizar vuestra Iglesia tras la toma de posesión de vuestra primera papisa. Un catolicismo liberal ya no sería catolicismo, eso lo sabéis tan bien como nosotras. Y por mucho que a nosotras, las demás, nos seduzca la idea de asistir al debilitamiento de vuestro Imperio, vosotras, las nuevas princesas, no os habéis hecho con el poder para acabar disolviendo vuestra Iglesia. Ya lo hemos comentado con anterioridad: ninguna persona entra en una iglesia para ser libre. Si posee el don de la fe se sentirá libre a partir de este momento, libre de la responsabilidad que conlleva su propio destino, que ahora se halla en manos de su Dios. Pero en realidad, esta nueva felicidad es precisamente lo contrario de lo que explica: el converso no ha descubierto la dicha de la libertad, sino el placer de la falta de libertad. Por consiguiente, el creyente libre no existe por definición; tal concepto constituiría una contradicción. Y una Iglesia liberal sería una Iglesia inútil: sus miembros se apartarían de ella y acudirían a una institución que les marcara normas estrictas. De nada serviría mantener abierta una Iglesia de tales características. Así pues, ¿qué vais a hacer, hermanas recién ordenadas? ¿Qué podéis hacer para reformar vuestra Iglesia sin desmembrar vuestra religión? A fin de diseñar una estrategia debemos ser conscientes de la razón por la que los seres humanos, casi todos, necesitamos dioses y queremos rezar. Y por mucho que nos esforcemos, siempre acabaremos dándonos de narices contra los tres sempiternos motivos, pues la fe en un ser Todopoderoso mitiga nuestros tres temores más espantosos: El temor a la carencia de sentido de la vida. El temor al carácter definitivo de la muerte. El temor a la libertad. La oración refuerza la ilusión de que esta fe podría justificarse de algún modo. Cuando nos arrodillamos aparece la humillación; al bajar la cabeza percibimos la disposición a la obediencia; expresar nuestros pesares surte un efecto tranquilizador aun cuando no podamos esperar absolución ni ayuda, y aun cuando el otro ni siquiera esté escuchando con atención. Gracias a estos efectos, el psicoanalista puede ganarse la vida. De entre estos tres temores, el miedo a la carencia de sentido de la vida es el más inofensivo porque sobre todo afecta nuestro engreimiento. Si nada tiene sentido, entonces nosotros tampoco tenemos sentido, y eso es algo que al engreído le cuesta soportar. La fe en un ser superior le echará una mano, pues lo convierte en una figura indispensable dentro de una maniobra gigantesca cuya finalidad no puede aún revelársele precisamente a causa de su importancia. Para los creyentes, cada revés personal se convierte en una clave de un código halagador: sufrimos la denigración para ser enaltecidos más adelante, y de todos modos, los primeros serán los últimos. Y de repente, también los sufrimientos cobran sentido: se trata de pruebas mediante las que su Creador comprueba si es digno de su amor y si merece la pena librarlo de dichos sufrimientos. Para la mayoría de las personas imaginativas, el miedo a la muerte representa un temor mucho mayor. Renunciarían con mucho gusto al sentido si ello les permitiera quedarse cien años más. Mira que tener que marcharte justo cuando empiezas a aclimatarte un poquillo... ¿Y marcharte adonde, si se puede saber? A la nada. ¿Por cuánto tiempo? Para siempre. ¿Con quién? Solo. Sí, católicas del mundo, el miedo a la muerte es el más espeluznante de todos. Eso lo sabéis tan bien como nosotras. Y pisando los talones al miedo que infunde la muerte aparece el miedo a la vida, que es a un tiempo miedo a la libertad. La autonomía con que debemos tomar decisiones acerca de la dicha y la desgracia en un período de tiempo tan aterradoramente breve nos produce pánico; ¡al tomar decisiones libres sobre nuestra vida recae sobre nosotros la responsabilidad de todo lo que nos sucede! ¿No debería asumir semejante tarea alguien más sabio, con una visión más global de las cosas? Oh, sí, hablamos de libertad. Nos entusiasma la libertad. Luchamos por la libertad. Engañamos, torturamos y asesinamos en nombre de la libertad. Nos dejamos torturar por ella y en caso necesario morimos por ella. Pero vivir con la libertad año tras año, día tras día, tomar decisiones libremente hora tras hora acerca de lo que debemos hacer con nuestra vida... Eso es precisamente lo que no queremos. Lo que realmente deseamos no es libertad, sino sumisión. Pese a nuestros discursos grandilocuentes, nuestro sueño no es la independencia, sino la dependencia total, aunque, eso sí, elegida libremente, de normas que otras personas nos dictan: nuestra pareja, nuestra empresa, nuestro astrólogo, nuestro grupo, nuestro partido, nuestra secta, nuestra iglesia. Y sólo en el caso de que dichas normas dejen de satisfacer nuestras ansias de dependencia, es decir, cuando se tornen demasiado permisivas, nos «liberaremos». Pero no para ser libres por siempre jamás, sino para tomar la libertad recién conquistada y ponerla en manos de quien nos la vuelva a arrebatar con mayor contundencia y nos diga exactamente qué hacer y qué no hacer. ¿Tontas? No, no os consideramos roncas, católicas del mundo. Sabemos con qué frecuencia os veis obligadas a escuchar que la religión es para tontos, para pobres de espíritu, etcétera. Pero ninguna de nosotras decimos eso. Son los ateos quienes hablan así, aquellos que han convertido la negación de la existencia de Dios en una religión por derecho propio. Y que ahora, al igual que los seguidores de las diversas creencias, consideran tontos a todo aquel que profesa una fe diferente, ¡pues son ellos quienes poseen la tesis más inteligente! Pero, en realidad, sólo un Dios podría tener una perspectiva suficiente sobre el universo para proclamar la inexistencia de Dios. Nosotras nos limitamos a dar palos de ciego y por ello no podemos más que denominarnos ignorantes, escépticas, agnósticas. Y en nuestra opinión, son precisamente las personas inteligentes, imaginativas y sensibles las que más necesitan de la iglesia, pues son ellas quienes más miedo tienen. El tonto se siente a gusto en su libertad. No tiene suficiente fantasía para imaginar las consecuencias de sus actos. Tampoco la idea de la muerte lo espanta, pues le resulta imposible imaginar que un día él dejará de existir. Jamás se formulará preguntas acerca del sentido de la vida. Sus acciones cobran un sentido inmediato en la satisfacción de sus ansias de comodidad, y eso le basta. Así pues, las necesidades religiosas del inteligente le resultarán extrañas. Pero si algún día él llega a experimentarlas, no necesita de nadie para satisfacerlas. El tonto es capaz de admirar su propia persona hasta límites insospechados. En caso necesario se convierte en su propio ídolo. No, no, queridas, no era eso lo que pretendíamos decir. El hecho de que el contó no posea demasiado talento para ser creyente no significa que nosotras, observadoras externas, consideremos que en vuestros templos sólo entran personas inteligentes. También el tonto acude a su iglesia. Pero una vez allí no busca tanto la protección del pastor (invisible) sino más bien la de los corderos (visibles). Sabe que resulta ventajoso pertenecer a un rebaño lo más numeroso posible. Y para que los demás comprendan que forma parte de su grupo, es necesario que lo vean realizando a menudo las mismas acciones, es decir, la de arrodillarse y la de rezar. Tampoco los contenidos del credo entrañan problema alguno para el tonto. A una persona sensata casi le resultaría más sencillo creer en la existencia del monstruo del lago Ness que en la de un ser sobrenatural. Pero si pretende aplacar sus temores no le queda más remedio que intentarlo con el segundo. En este proyecto, la palabra de Dios se convierte más bien en un obstáculo. Mientras no pertenezca al club de fans, la Biblia se le antojará un intento de intimidación repleto de contradicciones poéticas. En cualquier caso, a la consabida isla desierta preferiría llevarse el Moby Dick de Melville que la obra del ensalzado colectivo de autores. Pero es precisamente en esta última donde debe buscar con frecuencia las directrices necesarias. El tonto no encuentra en todo ello dificultad alguna: Pero, por supuesto, los primeros serán los últimos, ¿por qué no? Por supuesto, ese tal Dios le abrirá las puertas de su paraíso algún día infinitamente lejano, pues al fin y al cabo se ha pasado años rezándole, y, además. Dios se comprometió a ello por escrito, ¿no? En otras palabras, el limitado cumple con una obligación al rezar, mientras que el inteligente satisface una necesidad. El limitado cree porque no da para más, mientras que el inteligente cree a pesar de que da para más. Cuanto mayor sea la imaginación, más espantoso es el miedo y más acuciante la necesidad de idealizar la brizna de paja hasta convertirla en la tabla de salvación. Concentrémonos una vez más en vosotras, nuevas princesas que pretendéis convertir esta empresa fatigada en la flor y nata. De lo explicado hasta ahora se desprende que todos vuestros intentos de reforma vendrán determinados inevitablemente por la demanda. Si queréis cambiar vuestra Iglesia sin destruir vuestra religión, no os quedará más remedio que ocuparos en vuestros templos de los tres miedos estándar de vuestra clientela y prestar a vuestros seguidores convencidos y por convencer los siguientes servicios: 1. explicación del sentido de la vida, 2. promesa de una vida después de la muerte, 3. mandamientos para una conducta cristiana cuyo quebrantamiento implique castigo. Del punto 1 ya se han ocupado de forma óptima vuestros antecesores varones. Cuesta imaginar una solución más inteligente que la excusa del examen (es decir, que nuestros sufrimientos en esta vida son pruebas que permiten a Dios comprobar quién es digno de pasar a la otra). A las respuestas particularmente obstinadas seguiréis respondiendo que los caminos del Señor son inescrutables y que la mente humana es incapaz de comprenderlos. Y por tanto, la vuestra también lo es, ¿verdad? Tampoco vuestra postura ante el punto 2 precisa ni admite reforma alguna. Aun cuando a alguna de las recién ordenadas les resulte embarazoso, lo cierto es que sin la promesa de la vida eterna no se llega a ninguna parte pues, en esencia, las iglesias, todas las iglesias, son compañías de seguros de supervivencia. A cambio de comprometerse a la obediencia en esta vida, el creyente tiene la seguridad de que seguirá viviendo en el otro barrio. Y para vosotras, corredoras de seguros de negro atuendo, dicha obediencia no sólo significa ostentar poder sobre vuestros casi mil millones de corderos y los numerosos corderitos con que engrosan de forma constante las filas de seguidores, sino también garantiza vuestra existencia material. Si a los miembros de vuestra congregación no les infundiera semejante pánico la muerte, no pagarían por vuestro culebrón, y vosotras, las guionistas, os quedaríais de patitas en la calle. «Menea la cola el can, no por ti, sino por el pan.» Tampoco en lo tocante al punto 2 debéis introducir modificación alguna. El único margen de maniobra lo brinda el tercer miedo, el miedo a la libertad. El fiel exige a su Iglesia normas de conducta estrictas, pero su contenido parece traerle sin cuidado. Lo principal es que le dejen someterse. Por lo tanto, un consorcio puede inventar el mandamiento de inclinarse cinco veces al día en una determinada dirección, otro puede obligar a llevar velo, un tercero puede prohibir esa transfusión de sangre que salvaría una vida, un cuarto elevar la profanación del sábado o el consumo de carne de cerdo a la categoría de pecado. Lo importante es que los mandamientos respectivos sean distintos de los de la competencia, porque de lo contrario el creyente no sabe por qué ha contratado el seguro precisamente en tal o cual compañía. Así que aquí podéis poner manos a la obra si queréis renovar vuestra Iglesia, pues aunque no os sea posible abolir los mandamientos, sí podéis sustituirlos por otros más sensatos, humanos y, en definitiva, más cristianos que los existentes. En este contexto os beneficia precisamente el dogma que las más progresistas de entre vosotras querrán eliminar primero tras la introducción de la cuota femenina en el clero: el dogma de la infalibilidad de vuestra papisa. Católicas del mundo, si queréis que vuestra religión sobreviva, si de verdad es sagrada para vosotras, entonces esta ley es la única que no podéis reemplazar. Si queréis sustituir los mandamientos obsoletos por otros nuevos, necesitaréis una autoridad con poder absoluto para bendecir los nuevos mandamientos de forma que sean infalibles a los ojos de vuestros seguidores. Y puesto que, al parecer, vuestra diosa no volverá a enviar a Su Hijo a la Tierra (una experiencia como madre amantísima le bastó), ni tampoco el Espíritu Santo ha dado señales de vida hasta la fecha, la única que puede asumir esta tarea es vuestra papisa, a quien por ello deberíais designar representante infalible de diosa en la tierra. Vuestras progresistas cometen una y otra vez el error de equiparar política laica a política eclesiástica. Pero aunque en ambos casos se trata de poder, el Estado y la Iglesia deben su poder a mecanismos opuestos, pues el ciudadano exige a su gobierno la máxima libertad y a su confesión la máxima sumisión. También aquí el cliente siempre tiene razón. En el negocio del Estado, la abolición de la democracia provoca tarde o temprano la muerte del gobierno, mientras que en el negocio de la religión es la introducción de la democracia la que acaba acarreando la muerte de la confesión. Y por ello reviste canta importancia que ambos poderes permanezcan separados. Mientras la Iglesia se ocupa de garantizar con sus mandamientos la falta de libertad que necesitamos para vivir, el Estado debe velar por que nuestra libertad no se vaya al garete, es decir, por que nuestro sometimiento a vuestros mandamientos siga siendo voluntario y no se persiga a quienes se niegan a obedecerlos. Gracias a la libertad religiosa, la falta de libertad del creyente es siempre cuestión de ganas. La dictadura eclesiástica se daría si al creyente se le pasaran las ganas pero aun así tuviera que rezar. Pero de todos modos, vosotras, católicas del mundo, no toleraréis que suceda algo así, ¿verdad? Así pues, de todos vuestros dogmas sólo tenéis que conservar el de la infalibilidad de vuestra papisa, porque es precisamente dicha infalibilidad la que os permitirá cambiar todo lo demás. Y pese a que hemos prometido no inmiscuirnos en las interioridades de vuestra fe (pues lo que nos interesa son los aspectos externos, las repercusiones externas de la fe, tan a menudo peligrosísimas para nosotras), no podemos por menos que preguntarnos qué particularidades de vuestra religión os molestan más (como mujeres) y cuáles son las primera reformas que se os ocurren. Suponemos que vuestros debates se centrarán en primera instancia en los siguiente puntos: 1 —abolición de la amenaza del castigo del infierno, 2. —abolición de la historia del pecado original, 3 —abolición del cuento de la Inmaculada Concepción y la virginidad de la madre de Dios, 4.—abolición del celibato forzoso del clero. Empecemos por el primer punto, la amenaza del infierno, porque es el más fácil de sustituir por un concepto nuevo. Por descontado, ninguna religión puede sobrevivir sin un catálogo de castigos. Si bien el creyente se somete a los mandamientos de su Iglesia por voluntad propia, quiere que la violación de dichos mandamientos le acarreen determinadas consecuencias. La lección que nuestros psicólogos aprendieron del fracaso de la educación antiautoritaria también se aplica a las confesiones. Uno no se siente lo bastante protegido en un sistema cuyos límites desconoce. En semejante sistema, el creyente dependería en ultimo término de su propio baremo y quedaría expuesto a la libertad de la que había pretendido huir con su ingreso en la Iglesia. Y precisamente para esta necesidad de vuestros feligreses, vuestra confesión está mejor equipada que las demás, y ello explica por qué, tras casi dos mil años de antecedentes delictivos, no sólo ha logrado mantenerse, sino que ha evolucionado de forma constante. La definición precisa del pecado, un sistema sofisticado para determinar su envergadura, la idea brillante de la confesión periódica, las variantes de expiación a disposición de los fieles y las sólidas oportunidades de intimidación que brindan las clases de religión y el sermón dominical. Sólo la amenaza del infierno, al que se va a parar tras cometer el superpecado, el llamado pecado mortal, se os antoja excesiva. Aun cuando hoy en día ya no os lo toméis tan a la tremenda, sabéis que de niñas tuvisteis que soportar esta perspectiva, que la idea de las llamas y los demonios os perseguía y que todavía ahora tenéis ese miedo metido en los huesos. Y por ello os rebeláis ante la idea de tener que transmitir esos cuentos de terror a las siguientes generaciones. Además resulta pernicioso para vuestra imagen que como mujeres, y por tanto como madres potenciales al menos, intentéis mantener a niños pequeños alejados del «pecado» con semejantes historias para no dormir. Con razón o sin ella, de las mujeres se espera aún en la actualidad más sensibilidad que de los hombres. Lo que se permitió a generaciones de pastores varones resultaría de inmediato repugnante en las representantes femeninas del clero. Por tanto, debéis reformar este punto. Y ello no debería entrañar problema alguno. Cierto es que la Biblia menciona más de setenta veces el castigo eterno del infierno, y también el equipo de «negros» creado tras la muerte de Jesucristo puso en labios de éste citas relativas a dicho castigo en veinticinco ocasiones; así, Jesucristo advierte a sus seguidores contra el «gusano que no muere», el «fuego que no se extingue», el «castigo eterno», pero en vuestras filas, este asunto no constituye un dogma. Pese a que el orden infernal forma parte de la ortodoxia tanto católica como protestante, pese a que se ha mantenido en jaque a más de sesenta generaciones con ese castigo y pese a que el «Catecismo Romano» publicado por encargo del papa Pío V anuncia de forma explícita que los infieles arderán en el «fuego eterno» y padecerán tormentos «como los golpes, latigazos y otras clases de graves castigos corporales que, sin lugar a dudas, ocasionan los dolores más terribles a los mártires del fuego», sobre todo porque «continuará por toda la eternidad» y los condenados «jamás podrán zafarse de la compañía de los demonios más repulsivos», el castigo del infierno jamás ha sido un dogma inapelable en vuestra Iglesia.5 Por tanto, hoy en día los clérigos progresistas ya se conforman sin remordimiento alguno con rozar este tema de pasada. Y ello os facilitará a vosotras la tarea de eliminarlo. Eliminarlo y sustituirlo por otro, claro está. Vuestros feligreses deben tener miedo de algo cuando estén a punto de cometer uno de vuestros pecados mortales. ¿Qué tal si tomarais el concepto al pie de la letra y anunciarais a vuestros seguidores que el católico y la católica perderán el derecho a la vida eterna si cometen semejantes pecados? ¿Que, al igual que los no creyentes, sufrirán una muerte de desenlace verdaderamente mortal si cometen pecados mortales? Puesto que la vida después de la muerte es el principal aliciente de la pertenencia a una Iglesia, semejantes amenazas deberían bastar de sobra hoy en día, ¿no opináis lo mismo? Pasemos ahora al pecado original, del que a vosotras, las nuevas clérigas, os molesta ante todo el comportamiento de machito de Dios. Primero le prohibe a una mujer desnuda que coma la manzana, y luego verifica con ayuda de un reptil si dicha mujer está realmente sometida a El. Tras comprobar que ha fallado en el examen, no sólo expulsa a la desobediente de su jardín del Edén junto con su también desnudo marido, sino que además castiga a todos los descendientes de la celebérrima pareja de comedores de fruta. ¡Tras el hurto famélico de estos antepasados más que remotos, todos llevamos el pecado original a cuestas! No, diréis vosotras. Esta historia debe de basarse en una de las habituales falsificaciones o bien en toda una serie de errores de traducción. Si nuestro Dios es un hombre, quedaría tildado por siempre jamás de tirano mezquino y de poca monta, mientras que si es una mujer, esta versión de los hechos constituiría una blasfemia aún mayor, pues habría empujado a una de las nuestras a la tentación y atentaría asimismo contra el principio de la solidaridad entre mujeres. ¡Esto no puede seguir así! Pero es aquí donde las cosas se ponen difíciles, pues tenemos el sacramento del bautismo, que libra a los seres humanos de la maldición del pecado original. Si abolís la manzana de Eva también tendréis que abolir el bautismo, pues ya no quedaría delito que limpiar del recién nacido. Los bebés vendrían inocentes al mundo. Por supuesto, sabemos que a muchas de vosotras no os hace demasiada gracia el bautismo. Los padres recién estrenados os entregan las almas de sus hijos recién nacidos para que ni se os ocurra arrebatarles el seguro de supervivencia. Con la justificación de que hay que protegerla de males mayores, los padres ponen a la más indefensa de las criaturas en manos de un desconocido que lo salpica de agua en un edificio sombrío, un desconocido que, cada vez con mayor frecuencia, es una de vosotras, una mujer. ¿No sería mejor esperar a que ese niño fuera capaz de pensar y decidir por sí mismo si quiere abrazar la fe de sus padres? ¿Es digna de una Iglesia cristiana la violación psíquica de un niño pequeño? Digna seguro que no, pero es evidente que resulta práctica, porque el bautismo justo después del nacimiento constituye el método de reclutamiento más eficaz que una asociación puede contemplar en sus estatutos. Decidnos una cosa: ¿cuántos de esos niños se convertirían en católicos si no los bautizarais hasta que fueran mayores? No cabe duda de que, en este caso, más os vale pájaro en mano que ciento volando. Por tanto, sería un craso error renunciar al sacramento del bautismo sólo porque la justificación del pecado original no os hace gracia. En todo caso cabría plantearse la posibilidad de ampliar un poco dicha justificación. Por ejemplo, podría reforzarse el asunto de la manzana: si la fruta de la que Eva ofrece un mordisco a Adán estuviera envenenada, es decir, si justo después de la primera concepción del mundo, hubiera cometido el primer asesinato de la historia mundial, la película resultaría más emocionante y más perversa, y el motivo para celebrar el bautismo sería al menos un poco más verosímil. Pero por supuesto, os hallaríais en la delicada situación de tener que asignar uno de los papeles bíblicos más espantosos a una mujer... Es decir, tenéis un problema. Y sólo vosotras, las nuevas dueñas de esta Iglesia, podéis solucionarlo. Pasemos ahora a la siguiente problemática, el asunto de la Inmaculada Concepción y el culto a la virginal María, que para vosotras, como feministas, es una espinita que tenéis clavada. Incluso los no creyentes poseen amplia información sobre la Virgen, pero en el caso de la Inmaculada Concepción no se trata, al contrario de lo que afirma la opinión más difundida, de una normativa ginecológica de excepción para la con excepción de la madre de Dios, sino para la madre de esta madre. No se refiere al momento en que María concibió a su hijo, sino al instante en que ella fue concebida. Los padres de la Iglesia, inventores de esta muñeca rusa, la consideraron necesaria por la siguiente razón: el sacramento del bautismo nos libera incluso del pecado original, es decir, la caída en desgracia ante Dios de todos los seres humanos por causa del pecado original de Adán y Eva; sin embargo, no nos libra de las consecuencias de dicha caída en desgracia, de nuestra proclividad innata al mal. Y puesto que, en su opinión, el hijo del Señor no podía poseer dicha proclividad, su madre debía proceder de una madre virgen y además ser virgen también ella, ya que el carpintero casado con ella sí era proclive al mal. Y por ello optaron por la concepción a cargo del Espíritu Santo, un embarazo de la Tercera Dimensión, por así decirlo, en el que la embarazada permanecía virgen antes, durante y después del procedimiento. Un asunto complicado y además bastante blasfemo, ya que los inventores arrebatan a su protegido Jesús toda posibilidad realista de convertirse en un modelo para nosotros. ¿Cómo iba a pecar alguien que había venido al mundo con semejante garantía de pureza? ¿Cómo iba a actuar de forma indigna un ser humano concebido por tan elitista método? ¿Qué hay del mérito personal de Cristo por todas sus obras cristianas? ¿Acaso sus orígenes no lo degradan a la categoría de robot de la humanidad? Pero es evidente que vuestros precursores creían haber matado dos pájaros de un tiro con esta maniobra de concepción sobrenatural. Jesucristo, a quien deben su profesión, quedaba por siempre jamás libre de pecado. Los demás, por otra parte, quedábamos por los siglos de los siglos a su disposición como pecadores natos y, por tanto, como sucesores eternos para el ejercicio de su profesión. Pero si no nos equivocamos, a vosotras, las sucesoras de aquellas corifeas, no os molesta tanto la falta de elegancia de esta lógica como el lenguaje que les gustaba emplear. Y desde luego, la elección del término «inmaculada» resulta de lo más desafortunado, pues semejante epíteto para el embarazo de una compañera a la que debemos considerar nuestro ejemplo produce sin querer la impresión de que el resto de nosotras concibe a sus hijos mediante la mácula y que nuestra prole debe su vida a un proceso sucio o que ensucia. Y en la insistencia sobre la virginidad de una concepción veis también el desprecio por el acto del amor, que a vuestros ojos constituye el arce del acercamiento más sublime entre dos personas, que por tanto es la más sagrada de las acciones humanas. Pero al fin y al cabo, esta degradación del aspecto sexual era uno de los efectos secundarios que pretendían generar los señores, un efecto que a lo largo de los siglos se ha convertido en el pilar más importante de su poder bajo los auspicios de san Agustín. Al poder tildar a todas las mujeres de impuras tras la invención de la única mujer pura, los señores disponían de un excelente argumento para mantenerlas alejadas de los cargos eclesiásticos. Era evidente que a una mujer impura no se le había perdido nada en el altar. Y si a la impurificación por la simiente masculina se añadía la menstruación y la sangre del parto, se acumulaba una buena capa de suciedad sobre nuestro sexo. ¡Sin lugar a dudas, una mujer menstruante no podía ser digna de sostener el cáliz con la sangre del Señor! Aún más al pelo les vino la historia de la concepción virginal del hijo de Dios, pues ella les permitió transformar a aquella abstinente en modelo cristiano, y declarar culpables a todas las no abstinentes y con ello asegurarse remesas constantes de pecadoras. Sólo quienes se amaban con fines reproductores podían alegar circunstancias atenuantes: para san Agustín, el abstinente experto en sexualidad, la virginidad poseía un valor moral más elevado que el matrimonio, y el matrimonio sin sexualidad ocupaba una posición más alta que el matrimonio con sexualidad, la cual, si no se hallaba al servicio del engendramiento de bebés católicos, constituía un acto repulsivo. Y la situación apenas ha cambiado hasta la actualidad. Al declarar culpable todo acto amatorio no destinado a la procreación, vuestra Iglesia tiene en la lista negra a casi toda la humanidad adulta. A finales del segundo milenio, Juan Pablo II aún habla de «adulterio con la propia mujer». Por supuesto, los padres de vuestra Iglesia podrían haber centrado sus tabúes en otros placeres, tales como el apetito. Puede que entonces fuera pecado mortal pesar diez kilos de más en lugar de practicar el sexo por amor al arte. Pero en primer lugar, también a los representantes de Dios en la Tierra les gusta la buena mesa (y cuesta más ocultar la barriga que el acto sexual), y en segundo lugar, lo más probable es que la condena constante de los placeres gastronómicos disparara el consumo de alimentos (nada tienta más a una persona resuelta a hacer régimen que hablar de recetas de cocina), pero no engrosara las filas católicas del mundo, que, por supuesto, tienen prioridad. A diferencia de lo que afirman, con la satanización del sexo, vuestros pastores no pretenden asegurar la abstinencia sexual de sus ovejas. ¿Qué beneficio les reportaría? De una congregación puritana saldrían menos niños; en lugar de expandirse, el radio de acción de los católicos menguaría. Y a título individual costaría más controlar al abstinente. ¿Qué absolución requeriría? Lo que hace falta es el pecado sexual. Y a fin de potenciarlo se precisa ese clima cargado de estímulos sexuales que forma parte de vuestra Iglesia al igual que el sonido del órgano, el olor a incienso y el fulgor de las velas. A fin de cuentas, la predicación constante de la pureza sexual no hace más que recordar constantemente los placeres de la carne; las continuas indiscreciones en el confesionario centran la atención en todas las ocasiones de pecado; la seguridad de la penitencia a pagar más tarde confiere glamour incluso al pecado sexual más leve. Hasta que vosotras, las católicas, os entrometisteis, la relación entre clero y congregación ha sido siempre la de «camello» y drogadicto, y todas las oraciones por la liberación de los impulsos más viles fomentaban en realidad dichos impulsos y por tanto no eran más que una variante católica de la pornografía. Pues precisamente en el sector del erotismo, nada surte un efecto más mágico que las prohibiciones. El resto de nosotras dice que quien no se ha ido a la cama con un católico no tiene ni idea de lo que puede llegar a ser el sexo. Bueno, eso lo sabréis vosotras, católicas del mundo, mejor que nadie. Podemos comprender que también queráis reformar ciertas cosas en este escabroso ámbito, que os encantaría poder desterrar del templo a esa madre de Dios que concibió sin pecado. Os revienta que las atormentadas madres de personas de vuestra diócesis se vean obligadas también en el futuro a buscar consuelo en esta virgen antepartum, in partu, post partu. Preferiríais ofrecerles a una madre de verdad, una madre que trajera a su hijo al mundo con los mismos problemas que ellas mismas. El parto sin dolor de María fue la recompensa divina por su castidad terrenal, y las católicas de a pie aún no han descubierto la receta para hacer niños de forma casta. ¿Cómo va a entender esa santa sus penas? ¿Qué problemas educativos existen con un hijo que no puede salir mal? Y por supuesto, precisamente en este aspecto tenéis los hechos de vuestra parte: vuestra Iglesia no elevó a dogma la virginidad de la madre de Jesús hasta 1854. El Nuevo Testamento habla sin especial veneración de María. Pablo, el autor cristiano más antiguo, la menciona tan poco como el evangelista más antiguo. También queda relegada al olvido en el evangelio de Juan, en la epístola de los hebreos y la historia de los apóstoles. Y el propio Jesús, que en las Sagradas Escrituras aparece como uno de siete hermanos e «hijo primogénito» de María, guarda absoluto silencio acerca de su nacimiento de la Virgen. Antes del siglo III ningún padre de la Iglesia conoce su virginidad permanente, hasta el siglo VI se desconoce su ascensión. De hecho, los principales santos (Bernardo, Buenaventura, Alberto Magno, Tomás de Aquino...) lucharon contra la creencia dogmatizada en la Inmaculada Concepción por considerarla herética. De modo que si os molesta esta historia, tenéis todos los números para poder borrarla. Pero la verdad es que también podríais conservarla, porque ahora estáis aquí. Ahora sois vosotras quienes decidís. A través de todos los campos de minas espirituales con los que los hombres han intentado protegerse de un clero femenino a lo largo de milenios, habéis alcanzado vuestro objetivo. A través de todas las alambradas de su teología de la soltería os habéis colocado en la cúpula de su jerarquía. Y por ello lo mismo daría que dejarais en su pedestal a esa madre inmaculada, a esa fémina pura que ascendió al cielo, a ese invento desafortunado de ciertos neuróticos del sexo. Tened en cuenta que esta época de transición tampoco resulta fácil a los hombres de vuestra Iglesia. Todo es cuestión de tolerancia cristiana. Si los hombres de Dios están acostumbrados a pedir consuelo y consejo precisamente a esa mujer artificial, si las numerosas personas que tienen miedo del sexo se sienten protegidas precisamente por esta mujer asexuada y los homosexuales aprecian su diferencia respecto a la mujer de verdad, ¿tenemos derecho a arrebatarles todo eso? En el pasado han utilizado a esta virgen como arma contra vosotras sin escrúpulo alguno. Con su ayuda querían haceros creer que estabais representadas de sobra en esta Iglesia. Pero ¿qué daño os pueden hacer hoy en día con su Inmaculada? Por supuesto, ignoramos, al igual que vosotras, el modo de explicar esta postura a la sección femenina de vuestra congregación. Pero tal vez exista la posibilidad de narrar la historia del parto de la Virgen como una especie de folclore cristiano, en la línea de los relatos de los panes y los peces, las provisiones inagotables de vino o el paseo sobre el agua, hazañas que hoy en día ninguna mujer se toma al pie de la letra. Y lo que habíamos denominado pornografía católica, es decir, la posibilidad de acentuar ciertos impulsos a través de la prohibición, también ha adquirido un nuevo matiz, ¿verdad? A la vista de la lamentable disminución de la frecuencia coital entre las llamadas parejas ilustradas, ¿no podría vuestro catálogo católico de pecados, junto con el peepshow erótico-verbal en el confesionario, garantizar la continuidad de ciertos placeres? ¿Realmente queréis que el acto sexual se convierta en «algo completamente natural», tan natural como comer o defecar? Lo cierto es que lo es, como nos demuestran los «pueblos primitivos». Pero del ejemplo católico se desprende que con un poco de mala fe se puede llegar un poco más lejos. ¿Acaso queréis renunciar a ello? En fin, también en este punco la decisión es sólo vuestra. Sólo pretendemos que penséis en si ahora que habéis tomado el mando sigue siendo necesario dejar a la Inmaculada fuera de circulación. En general se aplica la regla de que el futuro de una religión queda tanto más asegurado cuanto más se distingue de las otras. Y vuestro culto mariano es algo especial en este amasijo de pequeñas y grandes asociaciones de supervivencia que graciada la libertad religiosa inundan el mercado confesional. Imitar el culto a María no es nada fácil. Nos resta por comentar la soltería obligada del clero católico, el llamado celibato. También este precepto apareció relativamente tarde. Durante el primer milenio, casi todos los sacerdotes estaban casados, y el matrimonio no se prohibió hasta el año 1139. También en este caso, vuestros dirigentes actuaron sin el beneplácito del hombre a quien hacen referencia de forma constante. Pese a que Jesucristo no se pronunció jamás acerca de la soltería, sino que, por el contrario y para espanto de sus discípulos, se opuso a las tendencias de una sociedad polígama y humillante para la mujer, además de diseñar una imagen ideal de unidad y unificación, ciertos teólogos del celibato distorsionaron su doctrina hasta convertirla en un llamamiento a la soltería. Y Juan Pablo II considera por equivocación que el celibato obligatorio de la Iglesia católica no sólo es recomendación del propio Jesús, sino también «doctrina apostólica». Pero lo cierto es que la doctrina apostólica consiste precisamente en el derecho de cuantos ocupan cargos eclesiásticos a contraer matrimonio. Pablo (I Corintios 9:5) cuenta que todos los apóstoles y Pedro, quien a fin de cuentas fue el primer papa, estaban casados y se llevaban a sus mujeres a las misiones. Narra que también él tenía derecho a ello. El error del papa actual y de todos sus predecesores se debe a una traducción deficiente que existe desde hace cuatrocientos años. Quien sea capaz de leer los pasajes correspondientes en griego conocerá la verdad. Pero, por supuesto, a la cúpula de la Iglesia no le interesa efectuar tal corrección. Así pues, también en este caso, vuestra papisa tendría todo el derecho moral y jurídico a introducir nuevas reglas del juego. En caso de que las católicas así lo deseéis, el celibato obligatorio puede abolirse. E incluso cabría pensar en eliminarlo sin sustituirlo, pues este mandamiento no afecta a los casi mil millones de miembros de vuestra empresa multinacional, sino a una minoría de sus empleados. El griego Epicuro recomienda formular la siguiente pregunta ante cualquier deseo: ¿Qué me sucederá si se cumple lo que deseo, y qué será de mí si no se cumple? En vuestro caso, ello significa tener en cuenta las consecuencias que implicaría abolir el voto de celibato, tanto para vuestra Iglesia como para vosotras. Y para ello es necesario saber por qué razón se introdujo dicho voto en su momento. ¿Por qué, transcurridos más de mil años desde su fundación, a la Iglesia cristiana se le ocurre de repente exigir a sus sacerdotes el celibato? En primer lugar tenemos la cuestión del dinero. Los empleados solteros resultaban más económicos que los que tenían familia, y además eran más flexibles, ya que la institución podía trasladar a un sacerdote sin prole a cualquier rincón del Imperio católico en cualquier momento. Y puesto que a la sazón no había escasez de nuevas generaciones en el sector, podía exigirse cualquier cosa a los candidatos. Pero el punto más importante residía en que, con ayuda de un clero célibe, al menos de cara a la galería (lo que hacía en secreto se pasaba por alto con gran generosidad), el catolicismo podía conferir mayor fuerza a su lista de prohibiciones sexuales. Si el sacerdote podía reprimir sus impulsos, también el laico podía. La sexualidad, al margen de los límites impuestos, es decir, sin matrimonio y sin intenciones reproductoras, era incorrecta y, por tanto, un pecado que merecía castigo. El sacerdote célibe era invención de una autoridad que aspiraba a ejercer un poder absoluto sobre los pensamientos, los sentimientos y la economía de sus subditos. Precisamente en este ámbito, la absolución salía bastante cara. No cabe duda de que el voto de castidad de los numerosos neuróticos del sexo que había entre los padres de la Iglesia también se debía a motivos muy personales. Los defensores más acérrimos de la abstinencia masculina, Agustín y Tomás de Aquino, eran misóginos convencidos. ¿Por qué el diablo no se dirigió a Adán, sino a Eva? pregunta por ejemplo san Agustín. Respuesta: se dirigió primero a la mitad inferior de la pareja humana. Y a partir de entonces, dicha mitad los dejó en paz tanto a él como a los demás hombres de su Iglesia. No para siempre, como sabemos ahora, pues con vosotras se han introducido las primeras mujeres célibes en el reino de los hombres célibes..., lo que ha modificado el panorama de forma radical, por supuesto. ¿Qué sucede pues con las ventajas que el celibato reportaba a la Iglesia católica? ¿Conservarán dichas ventajas su valor tras vuestra intervención? Bien, la soltería constituye una ventaja también para las clérigas, ya que una sacerdotisa soltera estará tan dispuesta a trasladarse de Roma a Calcuta como un sacerdote soltero. Y el ahorro económico tampoco resulta despreciable. Es evidente que una clériga soltera le sale más barata a su diócesis que una sacerdotisa obligada a alimentar a su familia. Y sabe Dios que el clero de orientación heterosexual se multiplicaría tras el levantamiento de la prohibición. Sed fértiles y reproducios... No haría falta repetírselo dos veces a los señores y señoras clérigos; pues si uno no se ha cubierto precisamente de gloria en el cumplimiento del celibato, sin él podría al menos llevar una existencia que mereciera la aprobación de Dios. A fin de cuentas, tendrían asegurados la vivienda y el empleo vitalicio. Por tanto, el mantenimiento de la prohibición de matrimonio ahorrará una fortuna a la Iglesia católica aun después de vuestra equiparación. Y puesto que este dinero iría a parar a los canales adecuados gracias a vuestra integridad (ninguna papisa dejaría a su muerte, como Pío XII, una fortuna personal de ochenta millones de marcos),8 vuestra renuncia a una familia propia bien podría mitigar la penuria económica de las familias de vuestra empobrecida congregación. En este sentido, vuestra decisión sería un acto del más puro amor al prójimo. También el argumento de la escasez de nuevos adeptos, eme tanto y con tanta razón aducen en la actualidad los detractores del celibato, se ha ido al traste a causa de vuestra revolución. En cuanto dé acceso a las mujeres, la Iglesia católica ya no podrá quejarse de la falta de candidatos para los cargos eclesiásticos aunque se mantenga la prohibición de contraer matrimonio. Puesto que, en opinión de la ciencia, las mujeres poseemos un talento innato para las relaciones interpersonales, el sacerdocio es un cargo hecho a medida para nosotras. Al igual que el trabajo en una agencia de viajes terrenales es uno de nuestros empleos predilectos, también lo será en el futuro la organización de viajes en el más allá. Y además, con el extraño efecto secundario de que precisamente esta profesión alarga la estancia en este mundo. Por lo visto, existe, al menos en el caso del hombre, una relación directa entre celibato y longevidad, de forma que la esperanza de vida de los sacerdotes católicos sólo se ve superada por la de los monjes. (O sea, un auténtico sacrificio para quienes creen en la continuación de la vida en el paraíso.) De entre los que en el debate actual abogan por la eliminación del celibato obligatorio, muchos arguyen que, de este modo, la Iglesia católica se aproximaría un poco más al mundo real. Mientras que, con frecuencia, el sacerdocio es hoy en día un refugio para hombres que eligen la carrera eclesiástica por motivos equivocados (para huir del mundo, para escapar del sexo, para ocultar su homosexualidad), con esta medida se tornaría atractivo también para las denominadas personas normales, que comprenderían mejor los problemas más normales y por tanto más frecuentes de sus feligreses. Pero también en este aspecto cambiarán un poco las cosas gracias a vosotras. Aun cuando estéis atadas al mismo voto que vuestros colegas varones, el ambiente cambiará de forma radical a causa de la presencia de la mujer. El cuartel repleto de soldados de Dios se transformará en una especie de pensionado donde no se ven con buenos ojos las intimidades entre internos, pero donde todos pueden hablar, aprender, comer y rezar juntos. Y ello hace que el encornó del sacerdocio resulte más atractivo y la prohibición de contraer matrimonio, más llevadera. Porque ahora la corriente fluye en sentido contrario: ¿Quién iba a querer estar casado en un mundo de solteros? No olvidemos la pérdida de misterio que conllevaría el matrimonio de vuestro clero. Este elemento reviste gran importancia, pues el catolicismo es la más teatral de todas las confesiones. (Por lo que asimismo os aconsejamos no renunciar a los ornamentos sacerdotales.) El clérigo atado a su voto de castidad es y será siendo para nosotros, observadores externos, una figura que desata nuestras fantasías. Remitámonos tan sólo a las numerosas obras de la literatura universal, todas las películas y series de televisión que tratan de su renuncia, los pecados que cometen pese a todos sus esfuerzos, los consiguientes remordimientos de conciencia y la purificación final. El ejemplo de los protestantes muestra lo que sucede cuando semejante figura contrae matrimonio: un clérigo con mujer e hijos se transforma en un hombre que se gana el sueldo en el altar en lugar de en la ventanilla de un banco. Y el desencanto podría resultar mucho más devastador en el caso de la sacerdotisa casada. En la próxima misa, la gente verá con otros ojos a una sacerdotisa que tras celebrar el servicio matutino corre al supermercado a comprar pañales para su bebé. Bien, no se trata más que de nimiedades, diréis, pero puede que no sean insignificantes pese a todo. Por último cabe tener en cuenta, al igual que en el caso del culto mariano, la pérdida de personalidad que entrañaría abolir el celibato. Si vuestra Iglesia elimina este voto, desaparecerá una de sus características más interesantes y, por consiguiente, otra diferencia que la separa de la competencia protestante, que ya de por sí os anda pisando siempre los talones. Y pese a todas las veleidades ecuménicas, no existe ninguna confesión que quiera fundirse en otra, ¿verdad? Así pues, la eliminación del celibato obligatorio acarrearía casi sólo inconvenientes, aunque desde luego no lo bastante graves como para poner en peligro la existencia de vuestra Iglesia. Y por ello podéis permitiros sopesar precisamente esta cuestión: ¿Qué beneficio reportaría al clero la abolición del celibato obligatorio? En primer lugar, podríais casaros, por supuesto. Pero esta necesidad es uno de los grandes absurdos de nuestro tiempo. Ahora que las parejas de hecho dejan de ser por fin objeto del desprecio general y que entre las parejas casadas aumenta cada vez más la desgracia cotidiana (de forma que una tercera parte de los matrimonios acaba en divorcio), seguimos andando locos por casarnos. Si preguntamos por ahí comprobaremos que prácticamente nadie conoce un matrimonio feliz, pero casi todo el mundo parece perseguir el certificado de matrimonio, ya sea hombre o mujer, joven o viejo, heterosexual u homosexual, no creyente o sacerdote. Todas las campañas de los medios de comunicación en contra de tan obsoleta institución han resultado infructuosas a fin de cuentas. Los jóvenes de hoy en día, lejos de estar contentos por haberse librado por fin de la obligación de formalizar su amor, los homosexuales y sacerdotes, en lugar de felicitarse por vivir en una de esas islas donde tales placeres no pueden formalizarse, no paran hasta poder comunicar al mundo con qué persona de qué sexo tienen intención de practicar el amor al prójimo por los siglos de los siglos. Como si semejante noticia le interesara a alguien más que a él y al susodicho. Si la revelación de intimidades sexuales es vulgar, la ceremonia de la boda es una auténtica indiscreción, pues consiste en pregonar a los cuatro vientos la firma de un acuerdo erótico permanente, Por supuesto, sabemos que precisamente el clérigo sufre en este punto una deformación profesional, ya que tales ceremonias constituyen una de las fuentes de ingresos más segura de su Iglesia. Pero en los demás aspectos no cabe más que tildar el pacto matrimonial de chabacanería. Por fin has encontrado a la persona en la que crees depositar una confianza ilimitada y precisamente a ella le exiges que te firme un contrato según el cual no te abandonará jamás, ¡tampoco en los «malos tiempos»! ¿Con la cantidad de mujeres de edad avanzada que se sienten inferiores por no estar casadas, y nosotras vamos y nos paseamos triunfantes delante de sus narices exhibiendo el anillito de marras? No, contemplado a la cálida luz del amor al prójimo, el enlace matrimonial, con su sello burocrático y su media docena de firmas, es un acto bastante patético. Y por ello, también en la pareja católica bastaba antes de 1563 que dos enamorados, sin necesidad de la presencia de testigos, se aseguraran que a partir de entonces se considerarían marido y mujer. Pero la Iglesia no se conforma ya con un acuerdo tan personal. En el caso del común de los mortales de la actualidad, el matrimonio presenta la circunstancia atenuante de la seguridad material y la prevención de la soledad en la vejez. Pero en este sentido, los empleados de la Iglesia tenéis más garantías que nadie. En primer lugar, esta Iglesia jamás os dejará morir de hambre, pues vosotros sois la Iglesia, y en segundo lugar, jamás estaréis solos, ya que una Iglesia es una comunidad y existen residencias especiales para vosotros desde hace siglos. No es de extrañar que anheléis el amor carnal, pero ¿qué necesidad tenéis de casaros? ¿Por qué no os sentís agradecidos de que la prohibición de contraer matrimonio os proteja, al contrario que a nosotros, de ser deseados, por motivos no eróticos? En cuanto os permitieran contraer matrimonio, negaros a él resultaría muy cínico precisamente en vuestro caso. Sería imposible permitir a pastores y pastoras lo que se prohibe a corderos y ovejas, es decir, las relaciones sexuales extramatrimoniales. Muchos de vosotros no queréis reconocer que para vuestros superiores éste sería sin lugar a dudas el mal menor. Es de sobra conocido el porcentaje de clérigos católicos que en el aspecto sexual no sólo pecan de forma esporádica, sino que viven en relaciones pecaminosas estables (según estudios realizados en Estados Unidos, uno de cada dos mantiene relaciones esporádicas y uno de cada cinco, duraderas). Por consiguiente, ¿por qué no permite de una vez la Iglesia que se casen los sacerdotes para así acabar con la base misma de los interminables escándalos? De repente os corresponde a vosotras, católicas del mundo, responder a tan peliaguda pregunta. No os envidiamos. Cabría añadir quizá que los escándalos sexuales del clero católico no necesariamente dejarían de producirse entre los sacerdotes casados. El que aquí empiece a decir A se verá obligado a reformar todo el alfabeto católico. Al fin y al cabo, los detractores del celibato arguyen que también el clérigo es sólo un ser humano..., precisamente en el terreno de los deseos carnales. Por ello, la eliminación de la prohibición matrimonial sustituiría el escándalo del quebrantamiento del celibato por el escándalo del adulterio entre los sacerdotes. Si realmente queréis garantizar que haya trigo limpio, deberíais instaurar junto con el derecho al matrimonio de los sacerdotes el derecho al divorcio de los sacerdotes y, por supuesto, las segundas nupcias del clérigo, quien de lo contrario se vería atrapado de nuevo en relaciones pecaminosas. Y dado el elevado porcentaje de hombres de la Iglesia con inclinaciones homoeróticas, sería necesario también permitir el matrimonio y el divorcio entre homosexuales. Por descontado, todos estos derechos se ampliarían también a los legos católicos. ¿Cómo podría un sacerdote casado en segundas nupcias negar los sacramentos a un creyente que viviera en la misma situación? Así pues, el problema del celibato es más complejo de lo que parece a primera vista. Y vosotras, las nuevas sacerdotisas, tampoco no tenéis la intención de lanzaros en bloque a preparar vuestros matrimonios. Partís de la base de que el celibato sigue siendo el modo de vida adecuado para el sacerdote, si bien debería tratarse de una elección voluntaria. Pero ¿no es ya una elección voluntaria? Si no nos equivocamos, nadie obliga al católico a optar por la carrera eclesiástica y nadie puede impedirle colgar los hábitos más adelante. Si un buen día se le ocurre que le apetece hacer otra cosa o tiene la impresión de que preferiría estar casado con una mujer de verdad que con la Virgen, siempre está a tiempo de dejar su carrera y empezar una nueva vida. ¿No resulta un poco exagerado el revuelo que surge en torno a este punto? Un clérigo católico que insiste en su derecho a casarse es como una persona que en su momento y con conocimiento de codos los estatutos entrara a formar parte de una federación de fútbol y de repente exigiera que se jugara con pelotas de tenis. En la vida mundana, uno se marcha y se inscribe en la federación de tenis. En la vida religiosa existen otras reglas. Pero ¿cuáles? En vosotras, nuevas princesas de esta institución, recae ahora la responsabilidad de decidir. ¡No, católicas del mundo, no os envidiamos en absoluto! Pero no es que nosotras nos consideremos más inteligentes. El hecho de que nos hayamos puesto a comentar la solución de algunos de vuestros nuevos problemas no significa que nos consideremos superiores. Que hablemos con tanto desparpajo de vuestros temores no significa que nosotras, las no católicas, no tengamos miedo. Los tres grandes temores que os impulsan a cobijaros en brazos de vuestra gran Iglesia (en las garras de vuestra secta, se diría con intenciones más despiadadas de las seguidoras de Iglesias más pequeñas) son miedos que experimentamos con la misma intensidad que vosotras. Lo que nos diferencia es el modo de afrontarlos. Nosotras luchamos a título individual, mientras que vosotras preferís la estrategia comunitaria. Y eso es precisamente lo que os hace tan peligrosas para nosotras, pues además de temer a la libertad, la carencia de sentido y la muerte, nosotras las impías debemos temeros también a vosotras, las devotas. Pero concentrémonos de momento en los temores que nos unen y en el modo de afrontarlos: El miedo a la libertad, que vosotras combatís mediante el sometimiento a un determinado Dios, nosotras lo combatimos mediante el sometimiento a una determinada persona, es decir, mediante el amor. Y aunque a vosotras os gusta hablar del amor a todas horas, como devotas no podéis tener ni idea de esta clase de amor, ya que todas vuestras posibilidades de sentimiento quedan cubiertas por vuestro amor a Dios. La terminología ya indica que el amor a una persona determinada también es una suerte de religión. Para quien ama de verdad, el ser amado «lo es todo». «Lo venera», «lo adora», «lo sacrificaría todo» por él, «incluso su vida». Porque gracias a él, el ser amado, dicha vida ha cobrado «sentido». Las declaraciones de amor equivalen a hincarse de rodillas ante un ser superior, es la capitulación más incondicional y podría utilizarse sin modificación alguna en la liturgia. La diferencia respecto a la Iglesia reside en el número de personas que participan en el culto. Muchos rezan al Dios de la Iglesia; por ello podemos denominar religión colectiva a este tipo de fe. Si somos afortunados, en cambio, seremos los únicos en adorar al ser amado. Por ello, el amor es la religión con la congregación más reducida: Dios y adorador en una proporción de uno a uno. Por ello también puede recibir el nombre de religión privada. Por supuesto, lo divino se proyecta aquí sólo en una persona, pero ¿dónde está vuestro Dios? En otras palabras, también nosotras, las no creyentes, rezamos, sólo que le rezamos a otro ente. Y salvo en las épocas de mal de amores (épocas sin Dios), no somos más libres que vosotras, las devotas. Simplemente nos diferenciamos en el modo de calmar nuestras ansias de sometimiento. Entre nosotras, el gran temor a la carencia de sentido de la vida se ve acentuado por su hermano menor, el miedo a la soledad. Vosotras anheláis a un Dios que se interese personalmente por vosotras, mientras que nosotras ya nos consideramos afortunadas al encontrar a una persona que se interese por nuestra existencia. Combatimos ambos miedos procurándonos de forma artificial compañía y un significado existencial, por ejemplo, mediante los hijos. Quien se agencia un hijo deja de estar tan solo y, al menos durante los siguientes dieciocho años, sabe para qué vive... Para mantener a su hijo. También la creación de obras de arte proporciona sentido. Intentamos pintar un cuadro, escribir un libro o componer una canción que nos sobreviva. O bien nos ayudamos siendo útiles a los pobres, los enfermos y los débiles. Al salvar una vida ajena salvamos la nuestra, le conferimos sentido. Por ello, la necesidad de hacer buenas acciones también está muy difundida entre nosotras, las carentes de confesión. Las organizaciones transconfesionales muestran al mundo entero que uno puede compadecer a las criaturas minusválidas aun cuando no venere a su Creador/a. En otras palabras: Es evidente que no somos menos bondadosas que vosotras; sencillamente, lo somos por otros motivos. Vosotras sois solícitas porque así lo dictan vuestros mandamientos cristianos, es decir, por obediencia. Nosotras lo somos por egoísmo, porque no tenemos elección. Si queremos que nuestra vida tenga sentido, no nos queda más remedio que amar a nuestro prójimo más que a nosotras mismas. El tercer y más tremendo de los miedos mencionados, el miedo a la muerte, es el único contra el que no hemos encontrado antídoto alguno. Puede que ello guarde relación con cierto exceso de imaginación, y es posible que precisamente este punto sea una de las diferencias que nos separan. Pero tal vez nuestra rebeldía sea la culpable, pues en cuanto alguien nos canta las alaban2as de tal o cual más allá, ni cortas ni perezosas pedimos a la persona en cuestión detalles del lugar. Jamás nos conformaríamos con un simple «la dicha eterna es indescriptible». Exigimos una dicha que pueda describirse. Exigimos un paraíso que podamos comprender con nuestro entendimiento terrenal, porque es el único que tenemos. Y ese entendimiento llega a la conclusión de que todo lo que dura eternamente (un millón de años, luego otro y otro y otro y otro...) es espantoso; que hay algo aún más terrible que la despedida, y es la idea de que la vida siga por siempre jamás. Si creyéramos siquiera un poquito en vuestra diosa, le imploraríamos de rodillas que aboliera eso de la vida después de la muerte. ¡A nadie le apetece bailar en una fiesta que no acabará jamás! En otras palabras: No tenemos menos miedo que vosotras al terror de la muerte, pero hemos llegado a la conclusión de que la vida eterna aún sería peor. Así pues, aunque no somos más inteligentes, mejores ni más valientes que vosotras, exigimos tener voz en todos los aspectos externos de vuestra fe, es decir, en la reformulación de aquellas leyes cuya entrada en vigor no sólo os afectarían a vosotras, las católicas, sino también a nosotras, las no creyentes. ¿Con qué derecho? Bueno, con el derecho de quienes más han sufrido en el pasado bajo el yugo de vuestra iglesia, el derecho de la saga disipada de las herejes. ¿En nombre de quién? En nombre de las víctimas del catolicismo, es decir, de millones y millones de personas. Por supuesto, también podemos exigir el derecho a voz y voto en nombre de vuestro Salvador, quien, según afirmáis vosotras mismas, murió por todos los seres humanos. Quizá no precisamente en la cruz, tal como sugieren las investigaciones más recientes; parece ser que a Jesucristo «sólo» lo lapidaron, y no cuando era joven y hermoso, sino cuando ya era un hombre de edad avanzada, pues la esperanza de vida de los varones de aquella época se situaba por debajo de los treinta años. Pero dejémosle en la cruz, recordémosle como hermoso doncel. A fin de cuentas, éste es el Cristo en quien se nos ha obligado a creer durante todos estos siglos, y por ello es el único a quien podemos evaluar. Y puesto que en la vida cotidiana jamás dejáis pasar la ocasión de agasajarnos con vuestra simbología cristiana (fiestas de guardar, campanas de iglesia, procesiones y sermones televisados), podríais hacer gala de vuestra tolerancia y escuchar por un instante nuestra versión de la pasión de Cristo, pues tal vez lleguemos también en este punto a la conclusión de que las diferencias que nos separan no son tan grandes como creemos, que, pese a no rezarle, consideramos a este hijo de carpintero de treinta y tres años tan admirable como vosotras. Imaginaos que hace dos mil años, durante la ocupación romana de Palestina, una época en que reinaba el terror entre la población y en que personajes como Heredes podían permitirse el lujo de exterminar a toda la prole masculina de un municipio y salir impunes, vivía un hombre que pretendía cambiarlo todo. Un hombre que no amaba a Dios sobre todas las cosas, sino a los hombres, que quería ayudarlos a convivir en paz de una vez por todas. Hemos pensado mucho en vuestro Jesucristo. Suponemos que no creía en Dios. Un creyente jamás habría osado presentarse como hijo de Dios, pues habría temido en demasía la venganza del Altísimo. Y esa estafa revestía vital importancia para su causa, ya que era la condición previa para que él, hijo de un pobre carpintero, adquiriera la autoridad necesaria para poder difundir su mensaje. ¿Y qué sucedió a continuación? Los faroles. Los falsos milagros y profecías que hoy se le reprochan, el agua que se transforma en vino, los panecillos que se multiplican por sí solos, los lisiados que vuelven a caminar cuando él los toca, los ciegos que de repente pueden ver... No sabemos cómo lo hacía, pero dado el nivel de cultura general de aquellos tiempos, sin lugar a dudas era un juego de niños tener éxito con semejantes trucos. A buen seguro resultaba insuperable como hipnotizador, y para todo lo demás tenía a doce cómplices completamente dignos de confianza. Pero si la gente de aquella época sólo entendía este lenguaje, ¿no le convenía emplearlo? Nos imaginamos a un joven solo que aborrece cualquier clase de violencia y por ello carece de soldados y armas, que no posee nada salvo su imaginación para convencer a una masa violenta de que ya bastaba, ya bastaba de torturarse, de que había que amar al prójimo... ¿Acaso tenía otra elección? Si lo que tanto temían era la propia muerte, ¿no debía Cristo aprovechar la promesa de la vida eterna para persuadir a esos sádicos de que se comportaran de un modo más o menos humano durante la única vida de que, por lo visto, disponemos? Consideramos improbable que Jesucristo creyera en la vida después de la muerte, pues en tal caso las matanzas que tenían lugar en la tierra no lo habrían puesto tan nervioso. Cuanto más deprisa transcurriera ese período para el individuo, cuanto menos tiempo viviera, mejor. Y el truco de la muerte de mártir, que sin duda escogió adrede en aras de su causa (si entre él y Judas no hubiera existido un complot, ¿cómo habría podido predecir cuál de sus discípulos lo traicionaría?), esa muerte en la cruz con la que probablemente provocó a los dirigentes de aquella época llegado el momento oportuno (¿qué si no habría querido conseguir un hombre tan poco sediento de poder como Jesucristo con aquella entrada triunfal en Jerusalén?)... Lo cierto es que todo eso no fue tan sencillo. Estamos insensibilizados porque, en las últimas décadas, muchos jóvenes han intentado llamar la atención sobre su credo personal declarándose en huelga de hambre, prendiéndose fuego o mutilándose de cualquier otra forma. Pero ello no significa que la muerte de Cristo sea insignificante, sobre todo a nuestros ojos. Para un Cristo que creía en Dios, en un padre que lo llamaría a su lado al cabo de un par de días, la muerte en la cruz carecía de importancia. Si uno sabe que permanecerá colgado un par de horas en una cruz, que le dolerá un montón, pero que perderá el conocimiento en un momento dado a causa de la pérdida de sangre, que dentro de tres días despertará convertido en un héroe, podrá despedirse de sus amigos y largarse al hotel de lujo de su padre..., ¿qué tiene eso de heroicidad? Cualquier mujer que se somete al bisturí de un cirujano plástico demuestra el mismo heroísmo. Le dolerá horrores durante un par de días, pero después... ¡qué vidorra se va a pegar! Imaginaos que nuestra teoría es correcta, que Jesucristo no creía ser el hijo de Dios y que todo ese asunto de la crucifixión no fuera más que una inteligente maniobra de relaciones públicas destinada a inmortalizar su doctrina del amor al prójimo. Horas y horas colgado de una cruz de madera, el calor, la sed, la sangre, el dolor. Junto a él los dos asesinos, abajo su querida madre, sus amigos, obligados a presenciar semejante sufrimiento y humillación. La muchedumbre embravecida y ávida de morbo: «¡Si eres el hijo de Dios, demuéstralo y baja de ahí!». Y él sabía que no lo dejarían bajar de la cruz hasta que confesara no ser quien afirmaba ser, es decir, el hijo de Dios. Es posible que una retractación pública le hubiera granjeado incluso el indulto en la cruz. Al acontecimiento habían asistido sacerdotes y fariseos a quienes un Cristo vivo y confeso habría resultado mil veces más útil que un mártir muerto. Pero ¿qué hizo? Dijo: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Aun en su hora más aciaga siguió presumiendo, y precisamente gracias a su firmeza salvó al Dios al que se había visto obligado a inventar por amor a los hombres. «Hoy estarás conmigo en el Paraíso», prometió al asesino que sufría en la cruz contigua. ¿Cómo no iba a existir un Dios en el que se creía aun bajo semejantes sufrimientos? «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Fue la única queja que Jesucristo se permitió. Sin embargo, para que nadie albergara sospechas, mencionó al supuesto Padre del cielo incluso en el momento de mayor desesperación. Pero en el último instante recuperó el autodominio: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», miente con su último aliento. Sólo entonces se permite el lujo de morir. ¡Qué hombre! Sí, católicas del mundo, he aquí nuestra versión, la versión de las no creyentes, respecto a la antigua y conocida historia. Y por ello decidnos: ¿Vale este Cristo menos que el vuestro? ¿Es este Cristo menos digno de admiración que el vuestro? No nos compensará por esta admiración. Tampoco volverá, pues si estamos en lo cierto, sólo era un ser humano, y los seres humanos no regresan jamás. Pero como ejemplo a seguir podría resultar útil para ambos bandos, ¿verdad? Y todas coincidimos en lo tocante a su moral, ¿no? ¿No podríamos ponernos de acuerdo en que este hombre también nos «pertenece» a nosotras, las no católicas? ¿Y en que también nosotras deberíamos participar en las decisiones relacionadas con la reconquista de sus ideales? Si vuestra Infalible comete errores en la necesaria reforma del catolicismo, una posibilidad que a vosotras os parece absurda y a nosotras, probable, ello afectará no sólo a los mil millones de católicos que pueblan el planeta, sino también a los seguidores de las demás confesiones. E incluso a quienes no creen en nada, como nosotras, por ejemplo. NO MATARÁS En esencia, nuestro deseo de participar en la toma de decisiones se concentra en un solo punto. Deseamos, no, exigimos, que la Iglesia romana aprenda de una vez a observar el quinto y más importante de los mandamientos. No matarás. Vuestra Iglesia lleva dos mil años haciendo caso omiso de este mandamiento de un modo tan cínico que no resulta exagerado afirmar que, en lugar de difundir esa cultura de paz y amor al prójimo de que tanto se jacta, se ha dedicado a esparcir una cultura de muerte por el mundo. Al contrario de lo que afirma, la Iglesia católica no se ha preocupado en ningún momento de su historia por la paz, el amor al prójimo o siquiera al enemigo. Lo único que le ha interesado siempre es el poder. Y en aras del poder se ha aprovechado de la sumisión de sus seguidores de la forma más vil. De los hombres se aprovechaba como soldados a quienes enviaba a la lucha y a la muerte según le convenía, mientras que a las mujeres las convertía en artefactos fabricantes de católicos. Aun a sabiendas de que los niños nacidos en la miseria están condenados a morir de hambre, todavía en la actualidad niega a los más pobres de los pobres cualquier método de control de natalidad. A fin de cuencas, alguna que otra de estas criaturas precipitadas al más nefasto de los destinos siempre logra sobrevivir, lo cual ya significa que el imperio católico crece. Esta Iglesia ni siquiera está dispuesta a renunciar a la prole de los enfermos de sida. ¿Por qué permitir el uso del condón sabiendo que no todos los hijos de padres enfermos nacen con el virus? Y si los padres no quieren que sus hijos nazcan enfermos, pues que practiquen la abstinencia..., para un verdadero cristiano una futesa. Esta situación, católicas del mundo, debe cambiar. Un consorcio que se atreve a tomar su nombre del hombre que murió por nosotras no debe poder permitirse un comportamiento tan sanguinario. Hay que detener la máquina asesina del catolicismo. Y vosotras debéis ayudarnos a hacerlo. No, no pretendemos afirmar que en el seno de vuestra Iglesia sólo hayan existido criminales y crímenes, pero sí un número excesivo de ellos. No pretendemos negar la existencia de buenas personas y buenas acciones; pero en comparación con lo que queréis hacernos creer y lo que intentáis vendernos, resultan insuficientes. Por supuesto, sabemos que en la prolongada historia del catolicismo no sólo fanáticos y sádicos han dirigido el cotarro, sino también algunas personas verdaderamente «justas». Y también sabemos que hoy en día hay gran cantidad de auténticos cristianos en las bases de la Iglesia católica. Pero eso no basta para cambiarla. El principal problema ha residido siempre en el liderazgo de vuestra Iglesia, pues pese a vuestros sofisticados rituales para las elecciones papales, por lo visto siempre elegís al equivocado. En lugar de un representante de Cristo nuestro Señor siempre acaba saliendo al balcón romano un representante del señor Maquiavelo. Sí, hubo uno, Juan Pablo I, el veneciano. A todas luces, aquel papa tenía intención de introducir haremos cristianos en esta llamada Iglesia cristiana. Sabemos, por ejemplo, que abogaba por el control artificial de la natalidad. Tras una conversación con su secretario de Estado Villot, acompañó a éste a la puerta y le dijo: «Eminencia, hemos hablado tres cuartos de hora sobre la anticoncepción. Si los datos que me han proporcionado son correctos, entonces durante nuestra conversación han muerto de inanición más de mil niños menores de cinco años. En los próximos tres cuartos de hora, mientras usted y yo esperamos impacientes el próximo ágape, otros mil niños morirán de lo mismo. Mañana a esta hora, treinta mil niños que en estos momentos aún viven habrán muerto... de inanición. No siempre procura el Señor que no nos falte de nada». Pero aquel hombre murió treinta y tres días después de ocupar su cargo. Además del hambre en su imperio había abrazado la causa contra la corrupción en el Vaticano. Y por ello sólo una minoría cree que su muerte fuera natural. Tras él llegó uno de los típicos. «Me tienen que enseñar a ser papa», dijo el polaco Wojtyla tras ser elegido. Y la verdad es que aprendió más deprisa y en mayor profundidad que cualquiera de sus predecesores. Quien se tome la molestia de someter la conducta de los administradores de la doctrina aun al más superficial de los escrutinios, se preguntará sorprendido cómo ha podido deteriorarse hasta tal extremo la idea de amar al prójimo más que a uno mismo, de poner la otra mejilla en una disputa, de dar la última camisa al que tiene frío, de compartir el último mendrugo de pan con el hambriento. El caballero de Roma a quien tanto critican en este sentido no es más que la cabeza visible del problema. La cuestión de por qué el sucesor se comporta de un modo tan distinto al del fundador de la asociación, de por qué las posesiones de la Iglesia romana, los bancos, la flota comercial, los inmuebles, los tesoros artísticos y demás parafernalia no se vendieron hace siglos para repartir el dinero entre los hambrientos, de por qué en el palacio papal no residen víctimas de terremotos y en los jardines del Vaticano no resuenan las risas de niños somalíes salvados, se ha planteado tantas veces que todo el mundo está harto. La pompa con que se conducen los dignatarios eclesiásticos en los países industrializados occidentales resulta tan natural que los creyentes pueden intuir el grandioso plan que se oculta bajo la superficie, una estrategia dictada por una inteligencia superior que ellos, en sus posibilidades restringidas, no alcanzan a comprender. Pues si en el mundo hay millones y millones de personas sin hogar, y pese a ello los administradores de la doctrina cristiana dirigen sus negocios con tanto desparpajo desde palacios y suntuosos edificios de oficinas, no cabe duda de que ello responde a una sabiduría alcanzada en el diálogo con su Dios y que escapa al común de los mortales. Se trata del conocimiento de que a los millones de pobres se les da menos con regalos que con una Iglesia suntuosa, es decir con el sueño de un mundo en el que siempre reina la justicia y donde jamás tendrán que volver a pasar hambre. Así pues, ¿acaso la vida lujosa que llevan los pastores es un sacrificio que ofrecen al rebaño? Si cada día mueren de hambre decenas de miles de niños y, pese a ello, el jefe supremo de la Iglesia romana prohibe a los pobres el uso de los métodos anticonceptivos existentes en la actualidad, ello sólo puede deberse a una forma de humanidad superior que se nos escapa. ¿Puede quizá tratarse de la certeza de que hay cosas infinitamente peores que un niño hambriento? El hecho de que la Iglesia de Cristo colabore con gobiernos que no cesan de arrojar bombas responde a la certeza sobrenatural de que hay cosas mil veces peores que la guerra. Y el hecho de que presencie en silencio las persecuciones y vejaciones de que son objeto personas de otras creencias se debe, sin duda, a que hay cosas muchísimo más espantosas que acabar en un campo de concentración a causa de la propia opinión sobre Dios y el mundo. El hecho de que, siempre que tiene ocasión, la Iglesia luche contra su separación del Estado obedece sin duda a la seguridad de que nos conviene mucho más no tener que decidir nuestro propio destino político, ya que tan importante misión no haría más que sobrecargar la inteligencia de una persona sencilla, ¿no? Católicas del mundo, a vosotras va dirigida la siguiente pregunta. ¿Qué explicación halláis al comportamiento de vuestros superiores? A fin de cuentas, si los detractores de la Iglesia tuvieran razón, es decir, si los funcionarios de la Iglesia vivieran rodeados de lujos por iniciativa propia mientras la cola de los hambrientos se alarga más y más, si los papas insistieran en prohibir la anticoncepción por motivos viles (como ya hemos dicho, siempre sobreviven un par de niños que contribuyen a engrandecer el imperio), si la Iglesia cristiana guardara silencio cuando el gobierno de su país dispara contra personas de otras ideas y repartiera estrellas amarillas entre personas de otras creencias, si procurara restablecer la unión de Iglesia y Estado para poder, llegado el caso, defender su monopolio religioso con las armas, es decir, si todo fuera como parece a primera vista, entonces ello seria la prueba inequívoca de que entre los seguidores de Jesucristo hay de todo..., salvo lo que lo caracterizaba a él. O sea, todo salvo imaginación, fantasía, ingenio, caridad, instinto, tacto, compasión, buen gusto, tolerancia. Todo salvo creatividad y sensibilidad. Todo salvo inteligencia. Y en tal caso habría que preguntarse qué ha conducido a semejante falta de inteligencia. ¿Acaso sólo a las personas carentes de creatividad y sensibilidad les interesa a priori ocupar altos cargos eclesiásticos? ¿Acaso los verdaderos representantes de la doctrina de Cristo, como los curas obreros, los misioneros, las monjas y los santos, siempre se quedan a mitad de camino? ¿O es el contacto constante con enfermos, hambrientos y personas sin hogar el que mata la sensibilidad? ¿Acaso la compasión prolongada hacia los pobres lleva consigo la perversa consecuencia de que cuando por fin uno llega adonde realmente podría hacer algo por ellos ya es incapaz de ponerse en su pellejo? Y de nuevo la pregunta: ¿Es que en vuestra Iglesia los insensibles dominan a los sensibles, los despiadados a los compasivos, los jactanciosos a los modestos, los necios a los inteligentes? ¿Acaso la magnífica aura de vuestros profesionales del amor al prójimo es un vislumbre de una limitación tan grande que casi resulta sobrenatural? Y de ser así, ¿cómo puede cambiarse esta situación? ¿Cómo conseguiréis vosotras, católicas del mundo, que suba al poder una papisa compasiva? Porque por mucho que os disguste esta palabra, el poder será lo que os mueva también a vosotras en lo sucesivo. Devorar o ser devoradas... Esta ley de la economía de mercado se aplica también, y sobre todo, a las denominaciones religiosas. El problema no existiría si en el mercado de las compañías de seguros de supervivencia sólo operara un proveedor. Una religión mundial en una iglesia mundial. Pero la oferta de vidas después de la muerte es tan numerosa como las empresas que intentan acumular poder y dinero con ellas. Y lo que se aplica a los demás sectores de servicios también se aplica a ésta, por descontado. Ninguna de las partes tiene jamás suficiente, todas quieren incrementar su cuota y dominar el mercado. Por supuesto, eso también les interesa a las personas que han contratado pólizas con ella. Su verdad es mucho más verdadera si todos los demás seres humanos también creen en ella. Por ello, nada le gusta más a un asegurado que encontrar nuevos clientes para su compañía. A fin de cuentas, uno es buena persona, debe educar al que no está asegurado y hacer entender a quienes tienen su póliza contratada con otra compañía que se equivocan. Pero los realmente no asegurados son demasiado escasos y a menudo también demasiado tozudos como para que el anuncio de la buena nueva merezca la pena en su caso. Por ello también hay que procurar alcanzar el considerable índice de crecimiento en este disputadísimo mercado entre los asegurados de otras compañías. He aquí tres estrategias a emplear: siempre sobreviven un par de niños que contribuyen a engrandecer el imperio), si la Iglesia cristiana guardara silencio cuando el gobierno de su país dispara contra personas de otras ideas y repartiera estrellas amarillas entre personas de otras creencias, si procurara restablecer la unión de Iglesia y Estado para poder, llegado el caso, defender su monopolio religioso con las armas, es decir, si todo fuera como parece a primera vista, entonces ello sería la prueba inequívoca de que entre los seguidores de Jesucristo hay de todo..., salvo lo que lo caracterizaba a él. O sea, todo salvo imaginación, fantasía, ingenio, caridad, instinto, tacto, compasión, buen gusto, tolerancia. Todo salvo creatividad y sensibilidad. Todo salvo inteligencia. Y en tal caso habría que preguntarse qué ha conducido a semejante falta de inteligencia. ¿Acaso sólo a las personas carentes de creatividad y sensibilidad les interesa a priori ocupar altos cargos eclesiásticos? ¿Acaso los verdaderos representantes de la doctrina de Cristo, como los curas obreros, los misioneros, las monjas y los santos, siempre se quedan a mitad de camino? ¿O es el contacto constante con enfermos, hambrientos y personas sin hogar el que mata la sensibilidad? ¿Acaso la compasión prolongada hacia los pobres lleva consigo la perversa consecuencia de que cuando por fin uno llega adonde realmente podría hacer algo por ellos ya es incapaz de ponerse en su pellejo? Y de nuevo la pregunta: ¿Es que en vuestra Iglesia los insensibles dominan a los sensibles, los despiadados a los compasivos, los jactanciosos a los modestos, los necios a los inteligentes? ¿Acaso la magnífica aura de vuestros profesionales del amor al prójimo es un vislumbre de una limitación tan grande que casi resulta sobrenatural? Y de ser así, ¿cómo puede cambiarse esta situación? ¿Cómo conseguiréis vosotras, católicas del mundo, que suba al poder una papisa compasiva? Porque por mucho que os disguste esta palabra, el poder será lo que os mueva también a vosotras en lo sucesivo. Devorar o ser devoradas... Esta ley de la economía de mercado se aplica también, y sobre todo, a las denominaciones religiosas. El problema no existiría si en el mercado de las compañías de seguros de supervivencia sólo operara un proveedor. Una religión mundial en una iglesia mundial. Pero la oferta de vidas después de la muerte es tan numerosa como las empresas que intentan acumular poder y dinero con ellas. Y lo que se aplica a los demás sectores de servicios también se aplica a ésta, por descontado. Ninguna de las partes tiene jamás suficiente, todas quieren incrementar su cuota y dominar el mercado. Por supuesto, eso también les interesa a las personas que han contratado pólizas con ella. Su verdad es mucho más verdadera si todos los demás seres humanos también creen en ella. Por ello, nada le gusta más a un asegurado que encontrar nuevos clientes para su compañía. A fin de cuentas, uno es buena persona, debe educar al que no está asegurado y hacer entender a quienes tienen su póliza contratada con otra compañía que se equivocan. Pero los realmente no asegurados son demasiado escasos y a menudo también demasiado tozudos como para que el anuncio de la buena nueva merezca la pena en su caso. Por ello también hay que procurar alcanzar el considerable índice de crecimiento en este disputadísimo mercado entre los asegurados de otras compañías. He aquí tres estrategias a emplear: Atraerlos a la propia compañía (conversión) Obligarles a firmar (conversión forzosa) Diezmarlos (genocidio) En el último caso, la cuota de mercado aumenta de forma indirecta, y aunque la tercera variante suele quedar prohibida expresamente en los estatutos, antaño apenas existía un consorcio religioso que no intentara al menos emplear este método. ¿Una Iglesia mundial? ¡Por supuesto! ¡Pero que sea la nuestra! Así pues, las consecuencias realmente nefastas de la religiosidad no residen tanto en la persecución y el exterminio periódico de la pequeña minoría de los no creyentes como en los baños de sangre que provocan los seguidores de los distintos cultos entre sí. Y puesto que cada vez disponen de armas más contundentes, nuestro miedo a la muerte aumenta, y la necesidad de contratar una póliza de supervivencia se hace más patente que nunca. Las armas existentes podrían barrernos de la faz de la tierra en un santiamén y para siempre, y sólo es cuestión de tiempo que un general devoro se levante del reclinatorio para dar la señal a sus ayudantes devotos. La fe no sólo mueve montañas, sino que también hace realidad las promesas de la Biblia. La anunciada batalla del Armagedón, en la que perecemos todos, ya no es un intento de intimidación por parte de un colectivo de autores cristianos, sino una probabilidad rayana en la certeza. Así pues, quien no tenga ya su póliza debería procurársela lo antes posible. El sector de la supervivencia celebra sus últimos, pero no por ello menos espectaculares triunfos. Puesto que gracias a la política agresiva de sus estrategas de mercado tenemos asegurada una muerte prematura, cada vez reviste mayor importancia garantizar al menos que la cosa siga un ratito en el más allá. Y ese Armagedón, augurado o no, es la catástrofe que debéis evitar vosotras, las nuevas princesas de esta Iglesia. En interés propio, en el de las personas de otras creencias, en el nuestro. Por culpa de vosotros, los temerosos de Dios, nos ponemos a temblar antes de cada noticiario. ¿A qué colectivo de otra fe habrán atacado ahora? ¿Qué hacer para que mañana no nos pase a nosotros? ¿Hay que intentar exterminarlos antes de que sea demasiado tarde? ¿Sería conveniente pasarse a su fe, por si acaso? ¿Es mejor mostrarse imparcial y asegurar que su Alá nos gusta tanto como el buen Dios del otro bando? Por nosotras que se inclinen cincuenta veces al día en dirección a La Meca, que sus competidores se santigüen mil veces más..., ¡pero a nosotras que nos dejen eri paz! Por supuesto, la causa directa de las guerras no es la sed de más allá, pero ésta tiene la culpa de que las guerras sean posibles y de que las personas permitan que abusen de ellas obligándolas a participar. En el conflicto bélico contra Iraq, el mando iraní daba a sus soldados-niños llaves de plástico antes de entrar en combate. Con ellas debían abrir la puerta del cielo si morían. Cada persona religiosa es un arma en potencia, ya que sabe que a ella nada puede sucederle. Sólo el que no cree es morral. Para el devoto sólo existe la transición de un mundo a otro, y este otro mundo es mil veces mejor, más bello y cómodo. ¡Es el Paraíso! ¿Cómo va un inmortal a tener miedo de la muerte? ¿Qué arriesga si va a la guerra? Cada persona religiosa es un arma en potencia, ya que todo el mundo sabe que los soberanos sedientos de poder son los primeros y más minuciosos en movilizar a sus pueblos con sólo insinuarles que su fe se ve amenazada. La pobreza y el racismo quedan relegados a segundo plano, al papel de motivación. Aquellos países cuyas Iglesias se cierran en banda ante semejantes manipulaciones no sucumben a las guerras más agresivas. En aquellos países cuyas Iglesias toman realmente partido por los pobres o la etnia oprimida se producen menos víctimas. Si Roma hubiera tildado la traición y la persecución de que fueron objeto los judíos de pecado mortal y si la Iglesia protestante de Alemania hubiera instado a la resistencia en lugar de a la colaboración, la carrera de Adolfo Hicler habría transcurrido por unos derroteros bien distintos. En caso de duda, al cristiano alemán se le habría antojado más importante su vida eterna que los mil años de su Tercer Reich. Cada persona religiosa es un arma en potencia, ya que sabe que su vida eterna corre peligro junto con su fe. «Dios sea con nosotros», escriben en las banderas con las que arremeten contra los seguidores de otras doctrinas. ¿A dónde iríamos a parar si amáramos a nuestros enemigos, como hacía Jesucristo? La cristiandad entera se iría al garete, ¿verdad? Sabemos que os exigimos mucho, católicas del mundo. ¡Pero hay que acabar con esta matanza! Que el mandamiento «No matarás» ya no pueda utilizarse con la coletilla: «No matarás a menos que tu papa te ordene servir al dictador o a la junta tal y tal». Que este abuso del quinto mandamiento cese con vuestra llegada al poder, ¿de acuerdo? Y para que ello se entienda a escala mundial, de momento esperamos un mea culpa comprensible a escala mundial, porque hasta ahora no hemos oído ni una palabra acerca del hecho de que la Iglesia católica haya respaldado sin impedimentos todas las guerras del siglo xx. Franco, Mussolini, Hitler invadiendo la Unión Soviética... Ni una palabra acerca de la disposición a matar a millones de personas, que halla su expresión en la carrera armamentística de bombas atómicas, bacterias y gases tóxicos... La Iglesia católica consideraba imprescindibles todas estas armas aun en los tiempos de la guerra fría. Ni una palabra tampoco acerca del espeluznante tráfico de armas de alemanes, franceses, estadounidenses... Hablar de ello supondría poner en peligro las relaciones diplomáticas entre el Estado Vaticano y el gran capital, así como las grandes potencias. Vosotras, que durante tanto tiempo os habéis visto obligadas a guardar silencio en vuestra Iglesia, ahora podéis hablar. Y ni siquiera debéis temer las consecuencias, ya que semejante mea culpa no puede más que ayudar a vuestro catolicismo. Incluso entre los seguidores más fieles se cuentan ya personas que se avergüenzan de esta Iglesia. En Argentina, conocer personalmente a un alto dignatario católico era una circunstancia de la que uno antaño podía jactarse. Pero cada vez se sabe más acerca de la enormidad y la bestialidad de los crímenes que los obispos argentinos presenciaron en silencio al tomar partido por los generales asesinos durante la «guerra sucia», porque los generales les habían prometido por enésima vez que impedirían la desaparición del catolicismo. Mientras en los calabozos de la Junta morían y sufrían las torturas más crueles decenas de miles de jóvenes, el nuncio apostólico jugaba al tenis con el torturador argentino de más alto rango. Mientras las madres de las víctimas imploraban bajo la lluvia clemencia delante de determinada mansión, dentro de ella, los obispos argentinos cenaban con los generales argentinos. Y clavaban a su Salvador en la cruz según el rito católico tradicional. Y por ello, católicas del mundo, ¿cómo podría perjudicaros confesar algo que todo el mundo sabe de todos modos? Si lo del efecto absolutorio de la confesión también vale para los profesionales, decidlo, ¡pero en voz alta! Y también debe terminar el asesinato indirecto que vuestro actual Infalible denomina política en pro de la vida (pro vitaé) con un cinismo imposible de pasar por alto. Católicas del mundo, ya sabéis de qué estamos hablando: —Un niño nacido de una madre que no desea tenerlo está condenado a la muerte psíquica. —Un niño nacido de una madre que no puede tenerlo (porque no podría alimentarlo) está condenado a la muerte física. Por lo tanto, la prohibición papal de emplear cualquier método anticonceptivo fiable (píldora, dispositivo intrauterino, diafragma, preservativo) debe recibir el nombre de política en pro de la muerte (pro mortem), ya que, con su aplicación, la Iglesia católica es culpable en su campo de influencia de la muerte o bien la mutilación física y psíquica de millones y millones de niños. Y, además, se hace responsable de la desgracia de quienes son testigos impotentes, en la mayoría de los casos, las mismas madres creyentes. No, no queremos entrar aquí en las consabidas quejas contra el papa actual. Creemos que no alcanza a comprender cuánta miseria reparte por el mundo con su defensa de la «encíclica de la pildora» (Humanae vitae). Si fuéramos creyentes pediríamos a nuestra Señora que le perdonara, ya que a todas luces no sabe lo que hace. ¿No fue acaso este papa quien dijo de María que había asistido a la crucifixión de su hijo «con afectuoso consentimiento»? ¿Es posible que, en su inocencia, considere que las destrozadas madres suramericanas también ven la muerte de sus hijos como un privilegio? ¿No es como si se las pusiera en el mismo peldaño con la madre del Salvador? A las personas sensibles les resulta infinitamente difícil comprender las decisiones de los insensibles. Puede que, con su última broma, el Evangelium vitae, el papa de los católicos sólo pretendiera que todo el mundo volviera a hablar de él, porque con tanto viaje ya nadie le hace demasiado caso. Pero cuando en una sola frase prohibe a los portadores del VIH el uso del condón y consiente a los gobiernos la aplicación de la pena de muerte (por supuesto, «sólo en casos extremos»), eso sí que se nota. Es posible que parte del problema resida en que los caballeros de edad que en la actualidad toman las decisiones en esta materia ya no pueden imaginar cuan difícil suele resultar la represión del impulso sexual. La testosterona es la responsable del deseo sexual de ambos sexos, y el nivel de esta hormona, a causa de un extraño capricho de la naturaleza, disminuye a marchas forzadas en el caso del hombre durante la andropausia, que suele empezar alrededor de los cincuenta años, mientras que en la mujer permanece constante durante varias décadas más y en ocasiones incluso asciende. Por ello, una mujer de cierta edad (y lo más probable es que vuestras papisas hayan rebasado la frontera de los cincuenta cuando las elijáis) aún puede identificarse con personas que experimentan pasión sexual, porque ella misma todavía la siente en sus propias carnes. Cuesta imaginar que una jefa de la Iglesia fuera tan poco mundana como para recomendar a sus seguidores que para evitar la reproducción simplemente renunciaran al acto sexual. Además, debido a su biología, una papisa tampoco sucumbirá a la «envidia del pene» que tan poco contribuye a la tolerancia del hombre mayor hacia el joven. Católicas del mundo, sois mujeres, y por ello, el mandamiento bíblico «Creced y multiplicaos» recibirá un complemento bajo vuestro mando: «... pero sólo si sois capaces de amar y alimentar al ser que engendréis tal como se espera de unos padres cristianos». Alejaos de santos tan extraños como la Madre Teresa, que con su actividad desinteresada tal vez salva cada día a diez niños de morir de hambre, pero al mismo tiempo lanza constantes campañas en contra del uso de cualquier método anticonceptivo y con ellas contribuye a que el mismo día nazcan cientos de niños en circunstancias que significan la muerte segura para ellos..., sin además poder contar con la presencia de una Madre Teresa. Lo que, de todos modos, no es el ideal cristiano. Un niño no necesita a una Madre Teresa, sino a una madre. Y siempre que sea posible, también debería tener un padre. Por tanto, no cabe pensar que los sentimientos de esta mujer estén del lado de los pobres de quienes se ocupa con tanto sacrificio. Sus sentimientos están con el Santo Padre, que le ha prometido una «recompensa divina» por el carismático papel que representa en el mundo. Cincuenta años de trabajo con los pobres a cambio de una eternidad rodeada de comodidades paradisíacas. Ni el más radical de los dirigentes sindicales osaría exigir semejante convenio para sus proletarios. Hermanas, este planeta que antaño nos alimentaba con tanta abundancia se asfixia por el peso de su población. Si la tasa de natalidad sigue creciendo al mismo ritmo, dentro de pocas décadas nuestra tierra será un solo Estado ciudad. Vuestra diosa tendrá que paliar la situación con epidemias fulminantes, escasez abrumadora de oxígeno y diluvios apabullantes, actividades que, por cierto, parece haber empezado a ensayar ya. ¿No sería por tanto más sensato aguarle un poco la carnicería e impedir que sus víctimas potenciales lleguen a este planeta superpoblado? ¿De qué os sirve un rebaño católico diez veces más numeroso si es un rebaño hambriento, asfixiado y enfermo? Las disposiciones papales respecto a la protección de la vida son, en última instancia, una defensa despiadada de la muerte masiva a manos de Dios. Pero vuestra diosa no os ha dado el entendimiento sólo para que calculéis los impuestos eclesiásticos, sino también para que calculéis los índices de crecimiento demográfico. Por tanto, sabéis a la perfección qué sucederá si se siguen aplicando las estrategias actuales. En Latinoamérica, donde vive la mayoría de vuestros seguidores y donde vuestro consorcio experimenta los mayores índices de crecimiento, una tercera parte de la población ya no tiene hogar, además de padecer mainutrición crónica. En este continente, vuestra Iglesia no sólo debería haber recomendado el uso de métodos anticonceptivos, sino que debería haberlos regalado, ya que son precisamente los más pobres de los pobres quienes no podrían comprárselos aunque estuvieran permitidos. Por tanto, una vez más se trata de sustituir un mandamiento por otro. La obligación de procrear queda sustituida por la obligación de tomar precauciones anticonceptivas. No debería resultar muy difícil. Si vuestra papisa da la orden pertinente, un solo domingo bastará para difundir la buena nueva por todo el planeta. Podríais incluso matizarla en el himno a la Virgen con el que Juan Pablo II hizo enaltecer musicalmente el complicado anuncio del Evangelium vitae: Oh, María, Alba del nuevo mundo, Madre de los vivos, En tus manos ponemos la cuestión de la vida. Oh, madre, contempla al infinito número de niños a quienes se impide nacer... Si modificáis el último verso y hacéis cantar «a quienes se impide vivir...», ni siquiera tendréis que quemar esta composición en la pira de los escritos eclesiásticos impuros, porque de repente sonará cristiana. Asimismo, un fomento adecuado de la prevención de embarazos no deseados sería el único modo de evitar, al menos hasta cierto punto, el pecado mortal que, por lo visto, más preocupa a vuestra Iglesia. Nos referimos a la interrupción del embarazo. Católicas del mundo, sois mujeres, y aunque aquellas de vosotras que lleguen a tomar las decisiones ya no se hallen en edad de reproducirse, es evidente que, ya sólo por motivos biológicos, sabrán mejor que los hombres en qué consiste un aborto. ¿Acaso los debates actuales no producen la sensación de que los señores de vuestra Iglesia creen que nos tumbamos por gusto en la mesa de operaciones para dejarnos practicar semejante intervención? Además, de este «placer» sólo disfrutamos las mujeres de los pocos países en que los demócratas han logrado garantizar la separación absoluta entre Iglesia y Estado, de forma que ahora no puede acosarse legalmente al médico ni a la paciente. En el resto del mundo, las mujeres, seamos creyentes o no, al quedar embarazadas sin desearlo nos vemos obligadas, como antaño, a removernos las entrañas con agujas de tricotar, a introducirnos pedazos de jabón en el útero, a beber sustancias tóxicas, a colgarnos de los pies, a dejar que un matasanos nos infecte o, en el peor de los casos, nos deje morir desangradas. El medicamento que hoy en día permite interrumpir un embarazo ya en los primeros días con poco dolor y ningún peligro no está a la venta en la mayoría de los países. En el nombre de las innumerables mujeres que se mutilan o incluso mueren cada año en el intento de abortar, es necesario tildar de criminal el hecho de que el medicamento RU 486 esté prohibido en casi todo el mundo. No pretendemos rebajar la interrupción del embarazo a la categoría de insignificancia moral, no. Cierto es que no se trata del «asesinato de niños» que tanto les gustaría vendernos a los demagogos de la Iglesia y a sus seguidores encendidos (quien coge una flor de cerezo no tala un cerezo), pero también es cierto que la destrucción del embrión no es cualquier cosa. Hoy en día, con las imágenes de estos seres humanos esbozados a nuestro alcance, su destrucción se nos antoja aún más bárbara que en los tiempos en que no disponíamos de tales imágenes. El hecho de que las mujeres que no han logrado prevenir el embarazo (por el motivo que sea) sigan optando por el aborto se debe una razón muy sencilla. Hay una idea que las asusta aún más que la destrucción de este embrión: la idea de convertirse en culpables de la vida de una persona condenada a sufrir. ¿Conoce alguien una imagen más desgarradora que la de un niño hambriento, enfermo o abandonado? Por supuesto, las mujeres también estamos al corriente de las brutalidades cometidas por nuestro sexo. Por ejemplo, sabemos que en nuestras filas hay mujeres a las que el aborto no les inmuta en absoluto (salvo en lo tocante a las propias molestias). La idea de la simiente que van a matar no las atormenta en lo más mínimo. Pero es precisamente a estas mujeres a quienes se debería facilitar el aborto, pues personas tan insensibles no deberían tener hijos. ¿Qué clase de vida les esperaría? Pero imaginémonos a la mujer ideal. La mujer ideal en vuestra opinión. Una chica joven, creyente, de familia estrictamente católica, que pese a todas las advertencias ha ido a dar con el hombre equivocado. Esa muchacha tendría que ocultar el embarazo a sus padres y entregar a su bebé a alguna institución de caridad. O pensemos en una mujer de más edad, también católica convencida, que tiene ya varios hijos que mantener y es totalmente incapaz de alimentar a uno más. Ambas mujeres creen a pies juntillas lo que les dice su Iglesia en este sentido, que el aborto es un pecado mortal que acarrea el castigo del infierno. Y pese a todo, ambas mujeres abortan. Y ahora os preguntamos, hermanas católicas: si sólo tenemos en cuenta el punto de vista moral más estricto, ¿cómo denominaremos a estas dos mujeres? Heroínas, ¿verdad? Otorgan más importancia a la desgracia segura de los hijos que iban a traer al mundo que a la propia felicidad en el paraíso prometido. Prefieren arder en el infierno por toda la eternidad que condenar a un niño a crecer sin madre, a tener que pelear con sus hermanos hambrientos por cada mendrugo de pan. Si tomamos las palabras de Cristo al pie de la letra, las mujeres como éstas son las verdaderas santas de vuestra Iglesia. ¡Y cuan cristiana sería esta Iglesia si creara las condiciones necesarias para hacer innecesarios tamaños sacrificios! Hay que cambiar las estructuras sociales, dicen vuestros hombres de Iglesia cuando una critica su política demográfica. Hay que configurar el mundo de forma que todas las mujeres puedan traer tranquilamente al mundo todos los hijos que el Señor, en su eterna sabiduría, quiera darles. Y precisamente en los ámbitos en que la Iglesia católica ha tenido más influencia en el siglo XX, las infraestructuras han cambiado de forma constante. Los ricos se han hecho cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres, lo que gracias a la previsión cristiana no les impide procrear, ni mucho menos. La población de Perú se duplica cada veinte años, la de México, cada dieciocho, la de Brasil, cada diecisiete. El tres por ciento de la población de Brasil posee casi dos terceras partes de la superficie del país. ¿Es ésta la infraestructura que hará del nacimiento de los niños una alegría para las brasileñas extenuadas en el futuro? Ahora, cuando en toda Suramérica desaparece o ya ha desaparecido el «peligro marxista», ¿vuestra Iglesia seguirá ocupándose de los pobres? ¿No sería más sencillo ponerse a buenas con sus gobiernos? «Si Dios no existiera, todo estaría permitido», reza la famosa frase de Dostoievski. Pero de momento son precisamente los temerosos de. Dios los que se permiten todos los lujos. Y siempre en el nombre del Señor. Católicas del mundo, debéis hacer algo, y deprisa. Debéis intentar convertir este mundo en un lugar con futuro, porque ya no lo soportamos más. Nosotras no tenemos una Creadora que haga sufrir aquí para compensar allá. Para nosotras sólo existe esta vida en este único mundo. Quien sufre aquí jamás conocerá otra cosa. Puede que lo que os pidamos sea sólo maquillaje de cadáveres. Puede que esta organización, fundada hace dos mil años bajo el pretexto de una nueva moral, esté tan desprestigiada que resulte inmoral emprender siquiera un intento de recristianización. Puede que los índices de crecimiento de esta Iglesia se deban desde hace tiempo sólo a su falta de compasión..., a los generales con los que colabora para eliminar a quienes practican otro credo, a los niños cuyo nacimiento consiguen prohibiendo los métodos anticonceptivos. Pero esta Iglesia ya está aquí, y por ello bien puede intentarse hacer algo colaborando con ella. ¿Qué sucedería si desapareciera la Iglesia católica? Sus corderitos no seguirían viviendo alegremente y en libertad, sino que se precipitarían a buscar el lugar donde les quitaran la recién estrenada independencia lo antes posible. A vuestra Iglesia le sucedería otra, cuyas condiciones quizá serían incluso más cínicas que las vuestras. Puesto que somos mortales y seguiremos siéndolo, siempre tendremos miedo a la muerte y por ello siempre nos refugiaremos en quienes nos prometan la vida después de la muerte a cambio del permiso de tener poder sobre nosotros. Así pues, ¿por qué no intentarlo con el consorcio que ya existe, con la mayor y más antigua de las Iglesias cristianas? Y por ello, católicas del mundo, vosotras las de las manos limpias, ¡haced algo! Sois muchas, sois ricas, sois poderosas, sois cultas, sois inteligentes, sois devotas y tal vez incluso seáis misericordiosas. Si existe un grupo de personas que pueda proteger el mundo del abismo, sois vosotras. Si queréis podéis conseguirnos al menos un aplazamiento. De todas formas: vuestro Armagedón no tardará en llegar... ¡Católicas del mundo, unios! No tenéis más que perder que la bendición de vuestro papa. Tenéis todo que ganar. ¡En el nombre de la Madre, empezad! Acerca de la creación de este libro En junio de 1994 tuvo lugar en Viena el estreno de mi obra de teatro Das Lacheln des Barrakuda, y el día anterior, la televisión austriaca tenía prevista la emisión en el programa Club 2 de un debate sobre el tema de la obra: La mujer en la política. Pero fue entonces cuando el papa Juan Pablo II envió a sus obispos el escandaloso escrito en que negaba a las mujeres «definitivamente» el acceso al sacerdocio; el tema del programa se modificó por motivos de actualidad y pasó a llamarse La mujer en la Iglesia. Puesto que yo había escrito con frecuencia acerca de la religión, fui invitada a participar en dicha mesa redonda. El debate duró casi dos horas y, como es natural, no se llegó a conclusión alguna. Pero a mi modo de ver, los participantes habían sido seleccionados con gran acierto. Estaba el obispo austríaco Johann Weber, encargado de la desagradecida tarea de defender el mensaje de su jefe ante nosotros y ante los espectadores del programa. Luego un dogmático de Lucerna, Manfred Hauke, que respaldaba la decisión papal con citas bíblicas y evidente satisfacción. Junto a él se sentaba una joven estudiante de música de angelical belleza, Ulrike Knapp, que representaba la fracción conservadora de las mujeres católicas: el Espíritu Santo guiaba las decisiones del Santo Padre, y por eso dichas decisiones eran incuestionables para ella. La oposición se componía de tres mujeres muy distintas entre sí: Uta Ranke-Heinemann, la primera mujer del mundo en ocupar una cátedra de teología católica que, sin embargo, no tardó en perder por atreverse a poner en tela de juicio la concepción virginal. La reverenda protestante Gertrud Knoll, recién nombrada primera superintendente austriaca, lo que en términos católicos equivale aproximadamente al cargo de obispo diocesano. Y por último la mujer cuyas palabras más me impresionaron aquella noche y en quien he pensado una y otra vez al escribir este libro: Dorothea Schwarzbauer-Haupt, una asistente pastoral católica de Linz, quien nos explicó cuan ofensiva resultaba la circular papal para las mujeres que se hallaban en su situación. Ofensiva también para muchos de los integrantes de su parroquia, que no comprendían por qué no podían dar los sacramentos ni decir misa. Deseaba tanto dedicarse al sacerdocio, sentía que era su vocación, nos explicó. Y quien la veía y la escuchaba no podía por menos que llegar a la conclusión de que esta mujer seria y cálida estaba hecha para dicha profesión. Mi papel se limitó a la sorpresa constante. Una y otra vez pregunté a las católicas presentes por qué se resignaban a la decisión papal. Como mayoría entre los creyentes disponían en su Iglesia de un potencial revolucionario ilimitado. ¿Por qué no lo aprovechaban? Y también contaban con estrategias de respuesta, tales como el boicot, la huelga, las sanciones económicas... La reacción fue curiosa. La fracción papista me dedicó una sonrisa compasiva, mientras que las integrantes de la oposición hicieron caso omiso de mis palabras, como si no hubiera hablado. Sólo la temperamental Uta Ranke-Heinemann reaccionó brevemente en una ocasión: «La señora Vilar tiene razón, hay que poner manos a la obra de una vez». Pero no volvió sobre este tema en ningún momento, tal vez porque estaba demasiado ocupada despedazando las distorsionadas citas bíblicas del discípulo del papa. En cualquier caso me acometió la sensación de que en esta Iglesia aún nadie se había planteado seriamente la posibilidad de una revolución de mujeres. A todas luces, la idea era demasiado nueva, la disposición a la humillación estaba demasiado arraigada como para permitir una reacción tan rápida. Y fue así como precisamente yo, la única no creyente del debate, me encontré de repente inmersa en el papel de católica protestona. Pues cuando al obispo le concedieron el privilegio de cerrar el debate y lo aprovechó para anunciar a sus correligionarias con una sonrisa magnánima que su situación probablemente no cambiaría mucho en el futuro, aunque, por otro lado, precisamente en la Iglesia católica no cabía excluir sorpresas, quebranté todas las normas de la cortesía y tomé la palabra una última vez: «¡Señor obispo, nosotras les vamos a sorprender!» Ni yo misma sabía a qué me refería, pero creía que al menos una de las mujeres presentes debía pronunciar aquella frase. Lo único a que podía aspirar una católica tan dedicada como la señora Schwarzbauer-Haupt para su futuro era una sorpresa gozosa. ¡Aquel señor sería el que se iba a sorprender! La noche siguiente se estrenó mi obra en Josefstadt, y Oskar Wuthe, el representante austriaco de mi editorial, me comentó el debate de la noche anterior y me preguntó por qué no cumplía la promesa que le había hecho al obispo. ¿Cómo? Bueno, podía por ejemplo redactar un escrito polémico siguiendo el famoso ejemplo: ¡Católicas del mundo, unios! ¿Con qué derecho, si yo no soy católica? Precisamente, replicó él, y mi imparcialidad constituiría una ventaja en este caso, afirmó. Si bien no tenía ni la más mínima intención de sumergirme en semejante trabajo, al cabo de un par de días compré varios libros de Uta Ranke-Heinemann y los encontré fascinantes. No me extrañaba que le hubieran arrebatado la cátedra; la combinación de conocimiento de causa, elocuencia y un sentido del humor arrebatador hacían de su crítica a la Iglesia una empresa cáustica. Y aquellas lecturas también me permitieron tomar conciencia del alcance de la manipulación sexista sobre la que los varones católicos basan su pretensión de autocracia. La idea de tomar cartas en el asunto se me antojaba cada vez menos absurda. Empecé a tomar notas, me confeccioné un plan de trabajo... No se trataba de un tema nuevo, pero en libros y obras teatrales anteriores siempre había abordado el fenómeno de la religiosidad desde el punto de vista de una agnóstica. Me interesaba hallar la razón por la que tan pocos de nosotros podemos vivir sin confesión alguna. Por ejemplo, según una encuesta realizada en Estados Unidos en 1995, el noventa y seis por ciento de la población cree en la existencia de Dios, el noventa por ciento está convencido de que después de la muerte uno va al cielo, y el setenta y dos por ciento cree que allí se encontrará con los ángeles... No me interesaba tanto descubrir cómo veían la situación los creyentes, ni siquiera las mujeres creyentes. Como tantas otras veces me interesaba sobre todo la privación masiva de libertad, libertad que incluso a mi se me antoja más la maldición de la responsabilidad total que la bendición de hacer lo que a uno le apetezca. En la segunda fase del trabajo cayeron en mis manos los libros de un escritor y crítico de la Iglesia al que Ranke-Heinemann cica con asiduidad, Kariheinz Deschner, y su lectura me impulsó a renunciar a la redacción de un manifiesto de protesta procatólico (aunque con reservas). Había conocido a Deschner unos años antes con motivo de otro debate en el programa Club 2. Fue poco después de la llegada al papado de Karol Wojtyla, en quien yo, como suramericana, había depositado grandes esperanzas en un principio. Estaba convencida de que este papa levantaría la desafortunada prohibición de los métodos anticonceptivos. ¡Ninguna persona de aspecto tan humanitario podía seguir presenciando tanta miseria y quedarse de brazos cruzados! En el epílogo de mi libro Discurso inaugural de la papisa americana había incluso expresado esta esperanza por escrito. A la sazón, Karl-Heinz Deschner ya había descubierto la política de poder del polaco y descrito sus primeros viajes a Suramérica en el librito Der Papst reist zum Tatort con codo su cinismo. Fue entonces cuando decidí leer dicha obra. Y a medida que iba familiarizándome con el resto del texto de Deschner volvía a tomar distancia de mi proyecto. No podía apoyar una Iglesia con semejante historia criminal; cuanto antes desapareciera, mejor para el mundo. Pero entonces llegó el mes de marzo de 1995 y con él la nueva encíclica del papa, cuya falta de misericordia superaba a todos sus anteriores dictados, al menos en lo tocante a la política de anticoncepción. Aquella encíclica fue el detonante que me hizo poner manos a la obra. A quien conoce mis otros ensayos y obras teatrales relacionados con este tema (El encanto de la estupidez, Discurso inaugural de la papisa americana, La educación de los ángeles) puede que le sorprenda hallar aquí algunas ideas o incluso pasajes repetidos palabra por palabra. Pero ello se debe a que me he visto obligada a revisar conceptos plasmados en otros libros bajo esta nueva perspectiva para comprobar si seguían siendo válidos. Y diversos fenómenos que en su momento había analizado como agnóstica y que ahora me veía obligada a examinar como si fuera creyente, empezaron a complementarse de forma asombrosa. En lugar de una brecha, de repente encontraba un puente. Al menos de momento, los sentimientos que unen a creyentes y no creyentes se me antojan más fiables que los pensamientos que los separan. Esther VILAR Barcelona verano de 199 |
   
difusor3
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 1:14 am: |
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Yo tambien me uno a la apostasia, cisma y excomunion del Sr. Guerra que es todo un Señor. Leanlo os recomiendo los hara meditar mucho de sus creencias. www.elvalle.tk www.excomunion.tk |
   
Apostata
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 1:28 pm: |
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Si el joven Miguel Guerra es quiza el mas valiente y sincero de todos los no creyentes peruanos. Ha puesto su foto y su verdadero nombre en sus paginas web. |
   
Anonymous
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 1:50 pm: |
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Holy Crap! |
   
Creyente
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 2:05 pm: |
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La unica pagina y foto de Miguel Guerra en Internet que he encontrado esta en: http://www.gospelsjop.nl/cd/7012705264.html |
   
Creyente
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 2:41 pm: |
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Otra pagina peruana a ser visitada es esta: http://www.geocities.com/Athens/7167/gc_home.htm |
   
Difusor4
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 2:48 pm: |
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Resumido por EDGAR MENDOZA BELLO Lic. José Luis Pérez Guadalupe LAS SECTAS EN EL PERÚ I.GRUPOS CRISTIANOS. II. GRUPOS DE INSPIRACIÓN CRISTIANA. III. Grupos de Inspiración no Cristiana. 3.1 Grupos Orientalistas. 3.2 Grupos Sincretistas. 3.3 Grupos Cosmologistas. LAS SECTAS EN EL PERÚ a) Grupos Cristianos.- Es el bloque más numeroso en el país: aproximadamente 5% de la población peruana en 1990. La mayoría de ellos agrupados en el Concilio Nacional Evangélico del Perú. Son cristianos procedentes de las Iglesias protestantes clásicas. Toman la Biblia como única fuente de revelación predican a Jesucristo como Señor y Salvador, son rectamente vivenciales y ponen como requisito para la salvación, no la pertenencia a ellos, sino el arrepentimiento y la conversión del corazón. b) Grupos de Inspiración Cristiana.- Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, Mormones, Israelitas del Nuevo Pacto. Predican al "Cristo" que ellos han forjado con sus propios o nuevas revelaciones. Son más doctrinales que vivenciales. El requisito para salvarse es pertenecer a su grupo. c)Grupos de Inspiración No cristiana.- Grupos orientalistas, sincretistas, cosmológistas y gnósticos como son: el Mahikari, el Hare Krishna, la Gran Fraternidad Universal, Moon, Misión Rama, Alfa y Omega y otros. No son grupos vivenciales, sino sobre todo doctrinales. Predican una doctrina una Filosofía más que a un Cristo vivo. Ellos afirman que sólo se encuentra en ellos la verdad plena y la salvación. Las razones de la fuga de católicos a estos grupos son las siguientes: 1) Encuentran una experiencia religiosa profunda e intensa. Experimentan a Dios vivo y personal. Experimentan a Dios vivo y personal que transforma sus vidas. 2) Encuentran un ambiente comunitario en donde todos son hermanos, se conocen, se ayudan, se estimulan, sienten la presencia de dios en esa comunidad. 3) Encuentran una "verdad" (bíblica) muy accesible a ellos, la comprenden, la practican y la predican. No hay contradicción entre sus doctrinas y sus vivencias: viven lo que creen y creen lo que viven. EL TÉRMINO SECTA.- Este término ya existía en el Judaísmo. Eran las facciones que se alejaban de las tradiciones rabínicas. Ya en el Nuevo Testamento San Pablo utiliza el término háiresis (gr.= grupos adversos) en oposición a "Ekklesía". En la raíz latina seque= seguir, aquel que sigue a un maestro particular; o sectare= cortar, aquel grupo que se desprende a se separa de una Iglesia madre. Antiguamente se denominaba secta a todo grupo cismático y herético. Ahora el concepto secta denota algo peyorativo, que roza con el fanatismo y el desequilibrio. Por la complejidad del tema se le denomina Movimiento Religioso Contemporáneo. I. GRUPOS CRISTIANOS. Las "Iglesias Evangélicas" no tienen el corte de la Iglesias protestantes históricas clásicas que nacen en la Reforma, como la Luterana, Anglicana y Reformada. El Evangelismo surge como un movimiento de avivamiento dentro del <protestantismo clásico, sobre todo del Anglicanismo. A. Visión histórica: Diego Thomson: Pastor bautista, llega al Perú en Juniode 1822 a invitación del Gran San Martín para que se hiciera cargo del sistema educativo de nuestro país. Abandonó el Perú en Setiembre de 1824 a causa de la inestabilidad política. Desarrolló una importante difusión de la Biblia. Francisco Penzotti: Metodista llega al Perú en 1888 como agente de la Sociedad Bíblica Americana. Fue el fundador de la primera comunidad protestante de peruanos. Juan Ritchie: Bautista escocés llega al Perú en 1916 realizó el primer sínodo con las distintas congregaciones evangélicas y luego de tres sínodos se formó la Iglesia Evangélica Peruana que en la actualidad es una de los denominaciones con mayor número de miembros. Este personaje permaneció en Perú hasta 1929. Juan Mackay: Llega al Perú en 1916 con la intención de ejercer una influencia evangélica en la clase intelectual, profesional y rectora del país. Doctorado en Filosofía en la Universidad de San Marcos, conoce en los claustros a Víctor Raúl Haya de la Torre, con quien mantiene una sólida amistad y en quien influye. Deja el Perú en 1925. En las primeras décadas del siglo XX el movimiento evangélico se presenta como toda una institución bien constituida y organizada, ya no está a cargo de precursores extranjeros, sino de denominaciones peruanas, como la Iglesia Evangélica Peruana, Alianza Cristiana Misionera, Iglesia Bautistas, Iglesia de los Peregrinos, Iglesia Nazareno, Iglesia Pentecostales, Asambleas de Dios entre otras. Los aspectos diversos de las Iglesias Evangélicas son: experiencias de fe válidas, identificación cristiana y no denominacional, la Biblia única fuente de Revelación, cierto anticatolicismo y elitismo. B. Doctrina en común: la existencia de un sólo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, la Inspiración divina, veracidad e integridad de las Escrituras tal como fueron dadas, suprema y única autoridad en materia de fe y costumbres, la universalidad del pecado y la culpabilidad del hombre, la cual sujetó a la ira y la condenación de dios, la redención a la culpa por la muerte expiatoria del Señor Jesucristo, la Encarnación, el Misterio Pascual, la Segunda venida de Cristo Glorificado para consumar su Reino, la justificación del pecador por gracia de Dios por la fe en Cristo Jesús, la obra regeneradora del Espíritu Santo, la Santa Iglesia Universal y única, la cual es el cuerpo de Cristo, visible en las congregaciones locales a las cuales pertenecen todos los creyentes en Cristo Jesús. II. GRUPOS DE INSPIRACIÓN CRISTIANA. Son de inspiración cristiana porque tomo como fundamento de su doctrina la cristiana, pero agrega a ésta una serie de relaciones que distorsionan de tal manera el mensaje de Cristo. La mayoría de los autores les llaman "pseudo cristianos" o "paracristianos". Son de corte escatológico, acentúan la inminencia de la "segunda venida de Cristo", atrevieronse incluso a predecir fechas exactas de este acontecimiento. Asustan a las personas para que se adhieran a su grupo, si no se adhieren no hay salvación. Son grupos minoritarios congregados por un líder carismático que comienza a recibir nuevas revelaciones o a reelaborar la doctrina cristiana. En le Perú son cuatro los grupos de inspiración cristiana: los Adventistas, Israelitas del Nuevo Pacto, los Testigos de Jehová y los Mormones. 1) Los Adventistas del Séptimo Día. A. Visión histórica: Aparece en el S. XIX como avivamiento escatológico acerca de la segunda venida de Cristo y su reino por mil años. Surgió de la diversas Iglesias Protestantes de Norteamérica y después terminó siendo una Iglesia separada de ellos. El representante más destacado fue William Miller (1782-1849), fue granjero protestante (bautista), natural Pittfield Massachussets, quien en 1816 se consagró al estudio de la Biblia, sobre todo de las profecías relativas a la Segunda venida de Cristo de las cuales predijo fechas, pero que no sucedieron nada. Por eso le llaman el gran chasco y se apartaron muchos de sus adeptos. Los adventistas se instalaron en Perú en el año 1898 con dos grupos misioneros chilenos. B. Doctrina: Los adventistas creen: en un Dios personal creador del Universo, en Jesús como hijo de Dios, en el Espíritu Santo, como tercera persona de la Santísima Trinidad, en la divina inspiración de las Sagradas Escrituras, en la validez de la ley moral de los Diez Mandamientos, en la santidad y observancia del séptimo día de la semana, en la creación original del hombre a imagen de Dios, en la salvación de los hombres por la gracia de Dios, en la conversión o transformación de la vida, en la validez y a realidad de una religión práctica, en las leyes de la naturaleza que son también leyes de Dios. en el culto espiritual, con himnos y alabanzas, en la mayordomía Cristiana - el diezmo, en la Iglesia sin jerarquía eclesiástica, en el rito del Bautismo, la Cena del Señor, el lavado de los pies, la imposición de las manos y el ungimiento de los enfermos, en los bautismos que conmemoran la muerte y pasión de Cristo. Sólo se pueden bautizar por inmersión cuando tienen uso de razón para aceptar la fe Adventista, creen en el segundo Adviento en gloria y majestad de nuestro Señor Jesucristo, en que los muertos yacen inconscientes hasta el día de la Resurrección, en que al fin de los tiempos, Dios establecerá en este mundo un reino de justicia, paz, amor y gozo inefable. 2. Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal (Aeminpu). A. Visión histórica: Es un grupo religioso que nace en el Perú moderno, con las características propias de nuestra cultura andina. La mayoría de sus creencias y ritos provienen de la Biblia, sobre, del AT Tiene como fundador a Ezequiel Ataucusi Gamonal, quechua hablante de la sierra de Arequipa. Inicia el movimiento en la década de 1960, en la zona de Tarma (Junín), continuando por la Sierra y Selva. En su juventud fue católico, luego tuvo contacto con los Adventistas del Séptimo día.. B. Doctrina: Son un movimiento milenarista con características peculiares. Se les identifica como Hebraístas. Creen en Jesucristo como hijo de dios , no niegan que haya pasado por la tierra (mundo) predicando el evangelio. Lo llaman el "Cristo de Oriente" por haber nacido en Palestina. Creen que el Espíritu de Cristo se ha encarnado en Ezequiel Ataucusi a quién llaman el "Cristo de Occidente". Creen que Ezequiel tiene que morir como el Cristo Histórico, resucitar, juzgar a los hombres en el juicio final, y restaurar el día Sábado como día dedicado al culto. Creen que el Perú es el nuevo y definitivo pueblo del pacto universal de donde irradiará la salvación a todas las naciones. Consideran a Manco Cápac el primer profeta peruano quien enseñó la cultura a los nativos; a los Incas los comparan con reyes y al Consejo Inca con los Apóstoles. Consideran a Atahualpa como el personaje que rompió el pacto del hombre con Dios, por arrojar la Biblia al suelo. Creen en la Biblia como fuente de verdad revelada, sobre todo el AT. Usan la traducción protestante "Reina Valera". Con respecto a la creación del Mundo y del Hombre, toman en forma muy literal los textos del Génesis. Creen en un cielo y en un infierno eterno. Realizan ritos del AT - contienen el holocausto, la unción, la circuncisión, la presentación del niño. 3. Los Testigos de Jehová. A. Visión histórica: Su fundador fue Carlos Taze Russel, quien nación en Pittsburg, Pensilvania (EE.UU.) en 1852. Russel profetizó que el fin del mundo sería en 1875, después postergó la fecha para 1914, y posteriormente 1918. Murió el 31 de octubre de 1916. Su obra continuó con J. F. Rutherford de 1916 a 1942, quien continuó la organización y la centralizó en Brooklyn. Al Perú llegó a mediados del año !940, se establecen en Lima y de aquí se expanden por todo el Perú. B. Doctrina: Niegan la Trinidad de Dios, la Maternidad Divina de María y la inmortalidad del alma. Creen que el mundo y la humanidad están bajo el gobierno de Satán. No admiten el pecado original y usan los textos del Apocalipsis como el centro de toda su doctrina. Rechazan los sacramentos; el Bautismo tiene sólo el carácter de ingreso a su sociedad. El Matrimonio es considerado como sólo un contrato entre marido y mujer y no tiene ceremonia sagrada. Su objetivo central en los llamados "Salones del Reino" es la enseñanza y el adiestramiento propagandístico. En su moral son excesivamente rigoristas, no comen nada que se mezcle con sangre, y obligan a sus miembros a no consumir alcohol, ni fumar. Rehúsan las transfusiones de sangre, los símbolos patrios, hacer servicio militar. 4. Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días. A. Historia.- El fundador fue José Smith, quien nació en Vermont, EE.UU. en 1805. Él tuvo una escasa formación intelectual. En 1820, cuenta él, que Cristo se le apareció para restaurar la primitiva Iglesia de Cristo. Funda su Iglesia en 1830 en New York, EE.UU. José Smith afirma que transcribió unos jeroglíficos de Egipto reformado, que llamó "Libro del Mormón". Los Mormones llegan al Perú en 1900 por medio de la corporación de Cerro de Pasco expandiéndose luego por Lima Arequipa y otras ciudades del país. B. Doctrina.- Los Mormones tienen como otro testamento el Libro del Mormón. Creen en la identidad de la naturaleza entre Dios y el hombre, siendo ellos politeístas; niegan el pecado original. Creen en la reunión real del Pueblo de Israel , la restauración de las diez tribus y el reinado de Cristo en América. Practican el bautismo de inmersión y la cena del Señor como memorial. Prohíben el uso del alcohol en todas sus formas, de café y de té. Tienen dos tipos de sacerdocio: el "Arónico" para asuntos administrativos y el de "Melquisedec" de carácter más espiritual. Está constituido por los doce apóstoles (Quorum), Quorum de los 60, patriarcas, los obispos , ancianos o elder, sacerdotes, diáconos y maestros. III. Grupos de Inspiración no Cristiana. Son grupos muy diversos y complejos que doctrinas de diversas fuentes. Tienen muchas formas de organización y actuación. Son pequeños numéricamente. No predican tanto una conversión de vida o un encuentro personal con Dios, sino más bien la profesión de una doctrina. Hay muchos católicos, que sin abandonar oficialmente la Iglesia, participan activamente en estos grupos. Orientalistas: Tienen su fundamento doctrinal en el Hinduismo, Budismo, Confusionismo e Islamismo. Estos grupos son los siguientes: Mahikari, Hare Krishna, otros. Sincretistas: Grupos que entrecruzan la doctrina cristiana con toda clase de doctrinas. Se presentan muy abiertas y ecuménicos porque quieren formar una sola religión. Tenemos el caso de la Gran Fraternidad Universal Moon, entre otros. Cosmologistas: Estos grupos escapan a las doctrinas religiosas tradicionales y toman una nueva, que el contacto con el universo cósmico y con los extraterrestres. Estos son: Alfa y Omega y Rama. Gnósticos: Son grupos que centran su doctrina en el conocimiento racional de Dios; más que grupos religiosos parecen ser grupos filosóficos que tratan de estudiar y analizar las realidades divinas o sobrenaturales. 3.1 Grupos Orientalistas. 3.1.1 Mahikari No wasa. A. Historia.- Fue fundada por el general del ejército Japonés Sukuinuschisama (Kootama Okada), quien recibió revelaciones del dios "SU", en 1959. Escribió el texto sagrado "Goseiguen" ("Palabras sagradas"). Muere el 23 de julio de 1979 y le sucede su hija Osiunushisama. El Mahikari llega al Perú en Junio de 1975. Hacia 1988 eran unos trece mil miembros. B. Doctrina.- Mahikari No Wasa significa arte de la trasmisión de la luz divina; este consiste en irradiar la luz de Dios que habita en nosotros, a través de la palma de la mano a fin de purificar a otras persona de espíritus de bajo nivel y alcanzar la curación de todas sus enfermedades y dolencias. Ellos afirman que "SU" dios único y común a todas las religiones, se ha ido revelando a lo largo de la historia personificándose en Moisés, Buda, Cristo, Mahoma, Confucio, etc. por lo que Mahikari es compatible con todas las religiones, que vienen a ser resultado de revelaciones parciales de "SU". La creación tiene dos principios: agua y fuego que deben estar en equilibrio para mantener la armonía del mundo. El hombre está constituido de tres "yo" : material, astral y espiritual (una parte del mismo "SU"). Después de la muerte sólo permanece el "yo espiritual", si está purificado va al encuentro de "su" si no lo ha logrado, se reencarna. La ética Mahikari consiste en purificarse y purificar a otros de las influencias de las malas acciones de nuestros antepasados, de los espíritus malos, de las toxinas de la medicina moderna. 3.1.2 Sociedad Internacional para la conciencia de Krishna. A. Historia.- Fundado por A. C. Braktivedanta Swani Prabhupada. Nació en Calcuta. Luego de seguir estudios universitarios se dedicó a la enseñanza del conocimiento védico. En 1965, por encargo de su maestro veda, viaja a EE:UU: a propagar el vedismo en occidente, fundando en New York en 1965 la sociedad Internacional Krishna. Muere en Noviembre de 1977. En Junio de 1977 llega al Perú la primera misión Hare Krishna; en 1979 se establece en Cusco y después en Trujillo, San Martín, Arequipa, Huancayo, Chosica. En Perú son 200 consagrados y 2000 simpatizantes. B. Doctrina.- Krishna significa supremamente atractivo, es origen de todo el universo, que proviene por emanación de él. De toda la creación tres cuartas partes son de naturaleza espiritual y atemporal, y una cuarta parte es material, originado por un pequeño grupo de seres espirituales que desobedecieron a Krishna. La historia de la humanidad se divide en cuatro etapas de degeneración progresiva, a cada una le corresponde una forma distinta de meditación para lograr el contacto con Krishna. El devoto Krishna debe observar los siguientes principios éticos: no tener vida sexual ilícita (fuera del matrimonio o sin el fin de procrear), no comer carne, huevos, pescado; no participar en juegos de azar; y no embriagarse ni tomar té, café ni cigarrillos. 3.2 Grupos Sincretistas. 3.2.1 Gran fraternidad Universal. A. Historia.- El fundador de este movimiento fue Sege Reynaud de la Ferriere, quien nació en París en 1916. Fue un y intelectual destacado con títulos y doctorados en diversas áreas del saber. Lo fundó el 21 marzo de 1948. Llega al Perú, primero a la ciudad de Trujillo en 1961. B. Doctrina.- Para su doctrina toma como fuentes: la tradición cristiana occidental, la religión Hindú y la astrología. La humanidad cada 2000 años entra en una etapa nueva que es de delimitada con criterios astrológicos y astronómicos. El origen del universo es el siguiente: el mundo divino, preexistente y atemporal ha involucionado a grados más elementales de vida física para luego empezar a evolucionar, así apareció el macrocosmos (la naturaleza) y el microcosmos (hombre). Ambos principios al término del ascenso volverán a Dios, pues emanaron de él. El hombre está llamado a liberarse de la materia, reintegrándose a Dios, por medio del completo control corporal, conociéndose a sí mismo y desarrollando al máximo sus facultades intelectuales. El hombre se reencarnara las veces que sean necesarias hasta perfeccionarse lo suficiente para llegar a Dios. 3.2.2 Iglesia para la Unificación del Cristianismo Mundial. Historia.- Su fundador es Sun Myung Moon, quien nació en Pyungan Buk-do, actual Corea del Norte, en 1920. En su infancia perteneció a la Iglesia presbiteriana. A los 16 años afirma haber recibido un mensaje del mismo Cristo encargándole culminar la misión que él no pudo llevar a cabo cuando vino a la Tierra. Comienza a predicar en Corea del Norte pero es apresado y casi muere ejecutado en 1950. En 1954 funda su iglesia en el sur, extendiéndose a Japón, EE.UU. y Europa. Tras tres matrimonios se casa con una joven a quien llama la "Nueva Eva". Ellos son los "Padres" de la verdadera familia de Dios en la Tierra. La Iglesia de la Unificación y sus hijos son los "hijos sin mancha". Este movimiento llega al Perú en 1975 estableciéndose en Lima, después en Arequipa y Puno. Doctrina.- Comprende la tradición cultural y religiosa cercana, elementos cristianos y fascistas. El mundo es resultado de la interacción de dos principios divinos complementarios ("Sung Sang" y "Hyung Sang"). El hombre está llamado a ser reflejo de Dios. Adán y Eva tenían que fundar la familia perfecta pero pecaron; Cristo vino a asumir esa tarea, pero no logró culminarla. Por eso se encargo a Moon llevar a Cabo la misión de fundar la familia ideal y perfecta de "hijos sin mancha" 3.3 Grupos Cosmologistas. 3.3.1 Asociación civil misión Rama. Historia.- Fue fundado en lima, el 22 de Enero de 1974 por Sixto Paz Wells, quien empezó a recibir comunicaciones extraterrestres. En Setiembre de 1975 se inician grupos Rama en provincias y en 1979 en el extranjero. Doctrina.- Dios es una realidad indefinible y maravillosa, pero puede ser experimentado en el amor puro. Es creador del universo y ordenador del caos. Toda la realidad puede existir en siete grados o niveles de conciencia. Los habitantes del universo fueron creados en el cuarto nivel de conciencia, pero el ser humano descendió al tercer grado o nivel por una desafortunada visita de extraterrestres que alteró la sociedad, y por la corrupción de algunas civilizaciones. El hombre tiene que pasar progresivamente de la tercera a la séptima dimensión de conciencia y ahí encontrarse con dios, si no lo logra tendrá que reencontrarse hasta alcanzar el grado de conciencia requerido. El mal es fruto de la acción de la "Hermandad Negra", un conjunto de fuerzas negativas que quiere evitar que el hombre evolucione, el Bien es por el contrario, resultado de la acción de la "Hermandad Blanca", conjunto de fuerzas positivas que procuran el cambio y la transformación del planeta. 3.3.2 Asociación misionera de la orden revelada Alfa y Omega. A. Historia.- Este movimiento se inicia cuando el chileno Luís Antonio Soto Romero, luego de pasar por Argentina y Bolivia llegan a casa del peruano Antonio Córdova Quesada en 1975. Ellos dicen que Soto era un extraterrestre que levitaba, brillaba, cambiaba de aspecto y podía estar de un lugar a la vez, por la que fue considerado desde el primer momento el "Cristo encarnado". Luego de su muerte en 1978, resucitó al tercer día y acompañó a la familia Córdova por quince días para finalmente embarcarse rumbo a China. Desde ese momento se inicia el movimiento Alfa y Omega dirigido por el mismo Antonio Corcova. B. Doctrina.- La revelación dejada es un conocimiento científico, no es una religión. Este mundo enfrentará un juicio final. Este mundo acabará en el año 2001 cuando Cristo venga en un platillo volador acompañado de una gran flota de naves similares. Sostienen que la Iglesia Católica es una manifestación satánica. Fuente: http://www.catholic-church.org/mscperu/biblioteca/0sectas/guadalupe_sectas_peru.htm |
   
Difusor4
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 2:54 pm: |
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¿Qué es Mahikari? Fuente: Sectas-online Autor: Oscar Gerometta ¿Qué es Mahikari? El siguiente es un "informe" breve sobre un grupo que causa inquietudes en muchos ambientes. Datos Nombre oficial: Asociación Mahikari - Luz Verdadera Origen: Japonés (Sekai Mahikari bummei kyôdan) Fundador: Kotama (Yoshikazu) Okada (Japón 1901-1974). Antiguo oficial de la Guardia Imperial Japonesa; industrial aruinado durante la IIª Guerra Mundial. Después de la guerra se adhirió a un movimiento de tipo religioso: Sekai Kyusei Kyo, fundado en 1934 por Moshichi lkada, disidente de la secta rnotokyo. En 1959 dijo haber escuchado en su interior la voz de la divinidad que le impuso su misión y el nombre de "Kotama" que significa "esfera de luz". Historia 27-2-59 - Fecha en la que habría tenido lugar la presunta revelación inicial recibida por Okada. 1959 -Okada publica «Le Goscigen» («Libro de las Palabras Sagradas») un compendio de las revelaciones que dice haber recibido del «Dios supremo, creador del Universo, por medio de un dios mensajero». 1960 - Fundación formal del Movimiento. 1973 - Declaración de la Asociación Mahikari en París. Documento fundamental para comprender la actual orientación del movimiento y sus problemas internos. 1974 - Muerte de Okada. Luego de este suceso, la Asociación sufió diversas alternativas hasta determinar quién mantenía el liderazgo del movimiento. 1978 - Se publica una nueva declaración que marca un retomo al Estatuto de Ley de Asociación. 1984 - Inauguración en Takayama del gran templo de Suza («Altar dedicado al Dios Supremo") «permitiendo a los hombre de todas las razas unirse con el fin de venerar a Dios». Es el actual centro de peregrinación de los miembros. 1985 - Se establece una de las ramas del movimiento con un nuevo nombre: Sûkyo Mahikari. Doctrina La doctrina de Mahikari se inspira claramente en las enseñanzas de la secta Urnotokyo en la que militó inicialmente Okada: Teoría de las impurezas fruto de la acción de espíritus, practica de la purificación como camino de sanación. 1. El Mesías Kotama La historia oficial de la Asociación afirma que Okada recibió 22 revelaciones del Dios Supremo mientras que los mensajeros que le han precedido (Moisés, Buda, Jesucristo, Mahoma...) no habrían oído mas que la voz de dioses creados por el Dios Supremo. En consecuencia, Okada sería el único que conoce todo el «Programa Divino» y los misterios del Universo. En la cosmología de Mahikari, Kotama se ha constituído en una especie de mediador único entre los adherentes y el "Dios Supremo", materializando su comunicación a través del uso del Omitama. Toda "energía" pasa a través de él, y nada pasa por fuera de él. Esto funcionaría así aún hoy después de la muerte de Kotama: cada miembro debe llevar siempre sobre su corazón su Omitama, este le asegura la unión energética con el líder de Makikari, quien a su vez está en conexión directa con Kotama que permanece actuando como camino de unión energética con el "Dios Supremo". Primera revelación: «Levantate, llamate Kotama (esfera de luz) y alza la mano». Se afirma que al haber obedecido este mandato realizó numerosos milagros, reanimó muertos, hizo andar a paralíticos, etc. Segunda revelación: Dios ha enviado a Kotama para anunciar a la humanidad materialista, que se ha alejado de Él, la «purificación por el fuego» cediendo al «espiritu del agua». El futuro será apocalíptico pero Kotama salvará a la humanidad: «..Dios me ha revelado que Él me confía, por primera vez en la historia de la humanidad, la misión de ser "el primer Mesías" a practicar el Bautismo por el "Espritu Sagrado del Fuego". Mensaje de agosto de 1960: «Tu eres el Mesías pionero que apareciste con la importante misión de llevar a cabo la obra de Dios: corregir y reconstruir el mundo. Cumple tu misión de purificación y de salvación del mundo". El denominado "Primer Mesías" recibió además otras tareas en una revelación que habría tenido lugar en junio de 1960: «Recibe la misión de unificar las religiones del mundo y distribuir la potestad de Dios Creador». Fines que se habría conseguido con la edificación del templo de Suza y la transmisión de la «Luz de los milagros». Su Kui Nushi Sama (salvador de la humanidad) tomará el sobrenombre de Kotama quien anuncia para los salvados una era nueva de civilización espiritual, pero mientras tanto «Le Goseigen» abre desde ahora unas nuevas perspectivas para la vida de la humanidad en todos tos ámbitos: religioso, científico, político y económico. 2. La purificación: Esta es la clave de la felicidad y el camino de la salud corporal. La causa de todos los males que abruman a los hombres, según su predicación, son las «impurezas espirituales»: el olvido de Dios, la intoxicación con alimentos y medicamentos, el malvado Sonen (así denominan a un "fondo intimo del hombre") y la destrucción de la naturaleza. Los remedios para esta situación serían: La «purificación espiritual» por la expiación de nuestros errores en esta vida y en las vidas anteriores; y sobre todo por el «arte de Mahikari» que consiste en transmitir la «luz divina a través de la palma de la mano» (operación llamada Okiyomé). Por este gesto de características mágicas, creen que se transmite a los demás la luz divina que se tiene en la palma de la mano. Esta energía purificaría el alma, el psiquismo y el cuerpo. El «Arte de purificación» que brinda efectos benéficos radicales: la transformación de los malos espíritus poseídos en buenos espíritus -los malos espíritus poseídos son los que causan aquellos males inexorables que la ciencia medica no puede remediar- obteniendo así la elimimacion de toxinas, curaciones espectaculares, superación de dificultades de cualquier genero. Sobre los efectos de este arte suelen presentar numerosos testimonios en el boletín de la asociación. Se pretende que tiene aplicación en todos los ámbitos imaginables ya que el mal está en todas partes: plantas, animales, objetos, casas, alimentos, etc. Los purificados conocerán así la felicidad y la paz obteniendo un estado llamado "Ken Wa Fu": salud perfecta, armonía y seguridad material y «constituirán la semilla de la próxima civilización espiritual». Prácticas La incorporación de un nuevo adepto a Mahikari se da a través de un proceso de iniciación gradual que reconoce varios grados o pasos. El acceso a cada grado se da a partir de la realización del "curso" respectivo o el cumplimiento de algunas pautas de conducta y adhesión a la Asociación. En este aspecto, la mecánica del grupo tiene algunas similitudes con la de las organización de "curso de nivel". Primer grado: Se ingresa a través de la realización de un curso de tres días durante los que se aprenden las técnicas y oraciones Mahikari, se es iniciado en la práctica del Okiyomé, la veneración del Goshintai (altar de Dios), y se recibe el Omitama (medalla sagrada sin la cual la luz no puede ser transmitida y que tiene que el adepto debe llevar permanente sobre el pecho so pena de graves desgracias) y el mantra «Amatsu Norigoto» (potestad del verbo) que afirman tiene una fuerza mágica. Segundo grado: El iniciado, llamado Yookoshi, tendrá acceso a este segundo nivel a partir del cumplimiento de algunas pautas de conducta: asistencia a todas las reuniones mensuales del «dojo» (lugar sagrado de reunión) local, a todos los cursos de preparación, debe trabajar asiduamente en el dojo (quehaceres, mantenimiento...), hacer regularmente sus ofrendas con generosidad, y por fin, haber iniciado por lo menos a cinco personas. Tercer grado: Este se puede obtener exclusivamente en el Japón, en el templo de Suza. Reuniones en los «dojos» En estas reuniones el adepto debe concurrir para recibir Okiyomé, varias veces por semana (en lo posible una vez al día, aún cuando no tenga problemas de convivencia o salud). El ritual se desarrolla en sesiones de 40 a 50 minutos, en las que se recita el «Amatsu Norigoto». Estas reuniones en la práctica, aseguran mantener un control estrecho de la vida del adepto manipulando su psicología, ya que en ellas se utiliza la sugestión hipnótica y se fortifica la ilusión de la posibilidad de la curación paranormal que se predica. Las curaciones Mahikari excluye radicalmente el uso de la ciencia medica a la cual considera incapaz de curar. Más aún, se afirma claramente que los medicamentos envenenan. Los adeptos no deben tener fe más que en Mahikari: «...La enfermedad incurable no existe salvo en los casos excepcionales en los que Dios no perdona...». Sobre los «medios de curación habituales» afirman: «Estas terapias hacen creer a los hombres que están curados, pero su resultado es la acumulación de graves perjuicios posteriores: retención de toxinas, repetidas intoxicaciones. destrucción parcial del cuerpo por la cirugía». (Documentos anexos del curso secundario, e. XI). De este modo, un miembro de la Asociación no puede apelar en ningún caso a la medicina para resolver situaciones de enfermedad, por grave que sea o parezca. Si la enfermedad se torna incurable es solamente porque Dios no ha perdonado, si se cura, es la fuerza milagrosa de la energía de Mahikari. Organización En su concepción original, Mahikari es una estructura cerradamente piramidal, en cuyo ápice está ubicado Okada, quien tiene la dirección soberana que se ejerce desde la sede mundial en Atawi. Después de la muerte de Okada en 1974 la Asociación enfrentó una dura crisis de sucesión que incluyó altercados judiciales. En nuestros días existen dos "obediencias" Mahikari independientes: la dirigida por Sakae Sekigutchi, sucesor testamentario del fundador Okada, con derechos reconocidos por los tribunales, que mantiene la denominación de Sekai Mahikari; y la de Keiju Okada , hija del fundador, denominada Sûkyo Mahikari. La rama Sekai ha trasladado su sede mundial a Takayama donde se encuentra el templo de Suza, y ha realizado importantes cambios: nuevo nombre del movimiento, nuevo emblema, etc. El Movimiento ha alcanzado una expansión mundial estimada en medio millón de adeptos; con presencia sobre todo en Europa (Suiza, Italia, Alemania, Francia, España y Andorra). Propaganda Hay una presentación propagandíatica que podemos considerar como típica del Movimiento, y que se puede sintetizar así: «Mahikari - El Arte de la purificación espiritual de los tres ámbitos: alma, pensamiento y cuerpo. El Arte que revolucionará su vida. El Arte que abre el camino de la felicidad». Al respecto, es interesante el siguiente párrafo de un documento destinado a los postulantes a incorporarse a la Asociación: «Al final del curso le será entregado Omitama, medallon espiritual que asegurara el vínculo con Dios e inmediatamente después podrá aprender el arte Mahikari y transmitir la luz. Es así como podrá llegar a ser un hombre capaz de hacer milagros. Los milagros se repetirán cada vez que levante la mano. Va a liberarse de sus problemas, va a ayudar a otros a resolver sus problemas, y esto gracias a la Luz de Dios. Se quedará asombrado de los continuos milagros realizados así. Venga al dojo a fin de poder realizar el gran cambio de su vida e introducirse en el camino de la felicidad». Funcionamiento La organización tiene recursos financieros considerables: solo el templo de Suza ha costado varios millones de dólares. La principal fuente de ingresos son las múltiples ofrendas de deben realizar los adeptos, entre otras, aquellas que realizan para «expresar su reconocimiento» en caso de éxito, y aquellas utilizadas para «compensar sus impurezas» en caso de fracaso, enfermedad, accidente, perdida de dinero o de empleo... etc. De este modo se cierra el círculo espiritual en lo financiero: un miembro de Mahikari siempre cura... si no lo puede hacer es porque Dios no ha perdonado. Por lo tanto siempre ofrenda, sea para reconocer el poder que curó como para pedir la purificación de las impurezas que provocaron el fracazo. «En estos mundos, los dioses aparecen y desaparecen con una rapidez prodigiosa e incomprensible. Pero yo he puesto en su lugar decenas de millones de dioses subordinados y de espíritus mensajeros que me permiten conocer, al instante, cada una de vuestras oraciones y de vuestros comportamientos». (L.G.) (De ´Documentos para el curso de iniciación elemental de Mahikari). Fuente: http://es.catholic.net/secciones/articulo.phtml?ts=42&ca=243&te=1132&id=10494 |
   
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| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 2:55 pm: |
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Iglesia Universal del Reino de Dios Autor: Daniel Gagnon/Carlos Alberto Jardón Redimir Nombre: Se llaman a sí mismos, la "Iglesia Universal del Reino de Dios", la “Oración Fuerte al Espíritu Santo” o "La Comunidad del Espíritu Santo". Fundador: La secta fue fundada el 27 de julio de 1977 por Edir Macedo Bezerra (1945) Sede mundial: Río de Janeiro, Brasil. Desde 1986, Edir Macedo Bezerra dirige la iglesia desde Brooklynn, N.Y. Estadísticas: Afirman ser 3 millones alrededor del mundo. En 1995 tenía a nivel mundial 37 líderes mayores (obispos). Existen un poco más de 9.000 “pastores” en 56 países. Es uno de los grupos con mayor crecimiento en Sudamérica. Características: Se reúnen en antiguos teatros, cines y bodegas, rentados o comprados. Sus líderes se autonombran “pastores” y “obispos”. Se caracterizan por hacer una propaganda engañosa diciendo que en tal o cual reunión próxima estará presente “EL OBISPO PRIMADO DE ......”, o “EL ARZOBISPO DE .....” o “EL OBISPO DE .....”. Historia: Antes de fundar su secta, Macedo trabajó como cajero para la Lotería Nacional. Se inició como líder sectario cuando 4 miembros de la iglesia evangélica NOVA VIDA, entre los que estaba su cuñado, insatisfechos con las cosas, fundaron una nueva rama, que denominaron “Iglesia de la Gracia” en la que Edir Macedo fue contratado como tesorero. Posteriromente tuvieron un altercado por asuntos de dinero, ya que Macedo exigía el 50% de las ganancias de la secta. Su cuñado no aceptó y Edir Macedo abandonó la "Iglesia de la Gracia". Fundando dos nuevas sectas: La Cruzada del Camino Eterno y la Iglesia Universal del Reino de Dios. Macedo fue encarcelado 11 días en 1992 por fraude y charlatanería. En enero de 1996 el gobierno brasileño comenzó investigaciones por la manera de recaudar fondos, fraude en cambio internacional de dinero, evadir el pago de impuestos y vínculos con narcotraficantes. Actualmente hay investigaciones gubernamentales en su contra en ocho países. Algunos pastores han sido expulsados de diversos países por desobedecer las leyes de migración. Doctrinas y prácticas 1) La pobreza es del diablo. Macedo promueve el “Evangelio de la prosperidad”, diiendo: “Yo no sigo a un Dios pobre. Si su Dios es pobre, es porque sus pensamientos son pobres […] La pobreza es del diablo; no de Dios" (Universal News #7, p. 2). Mario Justino, un ex-pastor, quien escribió un libro sobre el grupo (“In the Corridors of the Kingdom”) alega que muchos de los ministros son charlatanes y viven con lujo con el 2 a 10% de las colectas semanales. Esta secta pide a sus feligreses muchísimo dinero con la promesa que van a ser bendecidos por Dios en esta vida y ser salvados de las llamas del infierno en la otra (Time, 11 marzo de 1996, p. 13). Según las enseñanzas de la Oración Fuerte las personas pueden tener dos clases de fe: fe natural o fe sobrenatural. Para ellos la fe natural consiste en la confianza en Dios solamente, pero que duda de que Dios puede hacer milagros económicos. La fe sobrenatural es la que confía en que Dios puede multiplicar el dinero y las posesiones materiales, y afirman que ésta es la fe que agrada a Dios. 2) El diablo está presente en todos los males. Macedo afirma que todos los males de cualquier especie son de origen demoníaco. Los pastores tienen el don de sacar el demonio de aquellos que están incapacitados para creer y actúa independientemente de la fe del enfermo. La liberación completa sólo se consigue con la participación en la vida de su iglesia. Solamente en las reuniones se reciben las principales bendiciones. 3) Usan objetos como “sacramentales”. La "Iglesia Universal del Reino de Dios" constantemente ofrece objetos para recibir milagros: La “rosa bendecida”, el “aceite bendecido” con el que se pueden ungir fotografías de familiares enfermos. "pan bendito" para asegurar la prosperidad del cuerpo, del espíritu y de lo económico. Sus productos son anunciados en grandes propagandas en periódicos como: “!Asista y coma el pan bendecido para curar las enfermedades!" (La Prensa, 28- feb-95). En los cultos se afirma que "las cosas" bendecidas en las reuniones, al ser llevadas a casa, transportan la presencia de Dios para bendecir lo que sea. Al final de los programas de radio (o televisión) en Brasil, pedían a la gente que pusiera un vaso de agua o piezas de ropa cerca de la radio para que fueran bendecidos, una vez hecho esto, los objetos tendrían "poderes curativos". 5) El culto. El culto se inicia con una pequeña explicación de algún versículo de la Biblia. Después hacen un llamamiento a depositar sobre la Biblia, en sobres cantidades altas de dinero, con la promesa de que Dios lo multiplicará. El llamamiento comienza especificando cantidades altas que deben ser ofrendadas. Terminan con una sesión de exorcismo masivo en la que los pastores imponen las manos a la gente para expulsar a los demonios. En días especiales se reúnen para vender los objetos bendecidos o para recibir alguna bendición u oración especial de los pastores y de los “obispos”. Por ejemplo la “Oración de los 70” (donde 70 pastores oran para expulsar a los demonios). Las reuniones donde se hace presente el obispo y otras reuniones especiales para recibir prosperidad, curación o anular alguna brujería. Los líderes siempre preguntan a los asistentes sobre los problemas que los orillaron a acudir a las sesiones. A diferencia de los pentecostales que dan importancia a la alabanza y a la música, aquí se asiste solamente para recibir y comprar los objetos sagrados. Evangelizando: ¿Por qué algunos que asisten a estas sesiones efectivamente sanan?. Primero hay que saber si la sanidad tiene siempre su origen en Dios. Ha habido durante toda la historia personas y lugares que han sanado a los enfermos. A veces es el proceso natural del cuerpo de sanarse con el tiempo. Otras veces cuando la enfermedad es psicosomática, el ambiente, la amistad, la fe y otros factores psicológicos hacen que desaparezcan los síntomas. A veces es Dios el que sana por la fe de la persona, y no como prueba de la veracidad de la religión. La Biblia dice que Dios hace salir su sol sobre los buenos y los malos y hace llover sobre justos e injustos (Mt 5,45). Pero no por eso vamos a decir que los malos tienen razón en su manera de actuar. Es el misterio de la gran generosidad de Dios con nosotros. Por eso no se tiene que salir de la única Iglesia fundada por Jesucristo para sanarse. Fuente: http://es.catholic.net/secciones/articulo.phtml?ts=42&ca=243&te=1132&id=3234 |
   
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| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 3:03 pm: |
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La Iglesia Católica es la verdadera Fuente: Para Salvarte Autor: P. Jorge Loring 14. Una confirmación de que la Iglesia Católica es la verdadera, es la cantidad enorme de convertidos que se han pasado al catolicismo desde el protestantismo y desde el ateísmo, después de un detenido estudio de la religión católica. Por dar algunos nombres citaremos al célebre historiador Ludovico Pastor, a Scott, pastor protestante, que se convirtió al catolicismo como fruto de sus estudios bíblicos40, y a Enrique Shlier, gran exégeta luterano alemán, discípulo de Martín Heidegger, Karl Barth, y Rudolf Bultmann, que es actualmente catedrático de Nuevo Testamento en la Universidad de Bonn (Alemania) y es un conocedor de San Pablo de los mejores del mundo. Su comentario a la Carta de los Efesios es el mejor que existe. Se convirtió al catolicismo estudiando la fe de la Iglesia Católica, y comprobar que es idéntica a la de los Padres de la Iglesia41. Fue recibido en la Iglesia Católica el 24 de Octubre ce 1953. Lo que le condujo a la Iglesia Católica fue «la imparcialidad de una leal investigación histórica»42 Del 2 al 9 de noviembre del 2000 se celebró en Roma el Jubileo de los convertidos a la Iglesia Católica. Participaron más de setecientos. Quinientos provenían del protestantismo y cien del anglicanismo43. Es notable el número de conversiones al catolicismo de anglicanos44. Fue célebre la conversión al catolicismo de John Henry Newman. Era un culto ministro del anglicanismo que abrazó el catolicismo el 9 de octubre de 1845. Se ordenó sacerdote católico en 1847. León XIII lo nombró cardenal en 1879, y murió el 11 de agosto de 1890. En 1991 Juan Pablo II ha iniciado su beatificación45. También fue notable la conversión de los célebres escritores Chesterton y Graham Greene, y hasta la Duquesa de Kent, prima de la reina de Inglaterra, bautizada el 14 de enero de 1994 por el Cardenal Hume46. También se han convertido recientemente al catolicismo dos ministros del gobierno británico: John Gumer y Ann Widdecombe47 y el obispo anglicano de Londres, el Dr. Graham Leonard48. Un párroco anglicano de la localidad inglesa de Bath, Michael Fountaine, de 34 años de edad, se pasó al catolicismo con todos sus feligreses49 Lo mismo hizo Leslie Hamlet, Vicario Anglicano de St. John´s Church de Stoke-on-Trent (Inglaterra), que se convirtió al catolicismo con todos sus feligreses50. A principios de 1991 se han convertido al catolicismo cuatro pastores protestantes51. En octubre de 1996 el Cardenal Hume ordenó sacerdotes católicos a diez pastores anglicanos52. Tras la decisión de la Iglesia anglicana de ordenar sacerdotes a mujeres, más de un centenar de pastores anglicanos se han convertido al catolicismo y muchos de ellos han recibido la ordenación sacerdotal en el seno de la Iglesia católica. Entre ellos, se encuentra Graham Leonard, quien fue obispo de Londres de la Iglesia de Inglaterra y tercero en la jerarquía de la Iglesia anglicana53. «En un año, más de once mil anglicanos de Gran Bretaña han pedido entrar en la Iglesia Católica»54. «Se calcula que más de veinticinco mil anglicanos han pedido la admisión dentro de la Iglesia Católica. Entre ellos varios obispos y decenas de pastores anglicanos; algunos de ellos acompañados de la práctica totalidad de los fieles de sus parroquias»55. Recientemente se ha convertido al catolicismo Charles Moore, un converso ilustre, director del «Daily Telegraph» el diario con más difusión en el Reino Unido56 También es notable la conversión de Herald Riesenfeld, luterano sueco,57 profesor de Nuevo Testamento de la Universidad de Úpsala58, Eric Peterson, uno de los mejores conocedores de la Antigüedad Cristiana, y Luis Bouyer, Profesor del Instituto Católico de París y autor de varias obras exegéticas. Recientemente se ha convertido al catolicismo el célebre escritor alemán Ernest Jünger. Dos años antes de su muerte, el 17 de febrero 1998 cuando ya tenía casi 103 años, el escritor alemán pasó de la Iglesia protestante a la católica. La fuente de esa noticia es el párroco de Wilflingen, el P. Roland Niebel, durante una conversación con Heimo Schwilk, un investigador que desde hace tiempo está preparando una biografía de Jünger. Para Schwilk el testimonio del párroco viene confirmado por la celebración en la Iglesia católica de los ritos fúnebres del escritor. Todavía no se conocen los motivos por los que tuvo lugar la conversión. Posiblemente la respuesta está en algunos diarios de Jünger que todavía no han sido publicados. (La República, 19/2/99)»59. Después de la firma en 1999 del documento sobre la Doctrina de la Justificación entre la Iglesia Católica y la Iglesia Luterana, se ha convertido al catolicismo el obispo luterano Michel Viot, de 57 años60. _______________________________ JUAN RIVAS, L.C.: Fe y Evangelio, III. Ed. Hombre Nuevo. P.O.Box 5445. Los Ángeles.EE.UU.regresar JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, III, 1. Ed. Paulinas. Madrid. 1992.regresar Revista 30 DÍAS, 93 (1995) 63regresar ZENIT: Boletín del Vaticano en INTERNET, ZS00092608.regresar Revista PALABRA, 241-242 (VIII-IX-1985)18; 243(X,1985)13.regresar ZENIT: Boletín del Vaticano en INTERNET, ZS01021804.regresar ABC de Madrid del 15-I-94. Pg.7.regresar Revista ECCLESIA, 2675 (12-III-94) 24.regresar ABC de Madrid del 27-IV-94. Pg.8.regresar ABC de Madrid del 5-II-94. Pg. 67.regresar Diario YA del 23-IX-83, pg. 4.regresar Revista ECCLESIA, 2521, (30-III-91)17.regresar ABC de Madrid del 19-X-96. Pg.69regresar ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZE980604-3regresar VITTORIO MESSORI: Los desafíos del católico, V, 8. Ed. Planeta+Testimonio. Barcelona 1997.regresar Diario LA RAZÓN, 29-I-2000, pg,42.regresar ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET: ZS00021706regresar VITTORIO MESSORI: Padeció bajo Poncio Pilatos, XXXVII. Ed. Rialp. Madrid. 1994.regresar Revista 30 DÍAS, 45(1991)pg.16.regresar ZENIT: Boletín informativo del Vaticano en INTERNET del 20-II-99.regresar Diario LA RAZÓN, 17-VII-2001, pg.29regresar Fuente: http://es.catholic.net/comunidades/articulo.phtml?ts=34&ca=251&te=463&id=6795 |
   
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| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 3:07 pm: |
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El cristianismo y las religiones no-cristianas Autor: HH Abogados El gran pensador español Zubiri resalta unas palabras de Santo Tomás de Aquino: «Conocer a Dios de cierta manera confusa y general es algo que nos está naturalmente inserto... Pero esto no es conocer simpliciter que Dios existe. De la misma manera que conocer que alguien viene no es conocer a Pedro, aunque sea Pedro el que viene»**. Una cosa es saber que alguien viene y otra saber quién viene o cómo es el que viene. Para saber que alguien viene no suele ser necesario aplicar la oreja a la tierra como los indios americanos en las películas para escuchar el lejano galope de los caballos. Presentimos la venida de alguien o su cercanía por sus pisadas, olor, etc. En cambio, es muy difícil, por no decir imposible, saber así cómo es el que viene. Lo mismo acaece respecto de Dios, y entramos así en dos cuestiones capitales para el hombre de todos los tiempos. La existencia de la Divinidad, base de la religión De ordinario es relativamente fácil saber que Dios viene, o sea, existe y actúa. La existencia de la divinidad y su conocimiento por el hombre es la base de la religión o, mejor, de la religiosidad, del sentido religioso. El conocimiento de la existencia de Dios no sólo es fácil, sino connatural al hombre, inherente a su misma naturaleza racional, algo inserto en la raíz y estructura del hombre. De hecho, de los seres dotados de materia sólo el hombre es capaz de religiosidad. Pues el hombre es religioso no en virtud de su condición cósmica o material (en lo que tiene en común con las cosas: agua, calcio, etcétera), ni de su animalidad, sino de su racionalidad. El hombre es religioso por su misma naturaleza, es decir, está programado así. Sin inteligencia no hay ni cognoscibilidad ni conocimiento real de Dios ya que la divinidad trasciende el alcance de los sentidos. «El hombre no tiene religión, es religión» o religación respecto de Dios (Zubiri). Quien la reconoce es religioso. Nada de lo creado, ni el hombre mismo, puede entenderse sin esta religación objetiva, se admita o no, sin su dependencia de Dios, «más íntimo que mi intimidad o mismidad» (San Agustin) o Quelqu´un qui soit en moi plus moi-meme que moi, «Alguien en mi más yo mismo que yo» (Paul Claudel). La inteligencia es capaz de descubrir Las huellas de la Bondad, Belleza, etc., divinas, impresas en el universo (vías aristotélico-tomistas de conocimiento de Dios de impronta objetiva) y en el hombre mismo (vias platónico-agustinianas de índole preferentemente subjetiva). «Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón está desasosegado hasta que repose en Ti», dice San Agustín, un sediento de Dios, que es meta e imán, único capaz de saciar el ansia humana de ser y de ser feliz para siempre. Si todos Los hombres tienen sed debe existir algo —el agua— capaz de saciarla. Basta ver que todos los hombres tienen sed de felicidad para concluir la existencia de Alguien que la sacie, pues sólo la Persona, no las cosas, es capaz de llenar a la persona. Por eso el hombre no puede vivir sin la divinidad. Si niega a Dios, talla la imagen de un dios, de un ídolo. Hay épocas, par ejemplo, la helenística (siglos inmediatamente anteriores y posteriores al nacimiento de Jesucristo) y la nuestra en las que se entenebrece la existencia de Dios. La embriaguez sensorial, sensual y hedonista suplanta a Dios por un sucedáneo, par el ídolo de turno, el cual a su modo proclama la necesidad que el hombre tiene de Dios. Febre desconsagró la catedral de París. Pero no la dejó vacía: la convirtió en el temple de la Razón. En lugar de la imagen de Notre Dame, Nuestra Señora la Virgen María, colocó a la diosa Razón, representada por una joven jacobina, amante del reformador; reemplazó la lámpara del Santísimo par la antorcha de la Verdad. Otros muchos han sucumbido a la tentación primera y permanente: «seréis como dioses» (Gen 3, 5 ss.). En lugar de Dios el hombre europeo ha ido entronizando y destronando a sus ídolos: la Razón, el Estado, la Raza, la Materia, el Sexo, la Droga, etc., que a veces exigen más sacrificios humanos que las hecatombes de los dioses aztecas. Tiene razón el gran novelista ruso Fedor Dostoievski: «El hombre no puede vivir sin arrodillarse... Si rechaza a Dios, se arrodilla ante un ídolo de madera, de oro o simplemente imaginario... Todos esos son idólatras, no ateos; idólatras es el nombre que les cuadra». Por eso la Biblia habla de todos los pecados humanos, pero nada dice del ateísmo a no ser llamando «insensato, irracional» a quien dice «No hay Dios» (Ps 131, 1). En cambio, la idolatría, esto es, el ateísmo, es el entramado de todos los fallos y causa de todos los males del pueblo escogido (Antiguo Testamento). Más aún, cualquier pecado convierte al hombre en «adorador de un idolo». Con palabras del Concilio Vaticano II el ateísmo es «un fenómeno secundario», degradado, como el avinagramiento del buen vino religioso. Lo mismo puede decirse del animismo, fetichismo, dinamismo o magia, totemismo, etc. La pluralidad de religiones, respuesta de la pregunta: ¿Cómo es Dios? Es fácil saber que alguien viene o que Dios existe, pero resulta dificultoso precisar quién es el que viene o cómo es Dios. Pues nuestro conocimiento de lo divino es analógico (en parte acertado, en parte no), no unívoco (lo que tiene igual naturaleza que otro ser o lo dicho de dos o más seres con el mismo significado). Quien ve unas huellas sobre la nieve o en la arena de la playa deducirá qué clase de animal, etc., las ha impreso por la analogía con los seres conocidos. Pero «a Dios nadie lo ha vista jamás», dijo San Juan. Por eso, cuando tras la muerte veamos a Dios «cara a cara como realmente es» (I Cor 13, 12), sin el velo de la razón y de la fe, quedaremos como desbordados par la infinitud divina y extasiados. ------- * MANUEL GUERRA GOMEZ, es Profesor de Historia de las Religiones de la Facultad de Teología del Norte de España. Sede de Burgos. Estas páginas se encuentran en AA. VV., 39 Cuestiones doctrinales, Ed. Palabra, Madrid 1991. ** X. ZUBIRI, Naturaleza, historia y Dios, Madrid 1978, p. 357. © ARVO COMUNICACIÓN 2000. Todos los derechos reservados Fuente: http://es.catholic.net/comunidades/articulo.phtml?ts=9&ca=233&te=349&id=4607 |
   
Creyente
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 4:07 pm: |
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Creyente
| | Posted on Saturday, July 26, 2003 - 4:18 pm: |  |
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